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Todo lo que necesitas saber sobre Premios, Castigos y que hacer en su lugar

Para empezar: Los premios, son un tipo de soborno.

Cuando no sabemos cómo convencer a que nuestros hijos hagan lo que queremos, ofrecemos lo que sea con tal de que cumplan, es decir, los sobornamos.

Entonces, ella hace su tarea para ver más tiempo de TV. Él va a la clase de natación por la paleta de limón.

De alguna manera nos sentimos aliviados porque sacamos el día adelante… pero estos remedios rápidos son engañosos y contraproducentes a la larga.

Los castigos, conllevan un “¿Aaaah siiii? Pues entonces…” Son vengativos, dolorosos y no tienen nada que ver con lo sucedido.

  • “¿Aaaah siii? ¿No te quieres bañar? ¡Pues entonces te llevo de una oreja, te meto a la regadera vestido y con agua fría, para que veas!”
  • “¿Aaah siii? Si tu vuelves a reprobar matemáticas, te voy a dar cinco cinturonazos, ¿queda claro?”

El niño hace lo que se le pide, pero por miedo. Y sus ríos neuronales se conectan igual que los de una persona que ha sufrido abuso.

La ciencia ha demostrado que;

Aplicar premios:

  • Destruye la motivación intrínseca. Es decir, cuando el premio ya no existe, la motivación, tampoco.
  • L@s niñ@s / adolescentes se vuelven más exigentes, “Si no me das un Porche, no lo hago…”
  • Aplicar castigos:
  • Mete a los niños en conflicto porque “la persona a la que más amo y confío, desea causarme dolor.”
  • No entienden bien qué es el Amor. Crecen creyendo que debe ser abusivo y, después, se consiguen parejas que los maltratan también.
  • Generan fantasías de venganza o de huir… y hay veces que sí se van.
  • No entienden nada de lo que les queremos enseñar, básicamente por que no hay relación alguna entre el error cometido y el castigo.

Cuando los niños son criados a base de puros castigos, llega el momento en que ellos no saben qué es lo correcto y qué no. Si el objetivo es sacar buenas calificaciones, por ejemplo, a los chicos les da igual robar el examen, copiar o hacer cualquier trampa con tal de obtener la calificación deseada por los padres, no por el gozo de aprender. Entonces, lo único más o menos positivo de los premios es que les muestra a los niños por dónde sí queremos que se orienten, pero, ¿para qué utilizar la extorsión habiendo otras más efectivas?

Además, estos métodos tan usualmente utilizados, –premios y castigos– son como usar la tarjeta de crédito. Sacas adelante la urgencia, pero pagas los intereses ¡super caros! La parentalidad se vuelve cada vez más difícil, cada vez tienes que pensar en nuevos y más caros premios, o castigos cada vez más atemorizantes. Además que, con estas transacciones,  los niños se van haciendo cada vez más rebeldes o exigentes. El Apego se daña. Y el cerebro de nuestros hijos, también.

Ante un “mal” comportamiento, hay muchas herramientas que podemos utilizar, pero es importante aclarar que no hay Una Receta que Funcione en Todos. Es necesario que apliquemos nuestro criterio y analicemos bien qué y cómo lo vamos a hacer.

 

Hay diferentes edades (no podemos aplicar lo mismo para un niño de 2 añitos que para uno de 12), diferentes niños (un Niño Híper Sensible y uno no sensible), y también,  diferentes momentos…

Aquí algunos ejemplos de diferentes momentos:

  1. el/la niñ@ esta siendo reactiv@
    • Es decir que se encuentra en Modo Sobrevivencia y actúa desde la Amygdala, siendo explosivo y “berrinchudo”. Es posible que aviente cosas, o grite, o muerda… en momentos así, el niño no tiene control sobre de sí mismo. Las emociones lo han desbordado. Lo peor que podemos hacer es gritarle o tratar de controlarlo. Esto son momentos para dar dos o tres pasos hacia atrás, guardar silencio, asegurarnos que no se haga daño y dejar que la tormenta pase.
  2. cuando el/la niñ@ esta teniendo emociones fuertes enterradas y explota por otra cosa
    • Una noche, mi hijo, de una “cosa de nada” azotó la puerta y se encerró en el cuarto. Me tomó tiempo poderme acercar, después de validar sus sentimientos, y de indagar, esto fue lo que me dijo.
      • “Es que yo siento que hago todo en esta casa y nadie me dice “gracias”, acomodé las almohadas, llevé mis platos a la tarja, llevé las servilletas, le hice mil fiestas a papá cuando llegó y no me dijo ‘gracias’…Me siento un inútil y que nadie me quiere.”
    • Lo que se necesita en esos momentos es:
      • conexión
      • ser escuchados y vistos
        •      – sus sentimientos
        •      – lo que les molesta o preocupa
        •      – sus necesidades no cubiertas
      • contención
    • De esta manera ya pueden sentir y pensar claramente, y, una vez sanados desde la causa de raíz, comportarse adecuadamente.
    • La Parentalidad basada en la conexión, (al contrario de la tarjeta de crédito) es como de inversion.
  3. el/la niñ@ ya tiene plan con maña
    1. Esto se da a partir de los 6 o 7 años, cuando los niños ya nos empiezan a tomar la medida. Un ejemplo muy típico es “no me quiero bañar, porque estoy muy cansado. Mañana.” Y en la mañana nos dicen, “En la noche.” Y en la noche nos dicen, “no me quiero bañar, porque estoy muy cansado. Mañana.” … … …
    2. ¿Qué podemos hacer en esos casos para no bañarlos a manguerazos?
    3. Platicar con ellos y hacer un plan con consecuencias.

 

LAS CONSECUENCIAS

Hay una controversia alrededor de las consecuencias. Algunos dicen que es lo mismo que los castigos con otro nombre.

Yo difiero.

Si un niño trata mal a sus amiguitos, la consecuencia natural es que no lo van a invitar a las fiestas.

Esa es una consecuencia natural. Y la vida así funciona.  Yo creo que es importante enseñar que las consecuencias existen.

Hay consecuencias naturales y hay impuestas.

Ejemplos de consecuencias naturales:

  • “Si te acabas todo tu dinero en chicles y huevo kinder, ya no tendrás para el juguete que tanto quieres.”
  • “Si no organizas tu tiempo, saldrás tarde.”
  • “Si olvidas tu lunch, pasarás hambre.”

Ejemplos de consecuencias impuestas:

  • “Te acabaste tu dinero. No, no te voy a prestar. La próxima vez, si tu quieres, cumple tu objetivo de ahorrar.”
  • “Se te hizo tarde. No, no voy a hablar con tu maestra para que te de chance.”
  • “Se te olvidó otra vez tu lunch. No, no me voy a regresar. Mañana, si quieres, levantarte más temprano, organiza bien tus cosas y tu lunch también.”

Este tipo de consecuencias, no son para hacerle daño, sino para que aprenda.

Una regla importante sobre las consecuencias es que deben de estar relacionadas con el tema. Negociar con pantallas (TV, tablets o videojuegos) no lo recomiendo, porque además de que no tienen nada que ver una cosa con la otra, son sumamente adictivas y matan las neuronas de los niños (científicamente comprobado).

En el ejemplo de baño, lo ideal es que se pongan de acuerdo con los niños. Durante una reunión familiar, “el problema a resolver es (°°°) y cuáles son sus ideas y si ustedes no cumplen su parte ¿qué consecuencias proponen?”

Es decir, “Esta bien, entiendo que hoy ya se hizo tarde y ya estas cansado, me dices que mañana te vas a bañar, pero llevas dos días diciéndome lo mismo y yo ya estoy perdiendo la confianza. Quiero hacer un Acuerdo contigo, ¿qué consecuencia propones tú si otra vez decides no bañarte?”

Y permita que ella lo decida. Hagan planes de ganar–ganar.

Sacudan las manos para cerrar el Trato. Y al día siguiente, si tu hija decide no bañarse, aplicas la consecuencia acordada.

En más de una ocasión van a fallar. Te lo firmo. Van a haber días que no van a cumplir con su parte. Y qué bueno, Tú sigue bien firme: aplica la Consecuencia pactada –si o si– durante el tiempo pactado.

Nada de que, “pero si ya lleva dos días portándose bien.” ¡Nada! Si dijeron una semana, es una semana.

Nada de que, “ya, ahora sí, ahora si prometo que cumplo”. ¡Nada!

“Pero mamaaaaá, ¿porqueeeé?”

“Por que tú decidiste romper el Acuerdo.”

Aquí la responsabilidad cae en ellos. No en nosotros. ¿Porqué tenemos que ser tan duros? Por que la vida no perdona. Es mejor que lo aprendan ahorita, en un lugar seguro y lleno de amor.

Es posible que durante esta conversación salgan verdades incómodas como “no me gusta que me bañes porque me entierras las uñas al lavarme el cabello” o “no me gusta bañarme con mi hermana”… entonces, lo que nosotros creíamos que era su Plan con Maña, en realidad se trata de una emoción escondida. Entonces, lo abordamos como en el caso 2. Con compasión, empatía, conexión y escucha.

Si sí se trataba de un Plan con Maña y un Acuerdo no cumplido, la siguiente etapa sera que: ya no habrá acuerdos, “por que necesito que seas un Hombre de Palabra”

En estos momentos aplicas el:

“CUANDO… ENTONCES…” :

  • “Cuando te bañes, bajas a cenar.”
  • “Cuando te laves los dientes, leo tu libro.”
  • “Cuando hagas tu tarea, sales a jugar.”
  • “Cuando limpies tu cuarto, vamos a la fiesta.”
  • “Cuando me demuestres que cumples tu palabra, vuelvo a hacer acuerdos.”

Y regresas, cuando lo consideres adecuado, a hacer Acuerdos con consecuencias previamente pactadas. Es un estire y afloje, sin duda. No es fácil pero de esta manera estas equipando a tus hijos para la vida, el éxito y la felicidad. Debido a que les estas dando control sobre su vida, el poder de decisión y la sabiduría para negociar. Esto lo hará un Hombre / Mujer de Palabra. Estas son herramientas que le servirán para toda su vida.

Los niños responden muy bien a los buenos tratos –además de que son un derecho humano… y parte de nuestra responsabilidad con nuestros hijos. Lo único que quieren es una relación linda y amorosa contigo. ¡Aprovecha estos conocimientos y ponlos en práctica!

Lectura recomendada: Todo lo que necesitas saber sobre los límites

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