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«Mi hijo es El Más Listo» Cómo halagar a los hijos

Cómo halagar a los niños

Algunos de nosotros fuimos educados a base de puras críticas. En algún momento de la historia pensaron que eso nos haría fuertes y mejores. Científicamente se ha demostrado que, además de que no tiene ni un poquito de lógica, (¿qué nos hace pensar que tratar mal a las personas, los hará portarse bien?) finalmente, tampoco funciona. Como siguiente reacción, algunos papás y mamás, se fueron hacia el otro extremo: a súper halagar a sus hijos, “Eres súper listo / el mejor / el más rápido / todo lo puedes / siempre fuerte…” Y resulta, que ¡tampoco es el mejor acercamiento! ¿Lo hubieras creído?

Decirle, “¡Eres súper listo!”, no es el mejor tipo de halago, porque:

1) Crea una identidad falsa en tu hijo y un conflicto interno porque él sabe que no es TAN listo, que comete errores y que a veces no sabe o no entiende nada. Como resultado, empiezan a evadir a los retos aterrorizados por no cometer errores y para no decepcionarnos. Como resultado, el miedo a fracasar se introduce en su vida;  “¿…y si fallo? Eso significa que no soy listo. ¡Voy a decepcionar a todos!”

2) Genera una Mente Fija.

La Mente Fija es la que cree que si una persona es exitosa es porque nació con esos dones y no porque se estuvo años practicando. Entonces los niños llegan a la falsa conclusión de que:  “Si puedo hacer esto es por que soy listo. Peeeero…. como no puedo hacer esto, entonces seguramente soy tonto y debo dejar de intentarlo.” o “Me gusta, pero no es lo mío.” o “Tu puedes porque tienes la facilidad, en cambio yo, no.”

La ciencia ha demostrado que la inteligencia no es fija. Se cultiva a través de las experiencias, los errores, la práctica y toda una serie de tropiezos que van conectando unas neuronas con otras hasta hacer de ese camino un río que fluye rápidamente, pero para eso se necesitan aaaaños.

Es a través de muchos agotadores y devastadores intentos que empiezan a tener una Mente en Desarrollo y piensan, “No pude hacerlo… todavía. Puedo volver a intentarlo.”

“Tal vez no tenga la facilidad, o tal vez es cuestión de práctica.”

“No es cuestión de inteligencia. Nadie nace sabiendo.”

Entonces para que lleguen a esa calidad de pensamientos y resilencia, ¿cómo podemos halagar a nuestros hijos?

En lugar de:

“¡Qué listo eres!”

Mejor di:

“Tu idea me parece muy buena. ¿Cómo aprendiste a hacer eso?”

En lugar de:

“Eres afortunado de ser tan inteligente.”

Mejor di:

“Buen trabajo, platícame, ¿cómo lo lograste? ¿Cuáles pasos tomaste?”

En lugar de:

“Eres el más abusado.”

Mejor di:

“Solucionaste este problema. Este fue un acercamiento interesante. ¿Cómo se te ocurrió?”

Otras ideas:

Cáchalo y halaga sus acciones cuando hagas cosas buenas, «Pusiste la toalla en su lugar, ¡muchas gracias!»

Agradece cuando haga algo por ti, aunque todavía lo haga mal, «¿Lavaste los platos para ayudarme? ¡Me encanta que me ayudes! ¡Muchas gracias!» –Aunque después, a escondidas los tengas que volver a lavar bien tu. Es importante no corregirle la técnica, porque si no no lo volverá a hacer.

Los expertos sí apoyan el acto de halagar a los niños porque les da una orientación de hacia dónde dirigirse, es un indicativo de “por dónde sí…” hacia dónde esta bien avanzar.

Peeeero, como hemos visto, el tipo de retroalimentación, importa.

Es decir, para ayudarlos a crecer, concéntrate en el proceso y sus acciones –en lugar de sus habilidades innatas. Eso le dará la seguridad para seguir intentándolo y convertir a eso que tanto le gusta, ¡ lo suyo !

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