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Si mi hijo renuncia, ¿se volverá un irresponsable para siempre?

¿Es cierto que nosotros les heredamos miedos a los hijos?

Cuando nosotros repetimos las mismas frases que nos decían a nosotros, estamos heredando miedos que nunca fueron ciertos y que, además, causan daño. Algunos ejemplos:

“Te vas a caer y te vas a romper la cabeza”

“Si no sacas buenas calificaciones en la escuela, vas a fallar en la vida.”

“Si te das por vencido ahora, vas a ser un irresponsable siempre.”

Estos miedos solemos decirlos para controlar a los niños, pero en realidad, lejos de lograr obediencia, generamos ansiedad, los niños dudan en si mismos, aprenden que el mundo es muy peligroso al cual deben temer y como cereza del pastel ellos juran que son incapaces de obtener y crear una solución.

Aunque es cierto que este tipo de frases las repetimos porque creemos que son ciertas, también es cierto que no nos damos cuenta del daño que estamos ocasionando. Cuando dejamos por hecho de que se van a romper la cabeza, no les estamos dando otra opción: se van a romper la cabeza. O van a ser unos irresponsables para toda su vida. Es la promesa que se cumple.

Una mejor alternativa es ofrecer un acompañamiento no ansioso, una presencia que, al contrario, tranquiliza, motiva y da seguridad a los niños.

Esto no significa que debas ser permisivo con tus hijos ¡para nada! Lo que significa es que le darás el apoyo realista que necesitan y les darás la seguridad para resolver retos.

Tampoco significa que estemos ignorando a los peligros que existen en el mundo, sino que, nosotros dejamos de heredarles nuestros miedos y ansiedades. Es decir que dejamos de repetir miedos irracionales para ayudarlos a surfear la vida con calma y seguridad.

¿Qué les debemos decir?

“¿Ya pensaste cómo vas a bajarte del árbol? Estoy segura de que puedes hacer cosas difíciles.”

“Si se te dificulta la escuela, es normal. Siempre puedes pedirme ayuda.”

“Puedes dejar de ir al Karate si no te gustó. Lo no negociable es que hagas ejercicio, ¿qué otra actividad quieres hacer?” 

“No todo es fácil, habrá cosas que te sean más difíciles, pero estoy segura de que puedes aprender a capotear esta situación.”

“Ya pensarás en algo. ¿Quieres hacer una lluvia de ideas o mejor mañana?”

¿Cómo lograr algo así?

1) Evita decir que “NO” en automático.

“Vamos a pensar en ideas de cómo podemos hacer que esto funcione.”

2) Evita asumir lo peor.

“Este error no te afectaría toda tu vida, aunque ahora parece que sí, solo es temporal. El chiste es que aprendas, ¿qué aprendiste?”

3) Deja de observarlo tan de cerca.

“Confío en que vas a estar bien aunque yo, de momento, no este cerca de ti. Al salir del colegio me cuentas cómo te fue, ¿vale?”

Recuerda dos cosas importantes:

1) No podemos protegerlos toda la vida, solo nos toca prepararlos.

2) La tranquilidad es contagiosa. Cuando das mensajes que dan calma y seguridad, ayudas a tu hijo a resolver problemas y crecer.

Entonces, en lugar de heredar miedos irreales, les estamos dando el apoyo y el aliento que necesitan, que ellos sepan que estamos ahí para apoyarlos y al hacerles preguntas para activar a su cerebro superior para generar soluciones, los estamos enseñando a ser independientes, seguros de si mismos, creativos y a solucionar problemas. Son herramientas que las utilizarán Toda Su Vida.

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