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¿Te aterra hablar en un podium, en público?

Una Híper Sensible en la presentación de su libro…

Para empezar, el horario que me dieron fue domingo a las 6pm. Cualquier Híper Sensible que haya ido a la FIL (Feria Internacional del Libro) sabe en ese horario sabe que es motivo de terror. Los ríos de personas son espeluznantes. Ya desde ahí me encontraba bastante mal. Es decir, estuve bastantes semanas con el agobio.

Para seguir, en mis conferencias me es muy fácil parame al frente a hablar lo que dicen un montón de científicos, cuyo trabajo ha sido comprobado. Además, las estrellas del show son siempre los hijos de las mamás que van a consultarme y mi tarea es ayudarles. Y nadie me toma mil fotos con flash durante mi discurso. Me encontraba bastante nerviosa por el hecho de hablar sobre mi trabajo, aquel al que le puse corazón, alma y lágrimas durante doce años.

Llegar a ser publicada había sido la culminación de todos esos años y yo me sentía solita en el escenario con todas las luces apuntando hacia mí, e, igual que un venado en medio de la carretera; igual que un HS en total amygdala: estaba congelada. Petrificada. Apanicada.

Para sumar al shock de sensaciones internas: me empezó a doler la cabeza… ¡obviamente!

Y como cereza del pastel, me salió un grano en la nariz… ¿y por qué no?

Me fui con dos horas de anticipación para ver otra presentación y ver cómo era el rollo, prepararme psicológicamente, saber, ver, analizar, procesar, ir al baño como setenta veces… todo lo correspondiente. Cuando el evento al fin comenzó, me subieron al podium, me dieron el micrófono y me hicieron la primer pregunta, debo confesar que no estoy consciente de lo que dije. Hubo un momento en el que me di cuenta levemente que no estaba diciendo nada coherente y que no estaba encontrando las palabras para decir lo que yo quería así que repetí lo mismo como mil veces…  En otro momento, conté un pequeño suceso del cuento y casi me suelto a llorar… ay no, no, no… Desde mi punto de vista HS, fui un verdadero desastre. En cambio desde el punto de vista de mi esposo estuve muy bien. Que sí fui coherente. Me dijo que estaba orgulloso de mi y todas esas cosas lindas.  Vamos a creerle a él, ¿vale?

Los de la editorial fueron súper amables conmigo. Estoy profundamente agradecida con las personas que fueron. Amé responder la preguntas que las niñas me hicieron y firmar los autógrafos fue mi parte favorita. Lo hice con el corazón. De verdad.

Internamente, fue una vivencia muy extraña. Por fuera todo estaba bien. Pero por dentro había nubosidad, confusión batida con histeria. Mi cuerpo y mi mente Híper Sensible / Híper Saturados, no estaban bien. Salí de ahí con dolor de cabeza, espalda, pies, corazón, alma… Llegué a mi casa y lo primero que hice fue quitarme los aretes porque pesan. El maquillaje porque pica. Las botas porque aprietan.  Me quería quitar la cabeza también, pero es o no se puede quitar. Ella se desahogó de otra forma: con sueños inquietantes.

No dormí bien. Obvio.

Al día siguiente me encontraba con una profunda depresión. “No os alarméis” como diría mi abuela. Ya sé lo que me sucede: después de un evento así de estresante, me deprimo. Como si la energía se me agotara y ando triste. Lo único bueno de tener amplia experiencia en la depresión es que ya sé qué debo hacer: yoga. Restaurativa. Meditación. Calma. Tranquilidad. No hablar con nadie. Darme chance. Y ya. Al rato, para cuando fui por mi niño al cole, ya estaba casi totalmente bien.

Al saber cómo funciona el cerebro HS ya sé que no debo suicidarme, ni si quiera ponerme a pensar. Ya sé que es cuestión de descansar y des-saturar el sistema nervioso central. Y ya.

Te cuento esto, no como queja, tampoco como confesión de los secretos tras bambalinas. Sino para ayudar: si te aterra pararte sobre un podium y hablar con micrófono o si alguna vez has pasado por algo similar sepas que: no pasa nada. No es el fin del mundo (aunque así se sienta). No es que seas mal agradecida o que no sepas triunfar, ni nada de eso. Es sobre-saturación. Nada más. Y hay que tomarse el tiempo para regresar a tu centro. Tal vez la yoga no sea tu fascinación y prefieras armar rompecabezas. O darle con todo al punching bag. No sé. Haz lo tuyo.

 Si ves a tu hijo HS cayendo en colapso nervioso después de la temporada de exámenes o después de una competencia, es lo mismo. Y el remedio, no es ni terapias, ni medicinas, ni le busques nada extraño… solo déjalo descansar. Todo el tiempo que necesite. Ya estará fuerte mañana. O pasado mañana.

Así funcionamos. Y no hay más que hacer. Hay que darnos chance.

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