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¿Cuándo dormirá mi hijo en su habitación?

¿Cuándo dormirá mi hijo en su habitación? La famosísima técnica de dejarlos llorar hasta que aprendan, según Estivill es muy efectiva. Pero Carlos Gonzáles en su libro Bésame Mucho desacredita, punto a punto, sus “beneficios”. Posiblemente en la desesperación y el agotamiento de las desveladas, las ideas absurdas de Estivill nos parezcan más cómodas, pero tu hijo pagará un precio muy alto. Efectivamente, aprenden a dormir solos. De ahí a que sea bueno para ellos, es otra cosa.  ¿Porqué no es bueno para ellos?  Básicamente porque llegan a la conclusión de que, “¿Para qué sigo llorando? No soy lo suficientemente importante como para que alguien venga por mi.” Apagan sus necesidades emocionales y de conexión y, cuando son adultos, tienen problemas con su pareja e hijos pues siguen sin saber cómo conectar ni cómo pedir lo que necesitan. ¡Es más! Ni siquiera se sienten con el derecho de hacerlo pues cuando lo hicieron, nadie les hizo caso. En mi práctica de Coach Parental, te puedo decir que el colecho es uno de los secretos más grandes de las familias, lo siguen practicando a pesar de las recomendaciones del pediatra, psicólogos, maestros y familiares… lo siguen practicando porque intuyen que es lo natural para el cerebro humano. Si me doy cuenta que estoy tocando un tema bastante controversial. Pero… veamos qué nos dice la historia.  Desde el inicio de los tiempos las familias dormían juntas, en la misma cueva. Dejar a los bebés en la cueva de a lado era garantía de que los niños no iban a amanecer tras las huellas del algún depredador hambriento. Seguro. 100% garantizado. Cientos de años después, cuando el humano ya hacía sus casitas, hacían solo un iglú, hacían solo una choza, una teepee … nunca se les ocurrió mandar a los chiquillos a su propio iglú y arriesgarlos a la congelación. Que era segura. 100% garantizada. La idea de enviar a los niños a su habitación es un invento moderno… y como muchos inventos modernos, va en contra de la naturaleza. El cerebro humano esta programado para sobrevivir. Cuando dejamos a un bebé solo, inmediatamente llora. ¿Porqué? Pues por que su cerebro sabe que sin ti, no sobrevive.  No es que te esté “tomando la medida” ni nada de esas cosas que nos dicen las abuelas. Esto es 100% cerebro reptiliano. 100% sobrevivencia. Los niños nos necesitan y su cerebro lo sabe. Si bueno, todo es muy lindo, pero… ¿cuándo se irá a su cuarto? Pues cuando se sienta seguro. Cuando aprenda que en su casa no hay leones. Que se puede dormir tranquilo porque aunque papá y mamá estén en otra habitación, siguen al pendiente de él. Y cuando se sienta lista para irse a su cuarto. Cada niño es diferente. De la misma forma que cada flor florece cuando esta lista. De nada sirve dejarla llorando, gritarle y castigarla para que lo haga antes. Es más, seguramente tras nuestros gritos, se hará toda fea. Los niños Altamente Sensibles, si lo recuerdas, tienen un cableado especial que velará aún más por su sobrevivencia. Por lo tanto sus miedos son aún mayores, sienten más la inseguridad y necesitan más tiempo en el cuarto de sus papás. TIPS PARA INICIAR LA TRANSICIÓN A SU RECÁMARA 1) Decora el cuarto a SU gusto. Que ella decida de qué color quiere las paredes, cuáles muebles, cuál decoración. Si quiere un unicornio pintado en la pared hazlo. Es SU espacio. 2) Váyanse en las tardes a jugar ahí. Que se sienta a salvo en ese espacio. 3) Pongan un sofá para leer ahí Y úsenlo para leer (no como extensión del clóset) 3) Hagan pijamadas  Toda la familia puede dormir en el cuarto del unicornio, los fines de semana por ejemplo. También puede ser con los primos si esta dispuesto a dormir sola con ellos –porque a veces quieren invitar a los primos, pero dejarlos allá solos e irse a dormir con mamá 😉 4) Cuando ya se sienta casi listo, puede intentar dormir con el perro o gato… o todos sus peluches si no tienes mascotas. 5) A veces también funciona que los hermanitos duerman juntos. El mayor y el toddler ya se sienten seguros y acompañados. No te desesperes, el momento llegará. Que ya se siente seguro. O que ya no aguanta los ronquidos de papá. O que ya quiere su espacio. O simplemente por que ya esta listo. También es importante recalcar que cada familia, cada persona, cada hijo es diferente. Es posible que uno se tarde algunos días y el otro, años. Lo que funciona para uno tal vez no te funcione para otro. Lo que buscamos es que se sienta emocionalmente a salvo para poder dormir tranquilo toda la noche. Porque si esta asustado, no podrá dormir bien y andará del peor humor durante el día. A la larga, pues se dañará el apego, que si ya tomaste el curso de Disciplina Sin Lágrimas sabes porqué es Lo Más Importante de nuestro trabajo parental.  En cambio cuando nos esperamos a que se sienta seguro y sólido desde adentro, entonces cuando lo haga ya será desde unos cimientos inquebrantables. La ciencia ha demostrado una y otra vez que los niños necesitan su tiempo para sentirse seguros y que si nosotros estamos ahí para darles tiempo y seguridad, se harán independientes –en su momento– sin dudas ni miedos. L. R. Knost dice, «Los niños no aprenden a ser independientes, se hacen independientes. Y lo hacen naturalmente en su propio tiempo, al igual que cuando gatean y hablan en su propio tiempo. La manera más simple y más efectiva es, irónicamente, atendiendo a las necesidades de apego de los niños. La confianza, el sentirse seguros, es lo que libera a los niños a crecer, explorar y crecer y no la independencia forzada ni los apegos rotos.» ¿Vale la pena el esfuerzo extra? En mi opinión, ¡claro que sí!

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La Alta Sensibilidad y la Indecisión

La Alta Sensibilidad y la Indecisión. ¿Es normal?  Si. ¿Es parte del rasgo? Si. Pero, ¿porquéeeee? Pues… porque… ¿recuerdas cuál es la primer característica del rasgo?  Profundidad de análisis. Es decir que analizamos con detalle prácticamente todo. Lo que nos dijo la tía Choco en Navidad, el comentario “al azar” del primo en Semana Santa, la “pequeña observación” de la suegra en las vacaciones de verano… y las consecuencias de esos comentarios. “¿…y si sí es cierto? ¿De verdad mis hijos me manipulan o es que los escucho y tomo en cuenta sus puntos de vista? Pero entonces, ¿qué hago? Cuando esté frente a ella, ignoro a mis hijos para que no tenga nada que comentar. Pero entonces mis hijos se van a confundir. Pero entonces… y si mejor hago “x”, pero entonces… No, no, mejor hago “y”, pero entonces…” 3 de la madrugada y la cabeza no para de dar ideas, sugerencias, consecuencias y otro plan. O cuando vamos a un restaurante y nos ponemos a pensar qué queremos de comer y nos imaginamos cada uno de los sabores que vienen en el menú, a ver si traemos antojo de dulce, agridulce, salado, carne, pescado, pero ¿y la dieta? Mejor una ensalada, no no, para comer lechugas mejor en mi casa … y mientras el mesero desesperado a punto de arrancarnos la cabeza.  ¿Te suena conocido? Y a los niños Altamente Sensibles… y a nuestra pareja si es HSP (por sus siglas en inglés)… les pasa igual. Y a veces tomar una decisión “rápida” en familia puede poner a reto la paciencia de cualquiera. Las Personas Altamente Sensibles analizan profundamente cualquier consecuencia. Tomar una decisión, sabiendo lo importante que es, nos resulta un poco complicado y tardado. A veces para no desesperar a los demás, terminamos haciendo lo mismo: Acabamos pidiendo el mismo platillo de siempre en el restaurante. O usando la misma camisa todos los jueves. Para ya no pensar en detalles abrumantes, “mas vale viejo por conocido…” A veces también los niños se muestran como indecisos, porque todavía no están seguros de qué y cuánto pueden tolerar. Por ejemplo cuando están en pleno berrinche, que no pueden decidir si te quieren cerca o no. A veces nosotros somos más estímulo y ya no pueden con nada mas… pero tampoco quieren quedarse solos. Puede ser bastante confuso. Pero si te fijas, esto de pensar en las consecuencias es algo bueno. ¿Qué hubiera pasado si hubieran pensando en no aventar basura al mar hace 50 años? ¿En no dejar que el conductor designado manejara si traía varias copas de mas? ¿Puedo con la idea de tener al novio encima o mejor lo alejo un poco? Entonces, sonríele al mesero, pídele unos minutos más para decidir y deja que tus hijos sigan pensando en las consecuencias de sus acciones. Es un hábito muy MUY bueno. (…y a la tía, el primo y la suegra, ignóralos. Tú sabes lo que haces 😉 Ahora, si ya te has dado cuenta que la indecisión te esta paralizando en un momento importante de tu vida, porque ya lo has pensado tanto –y ya llegaste siempre a los peores consecuencias del siglo– es momento de… ¡ALTO! La mente es como un chango loco que brinca de una rama a otra, de un tema a otro y no se esta en paz. Las Personas Altamente Sensibles solemos sufrir de esto y luego no sabemos cómo detenerla. ¿Qué podemos hacer en esos casos? Ahí es cuando sacamos todo el arsenal de herramientas de Mindfullness: Meditación. Yoga. Tai Chi. Pintar. Cantar. Bailar. Hacer ejercicio. ¿Porqué funciona? Porque la mente se concentra en lo que hace el cuerpo –o en el mantra, en el caso de la meditación– y eventualmente, se aquieta. Cuando la mente está en paz, es cuando puede entrar la sabiduría de la intuición.  “No esta mal tomar una mala decisión, lo que esta mal es dejar de decidir”, escuché en algún lado. Y me pareció muy sabio. Sigue a tu intuición, sigue decidiendo y síguete moviendo. Como sea, siempre se puede corregir a lo largo del camino.

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10 frases que solo las Personas Altamente Sensibles comprenderán

10 frases que solo las Personas Altamente Sensibles comprenderán 1) “Me gusta la rutina. Hasta que me aburro, entonces me gusta lo emocionante. Hasta que me sobresaturo, entonces me gusta la rutina.” 2) “Soy toda: `mira el cielo, mira a la luna, mira al atardecer, me quedo en el coche hasta que acabe la canción`…” 3) “Una Persona (o hijo) Altamente Sensible puede escuchar lo que no estás diciendo.” 4) “Ser Altamente Sensible no te hace ser una carga. Te hace sumamente complejo, finamente sincronizado y profundamente conectado al mundo que te rodea. La Sensibilidad es hermosa.” 5) “No eres un desastre. Eres una persona que siente profundamente en un mundo desastroso.” 6) “Vine, vi, sentí la energía. Me fui.” 7) “Necesito un día entre cada día para recuperarme del anterior y prepararme para el día que viene.” 8) “Siempre me arrepiento de los planes que hago durante mis 5 minutos de “Modo Extrovertido”.” 9) “¿Haz conocido a alguien que sea un sol brillante en forma humana?” 10) “¿Podríamos dejar de asumir que ruidoso es fuerte y silencioso es débil?” (Frases traducidas de @ highlysensitive_person)

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Qué hacer cuando los niños dicen, «No quiero ir al Colegio»

Qué hacer cuando los niños dicen, “¡¡NO QUIERO IR A LA ESCUELA!!” El delicado balance entre crear un “ni-ni” (que ni estudia ni trabaja) y una persona que escucha a su cuerpo. Es muy común aun los lunes a las 7 am, escuchemos ese llanto, “Pero, ¿porqué tengo que ir? ¡Es horrible! ¡Estoy perdiendo mi tiempo! ¡No aprendo nada! ¡Odio a las maestras! ¡Odioooo la escuelaaaaa! ¡No quiero ir!” Nuestra mente inmediatamente se va a lo que nos decían nuestros padres, “Es tu única obligación. Tienes que ir. Porque si. Porque te aguantas. Porque ya párate. Y si no te apuras, te voy a…” y lanzamos una torre de amenazas. ¿Cierto? Bueno… hay mejores respuestas. Teniendo Hijos Altamente Sensibles, ya sabemos que si están sobresaturados por el fin de semana anterior –especialmente si estuvo ligeramente ajetreado, ellos van a estar cansados. La mera idea de ir al cole hace que se sientan mal físicamente. Hay días que verdaderamente NO pueden. Y cuando es así, NO DEBEN. Pero, ¿cómo les enseñamos el delicado balance entre ser responsables con sus deberes y escuchar a su cuerpo? Podemos decir algo así, “Quiero que te escuches a ti mismo y descanses cuando lo necesitas. También, quiero que encuentres tu misión en la vida y enfoques toda tu energía y conocimiento en lograr eso. Todos los humanos debemos aprender a lograr el balance entre descansar y trabajar. Hay gente que solo trabaja todo el día y noche y fines de semana, que no saben descansar. Y hay que gente que solo descansa y no sabe qué les gusta ni cuál es su misión. Para mí es muy importante que vayas al cole y también que juegues y goces tu vida.  Voy a dejar la decisión en tus manos pues solo tú sabes cuán cansado estás. Tú puedes decidir entre quedarte en casa o ir al cole.  Pero hay reglas: Si decides quedarte: No verás TV (en todo el día), ni ningún tipo de pantalla…no. De verdad, no. Ni un poquito.  Además, cuando te sientas un poco mejor, tendrás que ayudar en casa, limpiando tu cuarto, acomodando cosas, doblando ropa o lavando platos. Y también haremos algo de matemáticas, lectura… tarea. Finalmente, no podrás comer nada de azúcar. Ni pan dulce, ni los caramelos de la fiesta de tu primo, nada. Si te sientes cansado es importante que permitas a tu organismo sentir su cansancio, reponerse y no obligarlo a obtener energía a base de azúcar o similares. Entonces, ¿qué vas a decidir?” Si se siente muy cansado, aceptará las reglas. Si no es para tanto, pues irá al cole.

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¿Cómo puedo lograr que mi hijo haga la tarea?

¿Cómo puedo lograr que mi hijo haga la tarea? Cuando yo era niña, mi mamá se auto-prometió “nunca de los nuncas” sentarse a hacer la tarea conmigo. Y lo decía con mucho orgullo. Yo me recuerdo sentada en mi escritorio hoooooras haciéndome bolas sola con lo que parecía un mundo interminable e incomprensible de deberes. Veía a mis muñecas leeeeejos, leejos intocables e inalcanzables. Y también recuerdo que le creé personalidades a los números… y ninguno me caía bien. (El 3 era una niñita sangrona, el 6 era un payaso de fiesta y el 9 era como una directora de escuela vestida siempre de rojo tinto…) O sea… divagaba… ¡muchísimo! Ahora veo que mi hijo también divaga. Pierde la concentración con una rapidez impresionante  –igual que yo. Si mi mamá hubiera sabido que el TDA existía, seguro me mal diagnosticaba con eso. No. Yo era una niña Altamente Sensible, Altamente Sobre-Saturada. Altamente Perdida. A la fecha no sé cómo logré sobrevivir el cole. Recordando cómo fui y viéndome reflejada en mi hijo estoy en la disyuntiva. ¿Le hago caso a mi madre de “nunca de los nuncas” sentarme con él? Pero si hago eso, jamás la va a hacer. La odia y con cualquier detalle, avienta el lápiz y ¡no lo vuelve a levantar! Si algo he confirmado una y otra y otra y otra vez como Coach Parental, es que los niños necesitan acompañamiento. Ayuda. No se trata de que yo le haga su tarea, que yo tome el lápiz y trace el margen porque solo a mi me queda bonito ¡no! ¡para nada! Y tampoco se trata de estar ahí de mala gana, con actitud de “Ash, escuincle mira que yo tengo tantas cosas que hacer… ¿qué quieres? ¡Qué lata das!”  No. En lo absoluto. La atención y el amor se da a borbotones y de buenas, los límites se ponen en otras áreas. Es solo acompañarlo. En la misma habitación, él hace sus tareas y nosotros las nuestras. Él hace sus corajes y yo estoy ahí para cachar el lápiz. “¿En qué te atoraste? ¿Cómo te puedo ayudar?” Obviamente sí me quiere dar el lápiz, obviamente se lo rechazo. “La tarea es tuya, no mía. Yo estoy con mis obligaciones. Tú con las tuyas. Aquí te acompaño, si tienes cualquier duda, dime.”  En momentos de crisis, debemos darles la contención, la concentración y la tenacidad que todavía les falta por desarrollar. Y la tarea es solo un pretexto para esa buena lección.

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¿Qué podemos hacer cuando nuestro hijo nos pega?

¿Qué podemos hacer cuando nuestro hijo nos pega? Nosotros nunca le hemos pegado a nuestro hijo, sin embargo, él si no ha soltado uno que otro manazo y es la peor experiencia del mundo. Nos saca de nuestras casillas de una manera inmediata. Y en un segundo toda la familia se encuentra en amygdala. Podemos intentar regañarlo, usar tiempos fuera, castigos, pedirle que golpee un cojín,  explicarle por las buenas y por las malas… y la mayoría de las veces sale peor. Lo primero que debemos entender es que: nuestro hijo NO es mala persona. NO lo hace a propósito. Esta desesperado, esta sufriendo y no sabe qué otra cosa hacer.  La experta parental Liat Hughes Joshi, sugiere que el primer paso es entender la razón de los golpes. Es decir ¿qué sucedió antes? ¿Qué hizo que el niño perdiera los cabales? ¿Está tomando un medicamento que lo hace agresivo? ¿Está enojado? ¿Esta sobre saturado? ¿Necesita llenar su cubeta del control? ¿…o de la atención? ¿Esta ansioso? ¿Cansado? ¿Necesita dormir o irse a un espacio en silencio?  Entender qué le sucede te da la respuesta y, también, le ayudará a tu hijo a entender sus propias acciones. “Me pegaste porque ya estás cansado.”, “Me diste un manazo porque quieres mi atención. Te la puedo dar, pero necesito que me la pidas de otra forma, sin golpes.”, “Recuerda que puede pedirme todo lo que quieras, pero de manera amable.” Es importante platicar con él cuando este tranquilo, no durante el momento de crisis ni como parte de un castigo. Podemos decir algo así, “Me duele mucho cuando me pegas y estoy segura de que tu también estás harto de que te digamos que no lo debes hacer, podrías contarme ¿qué fue lo que pasó? ¿Crees que podamos platicar juntos maneras en las que puedas dejar de golpear?” Preguntarles soluciones siempre ayuda. Es llevarlos al cerebro Superior, es generar ideas en familia, es conexión, es creatividad, es atender un asunto… pura cosa buena. Otra manera magnífica de ayudarles a auto-regularse es a través del juego. Según Lawrence J. Cohen, PhD en su magnífico libro Playful Parenting, nos explica que lo que sucede es que el niño no se puede frenar. Cuando suelta golpes es porque tiene mucho miedo y/o emociones muy fuertes que no sabe cómo canalizar. Entonces, otro día –no en el momento de crisis– puedes jugar con tu hijo, establecer una conexión segura con él y empezar a trabajar maneras de frenarse. “Si, podemos jugar a las luchitas, pero sólo si es en la cama (o en un lugar seguro)”, “Si, me puedes dar de almohadazos, pero sólo si brincas en un solo pie y cantas una canción”. Jugar a las luchitas es una manera muy efectiva de hacer contacto físico con los niños, de establecer una conexión y de ayudarles a encauzar su fuerza. Si a lo anterior, le agregas el brincar en un solo pie y cantar, le estás enseñando a auto-regularse. ¡Si! ¿Te imaginas dar un almohadazo mientras cantas y haces equilibrio? No es tan fácil. Y requiere pensar antes de actuar, es decir, auto-regulación. Recuerda que la mente hace sus caminitos neuronales. Entre más practiques algo, más rápido se hace el camino. Digamos que la primera vez que haces algo es como entrar a una selva tupida. Cien veces después, ya es una carretera con puentes y túneles. Ensaya con tus hijos a base de juegos y preguntas y puedes tener muy bellos resultados.

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¿Por qué pegan los niños?

¿Por qué pegan los niños? Hay muchas razones, pero en mi experiencia como Coach Parental, una de las más comunes es porque nosotros, los adultos, no escuchamos. Tengo dos ejemplos muy claros: Uno, La hija que se tiene que ir al trabajo, “Vete con tu abuelito”, la nena abrazada de la mamá con uñas y dientes, “Ándale que tengo prisa”, la niña no suelta y se empieza a quejar. El abuelito la toma entre brazos y la niña pega. Dos, El niño esta jugando y el pañalito ya huele. “Ven Mateo, vamos a cambiarte el pañal”.  Mateo ignora al papá porque esta ocupado trabajando en su proyecto.  “Ándale Mateo, ven.”  Mateo siente el tacto de papá y dice, “No, papá…” y se regresa a su trabajo / juego.  Papá carga a Mateo y el niño se escurre como espagueti hacia el piso para regresar a su trabajo.  Papá lo vuelve a cargar, ahora más fuerte, Mateo suelta el manazo. Papá lo regaña, “¡Eso no Mateo! ¡No me pegues!”  Lo sigue cargando forcejeando y Mateo le da un cabezazo.  Los niños no tiene la capacidad neuronal para decir, “Espera papá, deja termino mi proyecto y luego hacemos lo que tú me pides” o “Mamá, en realidad me quiero quedar contigo.” Nos expresan sus necesidades y deseos con el llanto y la expresión corporal. Nosotros debemos volver a aprender a leer sus acciones que nos dicen, muy claramente lo que sus palabras aún no pueden decir. Si te fijas, los niños no están haciendo nada malo. Se están expresando y si nosotros continuamos de necios, ellos se empiezan a defender, dando tres advertencias previas: “Papá a la una” (se hace como espagueti resbaladizo)  “Papá a las dos” (da un manazo)  “Papá a las tres” (cabezazo) El reto es darnos cuenta y observar su expresión corporal ANTES de activar su amygdala. ¿Qué haríamos nosotros si alguien nos carga en contra de nuestra voluntad? ¿Qué haríamos nosotros si hemos sido ignorados tres veces?

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Al despertar, al regreso del colegio y al dormir

Tres Momentos al día que Realmente Importan. De todo el tiempo que estamos con nuestros niños, podríamos creer que lo más importante son las vacaciones familiares o una épica fiesta de cumpleaños. Por un lado, sí. Claro que ayuda. Pero los estudios han comprobado que lo que más contribuye al bien estar de los niños es la calidad en la convivencia diaria, un espacio en donde se sientan seguros para tener un desarrollo emocional sano y esto se puede reducir a Tres Momentos al día. Al despertar En lugar de: Despertarlos abruptamente y empezar a apresurarlos Mejor: “Vamos a quedarnos y despertar juntos por 3 minutos.” “Me encanta empezar mi día acurrucada contigo.” “¿Qué es lo que más te emociona de hoy?” “¿Recuerdas qué soñaste?” Al regresar del cole En lugar de: Encender la TV (o cualquier otra pantalla) O preguntar sobre su tarea O saludarlos de lejos Mejor: “¡Qué alegría me da verte! Cuéntame de la mejor parte de tu mañana.” “¿A qué quieres jugar?” “Te ves triste. Vamos a sentarnos y acurrúcanos por un minuto.” “¿Quieres comer algo y platicar las altas y bajas del día?” Antes de dormir: En lugar de: Decirles buenas noches y enviarlos solos en su cama O acobijarlos y salir de su habitación inmediatamente Mejor: “¿De qué estás agradecido hoy?” “Cuál fue la mejor parte de tu día?” “Me gustó cómo mostraste perseverancia hoy.” Cada familia es distinta, pero acomoda esto a como mejor te funcione. El objetivo es tener pequeños momentos de conexión, platicar sobre lo que tienen en mente, reír sobre algo chistoso que sucedió en el día de manera relajada. Son solo Tres Momentos que logran cambios inmensos en nuestros hijos. ¡Conecta con ellos de manera intencional, sin distracciones (celular) y veras las maravillas que pueden suceder!

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«Mi hijo es El Más Listo» Cómo halagar a los hijos

Cómo halagar a los niños Algunos de nosotros fuimos educados a base de puras críticas. En algún momento de la historia pensaron que eso nos haría fuertes y mejores. Científicamente se ha demostrado que, además de que no tiene ni un poquito de lógica, (¿qué nos hace pensar que tratar mal a las personas, los hará portarse bien?) finalmente, tampoco funciona. Como siguiente reacción, algunos papás y mamás, se fueron hacia el otro extremo: a súper halagar a sus hijos, “Eres súper listo / el mejor / el más rápido / todo lo puedes / siempre fuerte…” Y resulta, que ¡tampoco es el mejor acercamiento! ¿Lo hubieras creído? Decirle, “¡Eres súper listo!”, no es el mejor tipo de halago, porque: 1) Crea una identidad falsa en tu hijo y un conflicto interno porque él sabe que no es TAN listo, que comete errores y que a veces no sabe o no entiende nada. Como resultado, empiezan a evadir a los retos aterrorizados por no cometer errores y para no decepcionarnos. Como resultado, el miedo a fracasar se introduce en su vida;  “¿…y si fallo? Eso significa que no soy listo. ¡Voy a decepcionar a todos!” 2) Genera una Mente Fija. La Mente Fija es la que cree que si una persona es exitosa es porque nació con esos dones y no porque se estuvo años practicando. Entonces los niños llegan a la falsa conclusión de que:  “Si puedo hacer esto es por que soy listo. Peeeero…. como no puedo hacer esto, entonces seguramente soy tonto y debo dejar de intentarlo.” o “Me gusta, pero no es lo mío.” o “Tu puedes porque tienes la facilidad, en cambio yo, no.” La ciencia ha demostrado que la inteligencia no es fija. Se cultiva a través de las experiencias, los errores, la práctica y toda una serie de tropiezos que van conectando unas neuronas con otras hasta hacer de ese camino un río que fluye rápidamente, pero para eso se necesitan aaaaños. Es a través de muchos agotadores y devastadores intentos que empiezan a tener una Mente en Desarrollo y piensan, “No pude hacerlo… todavía. Puedo volver a intentarlo.” “Tal vez no tenga la facilidad, o tal vez es cuestión de práctica.” “No es cuestión de inteligencia. Nadie nace sabiendo.” Entonces para que lleguen a esa calidad de pensamientos y resilencia, ¿cómo podemos halagar a nuestros hijos? En lugar de: “¡Qué listo eres!” Mejor di: “Tu idea me parece muy buena. ¿Cómo aprendiste a hacer eso?” En lugar de: “Eres afortunado de ser tan inteligente.” Mejor di: “Buen trabajo, platícame, ¿cómo lo lograste? ¿Cuáles pasos tomaste?” En lugar de: “Eres el más abusado.” Mejor di: “Solucionaste este problema. Este fue un acercamiento interesante. ¿Cómo se te ocurrió?” Otras ideas: Cáchalo y halaga sus acciones cuando hagas cosas buenas, «Pusiste la toalla en su lugar, ¡muchas gracias!» Agradece cuando haga algo por ti, aunque todavía lo haga mal, «¿Lavaste los platos para ayudarme? ¡Me encanta que me ayudes! ¡Muchas gracias!» –Aunque después, a escondidas los tengas que volver a lavar bien tu. Es importante no corregirle la técnica, porque si no no lo volverá a hacer. Los expertos sí apoyan el acto de halagar a los niños porque les da una orientación de hacia dónde dirigirse, es un indicativo de “por dónde sí…” hacia dónde esta bien avanzar. Peeeero, como hemos visto, el tipo de retroalimentación, importa. Es decir, para ayudarlos a crecer, concéntrate en el proceso y sus acciones –en lugar de sus habilidades innatas. Eso le dará la seguridad para seguir intentándolo y convertir a eso que tanto le gusta, ¡ lo suyo !

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7 maneras para calmar a tu hijo a la hora de dormir

7 maneras para calmar a tu hijo a la hora de dormir El miedo de nuestros niños suele ser ignorado por los adultos, “No hay nada de qué temer, el monstruo del armario no existe, no tengas miedo, no pasa nada…” Pero esta negación además de que genera más ansiedad en los niños, genera desconexión.  Los Hijos Altamente Sensibles suelen ser más propensos aún en generar miedos de “la nada”, porque su sistema nervioso diseñado para la sobre vivencia –no para darnos lata. A veces sucede que con solo mencionar “la hora de dormir” inicia El Drama Monumental. En otro artículo hablo sobre tips para las últimas horas del día. Si ves que lo que haces no esta funcionando, observa qué esta pasando y haz cambios correspondientes. No hay ningún escrito oficial que indique que los niños deban bañar, merendar y dormir. Pueden bañarse a media tarde, pueden intercambiar la cena por el baño si tienen demasiada hambre. Pueden hacer lo que sea que a ustedes les funcione. Cada familia es distinta y cada noche es diferente. La idea es que cuando lleguen a la camita ellos se sientan tranquilos como para poderse acurrucar y dormir. Aquí hay una lista de 7 maneras para hacer de esta hora, algo más placentero y amoroso para todos. 1)Escúchalos para que cualquier miedo que tengan puedan expresarlo en un lugar seguro. 2) Conecta los niños necesitan más conexión a la hora de dormir. Piensa en los actos amorosos que él tuvo en la familia durante el día, (actos de servicio, tacto gentil con hermanito por ejemplo, palabras de afirmación y positivas, tiempo de calidad, etc.) recuérdales todas esas cosas bellas que hicieron y analiza cómo puedes llenar su Cubeta de la Atención antes de dormir. 3) Platiquen sobre el siguiente punto de conexión –en lugar de separación.”Voy a venir a darte un beso.”, “Te veré en mis sueños”, “Mañana nos veremos para desayunar algo rico, ¿vale?” 4) Cuida tu tono de voz un tono suave suele calmar a los niños, para eso sirve el tiempo de lectura o una platica sobre el día. El objetivo es calmar su sistema nervioso central en un ambiente amoroso y tranquilo. 5) El olor de papá o mamá en una relación amorosa y segura, puede también bajar el estrés. Déjale un objeto o pieza de ropa que contenga tu olor. 6) Reflexiona en todo el proceso que lleva hacia la hora de dormir, no sólo el momento de llegar a la cama. ¿En qué momento empieza a sentir tu hijo el estrés? ¿Cómo puede ser tranquilizado?  ¿Tienes sus cubetas bien llenas? ¿Han tenido suficiente movimiento durante el día? ¿Salieron a tomar el sol y el aire durante el día? ¿Hubo suficiente conexión durante el día? ¿Están llegando demasiado cansados y del peor humor?  7) Hagan un ritual Ritual es diferente que rutina. El ritual esta asociado con memorias positivas, cultura y sentido de pertenencia. Asegúrate de que tu familia tenga un Ritual de la Noche; algunos ejemplos pueden ser: escriban en un diario todo por lo que están agradecidos, “¿Cuál fue tu parte favorita del día?” un rezo, momentos de consciencia o un círculo para compartir.  Cuando los niños se sienten amados, contenidos, protegidos y libres para expresarse y ser como son, pueden soltar el miedo y dormir profundamente.

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Qué hacer cuando los hijos se pelean por los juguetes

Qué hacer cuando los hijos se pelean por los juguetes Cuando los primos se pelean, es fácil porque salimos indefensa de nuestro crío sin dudarlo. Peeeero, cuando se trata de nuestros hijos, los dos (o tres, o cuatro) son nuestros, los amamos a todos… nos sentimos en una encrucijada. Honestamente no sabemos qué hacer. Algo importante es, como siempre, prevenir. Asegúrate que estén bien hidratados, sanamente alimentados, y si son Altamente Sensibles, bien descansados. Con su Taza de la Tolerancia en niveles óptimos. Algo que debemos entender es que para los adultos unas cosas significan algo… pero para los niños significan otra cosa completamente diferente. Un ejemplo, para los adultos el arrebatar es algo verdaderamente horrible y grosero. Para los niños pequeños, es parte del juego. Para los niños más grandes puede significar, “te ayudo” o “yo sé la respuesta”. Entonces, antes de llegar a conclusiones de lo que deben o no deben de hacer, es importante, cambiar nuestra perspectiva a una más amplia. A ese hermanito pequeño que tanto nos preocupa defender y proteger, no te estreses tanto, luego son los más aguerridos, justamente porque aprenden a establecer límites con el grande que se quiere pasar de listo, quienes, después llegan llorando, “¡Mamaaaaa Mateo me pegó!”, “Pues sí, entiendo que te duela, al mismo tiempo, quiero que recuerdes que tú le pegaste primero.” Aquí hay una lista de 7 herramientas efectivas para desactivar la bomba: 1) Que no comparta si no quiere Para los niños, sobre todo sus juguetes favoritos, los sienten como una extensión de su cuerpo. Es importante darles la autorización de no prestar si no quieren. Es muy importante que sepan decir que “no” y que sepan que su “no” es totalmente válido y hay que respetarlo. ¿Porqué? Porque, en unos años, queremos que ella sepa decirle “¡NO!” al novio con esa misma determinación que solía tener a los 2 añitos… ¿si o no? 2) Todos los juguetes son de todos Es cierto que los abuelos le regalan muñecas a la niña y carritos al niño y que suele haber una diferencia entre “lo tuyo y lo mío”, pero si queremos que haya menos pleitos, es una buena idea establecer que “una vez adentro, todos los juguetes son de todos…de mamá, de papá, del hermano, del perro… DE TODOS.” Esto también sirve para evitar temas de sexismo, que si los niños quieren jugar con muñecas, puedan. Y si las niñas quieren jugar con carritos, puedan. Una vez me contaron de una nena que ponía los carritos de su hermano a dormir, los ponía en su camita, con su colchita y les daba el besito de las buenas noches. Hermoso, ¿verdad? 3) Sportscasting Este concepto de Janet Lansbury es muy extraño, pero sí funciona. La idea es narrar las acciones de los niños como si estuvieras narrando un partido de football. “Julieta tiene el carrito, Mateo lo tomó de sus manos, a Julieta no le encantó la idea, Julieta realmente quiere el carro de vuelta…” Sin juzgar, ni apoyar, ni criticar. Palabras totalmente neutrales que narren objetivamente, lo que esta sucediendo. Tu suegra te va a voltear a ver como si fueras realmente una loca, pero… ignórala. De verdad que funciona. ¿Porqué? Al narrar lo que esta sucediendo estás conectando el cerebro superior de los niños y esto evita que la amygdala entre en posesión del Modo Sobrevivencia, es decir, es una manera muy efectiva de deshabilitar la bomba. 4) Juego Otra manera súper efectiva de deshabilitar la bomba es a través del juego. Tu papel es de alguien muy juguetón y torpe al mismo tiempo. “¡Hey tu! Godzila, ¡métete con alguien de tu tamaño! ¡Yo soy enoooorrrme y fuertísimooooo!” La provocas de manera que ve a que es un juego y para que salga corriendo atrás de ti, “¡Ay no, me equivoqué! ¡Tú eres muy rápida! ¡Tú eres muy fuerte!” Si te fijas, ya dejó al hermano menor en santa paz. 5) Alaba cuando sean amables con su hermano Así obtendrán una guía de lo que es adecuado. Y ganarán más atención haciendo lo bueno –el objetivo es que dejen de hacer lo malo. Nutrir lo malo, hace crecer lo malo. Nutrir lo bueno… ¿ya me entendiste? 6) Déjalos discutir Por dos razones, 1° Muchas veces los niños se las arreglan solos y si nosotros intervenimos, no solo se alarga más, sino que se complica. 2° Los hermanos son los mejores maestros para aprender a discutir y pelear; herramienta que necesitarán toda su vida.  El objetivo, claro, es enseñarlos a discutir de manera productiva. Al principio vamos a tener que entrar como árbitros y enseñarles cómo se hace, “Julieta puedes expresarte durante los próximos cinco minutos sin interrupciones.”, “Mateo, ahora te toca a ti.” “Julieta opina (…x…)”, “Mateo opina (…y…) ¿cierto?”, “Ahora, ¿cómo se van a poner de acuerdo?” 7) Retira el juguete Hay un momento en que el pleito escala a tope. Ya deja de ser divertido. Ya no es sano. Incluso y es hasta peligroso (por ejemplo cuando sucede en el auto).  Ahí entras, te metes en medio y sacas el juguete en cuestión –que, en realidad, este tipo de pleitos ya no tienen nada que ver con el objeto, sino una razón más a fondo que habrá que analizar y resolver, pero de momento, ¡PUF! Castigado. Van a llorar, se van a quejar, arderá Troya.  Permítelo. Que se expresen, es justo lo que quieres para entender la razón de fondo. Que lloren, es justo lo que quieres para desahogar la tensión. Ya cuando estén tranquilos, varias horas o un día después, aplicas la técnica anterior y después aclaras, “les regresaré el juguete solo después de que se pongan de acuerdo”. Los niños no saben compartir, es una destreza que se enseña… con el ejemplo. La Gran Ironía es que nosotros tampoco compartimos, la verdad. No compartimos nuestra casa, ni nuestra pareja… queremos que los niños hagan algo que nosotros no hacemos. Léelo otra vez. La meta de socavar los gritos, si te fijas, es que no queremos pleitos. Pero es importantísimo permitir que sucedan pues, lo que debemos enseñar es: a solucionar desacuerdos. Asegúrate de demostrarles a todos que los amas por igual, que son especiales independientemente de cómo se porten, y dales abrazos, a veces es lo que más necesitan.

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Las 4 diferencias clave entre las Personas Altamente Sensibles y Trastorno de Procesamiento Sensorial (TPS)

Las 4 diferencias clave entre las Personas Altamente Sensibles y Trastorno de Procesamiento Sensorial (TPS) Tanto los Niños Altamente Sensibles y los niños con TPS son afectados fisiológicamente por los eventos sensoriales, como sonidos altos, texturas duras o rasposas, luces brillantes, etc. Los Niños Prodigio (que, seguido son Altamente Sensibles) pueden también mostrar sensibilidad sensorial.  ¿Cómo puede una maestra o padres de familia saber si es Alta Sensibilidad o TPS? Los Niños con TPS: Tienen dificultad combinando la información que reciben de sus sentidos de una manera organizada. Esta es lo que se llama como Sensory Processing Disorder o Trastorno de Procesamiento Sensorial. TPS solía considerarse una parte del espectro autista, pero ahora se considera un trastorno por sí mismo. Según The Star Institute for Sensor Processing Disorder, “Una persona con TPS puede sobre–responder ante el tacto y encontrar la ropa, el contacto físico y otras sensaciones táctiles como insoportables y /o pueden responder de la misma forma ante algo visual o auditivo o cualquier otro estimulo sensorial. Otra persona puede bajo–responder y mostrar poca o nula respuesta ante la estimulación, incluso ante el dolor, demasiado calor o frio, dan una respuesta lenta. En niños con TPS, el procesamiento entre los músculos y las articulaciones están dañados, la postura y la psicomotricidad pueden estar afectadas. Estos niños tienen mala postura, son “torpes” y suelen tomar ayudar de las paredes cuando están parados, apoyarse en su mano mientras escriben, suelen salir pero no se mueven… Hay otro sub–tipo: trastorno de coordinación en el desarrollo (developmental coordinación disorder DCD) los niños son raros y torpes. Suelen ser insultados y bulleados en el colegio y nunca los eligen en la clase de deportes. Y hay otros niños que exhiben un apetito por la estimulación sensorial la cual se encuentra en perpetua exceso. A estos niños se les llama deseosos sensoriales. Parecen adictos a la estimulación. Suelen mal diagnosticarlos y mal medicados con Déficit de Atención e Hiperactividad.” Los niños HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensibles en castellano): Parecen ser similares a los TPS por la sobre–responsividad a las señales sensoriales. Sin embargo, investigaciones del cerebro indican que la diferencia se encuentra en cómo los HSP procesan la información. Las investigaciones demuestran que entre más sensibles sea la persona, su cerebro más pone atención a los detalles en su ambiente. Los HSP suelen confundirse con los TPS en cuanto a la sobre – responsividad.  Las diferencias claves: ° Los HSP casi no presentan problemas haciendo actividades normales de cada día o pueden aprender cómo adaptar sus respuestas ante ellos, lo cual los TPS no.  ° Los HSP pueden integrar la información sensorial que los TPS no.  ° Los HSP presentan empatía ante otros individuos, se dan cuenta de la belleza que los rodea, son trabajadores concienzudos, les gustan las artes y la música. ° Otra diferencia clave es que si un HSP esta con su sistema nervioso central relajado, es más tolerante ante los estímulos y puede organizarlos sin problema. Pero cuando esta sobre–saturado, su tolerancia es muy baja y su organización mental es nula. Es decir los síntomas parecidos al TPS se presentan una vez que esta sobre–saturado. En cambio los TPS presentan esta sobre–reactivad y confusión, constantemente. Es decir, ambos coinciden en la alta reactividad ante los estímulos, sin embargo el rasgo de la Alta Sensibilidad, tiene 4 características básicas. La TPS solo tiene esa. La Alta Sensibilidad es un rasgo creado por la naturaleza. El TPS es trastorno. El primero no tiene cura, por los mismo que no es patología. Lo interesante es que, una persona no–sensible cree que la HSP esta exagerando en la respuesta ante el estímulo, pero la HSP solo esta respondiendo a más sutilezas en su ambiente. A estas alturas, creo que es importante definir lo que es “normal”, es decir, “el promedio”. Algunas personas son más hábiles en organizar sus pensamientos que otras. Otras personas pueden dar discursos muy buenos sin notas. Algunos otros necesitamos notas o apuntes para organizar nuestros pensamientos. Y otras personas, tienen tantos problemas organizando sus pensamientos que su conversación no hace sentido a los demás. Es decir, el abanico de lo “normal” es muy… muy amplio. Y cada uno somos diferentes. Si tienes duda si tu hijo puede tener TPS o es Altamente Sensible, asegúrate de ver a un experto que conozca y sepa diferencias uno del otro. Fuentes: Jadzia Jagiellowicz, PhD (Psych) and Veronica Ghazarian, OT Reg. (Ont.) Gere et al, 2009 Jagiellowicz et al., 2010

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¿Antisocial o Altamente Sensible?

¿Antisocial o Altamente Sensible? “Permíteme explicarte como soy (…y como somos algunas Personas Altamente Sensibles) De la preparatoria tuve una amiga, a la cual ya no le hablo. De la universidad, igual, solo una. A ella sí le hablo… una o dos veces al mes. Más o menos. De las mamás del colegio, bueno, las saludo, pero no me he aprendido sus nombres, no sé a qué se dedican, si es que se dedican a otra cosa que no sea sus hijos. De mis vecinos, bueno, todos me conocen porque salgo a caminar con mi perro, y, si no les retiro la mirada, me saludan. Pero si la vecina osa pintarse el cabello a otro tono, ya no sé quién es. No me preguntes dónde vive ni con quién, porque no sé. Y no me siento con el derecho de preguntarle. Cuando iba en la universidad fui a pedir informes para hacer mi servicio social, la secretaria no me los quería dar porque no me creía que yo ya iba en octavo semestre, “¡No es posible! ¡Nunca te he visto!” Cuando llegaba a mi trabajo, se quejaban todos de mi porque decían que no los saludaba. Sí los saludaba, pero no me escuchaban. Me moría de la pena interrumpir su plática matutina con mi “Buenos días, con permiso, estas parado frente a mi… gracias… bueno… si… ejem… bye…” Mis amigas actuales son las esposas de los amigos de mi esposo. Si hay una reunión con mucha gente, prefiero quedarme en casa a ver una peli. Cuando nos vamos de viaje, yo me pierdo entre el bosque y los vuelvo a ver cuando es momento de volver a tomar carretera. No espero que me creas, solo espero que abras tu mente. Que sepas que sí existen personas así. Que si me dedico a lo que me dedico es precisamente para dar a conocer este rasgo. A explicarles a los papás que si su hijo no saluda, no es por grosero o mal educado, sino porque no–puede. Realmente–sí–es–pedirle–mucho–porque–le–es–imposible. Que si yo le recomiendo a una mamá, un libro o una nutrióloga, 9 veces de 10, van a comprar el libro. Porque el libro no se enoja. No grita. No hay que salir de casa para verlo y no se ofende si no lo volvemos a buscar en seis meses. Que vivimos con la piel al rojo vivo y que todo–nos–afecta–sobre–manera. Que salimos de nuestra zona de confort cada vez que sale el sol. Cada vez que salimos de casa. Y que cada vez que nos conectamos a una sesión, aunque sea virtual, nos remueve un remolino interno lleno de ansiedad. Si la reunión es presencial, ¡olvídalo! Ya, salimos tan cansados que, no servimos para nada el resto del día. Lo que sucede es que la gente, sus emociones, sus pensamientos, sus palabras (que a veces no coinciden), sus expresiones faciales y corporales, su tono de voz… TODO nos afecta y sobre–satura. No es que seamos antisociales, es que somos Altamente Sensibles.  Sí hay gente así. Esa realidad sí existe. No es flojera, ni falta de compromiso, ni timidez, ni introversión. Es un Sistema Nervioso Central distinto. Por eso me dedico a lo que me dedico. Para darles a conocer, sí, a las demás Personas Altamente Sensibles por qué son como son, pero también a las Personas No-Sensibles que, esto, es una realidad para el 20% de la población. Que nos encantaría ser el alma de la fiesta, tener facilidad de palabra, don de gente y todas esas cosas… pues si. Pero no lo tenemos. No todos podemos ser así. Y si nos forzamos por mucho tiempo, tendremos que pagar un precio con nuestra salud neuronal, emocional y, eventualmente, física y psicológica. La parte más difícil de mi trabajo es precisamente esa, explicarle a los papás no sensibles que su hijo es así. Y que así esta bien; su hijo es una gema preciosa y que brillará en su momento, en un espacio quieto y silencioso. No espero que me creas. Solo pido un poco de empatía.  Ahora, cabe aclarar que no todos los Altamente Sensibles son así. Pero sí la gran mayoría. Y no, no se quita.” –Yo, ensayando en mi cabeza, por millonésima vez, cómo explicarle, sin animarme a decírselo… ¿me irá a comprender?

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4 sencillos tips para la llegada del hermanito

4 sencillos tips para la llegada del hermanito. Usualmente ya tenemos –más o menos– una rutina. Un pseudo orden. Algo de estructura… algo. Un poco. Bueno… un poquito –porque los niños alteran todo. Y ¡Zaz! ¡Que llega el hermanito! Yo digo que no es 1 + 1 = 2. Tampoco es multiplicación. El nivel de alteración es a la segunda potencia. Y se siente como ¡a la décima! Aunque haya sido planeado, un bebesito tiene la tarea de mover absolutamente todos los patrones previamente establecidos.  La balanza que estaba delicadamente colocada, se va de cabeza. Si es así de fuerte para nosotros, ¿te imaginas cómo puede ser para tu hijo? Aquel pequeño ser que depende al 100% de tu constante atención, de un día para otro, te tiene como al 30%. Ese pequeño tlaconete, te absorbe casi totalmente. El mayor suele sentirse ignorado, totalmente hecho a un lado y sin importancia. A veces se ponen tristes, a veces agresivos. Pero el sentimiento origen es el mismo: esta asustado. Este es el momento crítico… cómo nos comportemos aquí es la linea determinante: se amarán o se odiarán. Se apoyarán o se resentirán. Harán equipo o enemistad. ¿Qué podemos hacer? 1) Tomate el tiempo de conexión uno a uno Este es un consejo que dicen mucho y a muchas mamás les parece totalmente imposible. Mi consejo es que sea durante la siesta o cuando el bebé se duerma en la noche temprano. Así será más fácil. 2) Espera retrasos o regresiones. El hermano grande que ya había dejado el pañalito, vuelve a tener accidentes. Si ya había dejado el biberón, lo retoma. Si ya dormía solo, regresa a cama de papá, mamá y hermanito.  Es normal. Y, de igual manera que llegó, se le pasará. 3) Involúcralo en la nueva dinámica. Normalmente solemos asustarnos, “¡No seas tan brusco!” por instinto natural protegemos al bebesito y terminamos con un “¡Vete para allá!” alejando al hermano grande. Eso genera mucho resentimiento del grande contra el pequeño. En lugar de eso, es mejor involucrarlos. “Tu tienes muy buen gusto, ¿quieres ayudarme a elegir una pijamita para tu hermanita?” “¿Qué ropita quieres que le ponga, ¿la pijamita que tu elegiste o la que le dio tu tía Rosita?” “¿Me ayudas a bañarla?” Hazlos parte de la nueva rutina. Al hermano grande le encantará ayudar y sentirse útil. 4) Reconoce cuán difícil es su nuevo rol de hermano grande Es parte del punto anterior. solo asegúrate de no avergonzarlo en el proceso, es decir, “Tuuuu, que eres el hermano grandeeee, deberiasssss ser mas… amable / compartido / adjetivo calificativo” Nada de eso por favor.  5) Pide su consejo para aumentar su empoderamiento “Oye, tu que fuiste bebé hace poquito, ¿te acuerdas cómo dormías más tranquilo? ¿con el mosquitero o rodeado de almohadas? (…) ¿Me ayudas a colocarlo, por favor?” Es ejercer su rol de Hermano Grande… si, pero sin avergonzarlo. ¿Notas la diferencia? Tratándose de un Niño Altamente Sensible, es probable que necesite mucho… muuuuucho tiempo para adaptarse a la idea y ooootro montón de tiempo, a los cambios. Dáselo. Resuelve sus dudas. Abrázalo mucho. Síguele aclarando que el amor no se divide, sino que aumenta. Recuerda que lo más importante de tu rol parental es la conexión, conexión, conexión. Y más conexión. No porque nuestro trabajo se haya potencializado a lo que parece la millonésima potencia, nuestro hijo mayor debe pagar el precio. Al contrario, hazlo parte de la nueva dinámica y será feliz de involucrarse, ayudar y ser parte de la ¡nueva familia grande!

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Las 2 razones por las cuales los Niños Dicen Mentiras

…y qué hacer al respecto. “¿Te lavaste los dientes?” “Si…” “¿Pusiste tu pijama en el cesto?” “Si…” Tú sabes que no es cierto. La reacción típica es que nos enojamos, gritamos, “Cuantas veces te tengo que pedir que…” o, amenazamos, “Cuando se te piquen los dientes, ¡verás…!” Podemos vivir así todo el día, ellos mintiendo y nosotros haciendo corajes. Ellos no haciendo caso y nosotros explotando por millonésima vez. Y pueden pasar veinte años y seguimos igual. La vida familiar se vuelve sumamente estresante y llena de desconfianza. Con la panza torcida, en la madrugada, nos preguntamos “Algo en mi estrategia no esta funcionando. No puedo seguir con lo mismo esperando que el resultado sea diferente. ¿Por dónde puedo empezar?” 1) Entendamos el funcionamiento del cerebro de nuestros hijos. Cuando los niños mienten es porque – no se sienten emocionalmente a salvo para decir la verdad.  – tienen miedo al regaño y creen que al decir mentiras, se salvan. Nuestros hijos tienen otras prioridades, diferentes a las nuestras. Si ellos deben elegir entre terminar el juego o lavarse los dientes, mil y un veces elegirán el juego. Y esta bien, son niños. O, también sucede que, simplemente se les olvidó (si, otra vez) y cuando les “recordamos”, como no saben cómo zafarse y, por miedo, mienten.  Generalmente reaccionamos con lo mismo lo que nuestros padres hacían con nosotros: los avergonzamos o los castigamos o les quitamos privilegios como “una semana sin tablet” (que no deberíamos dárselas desde un inicio), pero lo único que esto les enseña es que deben aprender a mentir mejor o a esconder bien las evidencias… no a dejar de mentir. Es decir, con nuestra explosión emocional, estamos generando el hecho de que ellos no se sienten emocionalmente a salvo. Recuerda lo que vimos en el curso de Disciplina Sin Lágrimas (si no lo has tomado, tómalo, ¡esta lleno de herramientas efectivas!) cuando nosotros nos enojamos, ellos inmediatamente entran en amygdala y ya no hay nada que los regrese al cerebro superior. Las mentiras son solo el síntoma. NOTA IMPORTANTE: los niños aprenden a mentir a partir de los 6 -7 años. Es cuando ya aprenden a “tomarnos la medida”. Pero a esa edad sus mentiras son de lo más inocentes, no hay nada maquiavélico atrás. “No mamá, yo no me comí el dulce” y ves el envoltorio atrás, sobre el sofá brillando como diamante. Y nuestro miedo es que cuando ellos mienten, van a volverse malas personas y aunque no necesariamente ese será su destino, sí es buena idea aprender a corregir esto, pero de la manera adecuada. ¿Qué debemos hacer después? 2) Cambia tu perspectiva: Tu niño, ahorita, no es mala persona. Es un niño normal. Buscando conexión, apoyo, aliento y un lugar seguro en donde pueda ser él / ella misma. 3) Ten curiosidad sobre lo que pueda estar pasando. Cuando los niños tienen miedo a decir la verdad, ¿cuál es el secreto que están ocultando? Atrás de los secretos suele haber vergüenza, actúa con cautela y mucho respeto. 4) Reconstruye la confianza con conversaciones auténticas. Dile con palabras, tono de voz y actitud, “aquí estoy para ti, quiero saber qué necesitas y cómo puedo ayudarte”. 5) Cambia el ambiente en casa: Creamos esa seguridad emocional que tanto necesitan, es decir, un ambiente seguro para que puedan soltarnos la verdad que sea.  Entonces, imagina (o recuerda) la imagen: “Si me lavé los dientes mamá.” Peeeero, el cepillo de dientes esta seco. No te enojes. Respira y piensa bien qué y cómo lo vas a decir. Agáchate a su nivel visual y con voz amable, puedes decir algo así, “Entiendo que me quieres decir que ya te cepillaste los dientes. Sé que no lo has hecho. Me quieres contar ¿qué fue lo que pasó? ¿Necesitas que te ayude en algo?” Si ya lo has regañado previamente en ese tema, lo más seguro es que te peleé de vuelta, “¡SI ME CEPILLÉEEEEE, MAMAAAAA!” Mantén la calma. Respira.  “Sé que eso no es lo que ha pasado. Vamos a llegar a la raíz del asunto y vamos a pensar en algo que funcione para ti y para mi, ¿te parece bien?” Algo importante de este proceso es mantenernos sin juzgar. Si esta mintiendo, repito, no es por malo, sino por que hay una necesidad importante que no esta siendo cubierta. Nuestro trabajo es escarbar hasta que esa necesidad salga a flote y atenderla. “¿Te gustaría que te acompañe?” o “¿Tal vez no te gusta que te digan todo el día qué debes hacer?” o “¿Qué pasaría si lo hacemos juntos?” o “Probablemente no te gusta el sabor de la pasta dental?” Si te fijas, no se trata de aplicar más castigos ante su “rebeldía”, sino de compasión. Seguridad. Honestidad. Empatía. Validación. Crear el espacio para que se sienta apoyado en la actividad y en su propia familia. 6) Cambia el ambiente. Hay muchas maneras de hacer de lo mundano, divertido. “A mi tampoco me encanta hacer esto. ¡Hay que hacerlo más divertido! ¿Y si inventamos una canción del lavado de dientes?  “Soy un dinosaurio  con mil colmillos,  he comido pillos  que se irán  ¡con el cepillooooo!” Y ya no tendrá miedo porque se esta divirtiendo. Los niños son pequeños mucho más tiempo de lo que aparentan por fuera. Es posible que te pide que lo acompañes o que hagas algo que implica un mayor esfuerzo de tu parte. Siempre es mejor hacer ese pequeño empujoncito, porque si lo analizamos bien, es menor al esfuerzo que requeriría un griterío, castigos, enojos, azotones de puerta y “estoy haciendo todo mal, soy la peor madre del mundo” a las 3 de la madrugada. El acompañamiento, el respeto, la conexión y el juego, siempre funcionan mejor.

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Tips para guiar a nuestros Pre-Adolescentes

Photo by Some Tale on Unsplash Tips para guiar a nuestros Pre-Adolescentes Muchas veces pensamos que, como hemos estado con nuestros hijos todo el tiempo de todos estos años, ya los conocemos. Pero, la realidad (y un poco a nuestro pesar) ellos cambian. Sus opiniones y gustos cambian. Y nuestro trabajo forjando un Apego Seguro debe continuar.  Aquí hay una pequeña lista de cosas que no debemos olvidar y seguir cultivando: 1) Pregúntales sobre sus sentimientos y sobre lo que viven – “¿Cuál es tu clase favorita?” – “¿Qué es lo más difícil que haz hecho?” El objetivo es acercarnos a ellos y realmente conocerlos. Y también darles una oportunidad para ser escuchados. 2) No tomes sus arranques emocionales personales – “Puedo ver que no estas de humor para platicar ahorita, pero aquí estoy para cuando estes listo.” 3) Ayúdales a descubrir quien son y dónde pertenecen – “¿Cuáles son los amigos que te atraen?” – “¿Qué es algo que te gustaría intentar o aprender?” Es primordial NO juzgar –ni sonar como si estuvieras juzgando.  4) Pasa tiempo con ellos cada vez que puedas. Mantente sintonizada a lo que sucede en su mundo. – “Voy a hacer algunos mandados, me encantaría tu compañía. ¿Quieres venir?” El tiempo en el coche es perfecto para conversar. 5) Diles lo que observas. Cáchalos cuando hagan algo bueno. – “Realmente te esforzaste mucho en ese proyecto.” – “Vi que ayudaste a tu hermano. Gracias.” 6) Es posible que se alejen de ti, pero siguen necesitando de tu atención y amor incondicional. – Déjales pequeñas notas en su almohada que digan, “Te amo” – “Me gustaría saber cómo puedo ayudarte, ¿qué ideas se te ocurren?” Date el tiempo para seguirte acercando a ellos. Esta etapa, al igual que las otras, van a pasar y queremos estar ahí bien presentes, conociendo, acompañando y apoyándoles. “Durante la parentalidad es crucial darse cuenta que no estas criando a uni mini-yo, sino un espíritu palpitando su propia firma.”  Dra. Shefali

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6 maneras de proteger mi energía como Persona Altamente Sensible.

6 maneras de proteger mi energía como Persona Altamente Sensible. Las HSP (por sus siglas en inglés o Personas Altamente Sensibles en castellano) solemos tener un almacén de energía que se vacía muy fácil y rápidamente. Basta con una mañana ajetreada para ya no funcionar bien en la tarde… y no se diga de ¡un fin de semana pesado! Aquí hay una pequeña lista de cosas que podemos hacer para proteger nuestra energía: 1) Me doy permiso para darme por vencida en lo que ya no funciona. Esta bien ser resilente y seguir tratando cuando vemos que algo funciona y tiene un buen futuro. Esta bien, también, tomar descansos en lo que procesamos unas mejores maneras de abordar el asunto. Pero si ya vimos y comprobamos que ya se perdió, que no funciona, que no tiene futuro… esta bien dejar de perder energía en ello. Es sabio, incluso. 2) Me puedo tomar tiempo para responder a mensajes no urgentes. Podemos checar nuestros teléfonos tres veces al día. Todo lo demás es puro estrés y gasto de energía. Si hay algo urgente, bueno, pues se atiende, claro. Pero si puede esperar, que espere. 3) Puedo ser “no-productivo” o no tomar más responsabilidades. El “no–productivo” esta entre comillado, porque, en este siglo si no estamos trabajando los 1,440 minutos del día se considera una pérdida inútil de tiempo. Los HSP necesitamos descansar. Es imperativo ser no–productivo en algún momento del día, salirnos al jardín a ver las nubes pasar, por ejemplo. Y si para darnos este tiempo tan necesario de recuperación implica no aceptar más responsabilidades, pues, adelante. Tú conoces tus limites. 4) Paso menos tiempo con familiares que drenan mi energía. Si ir a ver a tus tías te toma dos o tres día de recuperación, hay algo que no está bien. O no las vayas a visitar tan seguido, o, si no te puedes zafar, ve durante menos tiempo. Invéntate una cita inamovible (con tu sofá). 5) Puedo no ayudar, o no alcanzar las expectativas y/o decepcionar a la gente. Cuando en el cole de tus hijos se esta organizando un Evento y piden la ayuda de las mamás, “levante la mano quien puede ayudar” … las HSP solemos escondernos abajo de la silla. Y esta bien. Si quieres ayudar hazlo dentro de tus propios limites. O ten consciencia de que te tomará algunos días para reponer energía. 6) Aviso a mis amigos y familiares cercanos cuando ya no tengo la capacidad de estar totalmente presente. A veces, después de tener una semana llena de cosas, y nuestra taza de la tolerancia esta explotando y nuestra amiga sigue contándonos todos los pormenores de lo que su Ex le dijo, haciendo bizco le podemos decir, “Disculpa hermosa, hace diez minutos dejé de entenderte, estoy cansada. ¿Y si mejor nos vemos otro día?” Entiendo perfectamente que esto puede sonar bastante controversial, pues estamos rompiendo las reglas de “lo que debe ser” afuera. Pero estamos cumpliendo “lo que debemos hacer” adentro. Para nosotros mismos. Puede sonar egoísta, pero, en realidad, se trata de llenarnos de energía para poder estar bien para los demás. Si nosotros estamos drenados, andamos del peor humor y todo nos sale mal. Es totalmente contraproducente. Es mejor poner limites, hacer lo sano para nosotros, estar contentos y toda nuestra familia nos lo agradecerá aún mas.  La sociedad no nos va a dar el permiso para ser así, lo tenemos que tomar nosotros. A decir verdad, esta lista, también, puede darnos un enorme alivio. “Puedo darme el derecho a Ser como Soy… (*suspiro*)”

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Qué hacer cuando los Acuerdos que hicimos con nuestros hijos, No Funcionan.

Qué hacer cuando los Acuerdos que hicimos con nuestros hijos, no funcionan. Cuando mi hijo decidió romper su parte del acuerdo entre en una verdadera crisis. “¡¡¡¿¿¿C-c-c-como???!!!” “¡¡¡¿¿¿P-p-pero p-p-p-orqueeee???!!!” En mi mente de adulto creía que si ya habíamos hecho un acuerdo, sí o sí tenía que cumplirlo. Había sido mi método perfecto para llevar la paz y ahora que dejó de serlo, no sabía qué hacer, ni porqué, ni cuándo, ni cómo. Cuando los niños rompen su parte del acuerdo no es que sean irresponsables, crueles, maquiavélicos ni malos niños. Pueden ser varias razones: 1) Simplemente están probando sus límites. “¿Hasta dónde puedo llegar?” 2) Están llenando su Cubeta del Control, parte no-negociable del cerebro humano, –si no sabes de qué hablo ¡toma el curso de Disciplina Sin Lágrimas! 3) Cumplir su parte del acuerdo les está haciendo daño (ej: forzarse a comer cuando ya no tienen hambre) 4) De momento pensaron que iban a poder cumplir, pero a la mera hora no pueden o no saben cómo (ej: una tarea del cole que no entienden cómo hacerla) 5) Están demasiado cansados como para exprimir energía para, por ejemplo, limpiar su habitación. Parte de la parentalidad autoritaria que queremos tener con nuestros hijos, implica escucharlos, saber la razón por la cuál no están cumpliendo, hacer valer su voz y punto de vista y ceder en algunas de nuestras costumbres o expectativas. Para esto sirve mucho hacer acuerdos. Hay un artículo en mi página web que explica qué es y cómo se hacen. Pero básicamente se reduce a: Yo cedo en “x” y tu en “y” y nos encontramos a medio camino. Yo cedo en tener toda mi casa ultra limpia y el hijo cede en ordenar sus juguetes. ¿Va? ¡Va! Peeeeero… muchas veces alguna de las partes no cumple su parte. Nosotros los adultos creemos que por que ya dijimos las cosas, los niños ya entendieron. Y no. De ninguna forma. No hay manera, son niños, su psique, su experiencia, sus neuronas no dan el largo y ancho de nuestras expectativas. No hay forma. Y entonces, posiblemente después de jugar, ya es tarde y “olvida” acomodar y recoger. Cuando mamá le recuerda, hay pleito. “Es que ya estoy cansado”, “¿Porqué yo?”, “No quiero” Y ahí es cuando ya no sabemos qué hacer, ¿cierto? Queremos dejar de hacer acuerdos porque creemos que no están funcionando.  Sigue leyendo, aquí encontrarás respuestas. En lugar de tirar a la basura una magnífica herramienta súper efectiva y empoderadora, es mucho mejor, esperar, tomar una pausa (puede ser de varias horas o incluso días) y ya en nuestro centro, sentarnos a dialogar. Investigar. Analizar. Replantear. Y ahí es cuando 1) entendemos su perspectiva 2) nos mantenemos firme en lo importante 3) explicamos 4) re-negociamos 5) rompemos Cualquiera de las cuatro razones mencionadas arriba son suficientes para meter a un niño en Modo Sobrevivencia, su amygdala se activa y dejan de ver… bueno, dejan de ver todo y también las ventajas de hacer acuerdos. Por eso es importante dejar pasar tiempo, que se enfríen las emociones, salir de amygdala y después, hay que explicárselos.  Es decir, este “mal comportamiento” en realidad es la invitación a más diálogo y más acuerdos. 1) Entendemos su perspectiva  “¿Porqué has roto tu parte del acuerdo, quiero entenderte?” Y te pueden responder con cosas como, “No entendí qué querías de mi.” “No super cuál era mi parte.” “Pensé que podía hacerlo, pero no…” “Pensé que iba a ser más fácil, pero a la mera hora, no supe cómo…” 2) Nos mantenemos firme en lo importante “Puedo entender tu punto de vista. La escuela no es negociable. En cambio con ‘x’ sí podemos negociar.” Recuerda, temas de salud, seguridad, integridad, ética NO son negociables. 3) Explicamos  “Mi idea de hacer acuerdos era mantener la paz, pero como haz decidido no cumplir con tu parte, pues de nada me sirve porque nos peleamos de todas formas.” “Mi idea es hacerte partícipe de las decisiones de la familia…” 4) Re-negociamos o nos abrimos a nuevas ideas “No haré acuerdos contigo esta semana porque has roto los que hicimos.” “Si a ti se te ocurre otra forma de solucionar el problema, yo encantada de escucharte. No me tienes que responder ahora, piénsalo un par de días y luego volvemos a platicar.” “El reto / asunto es X ¿Cómo le vamos a hacer?” “¿Qué va a pasar si no cumples este acuerdo nuevo? Quiero que tú establezcas la consecuencia.” Esta es una parte genial porque ellos son los que se hacen responsables del siguiente paso y las siguientes ideas. Debo admitir que son ¡fantásticas! 5) “Tú eres más importante que el acuerdo.” Hay veces que tenemos que romper los acuerdos, como cuando nuestra integridad, nuestra seguridad, nuestra felicidad están en juego. Por ejemplo si estamos en un mal matrimonio, o si le hemos prometido algo a un amigo y nos damos cuenta que esta metido en algo ilegal… hay momentos que debemos ponernos como prioridad. Hay veces que nuestros hijos van a romper el acuerdo, cuando están demasiado cansados, o cuando les duele, o van en contra de sí mismos. Y esta bien. Esta es una lección muy MUY importante de enseñar, “No por haber hecho un acuerdo de “ser los mejores amigos de por vida” significa que te tienes que aguantar estupideces. De ninguna manera. Tu felicidad, tu integridad, tú como persona eres más importante que cualquier acuerdo.”  En un caso sencillo de, “Mamá, sé que te prometí limpiar mi habitación, pero no puedo cumplir porque estoy demasiado cansado” debemos estar abiertos a recibir esto. La consecuencia previamente pactada se aplica amorosamente. Pero debemos aceptar que su integridad va primero SIEMPRE. Si, se vuelve un ejercicio constante de «estire y afloje». Al mismo tiempo, los beneficios son increíblemente buenos. Además, ¿qué no hacemos eso todo el día en el trabajo? “Todo en la vida es una negociación”, dice un amigo muy querido. No creo que “todo”, pero sí una gran parte del éxito. Porque es a través de esta negociación que están aprendiendo a ser inteligentes, pensantes, creativos, responsables, están sacando su temple y su personalidad a brillar. ¡Es una belleza! ¡Síguelo poniendo en práctica!

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Tips para Maestras de Niños Altamente Sensibles

• CÓMO GUIAR A LOS NIÑOS ALTAMENTE SENSIBLES EN EL SALÓN DE CLASES TIPS PARA MAESTRAS • El 15-20% de tus alumnos es HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible en Castellano). Aprende cómo es el rasgo, sus 4 características e implicaciones. • Observa sus diferencias temperamentales y el efecto que esto tiene en su forma de aprender. • El comportamiento de un HSP, al ser genético, no se puede cambiar. • Observa quién puede ser HSP y confírmalo con sus padres. • Trabaja de cerca con sus padres, –por observaciones, ideas, estrategias y comparación de comportamientos. • Consulta con maestras anteriores para aprender estrategias que han funcionado en el pasado. Es vital que encuentres un ambiente adecuado que vaya de acuerdo con su temperamento. • Observa el nivel de estímulo en tus HSP. La prevención es la mejor estrategia. • Permite que el HSP se integre a su propio ritmo. Pueden ser meses. • Invítalos a que participen. Solo invita. Ten la seguridad de que cuando se sientan seguros van a compartir mucho. Se vuelven los alumnos más creativos y animados. • Alaba y califica –sólo sus esfuerzos. Aplica ejercicios que trabajen ambos hemisferios del cerebro. Ej: pon música que evoque emociones (la música de películas es genial para eso) y pídeles que dibujen lo que sienten. Entre más feo quede, mejor. • Encuentra un balance entre empujar, motivar y proteger.  • Espera al momento adecuado para pedirles que ejecuten.  • Prepáralos en etapas o encuentra una alternativa equivalente. Observa en cuáles aspectos esta adelantado y en cuáles esta atrasado (Ej: puede estar académicamente de 10 y socialmente de 5) Hazles preguntas para que tomen decisiones simples y para que sepan que su voz y votos son válidas • Si te das cuenta que los HSP ya no están entendiendo nada, es momento de: ¡TOMAR UN DESCANSO! Mejorará su desempeño en clases. • Tu atención, aunque bien intencionada, puede aumentar el nivel de estimulación del HS. • Divide las tareas en pequeños pasos. • Avisa con anticipación cualquier cambio de rutina. • Adapta tu evaluación según los temperamentos. Por naturaleza, los HSP tienen más información que procesar y eso toma tiempo y una mente relajada. Lo mismo sucede al recuperar la información. Encuentra una variedad de formas para demostrar lo que han aprendido. • Durante un “berrinche” Reconoce que ciertos comportamientos no deseables pueden ser por sobre estimulación temporal o crónica, (distraído, adormilado, olvidadizo, desmotivado, ansioso, deprimido, tímido, emocional, llorón, irritable, hiperactivo o ‘distraíble’ como si tuviera el síndrome de déficit de atención, o incluso agresivo). • Puedes decirle algo así al niño: “Tal vez te serviría tomar un tiempo en el área de lectura. Cuando te sientas sobre estimulado, dime por favor antes de que te pongas tan alterado.” • Nunca uses métodos de disciplina duras con un Altamente Sensible Cuida mucho tus palabras y métodos correctivos • Si los regañas, castigas o avergüenzas, se van a acordar del estrés y lo van a asociar contigo, pero tendrán muy poca memoria sobre la información que querías que aprendieran. • Funcionan más los recordatorios gentiles y en privado. • Dales tiempo y espacio para resolver las cosas por sí mismos. • Ayúdalos con cualquier dificultad social • Si, por varios días seguidos, se ven ensimismados, aislados, rechazados, burlados o ‘bulleados’, considera intervenir y avisa a otros maestros y sus padres. • HSP son más lentos en hacer amigos y pueden necesitar ayuda. • HSP son felices con solo un amigo.  • Enseña respeto y aceptación para y por todos. • Sé creativa, porque ellos lo son • Artes visuales, periódico escolar, teatro (backstage) • Ejercicios para escribir o problemas inteligentes para resolver. • Literatura con temas morales complejos o temas emocionales. • Jardinería o mascota. • Permite que los HSP ayuden a otros estudiantes. • ¡JUEGA! • Guía y reconoce sus habilidades excepcionales • Sufrirán si no encuentran un escape para su auto-expresión. • Invítalos a actividades que se orienten hacia la belleza, la justicia social, la experiencia espiritual, las causas del medio ambiente, emotividad profunda, poesía, danza, artes visuales, actuación, fotografía, y escritura. • Planifica para evitar estímulos innecesarios • Observa y analiza el ambiente del salón desde la perspectiva de un HSP. • Cambia a actividades más tranquilas, ofrece opciones, hagan actividades en silencio, acuerdos previos, crea una “esquina tranquila para lectura”, dales una tarjeta para que soliciten tu ayuda cuando la requieran. • Debido al Procesamiento Profundo, necesitan más tiempo para aprender una lección. Repite las instrucciones en privado si lo necesita. Fuente: The Highly Sensitive Child Elaine Aron PhD ® Derechos Reservados Traducción: Carmen Geraud

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6 tips para Evitar Traumas en este Regreso a Clases

¿Cómo apoyar a tu hijo Altamente Sensible en este regreso a clases? Llevamos más de un año diciéndoles a los niños que hay un virus terrible acechando por el mundo y que deben quedarse en casa. Muchos niños HSP estaban ultra felices en casa, aunque no veían a sus amigos, se ahorraban el salir corriendo, una cantidad espeluznante de estímulos y usar el uniforme que pica, el lunch aguado, los gritos de la maestra… Ahora los estamos llevando al cole. Y ellos están aterrorizados. No quieren, se cuelgan del cuello de mamá, lloran, hacen “berrinche”… y es totalmente natural. Comprensible. Y lógico. Estamos hablando de niños neurológicamente programados para la sobrevivencia. Ir al cole no es un lugar cien por ciento seguro. Son niños que han sido asustados y que, si de por si, viven en Modo Sobrevivencia ¿te imaginas cómo se sienten ahora? Posiblemente, después de jaloneos y extorsiones de todo tipo, acepten entrar a las instalaciones… pero eso no significa que estén de acuerdo o que la vayan a pasar bien o que aprendan algo. Recuerda que cuando una persona esta en Amygdala, solamente funciona el modo de: huir, atacar, congelarse o desmayo.  Ya trató de huir pegándose a tu cuello. Ya trató de atacar haciendo “berrinche”. Es posible que durante las horas en el salón esté totalmente congelado. Esperemos que no se desmaye. ¿Cuántas matemáticas le puedes meter a un hielo? Pero… entonces, ¿qué podemos hacer? Ufff… ya sé. No está fácil. Tu hijo (en edad de kinder o primaria) no puede abogar por sí mismo. Simplemente no tiene la capacidad neuronal para hacerlo, ni la experiencia, ni la voz para hacerse valer por si mismo. Bueno… tal vez si. Pero, generalmente, no. Entonces nos va a tocar a nosotras hablar por él / ella. ¿Qué podemos hacer? Aquí te va una lista de 6 tips. 1) Escucha a tu hijo. Comprende su perspectiva. Sus sentimientos. Sus angustias. Sus miedos. Todo eso es Real y Válido. Toma notas, piensa muy bien –en base a lo que te dijo– qué y cómo lo vas a ayudar. 2) Sal de tu zona de confort. Si eres mamá HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible en castellano) todo esto nos puede dar una flojera horrible. A mi me da hasta un poco de terror. Las caras incrédulas de los maestros, las expresiones de “yo soy la profesional, usted solo es una mamá sobreprotectora”, la respiración pesada y la desesperación “¿ya se va señora?” Ay, no, no. Te–rror. Pero (*suspiro*) si mi hijo me necesita ahí estaré, con la bandera de ¡Viva los HSP! Y educando. Recomendando sitios web, libros y artículos. Si tu hijo está en una escuela abierta a escuchar y aprender, ¡sigue adelante! 3) Haz equipo con la maestra. Explícale, «Mi niño es Altamente Sensible y esta asustado. Le serviría mucho sentirse contenido, escuchado y seguro. Sé que tienes muchas herramientas para lograrlo.» Finalmente ella es la que está con tu hijo un montón de horas y su influencia sí le afectará. 4) Lleva soluciones o ideas. No se trata de que le lleves todo solucionado pero, ideas. Ideas que tal vez le puedan servir. Para que ella no se sienta sola y que sepa más o menos por dónde y cómo ayudar a tu pequeño. Hay una lista de 20 tips para maestras escritas por Elaine Aron PhD, traducidas por mi. Si la quieres, aquí esta. 5) A veces nos tenemos que volver “esa madre horrible” Sobre todo cuando no hacen lo que les pedimos, por ejemplo que lo regañaron super feo porque “no estaba poniendo atención a la clase” (Repito, ¿cuánta atención puede poner un hielo?), porque es la sexta vez que te mandan llamar y tú no lo haz llevado a la terapia de TDA (pues, porque no tiene TDA). Y un largo etcétera de situaciones complejas y engorrosas. 6) Puedes, finalmente, si nada funciona, cambiarlo de escuela. En otros países no existe esta posibilidad así que aprovecha que aquí sí. Si ya buscaste por todos lados y no encuentras lo que necesitas, ya hay escuelas que hacen Home Schooling, es decir que te apoyan con la investigación, programas, estructuras, te envían el material y un montón de cosas para que tus hijos desde casa, puedan salir adelante académicamente. O puedes contratar una Tutora que vaya a tu casa. Hay un montón de herramientas y opciones ahora.  El objetivo es que tu hijo esté sano (recuerda que el estrés enferma a su cuerpo), que se sienta apoyado, tomado en cuenta, escuchado, visto y aceptado como es. Y ese trabajo empieza con nosotros.

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Comentarios que no ayudan a la mamá de un Niño Altamente Sensible…

Comentarios que no ayudan a la mamá de un Niño Altamente Sensible… 1) ¡Lo sobreproteges demasiado! 2) ¡Debes fortalecerlo! 3) Si no lo forzas, nunca se atreverá. 4) Debes acostumbrarlo al los gritos y el jaleo. 5) Es así por tu culpa y tu manera de criarlo. 6) ¡Exageras! Lo que le pasa a tu hijo le pasa a todos y todos están bien. Y nos lo dicen toooodo el tiempo. Si además nosotros somos HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible en Castellano) también, pues sí nos afecta y entramos en duda, conflicto interno y ya no sabemos qué hacer. Por eso es tan importante que sepas bien cómo funciona el cerebro Altamente Sensible para que sepas cómo educar bien a tu hijo y tengas todas las herramientas para ignorar las opiniones de los demás. 

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Decir «adiós» no es fácil para un Niño Altamente Sensible

Decir “adiós” no es lo más fácil para un Niño Altamente Sensible Puse semillas en una maceta y nacieron. Las plantitas con el tiempo se han convertido en 7 arbolitos de aguacate. Y pues… obviamente ¡ya no caben! Mi jardín es pequeño y no tengo el espacio. Llevo tiempo buscándoles una mejor casa y padres amorosos. El pasado domingo, platicando en el mercado, quedé con un señor de dárselos. Tienen 4 hectáreas, dos parcelas llenas de frutas y verduras 100% agro-ecológicas. Todo iba bien; yo me sentía feliz de haberles encontrado un espacio grande, amoroso y sin pesticidas. Peeeeeero… Mi hijo Altamente Sensible estaba mal. Triste. Acongojado. Preocupado. Fatal. El problema es que no me lo dijo. Y yo no me di cuenta. Cuando intuí qué sucedía, le medio expliqué, “Es que si se quedan aquí en las macetas, se van a morir. Necesitan espacio y aquí no lo tenemos.” Y pensé que eso era suficiente. El día de la entrega hizo todo lo mal que pudo: no se vestía, no desayunó bien, no se ponía los zapatos, no se subía al coche, no se abrochaba el cinturón… Ya tiene 9 años, ya sabe lo que hace y las consecuencias de sus acciones; simplemente no quería llegar y lo aplazó todo lo que pudo. Y yo, que no entendía. Al momento de entregarlos, se interpuso, no me dejaba caminar. Pero el señor llegó, estaba muy, muy feliz de verlos. Ya tenían planes de en dónde los iban a sembrar y me platicó todo con detalle. Al despedirnos me dijo, “Los vamos a invitar un día a que vayan a ver a sus arbolitos, van a estar en medio de las dos parcelas, tenemos naranjos y limones. Van a estar muy contentos. Luego nos ponemos de acuerdo, ¿les parece bien?” Yo me sentía brillar de la emoción, me despedí de mis “bebés” y luego nos fuimos a jugar mi esposo, mi hijo y yo al parque.  “¿Por qué has estado de mal humor toda la mañana?” le pregunté. Honestamente no tenía idea. “Ya lo pensé bien mamá y qué bueno que sí dimos a los arbolitos. Yo creía que nunca más los íbamos a volver a ver, pero si podemos ir al rancho, visitarlos y verlos crecer, esto sí me gusta.” Recibí su alegría como una cubeta de agua helada. ¡Ay la “empática” madre! En realidad se me fue el patín; viví esta experiencia como adulto y esperaba que mi hijo la viviera igual. Los adultos nos regimos con “explicaciones que debes de entender”. Los niños se rigen con “emociones que debo vivir”. Para él los arbolitos eran como hermanos y el dolor de no volverlos a ver, le era demasiado fuerte. Aunque se fueran a un mejor lugar, no importa. Las razones, no importan. No es cuestión de entender. Su dolor y angustia –en SU perspectiva de niño– eran lo importante. Siempre debemos liderear con empatía… siempre. Finalmente los niños siempre son nuestros mejores maestros y entender su cariño hacia las cosas –las plantitas– es importante. Despedirse para un Niño Altamente Sensible, nunca es fácil. Les puede costar trabajo separase de ropa que ya no les queda, juguetes rotos, envolturas de golosinas, a veces hasta de sus uñas y cabello. Si hablamos de otros seres vivos, pues más. ¿Qué podemos hacer en casos similares? Ofrecer disculpas. Hablar desde el corazón. Crear nuevos planes. “Lamento mucho que no me di cuenta de tus sentimientos y debí. ¿Me puedes perdonar?” “Si.” “Si pudieras decirle algo a tus arbolitos, ¿qué les dirías?” “Que los quiero mucho.” “Decir “adios” nunca es fácil. Se siente tristeza y esta bien que la sientas.” “Okey…” Aprender a decir “adiós” es una lección importante en la vida, aunque nunca nos acostumbraremos. El “adiós” no puede venir desde el raciocinio, sino desde la emoción. Y es una emoción dolorosa que hay que trascender –a base de quedarnos ahí– hasta que se transforma. En estos días nos hemos dedicado a seguir trabajando en nuestra jardinería. En verdad, mi jardín parece selva y ¡mas con las lluvias! Tenemos un higo que era una ramita –ah! pues el que aparece en el libro de Luna y el Secreto de los Árboles – y ahora ¡esta enorme! El saber que vamos a plantar más, le reconforta. Cuando vayamos a ver a los hermanitos grandes y guapos, les comparto la foto. 

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Cómo sobrevivir a las personas tóxicas

¿Qué pasa con la gente tóxica? Un análisis de las personas tóxicas, cómo nos afectan y qué podemos hacer para sobrevivirlas. Había una vez una niña, llamémosla Daty (el nombre ha sido totalmente inventado) cuyos padres se peleaban entre ellos todo el día, toda la noche y toda la tarde… Por si sí y por si no. Por si hizo y por si no hizo. Por si dijo y por si no dijo. El pique entre sus papás era tal que ignoraban a Daty totalmente. Ella tenía dos opciones o callarse y desaparecer, o, gritar más fuerte que ellos para lograr llamar su atención. Por motivos de sobrevivencia, desarrolló la segunda técnica. Aprendió a llamar la atención a como diera lugar, por si sí y por si no. Por si hicieron o por si no hicieron. Por si dijeron y por si no dijeron. Con los años se volvió gritona. Molesta. Manipuladora. Víctima. Broncuda. Controladora. Llama a las tres de la mañana para contar su versión de por qué es una víctima y suele llenar sus argumentos absurdos de puras mentiras.  Ella aprendió a sobrevivir de esta manera. Eso le enseñaron sus papás. La única forma que ella conoce para conectar con otro ser humano es a través del drama y el conflicto, pues básicamente, es lo que aprendió. A dónde va y con quien va, se queja de absolutamente todo. No hay un instante de paz, ni gratitud, ni paciencia, ni contentamiento. Es gente que enferma el aire que toca. Es gente que enferma a familias enteras. Produce cualquier cantidad de rupturas, conflictos y mucho, mucho dolor. Por eso se llaman tóxicas. Hacen mucho, mucho daño. Generan trauma físico, emocional y mental. Es la manzana podrida que llega a echar a perder todo y en nosotros depende si lo permitimos, o no. A las Personas Altamente Sensibles nos dan en la puritita torre. ¿Porque? Debido a nuestra empatía podemos ver su dolor. Podemos entender de dónde vienen y sus intenciones reales de ser vistas, escuchadas y amadas. Es gente que pide a gritos un resto de amor. Pero esos “gritos” son tortura china. Por un lado los queremos ayudar y rescatar –y, posiblemente lo intentemos durante un tiempo. E incluso, les creemos todas sus mentiras y perdemos el sueño tratando de ayudarles. Pero llega un momento de “Mmmh… ¡espera un momento…!” Cuando empezamos a ver a nuestra salud toda deteriorada (ya sabes, colitis, gastritis, migrañas, gripas, falta de energía, confusión, sobre-saturación, líos sin sentido y un largo etcétera), empezamos –si somos conscientes– a cuestionar ¿qué tanto vale la pena esa persona en nuestra vida? Por un lado decimos “pobrecilla” y por el otro decimos “¡#%/&*** Daty, que se vaya al ***#%!” Si, gente así nos afectan de una manera corrosiva. Lo vemos, lo entendemos, lo sentimos, lo vibramos y… ¿y luego? ¿Qué podemos hacer? Cuando estamos en esa encrucijada tenemos que tomar decisiones muy poco ortodoxas.  1) Una es afuera de nosotros: ¿Con quién vamos a quedar bien: con la sociedad y Daty o con nosotros y nuestros hijos? ¿A quién voy a arriesgar, a ella que no le interesa encontrar remedios, o, a nuestra salud, la salud de nuestra familia y de nuestros hijos? Tenemos que analizar, ¿qué le esta enseñando esta persona a mis niños? ¿Quiero que aprendan eso? ¿Les voy a enseñar que esto esta bien y que es normal? ¿O les voy a enseñar que nuestra felicidad, que nuestra salud física, emocional y psicológica es lo más importante del mundo? Les vamos a enseñar que poner limites de gente tóxica –sea quien sea– no es bienvenida en nuestro espacio vital (… y sí, eso incluye el celular, llamadas, mensajes, whatts, chats, redes sociales). 2) La otra es adentro de nosotros: ¿Qué viene a enseñar esta persona a mi vida? ¿Para qué vino? ¿Qué debo aprender y / o tomar de estos momentos? ¿Cómo lo integro? Como todo en la vida tiene su para qué, hay que analizar esa parte. Tenemos que poner  m.u.c.h.o  c.u.i.d.a.d.o  en dónde ponemos nuestra atención y energía. La gente tóxica esta llena de mañas para generar conflicto, si yo caigo (aunque sea para defenderme), ella gana. Tenemos que ser más listos. Lo opuesto al amor, no es odiar. Sino el ignorar. Las Personas Altamente Sensibles no podemos ignorar, aunque queramos. Debido a que detectamos todas las pequeñas sutilezas, y gente como Daty están llenas de micro-detalles que componen una montaña realmente interesante de observar. Los HSP (por sus siglas en inglés, o Altamente Sensibles en español), no podemos dejar de analizar, aunque nos noqueemos con un bat en la cabeza. Y tampoco podemos dejar de sentir; toda su toxicidad, nos provoca un oleaje de emociones una más opuesta y contraria que la otra. Todo lo anterior nos sobre–satura y nos enferma físicamente. Es un juego de perder – perder. O los perdemos a ellos, o nos perdemos a nosotros mismos. No hay más. ¿Qué podemos hacer?  El único remedio que conozco es: la distancia en todos los sentidos. Bloquearlos y sacarlos de nuestras vidas en todos los sentidos posibles. Física si es posible, poner metros o kilómetros de por medio. Psicológica: para evitar que su tormenta nos lleve al tornado, no tomemos llamadas, ni recados, ni mensajes.  Emocional: no aceptemos el drama provocado intencionalmente ni durante el tiempo libre, ni en la soledad, ni en pensamientos. Es gente que nos meten en encrucijadas interesantes. En lo personal, me he dado cuenta que no tengo la fuerza, ni la objetividad ni el sentido del humor como para juguetear con la situación. Me afectan mucho más de lo que yo quisiera. Me drenan, me exprimen, pierdo el sueño, la vitalidad, la paz interior. Y finalmente, ya me dan flojera. Ya entendí que gente así no hay manera de ayudarles, que intentarlo, aunque es noble, es imposible. Podrían ellos encontrar la felicidad en su vida si les interesara, pero como se alimentan del drama, pues ni cómo. No les doy la importancia que se dan –porque no la tienen– y tampoco les veo el sentido en dejarlas en mi circulo vital. ¿Cuál es mi invitación? ¡Toma tu fuerza!  Aprende a PONER  L.I.M.I.T.E.S. Cuando el personaje Daty es una amiga, es más fácil mandarla al cuerno, “Uy, tengo mucho que hacer, deja me organizo y te llamo.”, “Perdón no te pude tomar la llamada, uy, me está entrando una llamada importantísima, ¡bye!”, “¿No te contesté el mensaje? ¿Segura? Bueno… luego… ¡bye!”  Cuando se trata de un familiar se complican las cosas un poco más. “¿Sabes qué? Me encantaría poder platicar, pero tengo mucho trabajo. Te quiero y te querré siempre.”, “Ha llovido un montón, ¿verdad? Te mando un beso, gracias por todo.También te extraño.”, “Agradezco de corazón todo lo que sí me diste, te puedo perdonar y amar –en la distancia.” Peeeero, cuando es la pareja de un familiar, un padrastro / madrastra… suegr@, cuñad@, concuñad@, cuando no podemos obligar a nuestro familiar a que la corte, ahí sigue su presencia y, aún a pesar de nuestros esfuerzos, nos tocan todos los tsunamis del huracán Daty, ahí se vuelve un caso casi imposible. No hay manera de correrla. No hay manera de vivir con ella. Todo lo que digamos podrá y será tomado en nuestra contra. Y nada, nada, nada funciona. Si hacemos, malo. Si no hacemos, malo. Si decimos, malo. Si no decimos, malo. ¿Qué queda? Sácale la vuelta, “Buenas tardes, qué calor / frío / humedad hace. Voy al jardín a cuidar a los niños / perro / perico. Con permiso.” No le preguntes “¿Cómo estás?” no vayas a darle pie a que te agarre. Si se empieza a acomodar, “Ay, Daty, discúlpame, tengo que checar mi Instagram urgentemente.”  Si nuestro familiar se empeña en meter a fuerzas a esa Daty a la familia podemos hacer solo dos cosas: o aceptarlos a los dos, o rechazarlos a los dos. Las dos opciones duelen. Las dos rompen. Las dos apestan, porque lo tóxico enferma.  Una vez escribí un artículo sobre la “administración de carajos”. Encuéntralo en mi página web. Explica muy bien cuando decimos “No me alcanzan los carajos para gente así.” ¿Qué podemos decirnos a nosotros mismos sobre Daty? “Es una persona con mucho dolor, que finalmente también es un agente de la vida y hace lo que tiene que hacer, pero no por ello, debo permitir que nos haga daño. Le pido a la vida que la ilumine. Me retiro sin juzgar, ¡adiós!” Y finalmente, sugiero que dirijamos nuestra energía a algo creativo y empoderador. Dediquémonos a lo nuestro y protejamos a nuestros hijos a como dé lugar. ¿Fácil? Oh… de ninguna manera. ¿Vale la pena? Cada segundo. ¿Qué eliges hacer?

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Qué hacer en este regreso a clases

¡Uf! Con tanta incertidumbre nadie sabe qué va a pasar y hay mucha ansiedad en el aire. Tus hijos Altamente Sensibles, seguramente también lo sienten. Tal vez sienten mucho miedo, ansiedad, preocupación… y posiblemente su diálogo interno no sea el ideal. ¿Qué podemos hacer? Aquí tienes 6 tips: 1) ¡Escúchalos!  Muchas veces nosotros asumimos que sienten “x” y que es por “y” razón. Y muchísimas veces nos equivocamos. Invítalos a platicar contigo en un ambiente de mucha contención. Una vez que ya te soltaron toooodo, si lloran esta perfecto y, una vez que ya lloraron a gusto y que ya empezaron a volver a respirar podemos avanzar al siguiente paso: 2) Habla con ellos. Explícales que nuestro cerebro esta programado para conservar nuestra sobrevivencia y protegernos. Conocer a nuestro cerebro a veces es suficiente para saber por qué nos sentimos como nos sentimos. Es la mente. No la realidad. 3) Empatiza. Es importante escuchar a los sentimientos, al mismo tiempo, es necesario separar los hechos de las historias. Los hechos son la realidad, las cosas que sucedieron tal cual sin interpretaciones. Las historias es lo que la mente nos cuenta, suelen estar llenas de fantasía, cosas terroríficas y finales tristes. Las historias crean emociones… las emociones crean estrés y ansiedad. Enfrentar a la vida con estos lentes, no es lo ideal. 4) Si tu estás nerviosa e insegura, ellos van a sentirse nerviosos e inseguros. Si no estás segura al 100% de enviarlos al cole, hay opciones de quedarse en casa y seguir con lo virtual o de contratar una tutora que vaya a casa. El objetivo es estar tranquilos todos porque el estrés debilita al sistema inmune. ¿Cuánta gente se ha enfermado solo de puro miedo? 5) Regresa a la rutina. Durante este año hemos estado con los horarios por ningún lado. Si ya vas a regresar a la rutina, empieza desde una semana a antes.  Empieza a reducir tiempo de pantallas, inicia el ritual de la noche con mucho tiempo y a la camita temprano. ¡No te esperes hasta el último domingo en la noche! 6) Practiquen sin presiones. Es decir, jueguen a pretender. Pretendan alistarse en la mañana, poner un reloj y correr como si tuvieran que romper un record durante varias mañanas hasta tener la carrera bien dominada. Pueden ir al cole y revisar el tiempo de llegada. Pueden ir al patio, ver cómo es y los juegos que tiene.  Recuerda que el rasgo de la Alta Sensibilidad existe para buscar la sobrevivencia. Esto hace que nuestra vida, en épocas de pandemia, sea un poco más estresante de lo normal. La idea es calmarnos y calmarlos. Hacer todo lo necesario para que estemos tranquilos. Y si ya hiciste todo y aún no estás bien segura, busca otras opciones.  Les puedes decir algo así, “No sabemos bien a bien qué va a pasar, pero de momento vamos a intentar este plan. Si vemos que no nos sentimos a gusto o que no funciona, pues cambiamos ¿te parece bien?” Es necesario que tus hijos encuentren en ti una base segura, honesta y tranquila.  Tú te necesitas a ti misma segura, honesta y tranquila.

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Después de la muerte de un Ser Querido

Posiblemente, a raíz de la pandemia has perdido a un Ser Amado… y tienes toda la cabeza y el corazón revuelto. Así estoy yo, al menos. La muerte es algo surreal para los que nos quedamos y no sabemos cómo interpretarlo. La cabeza dice, “Así decidió la vida y… Ya estaba muy enfermo… le dí flores y regalos mientras vivía… hice todo lo que estuvo en mi… no me arrepiento de nada…” El corazón opina todo lo contrario, “Pero ¿por qué se tuvo que ir? ¿A quién le echo la culpa? Pude haberle dado más… tantas tardes viendo la tele, debí de haber ido a su casa… ¿Cómo es que ya nunca más lo voy a volver a ver? ¡Esto apesta! ¡Maldita sea!” Y luego nos enfermamos de una gripa horrible o una migraña que nos tumba varios días. Bueno… si estas pasando por algo parecido, te acompaño en tu dolor. No es fácil. Léelo otra vez. No Es Fácil. ¿Qué podemos hacer para salir un poquito más airados de este proceso? Para superar situaciones de shock debemos hacer un proceso de observar qué sucede en los siguientes 3 niveles: 1) ¿Cómo lo está pensando tu mente? 2) ¿Cómo lo está sintiendo tu corazón? 3) ¿Cómo lo está almacenando tu cuerpo? Sin meterme mucho en la ciencia, resulta que nuestro cuerpo tiene neuronas en la cabeza, si. Pero también en el corazón y en el estómago. Por eso, cada uno, camina hacia su propias conclusiones y comportamientos… y nos toca unificar todo aquello. Sorprendente ¿verdad?  1) La mente analiza, como puede, los eventos. Llega a sus propias conclusiones y sus propias perspectivas, posiblemente erróneas. Un ejemplo nos lo pueden dar todas los mitos y leyendas que hay atrás, a lo largo de la historia, en las diferentes culturas, sobre el mismo tema. La interpretación de la muerte es un tema apasionante –me imagino que por lo doloroso que es– para estudiar y analizar a lo largo y ancho del planeta. Finalmente la mente inventa su historia, nos convence que nuestros pensamientos son La Realidad y nosotros solemos creerle. 2) El corazón no analiza nada. El corazón siente. Y suele sentir todo lo contrario a lo que la mente nos quiere convencer. La muerte de un ser amado nos duele. Nos duele como pocas cosas en la vida. Nos hace llorar durante décadas. Lo chistoso es que la mente rápido llega a interponer sus conclusiones y sus palabras… generalmente son groserías y maldiciones. Pero el corazón no tiene palabras. Ni groserías. Ni maldiciones. Solo emociones. A veces les podemos poner un nombre. A veces, no. Y esta bien. No se trata de involucrar a la cabeza, sino de: sentirlas y soltarlas. Las emociones son como el agua y debemos dejar fluirlas, si no se pudren y el cuerpo se enferma. 3) En la materia sólida del organismo, es donde se guardan las sensaciones. Todas aquellas emociones que no fluyeron, se quedan estancadas en el cuerpo y si no le damos salida, nos enfermamos. Para evitar eso, debemos echarnos el clavado a sentir, qué esta pasando adentro. Cuando llega el dolor de la pérdida, ¿dónde lo sientes? ¿Cómo lo siente tu cuerpo? ¿Como si te hubieras tragado una bola de boliche y no te puedes mover del pesar? ¿Como si tuvieras una moneda de cobre atorada en la garganta? ¿Como si tuvieras un calambre en el corazón?  ¿Cómo se siente…? ¿Cómo si te hubieran electroshockeado toda la mañana? ¿Te tiembla hasta la médula espinal? ¿Dónde y cómo es el mareo? ¿Cómo es?  La meta es podernos quedar en esa sensación. Es difícil. Es inquietante. Es complejo. Pero debemos quedarnos ahí para que por lo menos, esta inmensa tristeza, no enferme a tu cuerpo, o no tanto. Estos tres niveles, están conectados y al mismo tiempo, separados. Separados en el sentido de que cada uno opina distinto, a veces incluso, contradictorio. Conectados en el sentido de que, la única forma de trascender el dolor, es quedándonos en las sensaciones corporales. La única forma de cambiar nuestras perspectivas es, a través de fluir con las emociones. Debemos tomarnos el tiempo para estudiar a cada uno por separado para después unirlos, pero ya acomodados. Nuestra cultura nos ha enseñado que el camino es al revés. Nos ha dicho que es de arriba hacia abajo: la cabeza debe de convencer al corazón y al cuerpo, a base “blah–blah”. Pero, como el proceso debe ser al revés (de abajo hacia arriba), estamos todos echos pelotas. Con mil enfermedades, achaques, diarreas, gripas, migrañas; un corazón ignorado y abandonado y una mente nomás no se calla con nada. No. No. Una vez más, la sociedad nos ha enseñado mal. La próxima vez que te acuerdes de tu Ser Querido, en lugar de tragarte el llanto y sacar el celular, mejor quédate ahí. Permítete sentir. Echate el clavado hacia todas las sensaciones corporales. Si te viene una imagen mental, la puedes usar, solo para vivirla más fuerte. Si explotas en llanto, solo jala la caja de pañuelos. Espera. Respira profundo. Espera. Respira profundo. Espera hasta que aquello cambie. A veces toma un buen rato, a veces menos. Déjate caer con la fuerza de gravedad. No es momento para ser fuerte, sino para perderte en las sensaciones. Cuando lo hagas, notarás que las sensaciones cambian. Es MUY importante que lo permitas. No te vayas a aferrar a lo anterior. Nos quedamos en las sensaciones precisamente para transmutarlas. Solo cuando las sensaciones cambian, las emociones cambian. Y como consecuencia, la mente, se calla. Al menos durante unos momentos. Cuando la mente se calla, las perspectivas suelen cambiar también. Generalmente encontramos paz. O, si no, por lo menos, algo sí se asienta adentro. Tal vez, en estos momentos del ejercicio, quieras escribir en tu diario las nuevas perspectivas, pero ¡no antes! (Si lo haces antes, ya sabes que la mente hace de las suyas). Tampoco es momento de tomar ninguna decisión. Solo es momento de acomodar. Como cuando ordenas cajones. Primero sacas todo, miras de pieza en pieza, tiras lo que ya no sirve y, lo que sí, lo vuelves a guardar. Dobladito y en su sitio. A veces, si la experiencia es demasiado fuerte, necesitamos varios acomodos, varias sesiones… tal vez, varios años. Y esta bien. Yo entiendo a la sanación como por capas. Un día –o un año– trabajas una capa y al siguiente otra. Parece que estamos atorados en lo mismo, pero no. Es profundidad de capas. Recuerda que las Personas Altamente Sensibles somos particularmente meticulosos al pensar y analizar. E intensamente emotivos. Así que este proceso se puede parecer una tormenta tropical con rayos, truenos y mucha, muuucha agua. Es probable también que vayas en contra de todo lo que te enseñaron en casa. Sé compasivo contigo mismo. El dolor no se va del todo. El duelo sigue siendo duelo. Pero ya esta acomodado en su lugar. Y, tras este trabajo, la vivencia es totalmente diferente. Definitivamente sí hay un cambio importante. Espero de todo corazón que esto te sirva y, aquí estamos para apoyarnos.

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Mitos y Verdades sobre la Alta Sensibilidad

Mitos y Verdades sobre la Alta Sensibilidad. Se han construido muchos mitos alrededor de las Personas Altamente Sensibles (o HSP por sus siglas en inglés), básicamente porque no se sabía que el rasgo existía ni que era un tipo de cerebro diferente para la sobrevivencia de las especies. La gente ha creado un montón de juicios y creencias erróneas basadas en la desesperación de “cómo puedo guiar a este niñ@ tan extraño para que entre a la sociedad y sea “normal”. Abajo esta una pequeña lista de los mitos y las realidades que hay que aclarar. Mito: HSP es un desorden y necesita ser diagnosticado por un doctor. Realidad: HSP es un rasgo y puede ser determinado a través de un test en www,hijoshipersensibles,com Mito: Ser HSP significa que eres muy emotivo y lloras todo el tiempo. Realidad: Ser HSP significa que  procesas en un nivel profundo, sientes intensamente y te sientes sobre-estimulado fácilmente. Y si, a veces lloras mucho. Pero desahogarse esta bien. Mito: Todos los HSP son introvertidos. Realidad: Muchos son introvertidos, pero no todos. El 70% son introvertidos y el 30% son extrovertidos. Mito: HPS son solo mujeres. Realidad: El rasgo lo tienen tanto hombres como mujeres, el problema es que los hombres no se sienten cómodos de expresar sus experiencias ni emociones. Mito: Ser HSP significa que eres más débil que los demás. Realidad: La experiencia de los HSP es simplemente diferente que la de los no-sensibles. Las HSP requieren más auto-cuidado para estar bien. Yo prefiero llamar eso Altos Estándares, no debilidad. Mito: Si eres HSP, debes aprender a ser menos sensible y más fuerte. Realidad: Si eres HSP, debes aprender a trabajar CON tu sensibilidad. Que es, en realidad, un super poder. Tu fortaleza puede no ser aparente, pero ahí está. ¡Te lo aseguro! Mito: Ser HSP significa que tienes ansiedad y depresión. Realidad: No todas las HSP sufren de ansiedad y/o depresión. Es cierto que cuando no se da un espacio para la des-saturación, la ansiedad y la depresión aparecen. Pero esos solo son los síntomas. La causa es otra. Ser HSP en realidad implica tener un cerebro diferente; la manera en cómo procesas la información, los estímulos y el mundo a tu alrededor. Mito: A todos los HSP les molestan las mismas cosas: luces brillantes, olores picantes, etiquetas de la ropa… Realidad: Aunque si hay algunas coincidencias, ¡todos somos únicos! La vivencia del rasgo, como cualquier otra cosa, es diferente para cada quien. Mito: Los HSP necesitan esconderse del mundo porque todo les molesta. Realidad: Los HSP pueden ser muy felices y triunfadores en el mundo teniendo una buena práctica de auto-cuidados. La Alta Sensibilidad ha sido mal interpretada y mal comprendida durante siglos. Si quieres aprender más sobre el rasgo, para ti o para tus hijos ¡Inscríbete al curso!

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¡Hay demasiadas luces en la habitación del hotel!

Parecía que estaba adentro de un árbol navideño aún con las luces apagadas.  Cuando apague las luces de la habitación del hotel, había cualquier cantidad de foquitos encendidos. Uno rojo del televisor, uno verde del reloj, uno azul de… no se de qué, pero iluminaba todo el cuarto. Los que no pude desconectar, a base de almohadas, toallas y maletas los logre tapar.  Me acosté en la cama y… “¡¿pero qué es eso?!” Parecía que había una tormenta eléctrica adentro. “Bueno, ¡¿que estos hoteleros no piensan en las Personas Altamente Sensibles?!” El detector de humo, encendía dos foquitos verdes fluorescentes cada cinco segundos!! Los conté. Cinco.  La primera noche me eché la almohada en la cara. No dormí nada, por supuesto.  Como buen HSP (por sus siglas en inglés) estuve pensando en la solución… aunque uno no suele viajar con cinta aislante, una curita (Band-Aid) y papel lograron el objetivo.  Por supuesto que para la habitación de mi hijo ¡tuve que hacer el mismo circo! Así que ya lo sabes; la próxima vez, ¡¡viaja con todo un equipo neutralizador de foquitos!! 

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A veces nuestros hijos lastiman nuestros sentimientos, ¿qué podemos hacer?

A veces nuestros hijos lastiman nuestros sentimientos, ¿qué podemos hacer? Es muy normal llega a mi casa vernos a mi hijo y a mi leyendo un libro. Lo hemos hecho desde que era bebé y es nuestro pasatiempo favorito. Y nunca habíamos tenido problemas… hasta ayer. Yo estaba sentada en el sofá leyendo mi libro. Es un libro para niños de fantasía (The Girl who drank the Moon… super recomendable) pero esta en inglés. Y aunque sí lo habla, mi hijo prefiere todavía leer en español. Sin embargo me he tomado la libertad de platicarle sobre el libro y ya esta bien picado también. “¿Qué está pasando, mamá? ¿Me lees?” Me puse a leerle en inglés. Después de unas dos o tres hojas, justo a punto de terminar el capítulo, me cerró el libro. Él quería que yo le leyera Harry Potter (si, ya es fan… es mi culpa.) Pero yo sentí horrrrrrrrrible. Le estaba leyendo para él, porque él me lo pidió, le estaba explicando las palabras que él no entendía y ¡me cierra el libro! Pero… pero… pero… ¡¿porqueeeeee?! ¡¿C-c-c-como debo reaccionar ante esto?! No le dije todas las cosas horribles que me hubiera dicho mi mamá. Pero como tampoco podía pensar en algo lindo que decirle, le dije, “Me lastimaste. Sentí horrible que me cerraras el libro.” Hice mi berrinche, a decir verdad. Lo hice. No le leí nada. Me fui. Al día siguiente, él me vió leer el libro y tenía muchísima curiosidad y yo seguía sin contarle nada. Tres días después él seguía negando que me cerró el libro y yo me seguía negando a leerle nada.  Ya sabes, las Personas Altamente Sensibles necesitamos tiempo para procesar las cosas. No nos es fácil digerir rápido. Durante estos tres días mi cabeza no paraba de darle vueltas a las cosas… hasta que ¡PING! Me cayó el veinte.  Para confirmar mi teoría, le pregunté,  “Oye, ¿tu nunca te imaginaste que me ibas a lastimar tanto cerrando el libro, verdad?” “No,” respondió honestamente, muy arrepentido, al borde del llanto. “Hay veces que lastimamos a las personas que queremos sin querer, y no es el fin del mundo ¿sabías eso?” “No.” “¿Sabes qué puedes hacer?” “No.” “¿Sabes qué es mejor que negar lo que hiciste?” “No.” “Puedes enmendar la situación. ¿Qué se te ocurre?” “No sé.” “Puedes pedir perdón, si te nace.” “¿Me perdonas, mamá?” “Ven, amor mio.” Nos dimos un lindo abrazo. “Te quiero mas que a nada en el mundo entero. Y, aunque a veces me enoje contigo, siempre te quiero.” “¿Me cuentas el final de tu libro y luego me lees Harry Potter?” Los adultos a veces nos damos cuenta que hemos lastimado a las personas que queremos. A veces nos echamos el viaje en retrospectiva y le damos vuelta hasta llegar a la conclusión de que “tal vez se enojó por que…” Pero los niños no. No tienen la madurez social ni psicológica para hacer un ejercicio tan complejo. El área del cerebro que distingue que, “hay otras personas, con otros puntos de vista y con otros sentimientos diferentes al mío”, se empieza a desarrollar hasta después de los 8 años. Para eso estamos nosotros. Para deshilar todos los pequeños –o grandes– eventos de su vida. Para hablar de los hechos, “lo que ocurrió fue esto…”, para hablar de las emociones, “lo que yo sentí fue… lo que tú sentiste fue…” y para llegar a posibles soluciones, “lo que podrías hacer es… ¿te gustaría o tienes una mejor idea?” Este proceso es algo que se enseña. Y toma tiempo. No quieras a que tus hijos aprendan a hacerlo por osmosis. Es más fácil si empiezas a ver las cosas desde su perspectiva. Atenderlo con empatía, cariño y cerebro superior. Con Conexión y Respeto. Afirmándoles una y otra vez que los amamos incondicionalmente. El amor siempre da los mejores resultados, ¿verdad?

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Cómo lograr que tu bebé deje el pañalito de manera Respetuosa

Cómo lograr que tu bebé deje el pañalito de manera Respetuosa En una reunión con los amigos de mi esposo, una mamá me contó que ella sentaba a sus hijos en la bacinica y no dejaba que se pararan hasta que hicieran pipí, “Te dejo el tip por si te sirve,” me dijo bien orgullosa. Y yo pensé, “Gracias pero, no, no me sirve…” Me pareció cruel y estaba segura de que no había manera de que mi bebé fuera a entender qué demonios era lo que yo le quería enseñar. Me puse a investigar y leí cualquier cantidad de trucos y artimañas, premios y castigos que… por ningún lado explicaban la perspectiva del bebé. ¿Cómo les podemos enseñar –cualquier cosa– si no tomamos en cuenta SU punto de vista. En el tema del pañalito, ellos están muy cómodos soltando sus necesidades en el momento, espacio y lugar en que lo sienten necesario. Ni siquiera saben qué es, ni cómo se llama… ¡y no les importa! ¿Cuáles son las etapas de aprendizaje para dejar el pañalito? ¿Qué es lo que tu toddler debe aprender en este proceso? Son 5 etapas. 1) Que sepan que eso que sale de ahí es pipí o popó. Es genuino: ellos no lo saben. Una idea que puedes hacer: cuando hagan pipí en la regadera, tú les digas “Pipiiiiiii” … meramente informativo. “Eso es pipí.” “Tú estás haciendo pipí.” 2) Que lo puedan decir ellos. El momento en que ellos te piden decir, “Mamá, pipí…” ya es un gran paso. Muchas veces sucede que están caminando, se detienen y tocan su pañalito… algo está sucediendo ahí adentro, observan, sienten y dicen “mami…” 3) Que eso no se hace en cualquier lugar. Una vez que ellos saben qué es y que lo están haciendo, la siguiente etapa es enseñarles que eso no se libera en cualquier lugar. Para esto, sirve modelar. No todos los papás / mamás se sienten cómodos con esto, pero si tú no tienes problema, le puedes decir, “Quiero hacer pipí, voy al baño, ¿quieres venir?” Otro día o varios días o semanas después de modelar, puedes preguntarle  “¿Quieres intentarlo tú?” Aquí ya empiezan a saber que no solo es cosa de adultos… sino que ellos también pueden hacer en el WC. Posiblemente necesite tiempo para hacerse a esta idea. Dáselo. No le insistas, “No quieres, esta bien. Cuando te sientas lista.” 4) Que lo hagan en el WC, o bacinica  Y un día mágico, decidirán aceptar tu invitación y, ¡BLING BLING, BLIIING!  Aquí festejamos, bailamos, cantamos, celebramos como si fuera su graduación universitaria. NADA de premios. NADA de castigos. NADA de calcomanías. NADA de dulces. NADA de NADA ni trucos ni artimañas, por favor. Si tu hijo lo hace es porque puede. Si no lo hace es porque no puede. Laura Gutman dice, “Que el niño nombre “pis” o caca” no significa que cuente con la madurez neurobiológica para controlar dicha función” Y ningún chantaje va a cambiar eso. Celebramos el día que sí pudo. Los demás días, limpiamos sin caras, protestas, ni castigos, ni… nada. Podemos decir algo así, “Ups, se salió el pipí. No importa. Ahorita limpiamos rápido y ya… ¿a qué quieres jugar?” Esta suele ser la etapa más larga. Si se tarda hasta los tres o cuatro añitos (o a veces más años), es perfectamente normal. Depende del niño. Lo básico aquí es cambiar nuestra visión, comprender la maduración del pequeño y no ejercer ningún tipo de presión. Al no haber traumas psicológicos, nos centramos nada más en la habilidad física. En cuanto eso madure, avanzaremos a la siguiente etapa más fácil y rápidamente, sin consecuencias de enuresis, ni visitas al hospital por retención urinaria ni de materia.  5) Que avisen antes “Cuando sientas cosquillas en el esfínter, es que el pipí quiere salir. Avísame para salir corriendo al baño, antes de que salga, ¿sale? Si te gana, no pasa nada.” Eventualmente, lo logran.  El proceso de dejar el pañalito sí es cosa meramente de paciencia. Darles tiempo a que maduren. Son muchos pasos. Todos son complejos pues son un entretejido de varios sistemas a la vez. Y ya. Querida Mamá, eventualmente, también te habrás graduado como docente de la universidad popológica. ¡¡Felicidades!! ¡¡Bravo!! A veces suelen avisar muy bien de día y de noche no. Es parte del proceso natural. Hacerlos sentir mal por “flojos” solo afectará su auto–estima. Hay personas que mojan la cama hasta los 16 años y no tiene nada que ver con “flojera”. Se trata de otras circunstancias que se quitan solas, en su momento, cuando el cuerpo madura. El 99.99 % de todo esto va sucediendo por maduración. Al igual que no podemos hacer que una fruta madure antes, no podemos hacer que los niños controlen sus esfínteres antes. Dice Gutman que, “controlar esfínteres no se aprende por repetición, como leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo, como la marcha o el lenguaje verbal.” Y el .01% es aprendizaje. Y es a base de nuestros festejos que ellos van hilando… ve paso a paso asegurándote de que él o ella comprenda lo que sucede con su cuerpito y lo que le toca hacer la siguiente vez. A veces, también sucede que no quieren jalarle al WC porque sienten que lo que desecharon es parte de su cuerpo o parte de ellos. Explícales que si su cuerpo lo saca es porque ya no debe estar adentro, pero posiblemente también tome tiempo. Junto a este proceso, leerles libros sobre Potty Training (o “Entrenamiento en el baño”) funciona bien también, porque generalmente se trata de un niño pequeño que aprende… y se identifican. Si lo manejas como un proceso en equipo de “estamos aprendiendo juntos”, se vuelve una herramienta más para conectar con tu bebé y pasarla lindo juntos. Puede ser un proceso bello y amoroso, como cualquier otra actividad. Si ves que no está avanzando, no lo tomes personal, regresa al pañalito y ya. Dale el tiempo que necesita, eventualmente madurará.

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¿Cómo elegir el colegio adecuando para un niño Altamente Sensible?

¡Las escuelas…! ¡Ay, las escuelas! ¿Cómo elegir el colegio adecuando para un niño Altamente Sensible? Una gran angustia de los padres y madres de niños HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible) es, “¿cómo le va a hacer para salir adelante mi hijo en este mundo?” Y las escuelas son sus primeras salidas. Y nos llena de preocupación que no saque buenas notas, que no tenga amigos, que sufra, que no quiere ir, que el uniforme le saca alergia, que la maestra ya me volvió a llamar… ¡ay, ay, ay! La experiencia escolar de los niños es un reflejo de lo que CREEMOS que será su vida. Aunque, nos consta que eso no necesariamente es cierto, recuerda a tu generación de la prepa, había chicos que nunca se disciplinaron y reprobaban todas las materias y, ahora, les va super ultra bien en su carrera profesional. Y otros mega nerds, llenos de granos, que nunca hablaron con nadie y ahora están casados con hijos y viajando por todo el mundo. Es decir, la escuela no determina nuestro futuro para nada.  Peeeeero… Definitivamente nos angustia. Queremos que les vaya bien, que lo gocen, que tengan amigos, que se diviertan… que saquen buenas calificaciones… queremos lo mejor para ellos. ¿Qué pasa con los niños HSP? Ojalá podría decirte que hay una fórmula general. Que la mayoría de los HSP les pasa: X. Pero no. No hay una gran mayoría ni un promedio. Literal, cada niño es diferente. En mis años de experiencia como Coach Parental, he visto de todo. No hay dos HSP iguales. Una niña HSP que iba a una escuela Montessori que, no aguantó la atención personalizada y cuando la cambiaron a una escuela super grande, de 40 alumnos por salón, ella borrada en la multitud, fue feliz. Un niño HSP que estaba en una escuela semi–normal y, aún así, no aguantaba el estrés de las tareas y los trabajos. Faltaba mucho a las clases por dolor de cabeza, pero no se quería salir por sus amigos. Un niño HSP que estaba en una Montessori y, iba feliz, pero era tal el nivel de saturación que no aprendió nada y terminó con tutora en casa. Una niña HSP que estaba en una escuela de alto rendimiento que sus papás deseaban desde antes de su nacimiento, y no tenía una sola amiga. Una niña HSP que iba a una escuela normal, con tareas y exámenes, académicamente le iba bien y también tenía amigas. Pero se la vivía con mil alergias. Durante la pandemia, muchos HSP fueron los más felices no tener que ver ni lidiar con nadie. Otros agonizaron. Si es cierto que ya van a regresar a presencial, también hay muchos que no saben cómo expresar su angustia. Entonces… No hay una predicción aquí. ¿Cómo le va a ir a tus hijos? Pues… lo iremos descubriendo a lo largo del camino. Todos aprendemos de maneras diferentes. La ventaja es que ya hay un montón de escuelas diferentes, con sistemas distintos y muchas opciones. ¿Cuál es el objetivo primordial? ¿Qué buscamos? Que las cuatro características del HSP ( D.O.E.S ) funcionen a favor del niño y no en su contra. Si no conoces estas características, ¡toma el curso! Te cambiará la vida.  Para la D (Profundidad de análisis) es necesario una escuela –o una maestra maravillosa– que los enseñe a analizar y pensar, no a memorizar. ¿De qué sirve que vaya a una escuela de super prestigio y salga todo echo bolas, sin haber entendido nada? Para la E. (Emotividad y Empatía) Que socialmente tenga amigos. Recuerda que algunos HSP son felices con solo un amigo, no necesitan más.  Hay escuelas que tienen programas anti–bullying cosa que esta super bien porque algunos HSP suelen ser víctimas. Que el cole les de apoyo a nivel Inteligencia Emocional. Y clases de arte. El arte es magnífico para el desahogue emocional y la creatividad. Los niños Altamente Sensibles suelen ser sumamente creativos. Hay escuelas que se concentran más en lo académico y otras que se concentran más en lo emocional… busca cuál le ayuda más a tu peque. Para la O. (Sobre–saturación) Pedir que una escuela no sea estimulante es literal, imposible. A veces con un jardín grande o un área grande para jugar, los niños encuentran un espacio para des–saturarse. Haz lo que sea adecuado para TU HIJO. Finalmente tú eres quién lo conoce. – No porque 5 generaciones arriba hayan ido al Colegio Alemán, por poner un ejemplo, significa que es la opción correcta para tu hijo Altamente Sensible.  – Ignora a la opinión familiar.  – Las maestras, suelen mal diagnosticar a los niños HSP con Déficit de Atención, SPD o Autismo. ¡Ponte abusada!  – No te “cases” con ninguna escuela ni método, usa tu intuición y vete adaptando a lo que veas que le va funcionando.  – Recuerda también que los niños van cambiando a lo largo de los años y tal vez lo que no le funcionaba antes, le puede funcionar después, o al revés.  No está fácil la tarea pero con consciencia y análisis –y a los HSP nos sobra de eso– se puede lograr. La meta es tener a un niño que aprende porque lo comprende y, viva sus años escolares físicamente sano y emocionalmente feliz. 

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