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Que tan importante es el perdón, el saber perdonar y el perdonarse

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Photo by Hailey Galloway on Pexels.com

Segundas Oportunidades…¿?

Ayer estábamos desayunando. Mi niño tenía problemas desgranando su elote y me ofrecí a ayudarlo casi al mismo tiempo que mi esposo. El pequeño rechazó al papá. Cuando se percató de que había herido los sentimientos de su papá, le pidió perdón, le dio besitos, abrazos y papachos, pero no hubo nada que hiciera que el papá reconsiderara a ayudarlo.

Mi papá era igual… tal vez peor. Después de que cometeramos alguna imprudencia y tras pedirle perdón, solía gritarnos:

“¿Qué? Ya pediste perdón ¿yyyy? ¿Crees que ya todo va a estar bien? ¿Ya crees que ya asi de simple se arregla todo?!?”

Nos hacía sentir insignificantes, ignorados, como si el arrepentimiento o el perdón no valiera nada.

En nuestras vidas, los errores pueden significar tantas cosas;

  • no estábamos listos,
  • no sabíamos,
  • no nos dimos cuenta,
  • Fue un simple accidente y/o error…

Pocas, muy pocas veces tienen que ver con lastimar a una persona a propósito –y menos tratándose de una persona a la que queremos.

Los errores son magníficos maestros. Siempre que nos tomemos el tiempo para analizarlos, nos traen enormes y hermosas enseñanzas. Así que, en lugar de apalearlos/apalearnos, debemos aprovecharlos. Como una ola del mar, en lugar de ser revolcado, ¡mejor aprender a surfearlas! Es mejor si gozamos a los errores y aprendemos de ellos. La vida esta llena de ellos.

Y, también, la vida esta llena de segundas –o terceras– oportunidades. Si ya aprendimos, en esa segunda oportunidad todos haremos las cosas de manera distinta.

El pedir perdón, es bajar la guardia, es declarar que “vengo en son de paz”, es un reconectar, es sanar la relación… y aunque posiblemente no repare el daño, DEBE contar y servir de algo. Es importante que nosotros le enseñemos a nuestros niños a tomar esa segunda oportunidad.

Janet Lansbury lo llama “Do-Over”, es algo así como Re-Hacer.

Un ejemplo sencillo: cuando tu hijo te exija: “¡Agua!” al aplicar el Re-Hacer les decimos, “¿Crees que me lo puedes volver a pedir de una manera amable?”

Les estamos dando una segunda oportunidad para Re-Hacer las cosas de una mejor manera.

La vida se comporta igual.

En eventos como el del elote, podemos decirles algo así: “Esta bien si ya te sientes grande como para poder hacerlo solo. Me dio mucha tristeza cómo rechazaste mi ayuda. Me sirve que me pidas perdón, ¿Qué otra cosa puedes hacer para reparar el daño?”

Estás validando su emoción, validando su capacidad de ser independiente, validando tus propias emociones, despertando su empatía al hacerle ver tu punto de vista, estás sanando la relación, reconectando tras un desacuerdo y también a tomar las segundas oportunidades al Re-Hacer. Y ésto es una herramienta crucial para forjar relaciones sanas toda la vida. Toda.

Los niños, lo único que quieren en el mundo es: a nosotros. Harán lo que sea para sanar la relación y sus ocurrencias ¡son geniales…!

Te puedo prestar un ratitito mi conejo (el más favorito del mundo)”.

Y viniendo de ellos, su enorme corazón y el hermoso esfuerzo, nos derretimos, sanamos, sonreímos y seguimos hacia adelante ¡juntos!

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