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…y qué me sacan del grupo

¿Qué hacer cuando eres «mamá rara»? Unas amigas me recomendaron unirme a un grupo de redes sociales… y no duré mucho ahí. No “me duraron” mucho ahí… Estoy segura que no rompí las reglas del grupo, eso sí. Fui muy cuidadosa. Peeeero, también es cierto que fui… ¿qué será? Ahi te van varios ejemplos y tu pon el adjetivo calificativo que prefieras. Su pregunta: “Recomendaciones mamis, de uno que sí sirva. ¿Cuál es el mejor coach del sueño para mi bebé?” Mi respuesta: “Tu bebé. Él sabe a qué hora necesita dormir y a qué hora necesita despertar. Si ves que no puedes con sus rutinas pídele ayuda a tu esposo, pero no le “eches a perder” su sabiduría interna.” Su pregunta: “¿Qué película recomiendan para mi nena de 2 años?” Mi respuesta: “Ninguna. Niños menores de 5 años no deben ver pantallas.” Su pregunta: “¡Mi hijo no come nada! ¿Cómo le pudo hacer para que coma más?” Mi respuesta: “Carlos Gonzales en su libro “Mi niño no me come” dice que nunca forces a tu hijo a comer ni una cucharada más. Tu hijo es el primero interesado en su sobrevivencia, lo poquito que coma es suficiente para su pancita. Él sabe cuando esta satisfecho, no le eches a perder su sabiduría interna. Lo que le ofrezcas, que sea sano y ya.” Su pregunta: “Mi hija no soporta el shampoo en la cara, nomás se lo pongo y empieza a gritar como loca. Cada baño es un martirio. ¿Cómo le puedo hacer?” Mi respuesta: “Posiblemente es Altamente Sensible. Haz el Test.” Bueno… las quejas empezaron con que yo no estaba respondiendo a las preguntas.  Y me dieron una patada en el culo. Y ¿sabes qué? Por mi, esta bien. Lo digo de corazón… Mi conclusión y el concepto que les quiero compartir es que: no todo mundo es para la crianza respetuosa. Es cierto –y triste– que hay mamás que esperan que sus hijos se adapten a sus horarios y sus necesidades y el daño que les produzcan, es lo de menos. Mi interés de compartir esto es porque posiblemente tu suegra, tu cuñada, tus amigas, o hasta tu familia es como estas mamás. Que no observan la expresión de los ojos en sus hijos, no ceden y no se detienen. Y es muy probable que te den una patada en el culo también (¡espero que no sea literal, jaja!). Pero tu sabes lo que debes hacer como mamá… sabes que escuchar a tu bebé es de primordial importancia… y ellos pueden seguir opinando. Van a opinar de todas formas. Que opinen de algo sobre lo que sabes es lo mejor y haces con integridad. Las Personas Sensibles, somos pocas. Somos la minoría de la población, somos un raro 20% que observamos con detenimiento. Sentimos profundamente. Somos empáticos y nos fijamos en los demás. Observamos. Analizamos. Pensamos. Tomamos en cuenta. Buscamos alternativas. Y hacemos los cambios correspondientes. A veces, si hay la apertura podemos tratar de abrirles la mente y ayudar. Pero a veces no es posible y seguimos siendo “los bichos raros”. En realidad, estamos acostumbrados a ser diferentes, a sentir soledad o que no pertenecemos, a generar controversia y muchas veces hemos cedido para no tener más discusiones. Bueno… tal vez pudimos sacrificarnos a nosotros mismos, pero nuestros hijos nos obligan a tomar nuestra fuerza y a luchar por lo que ellos –y nosotros– necesitamos. Y, si eso nos cuesta una que otra “salida”, así esta bien. Tu fortaleza viene de adentro de ti. Tómala.

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Cómo manejar nuestras emociones

En mi familia, yo no tenía permiso a sentir. Nada. Si estaba triste era una “payasa, exagerada y estaba mal”. Si estaba feliz era una “payasa, volada y estaba mal”.  Por supuesto que aprendí a tragarme todo, en presencia de los demás. Cuando estaba sola o al hacer ejercicio era mi momento de sacar todo lo estancado. Así aprendí a sobrevivir. Claro que ahora con la pandemia, acompañada todo el tiempo, algo en mi no se da el permiso de sacar nada. Y si no lo hago, me enfermo y estas no son épocas como para eso. ¿Qué hago? No siempre puedo pero, si me logro escapar, me salgo a caminar con música. Y me permito sentir lo que sea que venga. Créeme, no me es nada –NADA– fácil quedarme sintiendo las emociones. Para eso es la música, me regresa una y otra vez a sentir. A explotar. A vivir. Primero tenemos que poder vivir y sentirlas nosotros mismos, para poder tolerar las de nuestros hijos. No hay de otra. Si nosotros no podemos con lo nuestro, menos vamos a poder con lo ajeno. Ver a nuestros hijos enojados, frustrados o ultra felices / volados con los primos no es fácil. Pero es necesario permitirlo. Recuerda que los HSP (por sus siglas en inglés, o Altamente Sensibles en español)  somos sumamente emotivos y la energía tiene que salir de alguna forma o se estanca, y al igual que el agua, se pudre. Durante siglos nos han enseñado a tragarnos las emociones, ahogarlas en alcohol, comida o drogas (legales y no legales). Ahora ya se sabe que la única forma de trascenderlas es sintiéndolas. Y es cuando nos quedamos escuchando en total silencio y aceptación TODO lo que nos quieren decir (las emociones), que nos damos cuenta que, en realidad, aquello tan intenso… ¡es pura luz! Así que abraza esa parte de ti sin miedo. Abraza esa parte de tus hijos sin miedo. ¡Son pura luz! ¿Cuál es tu forma de lidiar con las emociones?

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Cuando tu hijo no hace caso

¿Qué hacer si ya van varias veces que pides lo mismo y tu hijo no responde? Puedes enojarte. Aunque ya sabemos que eso no nos lleva a nada. El enojo no sirve porque se vuelve una Lucha de Poder; amygdala contra amygdala. Grito contra grito… o peor: grito (tuyo) contra sometimiento / aplastamiento (de tu hijo). Por eso siempre en mis cursos hablo del Auto–cuidado como parte básica y elemental de la parentalidad. Es necesario estar bien, tranquilos, en nuestro centro para poder hacer un buen trabajo, calmarnos y pensar en una mejor alternativa. Como por ejemplo –mejor– cambiar tu acercamiento. Cambiar tu acercamiento puede ser:  1) Acompañando más de cerca, hay niños que les gusta aprender solos y hay otros que necesitan ser guiados paso a paso. 2) Guiarlo con preguntas, “¿Porqué crees que no esta funcionando? ¿Qué se te ocurre?” 3) Recordarle –es genuino, los niños olvidan.  4) Puedes incluso hablarles de cómo funciona el cerebro, “Estás aprendiendo algo nuevo y eso es difícil para tus neuronas, es cuestión de paciencia y ensayo, ¿necesitas tiempo para pensar en una mejor estrategia?”  Es decir, cambiar de táctica hacia una en donde él / ella entiendan el por qué y el para qué de tus reglas o solicitudes.  Los niños sensibles funcionan mucho peor con enojos, gritos y sombrerazos.  En cambio un acercamiento gentil es siempre más efectivo.

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¿Qué hacer cuando no sabes de la materia?

¿Qué hacer cuando no sabemos nada? Mi hijo tiene una materia: Programación. Y “¿cuánto sabe Carmen de Programación?”, te preguntarás. Bueno… a decir verdad… absolutamente nada. Yo antes quería encenderle la computadora y dejarle ahí a que él resolviera los problemas, de la misma forma que yo resolví las cosas cuando era niña: como pude. (Aunque, honestamente, no siempre podía.) Peeero… mi hijo no funciona así. Él, si esta solo, se va, se pierde, se esfuma a la tierra de nunca jamás a pelear contra piratas… y pueden pasar dos, tres, cuatro horas… y mientras la mamá frenética queriéndole tronar la fantasía con un alfiler ¡POC! y traerlo de regreso de sentón ¡PUM! a la tarea ¡HOLA! Entonces… cambié mi estrategia. Me senté con él. No a helicopteréarlo. No a hacer el trabajo por él. Si no a enseñarle cómo se hace: cometiendo errores. “¿Y si le intentas por aquí?” …mmmh…            No. “¡Ah, ya sé! A ver, pícale acá…”             …mmmh…            No. “Ah… pero… bueno, no importa que no salga, hazlo y vemos qué pasa, luego ya lo editamos…”            …mmmh…        más o menos. “¿Tú crees? A ver… enséñame…”              …mmmh…        Tampoco. “Ay, ya me cansé. ¿Quieres agua?” “Quién sabe… a ver inténtalo… a ver qué pasa…” “A ver, ya me piqué, ¡nos tiene que salir!” Lo más interesantes es que la materia, dejó de ser una fuente de estrés y se volvió una forma de conectar. Para los Niños Sensibles, el miedo a cometer errores, muchas veces es paralizante. El objetivo es abrazar al miedo y encontrar una manera de aventarse a hacer las cosas, una manera de avanzar y aprender.  Dejar a los niños solos a que se las arreglen como puedan, no les enseña a ser fuertes. No saben qué hacer con el miedo y lo atascan en un rincón. Eso no es madurar. Eso es crearles un Sistema de Creencias lleno de miedos, inseguridades y soledad. Es importante, si lo piden, acompañarlos, apoyarlos en su camino y cometer errores juntos para que sepan que «soy tan importante que mi mamá deja de hacer lo que tiene que hacer para ayudarme», «esta bien si cometo errores, así aprendo», «si necesito ayuda, puedo pedirla», «no me tiene que salir a la primera, esa chiste es seguir intentando», «soy amado por mi mamá / papá»… Claro que cuando nos salió el mugriento programa bien, lo quería festejar como cuando me gradué de la universidad.

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Niños Varones Sensibles

Parece que en la frase anterior estoy diciendo un oximorón… como “agua seca” o “rojo frío”… pero no; sí existen los hombres Híper Sensibles… y no la tienen fácil. Vengo aquí a hablar sobre la minoría de la minoría de la sociedad. Los Híper (o Altamente) Sensibles forman el 15 – 20 % de la población humana. Dentro de ese porcentaje, se encuentran la misma cantidad de mujeres que de hombres. Peeeero, muchos varones HS nunca admitirán que lo son. ¿Porqué? Básicamente porque no tienen el permiso de la sociedad la cual dice que todos deben ser fuertes, rudos y esconder sus emociones. La parentalidad no es tan intuitiva como nos gustaría creer que es. Desafortunadamente, el cerebro humano repite lo aprendido. Si fuimos golpeados de pequeños, lo más seguro es que lo repitamos con nuestros hijos y hasta les exigimos que lo repitan con los nietos. Si nosotros fuimos Híper Sensibles y no hubo comprensión ante nuestro sistema nervioso, lo más seguro que que repitamos ese patrón. Para eso estoy dando los cursos que doy, para des-aprender todas aquellas malas enseñanzas y mejorar el destino de nuestros hijos… y nietos. 10 errores que los padres cometen con los niños Híper Sensibles 1. Tratamos de “normalizarlos” Tratamos de que sean como los demás, que escondan sus emociones y aguanten, –“¡que se curta!” diría mi cuñado. Pero los niños varones HS nunca an a ser ‘normales’ como nos los no-sensibles. Van en contra del estereotipo desde el inicio, así que si tratamos de meterlos con calzador, se van a sentir inadecuados o inferiores. MEJOR: permite que sean ellos mismos y vivan la vida a través de su lente único, mágico e irrepetible. Nunca los avergüences por ser quienes son. Apóyalos y nútrelos para que su sensibilidad, en cualquier forma que se presente, tome fuerza bajo sus propios principios. Permita que cambien el mundo a su manera y regresen a casa para recargar pilas. 2. No les enseñan a regular sus emociones Los HS tendemos a ser sumamente emotivos por cuestión cerebral, no por gusto, ni por dramáticos. Las emociones son intensas y si los obligamos a que se las traguen por que ‘un hombre nunca llora’ o ‘solo los mariquitas lloran’, lejos de ayudarles, su mente se sobre–saturará aún más, volviéndolos más confundidos y lentos. Y, su cuerpo eventualmente se enfermará. Garantizado. Colitis, gastritis, migraña, alergias… hay todo un abanico de opciones. MEJOR: enséñales a navegar sus altas y bajas emocionales, igual que a las olas del mar, a manera de que puedan experimentarlas, más no ahogarse en ellas. Nuestras habilidades emocionales pueden ser un regalo, pero solo si tenemos un sentido de control. Enséñales meditación, ejercicios de mindfulness, visualizaciones y técnicas para aterrizar que les puede ayudar a calmar la mente de chango loco cuando se sobre–saturen. 3. No les dan la oportunidad de vivir retos (gentiles) para que crezcan o maneras para construir la confianza en si mismos. Los Niños Hiper Sensibles no son objetos de vidrio ni frágiles como papel de arroz. Ellos pueden y deben ser manejados con gentileza, pero, al mismo tiempo, debemos de proveerles retos para aumentar la confianza en si mismos y expandir poco a poco su zona de confort. Lo que aprenderán es a salir adelante a lo largo de su vida. Muchos temas de confianza están relacionados con el miedo a enfrentar lo desconocido. Como los HS tienden a sobre–procesar miedos, la idea de confrontar el miedo parece sobre–saturante para muchos niños HS. Mi hijo tenía interés en la gimnasia olímpica. Fue a varias clases y después de confrontar sus miedos a la altura y a las marometas, se dio cuenta que definitivamente no era lo suyo. Pero lo intentó. MEJOR: Enséñales sobre la experiencia de la vida y permite que tu hijo HS entienda que el “error” en realidad es “información” y una “razón” para seguir intentando una y otra vez por diferentes caminos. El crecimiento y la confianza no solo se trata de dominar ciertos temas, sino también de la simple experiencia de “hacer”. Aplaude cada logro, pero aletarga más tus festividades en: su esfuerzo. También, recuérdale que la curiosidad, persistencia y la disciplina serán sus mejores maestros, pues esas son las semillas de un niño seguro de si mismo volviéndose hombre. 4. No les ayudan a celebrar sus diferencias. Tu hijo es inherentemente diferente. Punto. Reconócelo. Pero positivamente. Muchas veces los papás quieren que sus hijos sean buenos en el deporte, porque… pues es súper cool tener un hijo atleta. Pero puede ser que eso no sea su fuerte. Posiblemente ellos prefieren las ciencias o la música o la cocina. MEJOR: Muéstrale a tu hijo HS que su característica es un don y ayúdale a celebrar su singularidad. Después enséñale a usar su don encauzándolo a salir al mundo y ser él mismo. Ser genuino y auténtico lo ayudará a vivir una mejor vida. 5. No les ayudan a sus hijos HS comprender sus dones únicos. Todos los humanos tienen dones únicos, desde saber cómo preparar una deliciosa cena hasta ser sumamente optimistas. Los hijos HS, también, y estos incluyen perspicacia, intuición, sentimientos profundos, empatía, creatividad inherente. MEJOR: Hazle ver a tu niño HS todos sus dones y características desde temprana edad y seguido, orientados en la dirección de hombres HS ejemplares para que ellos los imiten. Y si tú eres un varón Híper Sensible, sé su héroe. 6. No son emocionalmente comprensivos. Los estudios han demostrado que las Personas Hiper Sensibles (HSP por sus siglas en inglés) funcionan mejor en un ambiente de apoyo, en lugar de uno estresante. Esta es la llave para su felicidad. MEJOR: Provee un ambiente estable y nutritivo a tu hijo y prosperará. Si se lo quitas, su brillo se apagará.Seguramente implicará más trabajo de tu parte, pero recuerda que su felicidad y salud, valen la pena. 7. Cuestionan su masculinidad. Nunca lo regañes por ser distinto. Entiende que la masculinidad es una construcción cultural aprendida e imitada, no una realidad. Posiblemente tu hijo no se comporte como esos estereotipos, pero, eso no lo hace menos hombre. MEJOR: Enséñale a los niños que la masculinidad no esta privada de emoción o vulnerabilidad, al contrario, eso siempre nos hace más fuertes. Queremos que nuestros hijos abracen todo su Ser Humano. 8. Creen que sus rasgos sensibles son un déficit o una fase que pasará. Ser un HSP no es un desorden, déficit, ni trastorno. Tampoco es pasajero. Naces HS, te mueres HS porque es un sistema nervioso central distinto. MEJOR: Aprende que tu hijo HS no va a “salir de esas…” Es un rasgo genético y hereditario que lo formará siempre. 9. No les dan su espacio. Todos los HS necesitan su espacio en uno u otro momento. Es su naturaleza retirarse, recargar y rejuvenecer y es algo que todas las HSP necesitan para ser felices. Puede parecer payasada, grosería o antisocial, pero no lo es. Es el modo del HS. No reacciones negativamente si quiere tiempo y espacio para hacer sus cosas. MEJOR: Asegúrate que tu niño HS tenga el espacio que requiere, puede ser tiempo a solas para jugar, leer o reflexionar y descansar. Aunque no lo entiendas, respétalo. Él lo valorará y prosperará por ello. 10. No permiten que hagan cosas peligrosas. En una zona segura, si ellos lo desean, permite que jueguen con dardos, enciendan una fogata, avienten lanzas… todas esas cosas funcionan mucho para elevar su auto-estima, “¡Mira mamá! ¡Sí puedo!” Los niños serán la próxima generación de hombres, y, los Híper Sensibles son los mejores líderes. Serán artistas, consejeros, líderes, visionarios, poetas, músicos, …entre otras cosas. No necesitamos a un mundo más frío y cruel sino, al contrario, necesitamos de un mundo más gentil. Dejarlos crecer para que sean sabios y sensibles, nos beneficia a todos.

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¿Qué hacer con los niños en casa durante la pandemia?

Prueba y error Esto de tener a los niños en casa es Todo Un Reto. Cada niño es diferente, cada familia es distinta, hasta cada casa tiene espacios diferentes. ¿Qué es lo que funciona? Bueno… Es cuestión de probar y replantear. En casa suceden muchas cosas todo el tiempo, llega el del gas, el cartero, el plomero, el que arregla la lavadora… sin mencionar la torre de jugetes que gritan el nombre de nuestros hijos para invitarlos a jugar. Las distracciones son demasiadas. Estar encerrados de 8 – 2 viendo una pantalla, por más ganas que le echen las maestras, no es tan divertido como ayudarle al pintor a resanar el techo de la cocina. Las mamás nos sentimos obligadas a que los niños cumplan con sus tareas, nos da pavor que reprueben. (Mucho puede ser por proyección. A mi me ponían como dado si se me ocurría sacar un 6, no se diga reprobar. En estos momentos con la presión del colegio de mi hijo encima, me siento, francamente aterrorizada.) Entiendo que mi trabajo de mamá –el apego seguro– es mucho mas importante que la clase de lecto-escritura. Pero enseñarles sobre la responsabilidad también es importante. Es un jaloneo. Y encontrar la media es definitivamente todo un reto. Y hay momentos en los que ya no sé qué hacer, “Ya no se esta pudiendo concentrar, presionarlo a más sera contraproducente. ¿Le perdono la clase para que se despeje un poco?” “O mejor, ¿lo presiono a que termine y así tendrá toda la tarde libre?” “Y si hoy no hace nada, mañana tendrá el trabajo acumulado…” “¿Qué es mejor para él ahorita, hacer ejercicio o hacer tarea?” ¿Sabes de qué me he dado cuenta? 1) A pesar de que los dos somos Altamente Sensibles, somos personas distintas, con necesidades distintas. Muy a mi pesar, no lo puedo dejar solo. Mi hijo solo, no funciona. Necesita el acompañamiento, sí o sí. Necesita ser visto, validado, guiado, necesita porras y aprobación. Al mismo tiempo se distrae fácilmente y le gusta que las rutinas sean diferentes. En cambio yo,  necesito desesperadamente mi tiempo a solas. Y una estructura a la cual apegarme todos los días. Es decir, Él necesita acompañamiento e improvisación. Yo necesito soledad y rutina. ¡Oh, cielos!  Auxiliooooo… Encontrar un acuerdo en donde nos encontremos en medio –todavía– no es posible porque psicológicamente, a nivel desarrollo neuronal, ellos no pueden ver el punto de vista de los demás. La empatía de los Altamente Sensibles, la tienen a nivel emocional, mas no social. A esta edad ellos necesitan ser los líderes del show. El ombligo del mundo. El centro de atención. ¿Qué debo hacer yo? Taparme la nariz y echarme el clavado. ¿Qué debs hacer tú? Con tus necesidades y las de tus hijos. 1) Observa cuáles son tus necesidades 2) Observa cuáles son las necesidades de ellos 3) Tápate la nariz, échate el clavado 4) Prueba y error 5) Re-evaluar y corregir 6) Improvisa y observa 1) Prueba y error 2) Re-evaluar y corregir 3) Improvisa y observa 1) Prueba y error etc. Lo bueno de tener a los niños en casa es que nosotros podemos adaptarnos y darles lo que necesitan. Se trata de observar con toda honestidad. Quién soy yo. Quien es mi hijo. Qué necesito yo. Qué necesita él / ella. Pensar en ideas. Llevarlas a cabo. Adaptarnos. A. Los. Cambios. (por difícil que esto nos parezca a los Sensibles) El método de “prueba y error” le enseña a ellos también que no existe la perfección ni la manera “correcta” de hacer las cosas.  Finalmente, la salud emocional –basada en un apego seguro– es lo más importante. Siempre es posible encontrar la manera que funcione para nosotros y los que amamos.

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¿Qué hacer cuando los niños nos retan?

¿Qué hacer cuando los niños nos retan? No por tomar al curso de Disciplina Sin Lágrimas, no por ser Coach Parental, no por tener licenciaturas, maestrías y posgrados en crianza… nada de eso hace que los niños dejen de ser niños. Y los niños retan. Los niños intentan tumbar nuestros limites. Es totalmente normal, natural y es bueno que lo hagan pues lo hacen para llenar su Cubeta del Control.  Hay cosas que los niños pueden y deben poder controlar. Por ejemplo: ¿qué quieres desayunar? ¿Qué camiseta te quieres poner? ¿Cuándo vas a estar listo para recoger tu cuarto? Pero hay cosas que los niños No pueden Ni deben controlar. Por ejemplo: tiempos de pantalla, vieojuegos, no jugar en horario de escuela (a distancia). ¿Porqué no pueden di deben? Por que siempre van a preferir jugar. No tienen la madurez ni la experiencia para elegir lo correcto, la mayoría de las veces sus elecciones no van a ser las responsables. Y cuando llegamos los adultos a poner límites, claro que protestan, se rebelan y nos retan. Es su amygdala.  La amygdala se activa cuando su Cubeta del Control se vacía, ¿recuerdas? Si ya tomaste mis cursos, ya sabes de lo que hablo. Si no, dime para avisarte del próximo. Con el colegio a distancia ha sido una verdadera batalla porque mi hijo, rodeado de sus juguetes se rehusaba a poner atención. Otro día me lo encontré “de shopping” en amazon. ¡Casi se me sale el alma! Con mi amygdala a todo, obviamente lo regañé…  y oobviamente el micrófono del zoom estaba encendido y ooobviamente todos oyeron la regañiza…  y oooobviamente ya me habló el psicólogo de la escuela, “¿Esta todo bien, señora?” Casi tomo la llamada para que me terapeara a mi. (Auxiliooooo…) Una vez que pude regresar a modo–pensante. Mi hijo y yo, hicimos un acuerdo, acordamos las consecuencias desde ese momento, lo sellamos con pinky promise, y al día siguiente. ¡Otra vez! Rompió la promesa. ¿Porqué? No es que sea un mal niño, ni rebelde, ni retador, ni mula, ni nada de eso. Si no porque la tentación es mucha. ¿Qué prefieres poner atención en clase de lecto–escritura (Zzzzzz…) o ver juguetes? ¡Hasta yo prefiero ver juguetes! Peeeero… –ahí venimos los adultos a socavar toda diversión– hay que enseñarles a ser responsables, respetuosos, y blah, blah, blah… (Zzzzzz…) Tuve que ponerme firme. Aplicar las consecuencias previamente acordadas. Me pidió otra oportunidad de mil formas diferentes, por las buenas (“No mamá, te lo prometo, no lo vuelvo a hacer…”), por las malas (“Si no me dejas ¡me voy de la casa!”) Por el chantaje (“Siento que ya no soy de esta familia”) Por todas las que se le ocurrieron. Igual, sigue siendo la amygdala.  Una amygdala muy creativa y luchona, por cierto.  Yo, firme. Como guardia inglés. Él acordó dos semanas de consecuencias. Apenas voy con media y toooodos los días me pide otra oportunidad, con todas las estrategias que se le ocurren. Y toooodos los días yo, platico con él, le explico, corto, sencillo y al grano. Y me mantengo bien firme y bien amable. «¿Recuerdas qué hiciste? ¿Y cuál fue la consecuencia pactada? ¿Y qué estamos haciendo?» Es parte de su educación. Es parte de la crianza respetuosa. Limites, amables y firmes. Educando a los hijos sabiendo cómo funciona su cerebro, es La Diferencia del Mundo, porque ya no se lo tomas personal. Su rebeldía no es contra de ti, sino que él/ ella necesita tener ciertas cosas bajo su control. Le llenamos su Cubeta con lo que sí puede controlar y nosotros tomamos el mando de lo que no.  Lo más interesante fue que, después de que me discutió por arriba, por abajo, por un lado y por el otro. Después de que yo fui firme y amorosa. Me preguntó, “¿Puedo colorear contigo?”  Finalmente, lo que más necesitan es la conexión.

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¿Cómo puedes responder si tu hijo dice, “¡Soy un tonto!” o “¡Estoy fea!”?

¿Cómo puedes responder si tu hijo dice, “¡Soy un tonto!” o “¡Estoy fea!”? ¿Qué podemos decir para reconstruir la confianza en sí mismos? Nos es muy difícil escuchar a nuestros niños hablar negativamente de si mismos, y generalmente brincamos a inmediatamente negar sus frases y decir cosas como, “¡No, no! ¡No lo eres!” o “Eres hermosa / inteligente / llena de virtudes…” Desafortunadamente, cuando decimos cosas así, los niños únicamente se sienten ignorados y no comprendidos. Entonces, en lugar de discutir con su auto–plática negativa, mejor escucha y empatiza. Puedes decir algo así: “Me da mucha pena que, en estos momentos / tras esa experiencia, sientas eso de ti misma. ¿Quieres que te diga cómo te veo yo? Te observo como una niña hermosa, inteligente, amable, amorosa…” Recuerda: la relación con tus hijos (que es lo más importante de la parentalidad) depende en que ellos se sientan escuchados y comprendidos. Esto es de vital importancia. Entre más los escuches sin tratar de corregirlos ni rescatarlos, más fuerte será la conexión entre ambos. Incluso, puedes avanzar un paso más hacia adelante y hacer preguntas –si es que los ves en el humor de platicar. “Mmhhh… sientes que no eres buena en esto. ¿Te sientes con ganas de pensar en ideas en cómo puedes mejorar?” “Lamento que te sientas de esta manera, ¿me puedes contar las razones?” “Ese es un sentimiento fuerte, ¿me podrías platicar más?” En lugar de decirles lo que deben pensar y sentir, mejor ponlos a hablar. En lugar de tratar de empujar sus emociones afuera, mejor valídalas y acompáñalas.

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Qué hacer si me volví una mamá quejumbrosa

Había estado muy negativa, no encontraba la manera de hacer que mi hijo se concentrara en su escuela y me la pasaba quejándome. No sabía qué le pasaba, pero rompió muchos acuerdos y la casa era un descontrol total. Leí este texto: “Los niños no necesitan que andemos atrás de ellos quejándonos, sino que que necesitan padres que los apoyen y los inspiren.” Mi mente hizo ¡kaboom! Acto seguido: entré al cuarto de estudio donde estaba él haciendo su tarea y le dije, “¡Mírate! ¡Si puedes!” Él se rió nervioso. “¿Qué?”, le pregunté. “Yo no sabía que sí podía.” Ay… ¡poc! Todo esta distracción, esta locura, esta ruptura de acuerdos, este… no era por su dislexia, no era porque la escuela estuviera fallando… todas mis teorías estaban mal: él simplemente no sabía que sí podía. Tal vez no lo sabía, porque yo no se lo había dicho. ¿Qué tal olvidar lo obvio? Es importante aclarar un punto: a la hora de halagarlos, el decir, “eres muy listo”, no funciona. Porque no todos son listos todo el tiempo y ellos lo saben. ¿Cómo te sientes tú cuando te dicen, “eres súper valiente”?  Tú te conoces, sabes de todas las veces que has sentido miedo y esa afirmación, por bien intencionada que sea, no te la crees. ¿Si o no? Los niños son iguales. En cambio cuando te dicen, “Vas a poder, porque llevas 10 años pudiendo.” Toooodo cambia, ¿verdad? Entonces, lo que funciona, no es un adjetivo calificativo sino el verbo. “Tu puedes porque lo estás haciendo.” Siempre funciona más decirles por donde ‘sí’, en lugar que por donde ‘no’. Dejemos de quejarnos de nuestros hijos frente a ellos y mejor, ¡apoyemos e inspirémoslos! 

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5 tips para mejorar tu vida ¡a partir de HOY!

“Si yo soy la relación más larga de mi vida, ¿no será buen momento para empezar a nutrir la intimidad y el amor con la persona con quien me acuesto todas las noches?” – Rupi Kaur Estamos acostumbrados a mirar para afuera.  A atender todas las necesidades, excepto las nuestras. Y no esta bien. A veces me he dado cuenta que llevo horas aguantando la sed porque llevo horas leyéndole a mi hijo un libro. ¿Porqué es tan imposible hacer una pausa, tomar agua, ponernos las pantuflas o, ir al baño…? A veces atender nuestras necesidades básicas parecen actos verdaderamente heroicos. Pero yendo más profundo… ¿Cómo nos tratamos a nosotros mismos? Los Híper Sensibles detectamos sutilezas, ¿cierto? SI ya tomaste mi curso, ya lo sabes. Si no, mándame un mensaje para avisarte del próximo. Estas sutilezas pueden vivirse como una lata, pues las etiquetas de la ropa pican, las costuras de los calcetines molestan, no aguantamos mucho tiempo en lugares con mucha gente o mucho ruido… y todo eso. Pero, viendo el lado positivo del asunto, detectar sutilezas también implica detectar las pequeñísimas sutilezas en nuestro interior. Algunos ejemplos: el jengibre puede ser una maravilla de alimento, pero a mi cuerpo no le cae bien. Los cambios sutiles que suceden en la pancita después de un té de manzanilla. Cómo se acomoda el alma después de una sesión de yoga o meditación…  Y es a partir de escucharlas, que la relación con nosotros mismos empieza su camino de sanación. La única manera de mejorar nuestra vida es a través del auto-conocimiento; de observar y de tomar nota de esas sutilezas para hacer los cambios correspondientes. Aquí te comparto cinco tips para empezar en ese bello viaje interno. 1) ¿Cuáles son mis sensaciones corporales? ¿Hace cuanto que no echas un viaje interno para saber qué te dice tu cuerpo?  Y no hablo de cuando sientes hambre o frío. Hablo de, por ejemplo, a la hora de acostarte, ya en camita con las luces apagadas… siente las sensaciones corporales… qué parte de tu cuerpo vibra, cómo vibra, qué sienten tu pies, tus piernas, tu panza, tu torso, brazos y manos, tu cuello, tu cara… Observa si hay zumbidos en los oídos, colores o luces en los ojos (aunque estén cerrados). No trates de colocar una historia atrás de las sensaciones. No trates de cambiarlas creyendo que están “mal”. Solo observa. Y siente. 2) ¿Cuáles son mis pensamientos y emociones? Muchos terapeutas hablan de escribir un diario antes de dormir. Esto a los Híper Sensibles nos sirve un montón porque sacamos las palabras de la cabeza y eso nos permite dormir mejor. Por un lado, por el otro, nos ayuda también a acomodar ideas y a ponerle nombres a las emociones. Si ya tomaste mis cursos, sabes la importancia de ello. Y tu diario no tiene que ser coherente, ni tiene que venir toda la historia. De hecho, entre más feo y raro, ¡mejor! Es solo para ti. Puedes escribir, además de tus pensamientos y emociones, tus preocupaciones. “Me preocupa cómo voy a lograr mis metas en el trabajo”, por ejemplo. Es cuando los escribimos que, dejamos de tomarlos como una realidad. Es decir, los miedos y las angustias son reales en el sentido de que son nuestra realidad, peeeeero, no son La Realidad. Y cuando los escribimos podemos darles esa dimensión, se vuelven más pequeños y manejables. Otro ejemplo, “Me preocupa que si no tomo dos litros de agua al día, mi cuerpo no va a estar bien, y a veces no me da tiempo.” Y ahí nos damos cuenta de que algo así de pequeño nos estuvo dando lata todo el día. O pensamos en maneras para solucionarlo. O deja de ser una realidad determinante, “tal vez mi cuerpo solo necesita 1.5 litros…” Otro ejemplo, “Me angustia que mi jefe no se de cuenta de todos mis esfuerzos.” Y ahi nos damos cuenta que no tenemos injerencia en ese aspecto y nos concentramos en poner nuestra energía en las cosas sí podemos controlar. O pedimos ayuda. El chiste es que escribir, nos da otra perspectiva de las cosas, dejamos de confundir lo que pasa en nuestra mente con La Realidad. Recuerda que los HS pensamos mucho, pero “mucho” no es lo mismo que “efectivamente”. Al escribir lo que nos despierta en las madrugadas, cambiarles la dimensión y generar soluciones estamos transformando nuestra vida de adentro hacia afuera. 3) ¿Cómo hablamos sobre nosotros mismos? Generalmente no somos amables. Recuerda que “como te hablaba tu mamá, se vuelve tu voz interna.” Si ella usaba adjetivos calificativos, seguramente te dices “exagerada”, “burra”, “lenta”, “olvidadiza”, y un largo etcétera, seguido. ¿Y te has dado cuenta de cómo te sientes después de hacerlo? ¿Cuál parte de ti se muere otro cachito? En los últimos años, la ciencia habla de cómo la auto-compasión ha sanado físicamente a las personas. Y tiene sentido, si nosotros nos insultamos mañana, tarde y noche, el cuerpo se enferma. Si nosotros somos amables con nosotros, el cuerpo se sana. 4) ¿Cómo es el diálogo interno sobre lo externo? ¿Qué sientes cuando estas comiendo comida chatarra durante días? Tienes indigestión estomacal, ¿cierto? ¿Qué pasa cuando piensas cosas horribles durante días? Tienes indigestión cerebral.  Mi mentor siempre nos pregunta, “¿Qué comiste?” y no habla precisamente de comida, sino de la calidad en nuestros pensamientos. Los pensamientos son el alimento del alma. Obsérvalos. El gran truco esta en no engancharte con ellos. Sino ser una especie de testigo en donde solo los ves, analizas su propósito  y los dejas ir. “Mmmh, qué situación tan fea… ¿Para qué me sirvió? ¿Cómo me hace sentir, enpooderado o debilitado?…¿Puedo cambiar algo? ¿Puedo cambiar mi perspectiva? ¿O mejor lo dejo ir?” 5) ¿Qué haces tú para llevarte mejor contigo mismo? ¿Cómo te acompañas cuando estas solo? ¿Cantas? ¿Bailas? ¿Te peleas con la tía Juana, que hace tres meses no ves? ¿Ensayas mil veces todo lo que le quieres decir a tu jefe pero no te atreves? ¿O te das una palmada en el hombro y te dices, “¡Bien, diste tu mejor esfuerzo!” Al momento en que entendemos que nuestros pensamientos no son la realidad, que nuestro cuerpo esta lleno de sabiduría y que podemos ser amables con nosotros mismos, eso cambia la calidad de nuestra existencia. Nos conocemos. Nos aceptamos. Nos llevamos mejor con nosotros. Nos volvemos nuestros propios amigos.  Somos seres multi-dimensionales y si somos valientes y nos echamos el clavado, nuestra vida –tanto interna como externa– se vuelve sumamente interesante. Empezamos a sincronizar el corazón, la mente y la sabiduría interna. Cambiando desde adentro lo que puede pasar es que, tu vida cambia para mejor.

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¿Cómo puedes saber si un Hiper Sensible esta emocionalmente herido?

¿Cómo puedes saber si un HS esta emocionalmente herido? Imagina la escena, esta la familia, todos hablando al mismo tiempo, sirviendo la comida, pasando platos y bebidas. De repente alguien dice un comentario de “broma” y la Persona Híper Sensible (niño o adulto) cambia su rostro. Y no vuelve a interactuar. Y en cuanto puede, se va.  Cuando un HS se ‘siente’ no es como una persona normal que suelen gritar algo insultante de regreso, o dar un golpe físico o psicológico a manera de “broma” también. Los HS, en cambio, suelen sacar a las personas, si no pueden sacarlas físicamente, lo harán emocionalmente, por ejemplo, el famoso cerrón de puerta en las narices. Si no la azotan físicamente, lo harán de otra forma, pueden evitar la comunicación tanto como puedan. Incluso verte. Encontrarán cualquier excusa para evitarte. A diferencia de las personas normales, los HS actúan diferente cuando están lastimados o sentidos. Pueden incluso tomar una personalidad completamente diferente. Si estas cerca de ellos y apenas hablan o responden al mínimo, es porque algo no les gustó. Se ven ensimismados. Incluso si hablan, no habrá el mismo entusiasmo que antes. Sus palabras parecerán superficiales. No volverán a ser profundos como antes en ningún tema, seguramente sólo será banal y cortante.  Los HS suelen tener dificultad para confrontar sus emociones y prefieren aislarse. Toman este tiempo para saber qué sienten, sanarse, perdonar y seguir adelante.  Si el agresor es tan importante para un HS, posiblemente van a hacer un esfuerzo extra y tratar de arreglar las cosas. Posiblemente te dirán algo para que te des cuenta de lo que les lastimó (en caso de que tú no lo sepas).Tal vez terminen llorando enfrente de ti. Aunque no suelen hacer eso seguido. En mi caso, con mi mamá. Las veces que traté de confesar mis sentimientos y necesidades, me fue tan mal, recibí tantas críticas que decidí no volverlo a hacer. Me convertí en la hija que ella quería que yo fuera, nuestra relación era perfecta –falsa– y yo no era yo. El problema fue que luego… ya no sabía qué sentía ni qué necesitaba, casi casi no sabía ni quién era yo. Reencontrarme ha sido un camino de muuuuchos años. No hagas lo que hizo mi madre. Si has notado que tu hijo HS ya esta aislado y no quiere acercarse a ti, no tomes su silencio como “pues quien sabe qué trae” o “ya se le pasará” o “al menos así no da lata”. Porque él esta sufriendo en silencio. Mejor, haz una cita conmigo para tratar de reconectar y sanar la relación. Tu hijo te necesita más de lo que le gustaría admitirlo. Una relación sana y profunda es lo que los hijos más necesitan para triunfar en el mundo.

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Cómo hacer intenciones o decretos que sí funcionen

Ley de Atracción Ley de Atracción ¿Qué tiene que ver esto con la parentalidad? Podría parecer banal pero, cuando termines de leer el post, verás que es una super herramienta que le puedes enseñar a tus hijos.  ¿Qué tiene que ver esto con los HS? Los Híper Sensibles pensamos mucho… pero eso no significa que sepamos pensar productivamente. Tenemos que “Aprender a Pensar” y, dentro de lo mismo, entra el tema de “Aprender a Pedir”. En Año Nuevo usualmente se hacen las intenciones, pero, al igual que con pensar mal, podemos establecer a las Intenciones, mal. Rumiando problemas, o pidiendo desde la carencia o la herida. El problema esta en que cada autor, plantea el hacer intenciones de una manera distinta. Y yo ya estoy ¡hecha bolas! ¿Se hacen a manera de preguntas? “¿Cómo puedo comprar la casa de mis sueños?” ¿Se hacen iniciando con “Gracias…”? “Gracias por que ya tengo la casa de mis sueños.” ¿Se hacen con sintiendo la emoción? “Me imagino y siento lo que es despertar en esa casa.” ¿Se establecen como orden? “Tengo la casa de mis sueños.” Me puse a investigar y esto es lo que encontré: Una cosa son las Metas y otra son las Intenciones. Cuando yo era niña mis tíos me enseñaron a pedir, por ejemplo, “sacar mejores calificaciones”. Pero eso, en realidad, son Metas. Una Meta es: – plan a futuro – basado en la imaginación o la ilusión  – esperando un resultado – externo – te vuelves una persona “efectiva” en el mundo – vienen desde deseos e inseguridades – son emocionantes, en el sentido de que hay un sube y baja. Lo logré y no lo logré. – y si sí lo logras, cada vez quieres más En el típico propósito de año nuevo esta el bajar de peso. Ves a los gimnasios, en enero ultra llenos. En Febrero a la mitad. Ya para marzo están los mismos de siempre. Pero ¿qué pasa cuando no podemos lograrlo? O, ¿nos damos cuenta que siempre no nos hace feliz? Nos enojamos con nosotros mismos y con la vida. Nos frustramos. Nos confundimos. Nos damos por vencidos. O te inventas otra meta o te colapsas. Las intenciones son distintas. Una Intención es, según las enseñanzas Budistas: – interno – basado en como estás “siendo” en el momento presente – conocimiento profundo de lo que más te importa – compromiso de alinear tus acciones mundanas con tus valores internos – reflexión sabia – vida ética, en el sentido de ser tus valores – meditación – las vives todos los días, todos los momentos – son grandes y significativos, tanto en tu vida y familia, como en el mundo – provee integridad, sentido y unidad en tu vida – alinea tu vida con tus valores más profundos – provee auto-respeto y paz mental Irónicamente, a través de las intenciones estableces –y logras– metas, pero estas son sanas, y existen en un contexto más grande de significado que ofrecen paz. Y sin apego al resultado. Y si no logras tu intención un día, es posible que te agarre la tormenta emocional, el coraje, la frustración, pero la gran diferencia es que puedes recordar tus intenciones, y regresar a tu centro. En el ejemplo anterior de ir al gym: Meta: “Bajar 15 kilos” Intención: “Voy a saborear cada bocado intensamente, a mantenerme vigilante para cuando mi sensación de saciedad este cubierta y actuaré inmediatamente dejando de comer.” Esto sí es realizable. Sí hay una brújula interna activa. Si hay respeto. Si hay paz mental. Y si algún día te pasas, no es el fin del mundo. Otro ejemplo,  Meta: “No pelear con mis hijos” Intención: “Cuido la integridad de mis hijos con mis palabras y acciones”.  Es con esta intención que conectas con tu sentido de amabilidad y dignidad innata. Ah hacer intenciones, el compromiso no es vivir como monje, sino vivir cada momento con la intención que hayas elegido. La correcta intención es básicamente regresar a ti mismo, a tu casa interna. Es una práctica de alinearte con lo más profundo de tu ser mientras liberas la realidad que tu mente desearía tener. Ante cada intención, pregúntate: ¿Estoy siendo honesta con mi interior? Bueno… pero ¿y cómo se hacen? Una intención es una frase, dicha en positivo, pura, firme, clara y decisiva. Hay tres reglas básicas: 1) Aquello en lo que te concentras, crece. Entonces, si pides lograr en este año lo que no pudiste lograr el año pasado, tendrás más de eso. En cambio, si te sientas a pensar o escribir todo lo que aprendiste, el crecimiento, los logros y las experiencias maravillosas que tuviste el año pasado, tendrás más de eso. Entonces, piensa y digiere. Y deléitate en tus logros. Budda dice: “intenciones oscuras, dan resultados oscuros” “intenciones de luz, dan resultados de luz.” ¡Y aquí es donde esta la trampa! Si tu intención es bajar de peso para darle envidia a tus amigas… pues… dará un resultado oscuro. Aquí es donde esta el mero meollo de todo el asunto. Las intenciones deben venir de un lugar de luz para que traigan más luz. Y todos somos luz y sombra. La diferencia esta en saber desde dónde lo estás pidiendo. Observa qué hace brillar a tu alma y pide más de eso. 2) Que tu brújula interna sea el jefe de tus intenciones. Si basas tus intenciones en el miedo, las opiniones de los demás, los objetos que “debes” tener, o tratar de demostrar tu valía, va a surgir un pleito emocional interno terrible. Intenciones bien hechas deben darte energía, aunque impliquen esfuerzo y acción de tu parte. Si, al contrario, te hacen sentir agotada o confundida, regresa a escribir en tu diario. 3) Concéntrate en el “qué” no el “cómo” Recuerda, en lo que te concentras, crece. Si te concentras en tus deseos. Eso crece. Si te concentras en todos los problemas con los que probablemente te topes. Eso crece. La persona que serás cuando llegues a tu destino, es una persona diferente a quien eres ahora. Igual y en ese entones, ya tendrás las herramientas para resolver esos obstáculos. Cuando decir las intenciones: Al despertar. Antes de dormir. Durante la meditación. Ejemplos: – Voy a aumentar mi conciencia de abundancia y todas las distintas formas en las que se presenta, como resultado vendrá en un aumento de sueldo y bendiciones. – Me daré el regalo de la Pausa Sagrada cada vez que la quiera o la necesite, para recalibrar, recargar e investigar mis sentimientos con amabilidad y compasión. – Cada día y cada semana re evaluaré mi calendario y quitaré cosas que me hagan sentir pesada, atrapada o sin respiración, cuando tenga el poder para hacerlo. – Tengo la intención de ver a mis a amigos que quiero y que me quieren una vez al mes. – Me voy a mover 10% más despacio cada vez que pueda durante el año. – Quiero estar donde estoy ahora. – Haré una hora de ejercicio diario, para sentirme viva y sana. Cuando no me sea posible, seré feliz sabiendo que tengo la oportunidad de volver a intentarlo el día siguiente. – Seguiré la regla de cubrir mis necesidades (ej: tomar agua cuando me de sed, ponerme unos calcetines cuando tenga frío), y lo haré inmediatamente sin esperar ni debatir. – Equiparé mi oficina para que sea calientita, cómoda, hermosa y amar trabajar ahí. – Permitiré que el amor y el éxito fluyan dentro de mi. – Aprenderé lo necesario sobre mis finanzas para tener claridad y serenidad. Si decirlas a manera de afirmaciones, te crea conflicto interno, hazlas a manera de preguntas. – ¿En dónde puedo aprender lo necesario sobre mis finanzas para tener claridad y serenidad?  – ¿Cómo puedo permitir que amor y el gozo fluyan dentro de mi? – ¿Qué puedo hacer para que el tener a mis hijos todo el día en casa sea lindo? Así que toma tu diario y empieza a escribir. ¡Confío en que esto nos serivirá! De entrada ya vamos a vivir mejor, pues estaremos pensando y sintiendo mejor.

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Reflexiones sobre el año 2020

¡¡Pufff!! ¡Qué año! Reflexiones sobre el 2020…Estoy segura que al final del año 2019, mientras poníamos la mesa para celebrar el inicio de este año, ninguno de nosotros se imagino –ni remotamente– que sería el año que fue. Muchos creímos que el 2020 sería el año que por fin tendríamos lo que deseábamos, en cambio, fue el año que nos enseñó a valorar lo que ya tenemos y lo que verdaderamente necesitamos. Se nos olvida que la vida, cuando tiene que ser dura y enseñarnos una lección, dista mucho de ser sutil. Y este año fue La Muestra de ello.He de mencionar que los pasados días no he visto a mi esposo por que esta reclutado, asegurándose de no estar contagiado. Hacemos video llamadas y nos platicamos los últimos chismes… pero nunca es lo mismo. “Te extraño” adquirió un sentimiento totalmente nuevo y diferente. Los HS que siempre le sacamos la vuelta al contacto físico social, nos hemos dado cuenta que también lo necesitamos. Los que viven solos han descubierto que la baja-saturación es casi tan horrible como la sobre-saturación.“Sólo quiero estar en mi casa… en paz…” La familia unida. Muchas mamás solían tener a sus hijos en mil clases extraescolares y principalmente fungían su trabajo de madres como chofer. Al inicio del encierro no sabían ni quiénes eran sus hijos. Empezaron a jugar con ellos como nunca antes. Hacer equipo. Los niños aprendieron a hacerse un sandwich, a doblar y guardar su ropa, empezaron a tener voz y voto en las Reuniones Familiares… nos empezamos poner de acuerdo. Auto – cuidado. Las mega–extra–sobre–saturadas mamás que tenemos a los críos en casa 24 / 7 aprendimos –de manera no negociable– a abrir un paréntesis en el tiempo para la sanidad mental. Conócete a ti mismo. Limpiamos nuestros closets casi de la misma forma que nuestras consciencias.Sacamos, mostramos y conocimos aspectos de nosotros mismos que no teníamos la menor idea que existían Fantasía. Los pequeños, después del periodo obligado del aburrimiento, volvieron a ser niños llenando nuestras casas de inventos, experimentos científicos y casitas hechas de sábanas; jugaron a los piratas, marcianos y exploradores. Encontrar el orden en el caos. Aprendimos a abrazar aquello que creíamos opuestos. Unidos en la distancia. Las empresas, los negocios siempre han sufrido por sobrevivir, pero ¿qué haces con un mundo encerrado y aterrado? El significado de “Home office” también dio un giro de 180° grados. Improvisación Disculpe los errores, es mi primer pandemia. Creatividad. Después de la crisis de ansiedad y existencial, nos encontramos sobreviviendo gracias al arte, aprendimos a hacer composta y sembrar lechugas, a valorar a la música y los libros como nunca antes, tomamos el curso virtual que llevábamos tres años queriendo, cocinamos delicias mientras bailábamos en la cocina. Hemos retomado viejos hobbies y encontrado nuevos. Apoyo, Familia y amigos y “FB Live” Aprendimos con quién sí podemos confiar y con quien no –los HS ya lo sabíamos, pero digamos que gracias a la pandemia reconfirmamos la teoría. Estamos sanos y vivos. La reunión con los amigos se volvió al mismo tiempo un acto de rebeldía y de profunda gratitud con la vida. El mundo es un pañuelo Por primera vez TODA la humanidad se unió en un mismo movimiento. La frase: “El mundo es un pañuelo” se volvió literal. Un espacio para todos. Recordamos que los animales también son ciudadanos de este mundo. Respiro al planeta. El cielo volvió a ser realmente azul. Servicio a domicilio. Estamos harrrrtos, si. Pero también sabemos que la humanidad ha sobrevivido otras situaciones peores. Empezamos a contar todas las bendiciones que nos rodean. Muchos reaprendimos a decir, “Gracias a Dios” y “Si Dios quiere”. (…suspiro…) Hemos descubierto que, aún cuando el mundo se detiene en alto total, la vida continúa. (…suspiro…) ¿Para qué me sirvió este año? Podemos ver lo que vivimos con lentes de tragedia y victimización. O, podemos hacer el esfuerzo adicional para pensar y analizar… ¿Qué aprendí de todo esto? ¿Qué cosas estaba yo haciendo mal y ahora puedo empezar a hacer mejor? Todos podemos hacer una lista de todo lo terrible que fue este año. Hazla. En un segundo apartado, una lista de todo lo bueno que trajo este año. Hazla.En un tercer apartado, una lista de todo lo que cambio de significado para ti y tu familia. Hazla. ¿Porqué es tan importante? Para que descubras el ‘para qué’. Es en los cambios de significados que los paradigmas se rompen. En mi opinión, de eso se trató este año: Cambios de significado. Desapego. Improvisación. Creatividad. Solución de problemas. Salir adelante. Encontrar –dentro del caos total– el ojo del huracán, entrar en silencio y escuchar… escuchar cómo, aunque parece todo lo contrario, el universo nos guía hacia un lugar mejor. Un despertar. Aprender. Crecer. Cambiar lo individual basado en el ego, para transformar a lo global, basado en la unión de todos. Esperanza. Juntos. Tratemos de ver esto con la gran y amplia visión de La Vida, –ella es siempre sabia y amorosa. Cuando nos demos cuenta de todo lo nuevo y bueno que trajo el año viejo – a manera de bendiciones disfrazadas y enseñanzas – podremos volver a confiar. ¡Es más! En la pregunta que hice ayer “si pudieras describir a esta año con solo una palabra, ¿cuál sería?” estas fueron la mayoría de sus respuestas: Aprendizaje Conexión Oportunidad Agradecimiento Crecimiento Reto Valoración Tolerancia Fé Esperanza Aceptación Transformación Reinventarse Adaptación Resiliencia Reflexión Bendición ¡¡…puras cosas lindas!! Así que: Suelta la tensión en tus hombros. La vida sabe lo que hace. Concéntrate en ello.

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«¿Porqué siempre debo hacer lo que tú dices?»

“¿Porqué siempre tengo que hacer lo que tú dices? ¡No es justooooo!” Cómo dejar que nuestros hijos cometan errores en un espacio seguro. Siempre lo menciono en mis cursos y justo la semana pasada ocurrió un buen ejemplo, así que te lo platico: Mi hijo tiene dislexia, le cuesta mucho trabajo la escuela, es cierto. Pero también es un niño normal y muchas veces ha preferido jugar que hacer su tarea. Esa mañana, yo estaba en un curso y no pude vigilar sus acciones, cosa que también está bien. Hay que darles su espacio para dejar que ellos cumplan con sus responsabilidades. Y esto, a veces conlleva, dejarlos cometer errores. Con la escuela a distancia esta sucediendo mucho que la maestra del otro lado de la pantalla esta hablando sola y que los niños llevan horas de no escuchar nada. Es un verdadero reto avanzar académicamente en un lugar lleno de juguetes.   Es un verdadero reto hacer que los niños no se distraigan, no enreden la pluma en su cabello, no se vayan, no se metan a otras páginas, no video jueguen… y hagan lo que tienen que hacer.  La escuela de mi hijo, viendo esta tendencia en los chicos mandó un atento llamado diciendo que, “ Estimados padres de familia, los próximos sábados serán “sábados de regularización” para todos los estudiantes con rezago académico superior a 5 trabajos de retraso, deberán estar presentes en el día sábado de 8:00 a 15:00 dentro del esquema económico ($150 pesos). El dinero será únicamente para apoyar al maestro de la materia. Cualquier duda…”  Y después mandó otro comunicado diciendo que  “…si aún no se aplican, vendrán en las vacaciones de invierno.” Yo avisé: “Hijo, si no cumples con tus obligaciones escolares, tendrás que ir al cole los sábados.” Él lo sabía: “Me dijo el profe de programación que si no cumplo y termino el capítulo D, tendré que ir al cole el sábado.” Y aún así, no lo hizo.  “Oye, me llegó un atento aviso, tendrás que ir al cole el sábado.” “¡¿Por qué?!” “Pues porque decidiste jugar en lugar de hacer tu tarea. Y además, tendrás que pagar los $150 pesos del sueldo del profesor, de tu cochinito.” “¡¿Queeeeeeeeé?!” Ya te imaginarás el nivel de protesta que se vino tras de esa noticia.  ¿Qué hice yo? Me senté a escucharlo. “¿Porqué siempre tengo que hacer lo que tú dices? ¿Porqué el capítulo D? ¡Esta súper difícil! ¿Porqué siempre tengo que hacer y hacer y hacer cosas? ¿Porqué tengo que sacar dinero de mi cochinito?” Mi argumento se limitó a una pregunta: “Hijo, tú ¿qué decidiste hacer?” “Jugar, pero ¿y qué…? ¿Qué tiene que ver? ¿Porqué…? ¿Porqué…?” Lució su amygdala a todo su esplendor. Yo solo lo veía ir y venir. “Pero, ¿por qué mamá?” “Pues tu dime, ¿qué decidiste hacer?” “Ughhh… Jugar.” respondió aún enojado pero ya con más aceptación. “Bueno, pues ahí esta. Fue tu decisión. Ya sabías la consecuencia.” En medio de su coraje, se fué, abrió su cochinito, sacó el dinero y me lo dió. Siguió repelando en contra de las injusticias de la vida. Yo sólo escuché y tomé notas mentales. Yo pude haber hecho trampa y hacer la tarea yo, o pude sentarme a fuerzas con él y obligarlo, o pude argumentar que el Covid y/o frío y “pobrecito mi chiquito” y no llevarlo al cole. Pero, no. Sé la importancia de dejarlos tropezar. Sé la necesidad de no sobre-protegerlos. Sé cuán importante es hacernos a un lado y dejar que las consecuencias de la vida sean aplicadas. Yo como mamá soy su apego seguro, no su maestra. Además de que no me toca, no tengo la capacidad, su dislexia no combina la mía, para eso están los expertos. Y yo de programación no entiendo nada. El sábado que lo llevé a la escuela, he de confesar el que sí sentí feo.  “Te voy a extrañar, siempre vamos a caminar y andar en bici y ahora no vas a venir. Echale ganas a la escuela, ¿va?” “Si, mamá. Te extrañaré también.” En nuestro trabajo parental, ejemplos como estos van a pasar un montón, pero eso no significa que estamos fallando en nuestro trabajo. No nos toca sobre protegerlos de las consecuencias de sus propias acciones, al contrario. Estamos dejando que ellos –en un espacio seguro– aprendan la Ley de Newton (Ley de las Consecuencias). Así es como se vuelven responsables de sus acciones –o no acciones. Estos “tropezones” son muy aleccionadores. La semana siguiente lo vi mucho más comprometido con su trabajo escolar.

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«¿Porqué siempre eres tú la que decide todo?»

“¿Porqué siempre eres tú la que decide todo?” ¿Qué hacer durante un berrinche que no viene al caso? La primer noticia que recibí después de la jornada escolar fue, “Mi maestra de inglés se va. Y lloró cuando se despidió, y yo no supe qué hacer.” Platicamos otro poco más y después nos fuimos a comprar un pastel para la tarde. Yo llevaba con antojo de un pay con dátil y nuez desde hacía años, pero no había tenido el pretexto para comprarlo, así que ¡era mi oportunidad! Me metí a la pastelería lo elegí, mi hijo escogió el sabor de un macarrón -que le encantan. Y nos fuimos. Llegando al coche me hizo un berrinche enorme sobre el pastel. ¡ENOOOOORME! Objetos salieron volando, lágrimas y gritos, “¿Porqué siempre eres tú la que decide todo?  ¡El pay esta horrible! ¿Porqué siempre tienen que ser de frutas? ¡Odio las frutas!”  Y yo, entré en Modo Sobrevivencia también. Pero yo, cuando entro en amygdala, me congelo. Estaba con los ojos de plato viendo a mi hijo como si tuviera 2 años retorciéndose en el asiento del coche. Ah, caray… ¿Qué pasó aquí? Una vez que se calmó y se puso el cinturón, pude manejar a casa. Llegué enojada, con el diálogo interno de “este niño qué le pasa, mal agradecido, mira que mejor no le hubiera comprado su macarrón…” ya sabes, todo lo que hubiera opinado mi mamá. Llegando a casa, cada quien se fue a su rincón, tomé un tiempo para respirar y una vez que me calmé, y pude accesar a mi cerebro superior, empecé a formular preguntas… ¿porqué se puso así? Obviamente no se trata del pastel… ¿de dónde viene la raíz del problema? Él seguía en que: “¿Cómo se te ocurre un pay de higo?”  Después de un rato, me senté con él, “¿Sabes qué creo qué fue lo que te molestó?”, pregunté. “¿Qué?” “Que no pudiste decidir. Tal vez tu hubieras elegido otro pastel y yo no te di chance.” “¡Si! Eso fue horrible.” Y luego, profundizando en la conversación salió la verdad. Resulta que le afectó muchísimo que su maestra se fuera, me decía entre lágrimas, “Es que, no la corrieron. Ella se va por decisión propia, ya no nos quiere. Y yo no puedo controlar que se vaya. No puedo controlar que no nos quiera.” ¡Uufff! Y si a eso le agregas que no pueda controlar la elección del pastel tampoco.  Y si a la ecuación le agregas que una persona se va de su vida. Y además, que él es Hiper Sensible, y un cambio en su vida le afecta un montón y que él, lo interpreta como desamor… pues… kaboom emocional. ¿Te acuerdas que te he explicado que la Cubeta del Control no es negociable? Nuestros cerebros están conectados con una necesidad imperativa de sentir que tenemos cierto grado de control sobre de nuestras vidas, necesitamos tener opciones para elegir o nos lleva la amygdala de paseo. Es un paseo feo, en realidad. Hay muchos eventos que suceden en la vida que no podemos controlar. Como cuando alguien se va. La pandemia es otro buen ejemplo. En general, lo que sucede afuera de nosotros esta fuera de nuestro control. La Cubeta del Control se llena con cosas que sí podemos elegir y con nuestras reacciones internas ante lo que sucede afuera. “Mira hijo, ella se fue por decisión propia, no tiene nada que ver contigo. Ella tomó una decisión de su vida y no significa que no te quiera. Entiendo que te sientas sacado de onda, es normal. En cuanto al pastel, la próxima vez, ¿te gustaría poder sugerir ideas a ver cuál nos llevamos?” “Si.” “¿Ya te sientes mejor?” “Si.” Todos podemos resolver los problemas así, de una manera compasiva y comprensiva pero para eso, es necesario conocer cómo funciona el cerebro para hallarle sentido a los crucigramas laberínticos de los llantos infantiles.  Es básico llevar una relación cercana con nuestros niños para poder platicar con ellos y entender por dónde van sus emociones. Es imprescindible acompañarlos y guiarlos hasta que lleguen al cerebro superior. Es elemental tirarse en el pasto a leer un libro lindo después… o comer pay de higo también funciona de maravilla, pues estas sanando la relación con una actividad linda. Hablarles a los niños de esta manera integra su cerebro, genera inteligencia emocional y crea cimientos internos inquebrantables. Si ya has tomado mis cursos y ya lo has aplicado sabes que super vale la pena, ¿verdad? (…el pay, por cierto, le encantó.)

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«¡Soy un tontoooo! ¡No puedooooo!»

Hace dos días una mamá me preguntaba sobre qué hacer cuando su hijo entra en frustración ante una dificultad. Hace un día, lo viví con mi hijo. ¿Si leíste el artículo donde platico que mi hijo tiene dislexia? Bueno… pues en esas andamos.  (Suspiro…) Cada vez que tiene que escribir una tarea es motivo de llanto. Y “¡Soy un tonto! ¡No puedo! ¡Odio la escuela, la pluma, el lápiz, el aire y el cielo!” Justo le acababa de decir qué hacer a esa bella mamá. Justo estaba yo confrontando lo mismo. No es fácil. No es fácil ver a tu hijo así y no poderlo rescatar, ayudar… ni siquiera consolar. ¿Qué fue lo que hice? Bueno, primero lo dejé llorar. Es necesario que saque la emoción y salga de cerebro reptiliano. Me senté en el suelo y lo acompañé en su frustración. Si abría la boca era para repetir lo que él me dijo, “La pluma es horrible por que no puedes borrar los errores, si, es cierto.” Después, cuando ya estaba más tranquilo, nos fuimos al jardín. Nos tumbamos sobre el pasto y antes de empezar a leer le dije, “¿Si te has dado cuenta cuánto has avanzado? En estos tres meses has dado ¡pasos agigantados! Ya lees, ya escribes, ya te preocupas si va con ‘v’ chica o ‘b’ de barco… ¿si lo ves?” Esperé a que respondiera mi pregunta, aunque fuera con un gemido. “La próxima vez que te quieras decir, ‘soy un tonto’ mejor di, ‘soy un estudiante’… ¿cómo crees que te vas a sentir de ti mismo?” Otro gemido, pero con más aceptación. “Tus neuronas están queriendo conectar, están todas perdidas, con mapa de papel, ‘¡Ey, dónde están las demás! ¡No encuentro a nadie! ¡Esperenseeeee! ¡Este mapa no dice nada!’ Y ya se rió y continuó con mi historia de las neuronas norteadas. Explicarles a los niños cómo funciona su cerebro es una herramienta maravillosa para la auto-aceptación y la paciencia con ellos mismos. Entienden que se trata de un proceso y no de algo fijo que ‘ya debería saber’ o ‘soy un tonto porque todos lo saben y yo no’. Cambiarles el guión de auto-critica injusta a ‘soy un estudiante y estoy aprendiendo’ les da herramientas para ser respetuosos con ellos mismos.  Entonces, en lugar de decir, “No puedo hacer esto.” “He fallado.” “Debería renunciar.” Mejor decir, “Todavía estoy aprendiendo.” “Puedo mejorar.” “Puedo pedir ayuda.” Todo este proceso es: integrar todo su cerebro, sus emociones y su auto-compasión. Y con ello, la resilencia surge y se construye. ¿Puede haber algo más bello?

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Si tú contrataras a una niñera, ¿permitirías que les hiciera daño neuronal a tus hij@s?

Si tú contrataras a una niñera, ¿permitirías que les hiciera daño neuronal?  Entonces, sácala de tu casa. Cuando yo era niña, la niñera favorita de los papás era la tele. Pero solo había un canal que transmitía las mismas caricaturas y eran hasta las 8 de la noche. Esas caricaturas ya las habíamos visto todas, ya nos las sabíamos de memoria. Y aún así preferíamos verlas que salir a jugar. Pero llegaba mi mamá, apagaba la tele –grande y fija– y nos sacaba a la calle a jugar con los vecinos. A fuerzas. Cuando mis primos eran niños, la niñera favorita eran los primeros video juegos, pero eran muy simples, no tenían tantos niveles y cada que que iniciabas un juego empezabas desde el primer nivel. Ya se sabían de memoria cómo matar al fantasma. Y aún así preferían jugar que salir a la alberca. Pero llegaba mi tía, apagaba la tele –grande y fija– y nos sacaba al jardín. A fuerzas. En esta generación, la niñera favorita es un aparato pequeño transportable, con acceso a millones de videos, caricaturas, canales, videojuegos. Todo es nuevo, mil niveles y variaciones, todo inmemorizable. Pero muchas mamás ya no hacen esfuerzo por apagar nada. Ahí los dejan al cabo que están tranquilos y no ensucian. Cada vez que hablo en contra del uso de la niñera favorita actual, las pantallas, las mamás son las primeras en defender su uso. Son los minutos u horas que tienen de santa paz… lo puedo entender. Peeeeero es mi deber decirles: están matando las neuronas de sus hijos. Múltiples estudios científicos lo comprueban. El efecto es simple: bueno, es complejo pero lo podemos resumir. Cada vez que nuestro cerebro recibe un premio, se libera la dopamina. Los videojuegos están llenos de premios, cada vez que matas a un zombie recibes un premio. Pero salen muchos zombies al mismo tiempo y hay un montón de niveles, tanta dopamina, es tan fuerte, que el cerebro hace corto circuito y las neuronas se mueren. Por un lado… y por el otro, se genera adicción a la dopamina. Cada vez que tu hijo juega videojuegos es como si le dieras un shot de heroína. Ahora, ¿qué haces cuando las verduras se están quemando en el sartén? Las dejas ahí hasta que se carbonicen o las quitas? Bueno… pues ¿vas a dejar a tus hijos enchufados hasta qué se carbonicen o les vas a quitar las pantallas? …¿qué importa más una casa limpia o un cerebro funcional? La información proporcionada abajo la conseguí de varios artículos publicados en psychologytoday .com  “Juntando a todos los estudios, estos demuestran que la adicción al internet esta asociado con cambios estructurales y funcionales en las regiones del cerebro que involucran el procesamiento emocional, atención ejecutiva, toma de decisiones y control cognitivo” –dicen los autores de investigación resumiendo los descubrimientos en las imágenes neuronales, el internet y la adicción a los juegos de pantalla (Lin & Zhou et al, 2012) En realidad, no todos los niños se hacen adictos per se… pero a todos les esta haciendo un daño a nivel cerebral que nunca permitiríamos si supiéramos la realidad de esta “niñera”. Como terapeuta, observo que muchos de los niños que atiendo, sufren de sobresaturación sensorial, falta de sueño restaurativo y un hiper saturado sistema nervioso –esto es lo que Victoria L. Dunckley llama: síndrome de pantalla electrónica. Estos niños son impulsivos, mal genuidos y no pueden poner atención. Si te fijas, lo que yo veo en mi práctica es muy parecida a la descripción que he citado anteriormente describiendo el daño revelado en los escaneos cerebrales. Aunque hay muchos padres que saben que deberían limitar el tiempo de pantallas, muchas veces me cuestionan si hay suficiente evidencia como para justificar quitarles los aparatos, racionalizando que es parte de ‘la cultura de nuestros hijos’ o se preocupan que otros –como la pareja– no le den importancia a esos esfuerzos. Lee, digiere la información de abajo, aunque se sienta incómoda, y ármate con la verdad sobre el potencial daño que provocan las pantallas, particularmente en los cerebros pequeños que aún están en desarrollo. Los descubrimientos en los escaneos cerebrales en cuanto a la adicción de pantallas han demostrado científicamente que: La materia gris se atrofia. Muchos estudios han demostrado atrofía, es decir encogimiento o pérdida de volumen en el tejido de materia gris -donde sucede el procesamiento, gracias a la adicción al internet y al video juego. Las áreas afectadas incluyen el lóbulo frontal, que gobierna las funciones ejecutivas como planear, priorizar, organizar y control de impulsos, así como terminar y resolver cosas. También se ha detectado pérdida de volumen en el striatum que esta involucrado con los caminos de la recompensa y la supresión de impulsos socialmente no aceptados. Otro descubrimiento de despertó mayor preocupación fue el daño en la ínsula, la cual tiene la capacidad de desarrollar empatía y compasión para otras personas y nuestra habilidad para integrar señales físicas y emociones. Haciendo a un lado la unión obvia con comportamiento violento, estas áreas dictan la profundidad y la cualidad de relaciones personales. La materia blanca se pierde. Las investigaciones también han demostrado la pérdida en la integridad en la materia blanca del cerebro. Materia blanca “manchada” se comporta como pérdida en la comunicación adentro del cerebro, incluyendo las conexiones, desde y hacia, varios lóbulos del mismo hemisferio, uniones entre hemisferios derecho e izquierdo y los caminos entre el cerebro superior (cognitivo) y el inferior (emocional y de sobreviviencia). La materia blanca también conecta las redes del cerebro con el cuerpo y vice versa. Conexiones interrumpidas puede alentar, o comportarse como“falso contacto” o causarles un comportamiento errático. Se reduce el grosor cortical. Hong y sus colegas encontraron que la parte más externa del cerebro, ha perdido su grosor natural en los adolescentes adictos al internet. Y Yuan encontró pérdida en el grosor cortical en el lóbulo frontal en los adictos al juego en linea (adolescentes tardíos mujeres y hombres) correlacionadas con dificultades para lograr tareas cognitivas. Funcionalidad cognitiva deteriorada Estudios de imágenes han descubierto un menor procesamiento de información y menor inhibición de impulsos. Sensibilidad aumentada para los premios e insensibilidad hacia la pérdida. Y anormal actividad cerebral espontánea asociada con bajo rendimiento en los trabajos. Por un lado se presenta mayor deseo dopamina y al mismo tiempo, la función de la dopamina se encuentra atrofiada. Las investigaciones en los video juegos han demostrado que la dopamina (implicada en el procesamiento de premios y adicciones) se libera durante el juego. Y ese deseo o urgencia de jugar, produce cambios cerebrales que son similares a los antojos de drogas. Otros descubrimientos en la adicción al internet incluyen números reducidos en los receptores y transportadores de dopamina. En resumen, los estudios científicos dicen que cuando los niños pasan demasiado tiempo en pantallas se atrofian la estructura cerebral y su función. Mucho del daño sucede justamente en el lóbulo frontal, el cual sufre cambios masivos desde la 12 años hasta los 25.  Todo este daño no es como para minimizarlo, los que ya han tomando mis cursos saben que el desarrollo del lóbulo frontal –o cerebro superior– determina el éxito en cada área de la vida diaria, desde el sentirse bien todos los días hasta el éxito académico y laboral, incluyendo las relaciones de amistades y pareja, la toma decisiones, el auto-control, el vivir la vida (en lugar de sobrevivirla).  Sé que leer esto no es fácil, pues te he quitado a tu mejor “niñera” pero es por la salud neuronal de tus hijos. Utiliza estos descubrimientos para fortalecer tu propia posición parental en cuanto a la administración de las pantallas y convence a otros padres que hagan lo mismo. Explícale a tus hijos todo esto para que ellos sepan las razones y sácalos al jardín a jugar como lo hacían nuestras mamás. Para más ayuda en la administración de las pantallas y en cómo revertir estos cambios, compra el libro de Victoria L. Dunckley “Reset your Child’s Brain” Algunos otros artículos sobre pantallas: Referencias: https://www.psychologytoday.com/us/blog/mental-wealth/201402/gray-matters-too-much-screen-time-damages-the-brain Dong, Guangheng, Elise E Devito, Xiaoxia Du, and Zhuoya Cui. “Impaired Inhibitory Control in ‘Internet Addiction Disorder’: A Functional Magnetic Resonance Imaging Study.” Psychiatry Research 203, no. 2–3 (September 2012): 153–158. doi:10.1016/j.pscychresns.2012.02.001. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278584613001486 Dong, Guangheng, Yanbo Hu, and Xiao Lin. “Reward/Punishment Sensitivities Among Internet Addicts: Implications for Their Addictive Behaviors.” Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry 46 (October 2013): 139–145. doi:10.1016/j.pnpbp.2013.07.007. Han, Doug Hyun, Nicolas Bolo, Melissa A. Daniels, Lynn Arenella, In Kyoon Lyoo, and Perry F. Renshaw. “Brain Activity and Desire for Internet Video Game Play.” Comprehensive Psychiatry 52, no. 1 (January 2011): 88–95. doi:10.1016/j.comppsych.2010.04.004. Hong, Soon-Beom, Jae-Won Kim, Eun-Jung Choi, Ho-Hyun Kim, Jeong-Eun Suh, Chang-Dai Kim, Paul Klauser, et al. “Reduced Orbitofrontal Cortical Thickness in Male Adolescents with Internet Addiction.” Behavioral and Brain Functions 9, no. 1 (2013): 11. doi:10.1186/1744-9081-9-11. Hong, Soon-Beom, Andrew Zalesky, Luca Cocchi, Alex Fornito, Eun-Jung Choi, Ho-Hyun Kim, Jeong-Eun Suh, Chang-Dai Kim, Jae-Won Kim, and Soon-Hyung Yi. “Decreased Functional Brain Connectivity in Adolescents with Internet Addiction.” Edited by Xi-Nian Zuo. PLoS ONE 8, no. 2 (February 25, 2013): e57831. doi:10.1371/journal.pone.0057831. Hou, Haifeng, Shaowe Jia, Shu Hu, Rong Fan, Wen Sun, Taotao Sun, and Hong Zhang. “Reduced Striatal Dopamine Transporters in People with Internet Addiction Disorder.” Journal of Biomedicine & Biotechnology 2012 (2012): 854524. doi:10.1155/2012/854524. http://www.behavioralandbrainfunctions.com/content/9/1/11 Kim, Sang Hee, Sang-Hyun Baik, Chang Soo Park, Su Jin Kim, Sung Won Choi, and Sang Eun Kim. “Reduced Striatal Dopamine D2 Receptors in People with Internet Addiction.” Neuroreport 22, no. 8 (June 11, 2011): 407–411. doi:10.1097/WNR.0b013e328346e16e. Ko, Chih-Hung, Gin-Chung Liu, Sigmund Hsiao, Ju-Yu Yen, Ming-Jen Yang, Wei-Chen Lin, Cheng-Fang Yen, and Cheng-Sheng Chen. “Brain Activities Associated with Gaming Urge of Online Gaming Addiction.” Journal of Psychiatric Research 43, no. 7 (April 2009): 739–747. doi:10.1016/j.jpsychires.2008.09.012. Kühn, S, A Romanowski, C Schilling, R Lorenz, C Mörsen, N Seiferth, T Banaschewski, et al. “The Neural Basis of Video Gaming.” Translational Psychiatry 1 (2011): e53. doi:10.1038/tp.2011.53. Lin, Fuchun, Yan Zhou, Yasong Du, Lindi Qin, Zhimin Zhao, Jianrong Xu, and Hao Lei. “Abnormal White Matter Integrity in Adolescents with Internet Addiction Disorder: A Tract-Based Spatial Statistics Study.” PloS One 7, no. 1 (2012): e30253. doi:10.1371/journal.pone.0030253. Rideout, Victoria J., Ulla G. Foehr, and Donald F. Roberts. “Generation M2: Media in the Lives of 8- to 18- Year Olds.” Kaiser Family Foundation Study (2010). Weng, Chuan-Bo, Ruo-Bing Qian, Xian-Ming Fu, Bin Lin, Xiao-Peng Han, Chao-Shi Niu, and Ye-Han Wang. “Gray Matter and White Matter Abnormalities in Online Game Addiction.” European Journal of Radiology 82, no. 8 (August 2013): 1308–1312. doi:10.1016/j.ejrad.2013.01.031. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23328472 http://www.ejradiology.com/article/S0720-048X%2813%2900073-9/abstract Yuan, Kai, Ping Cheng, Tao Dong, Yanzhi Bi, Lihong Xing, Dahua Yu, Limei Zhao, et al. “Cortical Thickness Abnormalities in Late Adolescence with Online Gaming Addiction.” Edited by Bogdan Draganski. PLoS ONE 8, no. 1 (January 9, 2013): e53055. doi:10.1371/journal.pone.0053055. Yuan, Kai, Chenwang Jin, Ping Cheng, Xuejuan Yang, Tao Dong, Yanzhi Bi, Lihong Xing, et al. “Amplitude of Low Frequency Fluctuation Abnormalities in Adolescents with Online Gaming Addiction.” Edited by Krish Sathian. PLoS ONE 8, no. 11 (November 4, 2013): e78708. doi:10.1371/journal.pone.0078708. Yuan, Kai, Wei Qin, Guihong Wang, Fang Zeng, Liyan Zhao, Xuejuan Yang, Peng Liu, et al. “Microstructure Abnormalities in Adolescents with Internet Addiction Disorder.” Edited by Shaolin Yang. PLoS ONE 6, no. 6 (June 3, 2011): e20708. http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0020708 http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0053055 doi:10.1371/journal.pone.0020708.Zhou, Yan, Fu-Chun Lin, Ya-Song Du, Ling-di Qin, Zhi-Min Zhao, Jian-Rong Xu, and Hao Lei. “Gray Matter Abnormalities in Internet Addiction: A Voxel-Based Morphometry Study.” European Journal of Radiology 79, no. 1 (July 2011): 92–95. doi:10.1016/j.ejrad.2009.10.025.” http://www.nature.com/nature/journal/v393/n6682/full/393266a0.html ——————————————

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Cómo establecer límites sanos – Parte 3

Muchos papás / mamás confunden la permisividad con la amabilidad. Muchos papás quieren ser duros y les da miedo ser amables porque creen que sus hijos van a gobernar la casa. Otros papás prefieren ser permisivos y les da miedo ser firmes porque tienen pavor a desencadenar en los niños otro berrinche. El objetivo es establecer limites claros y sanos juntando ambas cualidades: ser personas amables con los hijos y, con limites firmes.  Aquí les muestro algunos ejemplos,  Padres permisivos: “No tienes que limpiar tu cuarto si no tienes ganas” Padres amables: “Puedo hacer tu cuarto hoy. Te ves super cansado después del soccer. Pero mañana, te toca a ti, ¿de acuerdo?” Padres permisivos: “Te mereces comprar cualquier juguete que quieras.” Padres amables: “Puedes comprar el juguete que quieras pero que sea menor a $300 pesos.” Padres permisivos: “Esta bien si no quieres hacer tu tarea.” Padres amables: “Si estas super cansado, esta bien. Descansa un rato y puedes hacer tu tarea antes de cenar.” Padres permisivos: “Come todos los dulces (galletas, pan) que quieras.” Padres amables: “Puedes comer dulces, pero elige solo uno.” Padres permisivos: “Puedes ver toda la TV que quieras.” Padres amables: “Tienes el derecho a ver la TV pero solo 30 minutos.” Los límites son necesarios. Los niños los necesitan. El cómo establecemos los limites es clave para lograr la armonía en casa. La amabilidad, la empatía, la escucha, la negociación son magníficas herramientas para lograrlo. Y si después de establecerlo, los niños se quejan y protestan, esta bien. Es válido. A nosotros nos toca escuchar su punto de vista y llegar a un acuerdo. Estas herramientas de negociación les fortalecerán su Sistema de Creencias y les servirán para toda su vida.

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12 consejos para vencer los miedos y Qué hacer después de que tu hij@ cometa un error

Los Hijos Híper Sensibles se asustan con más facilidad. Es un hecho. Porque detectan sutilezas –ruidos, sombras, energía, palabras, luces, etc.– y, además, porque tienen una imaginación muy creativa e increiblemente vívida. Supe de un niño que no quería ir al baño solo porque decía que salían monstruos del WC… Darle confianza a niños así, es todo un reto. Es claro que no podremos acompañarlos al baño durante toda su vida. Pero tampoco podemos dejarlos petrificados con sus miedos, solos.  En la Crianza Respetuosa el acercamiento es completamente distinto a lo que hubieran hecho nuestros padres con nosotros.  ¿Qué podemos hacer? PRIMERO: Concéntrate en aumentar tu propia seguridad. No es realizable en una noche, pero es un punto esencial. Repara tu auto-estima. Habla bien de ti misma –contigo misma y– enfrente de tu pareja e hijos.  SEGUNDO: Observa tus propios comentarios, Si les dices:  “Te vas a caer y romper la cabeza” pues ya no va a querer subirse a la resbaladilla.  “Te vas a enfriar y yo no te cuido si te enfermas”,  “Pero ¿por qué eres tan tonta? ¿porqué no haces las cosas bien como tu prima?” …Pues… ¿de dónde van a sacar la seguridad en sí mismos? (por teléfono con una amiga) “…que a la tía de la sobrina se le metieron a la casa y le robaron todas sus cosas…” aunque creas que tu Hijo Híper Sensible no te esta oyendo, créeme, sí te oye y ya estuvo que perdió el sueño durante un mes. DIARIAMENTE EN LA CRIANZA Que el/ella sepa que tu amor es incondicional Yo sé que la amas. El reto aquí es que ella lo sepan. Nuestras acciones, o demostraciones de amor, a veces no son tan obvias para ella.  Nunca, nunca, nunca te burles de él/ella. Nunca, por nada. Practica auto-diálogo positivo De:  “No puedo” “Soy un tonto” “Soy malísima para…(x)…” Transfórmalo a: “No puedes, todavía. Es cuestión de ensayar.” “No lo entiendes, todavía. Poco a poco.” “Es cuestión de aprender.” “Eres valiente para aprender cosas nuevas” “Tu cerebro crece al aprender cosas difíciles.” “Pide ayuda cuando la necesites. Esta bien.” “Concéntrate en tus propios avances. No te compares con nadie.” Háblale por su nombre. Es poderoso y simple. Les das a entender que él es importante. Dale “proyectos especiales” Adecuados para su edad.  Tirar en la basura. Lavar sus platos. Tender la cama.  Asegúrate de tomar el tiempo para enseñarle y darle suficientes oportunidades hasta que lo perfeccione. Juega con ella y permite que ella dirija. Unirte a su juego le envía el mensaje que ella es importante y merecedora de tu tiempo. Permite que elija el juego y lo dirija, aunque rompa todas las reglas. Pídele su punto de vista y consejo Te vas a sorprender. ¡Son geniales! Además, les estás construyendo su confianza en sí mismo y también, demostrando que todos, aún los adultos, a veces necesitan ayuda. Y es perfectamente válido. Enséñale a planear (y eventualmente) lograr objetivos realistas. Halágalo, pero de manera correcta. Nunca los compares. Con nadie. Ayúdale a descubrir sus propios intereses y pasiones Aliéntale a intentar cosas nuevas y desarrollar nuevas habilidades. En casa. Sin que nadie los vea. Con libros. Si es introvertid@. En clases. Rodead@ de amig@s. Si es extrovertid@. QUÉ HACER DESPUES DE UN “ERROR’ Ayúdale a superar el miedo al fracaso Los errores son perfectamente aceptables, una parte inevitable de la vida, y las personas que han logrado maravillas, cometieron mil errores antes. Dale ejemplos de personajes famosos. Esto es para perder el miedo. Acepta sus sentimientos y hablen de ellos. Todos son válidos. Asegúrate que ellos sepan que estás enojada con sus elecciones, no con ellos. Ofrece critica constructiva y consecuencias razonables y relacionadas con el “error”. Rodéalos con personas positivas. Incluyendo amigos. Muchos abrazos y apapachos. El contacto físico amoroso connota amor, aceptación, pertenencia, felicidad y seguridad. Tómense el tiempo para calmar y reconfortarle. Escúcha. Escúcha. Escúchale. Después, de manera muy corta, puedes decir algo así: “Cometiste un error esta semana, ¿qué aprendiste?”  “Entonces… fue un buen error. ¿Qué harás la próxima vez para que no vuelva a suceder?” Si él tiene miedo a la obscuridad o a dormir solo –aunque ya no sea un bebé, tras un buen acompañamiento de tu parte, lo que va a aprender es que esta bien vivir con ese miedo, porque nuestros ojos no son de búho y no pueden ver bien en la obscuridad, pero que adentro de casa esta complicado que se meta un león hambriento.  Pero, ten paciencia porque este auto-diálogo toma tiempo en desarrollarse.  – Díselo todas las veces que lo necesite.  – Acompáñalo –al baño o a la cocina– todas las veces que lo necesite pero no le resuelvas la vida; “Esta bien, te acompaño pero tu te sirves tu vaso con agua. Yo te espero en la puerta.”.  – Observa bien que él no te cambie el discurso, es decir, que, te empiece a mentir, “No, no es que tenga miedo, es que quiero estar contigo.”  – Le puedes decir algo así “Esta bien si tienes miedo, a mí tampoco me gusta la obscuridad.” IDEAS CREATIVAS: Espejo del baño En varias hojas de papel Dibuja y/o escribe  Frases como: “Tú puedes”, “Eres amada”, “Toma un paso a la vez”, “Cree en ti”, “Hoy será un buen día” Pégalas en el espejo de tus hijos. ¡Despedázalo! Que tus hijos escriban o dibujen lo que les preocupa, sus pensamientos obsesivos o lo que les da miedo… el monstruo en el closet, el bully de la escuela, la maestra, la película, el bicho del WC…   Deja que observen su dibujo un par de días. Y después, cuando se sienta listo, ¡despedázalo! Rómpanlo, córtenlo, ahóguenlo, quémenlo (bajo tu supervisión, claro) Es una manera muy física de hacerles ver que ellos son más fuertes que el miedo. La raíz del diálogo auto-destructivo es el miedo. Escarben hasta encontrar esa raíz y trabajen en ello. Después platiquen cómo se sintió y cómo los sentimientos de miedo y frustración, son pasajeros. Otro día pueden pensar en estrategias o un plan para salir adelante. Recaditos (halagos de sus esfuerzos) El ponerle “Eres inteligente”, “O eres valiente” no funciona porque son expectativas nuestras, irreales e inalcanzables. Todos sentimos miedo. Todos cometemos errores. Funciona mejor resaltar sus esfuerzos y/o demostrar nuestro apoyo incondicional. En su lonchera ponle mensajitos pequeños, “Tú haces una diferencia hermosa”, “Haz tu mejor esfuerzo y diviértete”, “Tú puedes con esto”, “Te acompaño siempre”, “Yo creo en tí”, “Los retos te hacen más fuerte”, “Elige tener un buen día”, “Los errores son aprendizajes”, “Sigue tus sueños”, “No importa la montaña, la puedes trepar”, “Sigue esforzándote hasta que estés orgullosa”, “Puedes solucionar tus problemas”  “Mis logros” En un papel o pizarrón pon todos sus logros, aquellos que le han costado trabajo o miedos que ha vencido. “caminar, ir al baño… miedo a las arañas, volver al cole, leer, matemáticas…” Deja espacio para que siga apuntando más logros. Ponlo en un lugar donde lo vea diario. Esto le dice, “si ya pude con esto, ¡puedo con lo que sigue!” Lo que amo de ti En un papel, cartulina o pizarrón,  Cada integrante de la familia, que apunte algo sobre tu hijo. Puedes hacerlo con todos los integrantes de tu familia. Lo que amamos de Mateo es: “Su risa”, “Ama a los perros”, “Juega basketball super bien”, “Su creatividad”, “Siempre esta dispuesto a ayudar en casa”, “Sus ojos”, “Es buena onda” Los miedos no se rompen, ni se desvanecen. La manera de trascenderlos es abrazándolos y, bajo esa aceptación profunda, tomas aire y te avientas.  Y la única manera de aventarte completo (y no desintegrado, porque hay gente que se avienta pero rota por dentro) … es sintiéndose seguros. Necesitan tener una verdadera confianza de que están a salvo. Y que cuentan contigo en las buenas, en las malas, en las vueltas y en las volteadas.  Los HS estamos programados para buscar el peligro. Para estar alertas todo el tiempo (para eso fue creado el rasgo, en realidad). Entonces, por lo mismo, este sentimiento de seguridad nos toma más tiempo en desarrollar.  Paciencia.  Si papá y mamá están tranquilos con quien es el niño, él estará tranquilo consigo mismo. Si, además de la aceptación, sienten tu apoyo, entonces esa seguridad les dará la fuerza para aventarse al siguiente reto. Esto es resilencia. Esto es triunfar en la vida.  Leer artículo relacionado sobre «la ciencia atras de las pantallas» AQUI y AQUI

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6 Consejos de cómo establecer Limites de Pantallas durante Escuela a Distancia

Leer sobre «la ciencia atras de las pantallas» AQUI Las pantallas no son buenas para nuestro cerebro, ni ojos, ni sistema nervioso… pero… están siendo necesarias, ni modo. El procedimiento a seguir con los integrantes de nuestra familia es: la concientización.  Haz una reunión familiar y pregúntales: ¿Qué es lo que nos pasa después de muchas horas de pantalla? ¿De qué humor estas? ¿Cómo se sienten tus ojos? ¿Tu cuerpo? ¿Te quedan ganas para hacer otras cosas? 6 consejos y acuerdos: Pónganse de acuerdo en los siguientes puntos: Tiempo de pantalla limita el crecimiento emocional: La pantalla es una manera de evadir cualquier dificultad, ya sea un reto o regulación emocional. Esto significa que si tienen algún problema, se meten a TikTok y se olvidan de todo. Las pantallas provocan además que los niños y jóvenes anden de mal humor, baja concentración y poca auto-estima. Estas son malas condiciones para lograr crecimiento y persistencia. Es necesario dejar las pantallas lo más que se pueda.  Sé el Mentor de tus hijos Hagan “Planes de uso de pantalla” en donde se balancea y se coachea su uso (no tanto como restricciones y limites) Cuando tus hijos sepan que lo haces por su bien, cooperarán más fácilmente. Inventario emocional Muchos niños y adolescentes sobre-usan las pantallas buscando apoyo emocional y de conexión. Crea espacios sin pantallas, de conexión persona-a-persona, interacciones seguras y pacíficas. Busquen la empatía y la conexión no verbal, – idioma, expresiones faciales, tono de voz… hablen de las reacciones emocionales en un espacio real. Planeen metas en una “dieta de redes” Una vez que se den cuanta de cuánto les afecta estar enchufados, planeen solucionar cómo romper el habito. Por ejemplo: “Tenemos que apagar pantallas, ¿qué se les ocurre?” Pueden proponer usar timers, borrar apps… mañana para el cole y tarde libre… todas las ideas son bienvenidas  Para la escuela, concéntrense en el proceso y no el resultado. De: “Voy a terminar todas mis tareas el viernes” A: “Voy a hacer mi tarea durante 15 minutos sin distracciones” Esto crea hábitos, ética en el trabajo y presencia. Pon un horario inamovible sin pantallas. Además de las comidas y en las noches… organícense para tener unas 2-3 horas en las tardes sin una sola pantalla encendida. ¡Apaga tu WIFI también! Se necesita hacer un esfuerzo adicional para salir de ese aletargamiento físico y jugar. Hacer ejercicio o salir a caminar. Pero, es super super super necesario. El buen humor de la familia depende de ello. Lee más en el articulo relacionado en el video sobre: «Como manejar los miedos de tu Hiper Sensible» AQUI

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Un Hijo Hiper Sensible con Dislexia

Me di cuenta hace 2 años. Se lo dije a la directora de su escuela… “Me parece que mi niño tiene algún tipo de dislexia porque voltea las letras y los números y, a pesar de que le encantan los libros, cada vez lee menos.” Ahora que lo cambié de escuela, lo primero que hizo el psicólogo que lo entrevistó fue enviarlo a una evaluación. Varias semanas después, con diagnóstico en mano, me dice la Neuropsicóloga que mi creencia es realidad. A veces no me gusta ser tan atinada. He de confesar que no sé nada del tema… a nivel científico digamos. Ya me iré informando. Sin embargo la conozco a fondo porque la he vivido también toda mi vida. Solo que en mi niñez, si se sabía algo al respecto, no me lo detectaron. Sufrí la primaria, secundaria y prepa… ya para la carrera decidí estudiar algo que no tuviera nada que ver con números ni fórmulas.  Y aquí estoy, más a manera de desahogo que de otra cosa, alistando la serie de reacciones que han sucedido adentro de mi. Esto, no tiene nada que ver con mi calidad como mamá. Y sin embargo cómo salga él adelante, sí.  Le digo, “Ven, vamos a hacer tu tare…” y ni acabo de decir la palabra cuando el niño ya gritó, “¡No!” y salió corriendo com si el hubiera dicho, “Ven, vamos a la guillotina.” ¿Cómo apoyarlo e impulsarlo ante un reto así, de manera amable y compasiva? Honestamente sí siento el peso de la responsabilidad. Y un poco de miedo. Gracias a mis papás, sé exactamente cómo no debo de tratar a un niño con problemas de aprendizaje. Sé que lo que les comparto con ustedes funciona hermosamente y lo estaremos poniendo a prueba a la luz de las brasas. Ya les iré contando. Otra cosa que me ha pasado es que mi mente ha querido cambiar mi perspectiva. Yo no la estoy dejando. Mi hijo no es un lisiado. No. Mi hijo sigue siendo el mismo Ser hermoso lleno de luz e inteligencia… con unos ojos hermosos que le andan jugando chueco. Nada más. No me preocupa que no vaya a salir adelante en la vida. Se ha comprobado una y otra vez que la dislexia no detiene a las personas… lo que me preocupa es cómo le va a hacer para salir adelante en la escuela. Yo no sé cómo le hice… honestamente estoy en un 99.99% segura que mis maestras fueron compasivas y me pasaron. Ahora las escuelas (buenas) saben de esto y saben qué hacer para ayudar a los niños. Mi niño no sufrirá solo. Es más, no sufrirá. Y esta delicado lograr el balance, porque, él sigue siendo un niño Híper Sensible. Cómo le diga yo las cosas importa más que el qué. Cómo lo orienten en el cole es básico. Que se sienta bien seguro de sí mismo para hacer el esfuerzo extra. Presionarlo para que le eche ganas, pero no demasiado… ¡Aghgnghgnghgnnn! (Mi cabeza al mil por hora…) Todo me angustia, pero… A decir verdad… lo que me trae con el nudo en la garganta es… que la vida así es… y yo no lo puedo proteger. La vida le esta echando su primer dificultad y yo tengo que dar dos pasos atrás. Él es que tiene que salir –no a pesar de esto, sino debido a ello. Estoy orquestando a la Neuropsicóloga, al colegio, a sus maestros, para sacar a este niño adelante.  Pero… Yo solo soy su mamá. Y mi trabajo no es enseñarle lo académico. Mi trabajo es: el Apego. Y tiene que ser Seguro. Aquí es cuando las mamás fungimos de porristas… y nada más. Si aceptan más acompañamiento tal vez les podamos enseñar a tomar el reto, darle la vuelta y montarlo como a un caballo salvaje. Con el corazón de pasita, la frente con 30 arrugas más y mil canas más… tomo dos pasos atrás, pompones en mano y “¡Tú puedes, hijo! ¡Yo sé que tú puedes!” NOTA: Si yo hubiera metido a mi hijo en una escuela normal, es muy probable que lo hubieran mal diagnosticado con Déficit de Atención… si estás en un proceso similar, asegúrate de que el estudio se lo haga algún profesional que sea experto y que esté bien realizado. Y si no estás de acuerdo con el diagnóstico, busca más opiniones. Y pon juicio crítico ante las terapias que te ofrezcan por que hay muchas absurdas e inservibles. 

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¿Cuándo decir «NO», Porqué no decir «NO» y Qué decir en lugar de “NO”?

¿Qué decir en lugar de “NO”? El “No” deberíamos usarlo sólo el 20% de las ocasiones y en emergencias. En México casi todo es “no”.“No te subas porque te vas a caer.”“No toques la vela porque te quemas.” “No te ensucies.”“No seas flojo… ¡es que nadie me ayuda!”“No te sientas chueco, no comas así, no te jorobes, no agarres el tenedor, no serruches con el cuchillo…” Creemos que educar es controlar. Creemos que los niños van a hacer lo que les decimos que hagan y no lo que nosotros hacemos. Usar en Exceso el “NO’s” tiene dos consecuencias sumamente importantes, Pierde su poder Si todo es “no”, ya nada se vuelve importante, urgente o emergencia. No estamos diciendo a qué Sí Eso desorienta mucho a los niños pues ¡ya no saben qué sí pueden hacer! No es tan obvio para ellos. ¿Qué decir en lugar de “NO”? Diles qué sí pueden hacer: En lugar de decir “No subas los tenis a la cama” Mejor di: “Deja tus tenis en el piso” Haz preguntas “¿Ahí es donde va tu ropa sucia?” “¿Puedes recoger tu habitación como Rayo McQueen? ¿En serio? ¡A ver!” Diles “sí… después de…” “Si puedes salir a jugar, después de hacer tu tarea.” Diles “Gracias” “Gracias por limpiar el baño” “¡Uy! Viniste a ayudarme, ¡gracias! Lo valoro mucho.” Dales opciones “Ya nos tenemos que ir, estoy viendo que no quieres, ¿prefieres que te cargue o caminas tu solo?” “¿Qué prefieres hacer primero, lavarte los dientes o ponerte la pijama?” Seguramente tu hijo Híper Sensible se dará cuenta de esta táctica, al mismo tiempo, no importa, porque posiblemente él cooperará feliz y tranquilamente. Y la vida diaria fluirá más pacíficamente.

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11 tips para que tu hijo Altamente Sensible coma mejor

Una gran mayoría de Niños Altamente Sensibles presentan dificultades para comer. Lo que sea. Les afecta la textura, el color, los “negritos”,los “verdecitos”, lo “mushy”, lo “aguado” lo “crocante”, lo “duro”, lo amargo, lo dulce, lo salado, lo crudo, lo cocido… ¡Uf! Y los papás lloramos. A nosotros nos decían, “es lo que hay, te lo comes.” “O te lo comes o te lo unto”. “Si no quieres, te sirvo el doble”. o la inmejorable pregunta “¿Prefieres que te lo inyecte?” En la desesperación, nos sentimos tentados a aplicar los mismos métodos con tal de evitar criar a un remilgoso. Pero algo nos detiene. Estamos viendo a nuestro niño sufrir. Queremos ayudarle pero no sabemos cómo. Sabemos que si nuestro hijo no come, se siente mareado, cansado, ansioso y de el peor humor. Al mismo tiempo sabemos que si come demasiado o los alimentos equivocados, se le nubla la cabeza y no se puede concentrar en la tarea. Sabemos lo importante que es una buena nutrición, pero no podemos empujarle la comida como si fuera ganso de engorda. Tenemos que, además lidiar con nuestra propia frustración. Sabemos que debemos hacer algo pero no sabemos qué. La comida esta llena de cargas emocionales, propias y heredadas. Y no queremos nada de eso para nuestros hijos. Queremos que se siente a comer rico y que sea un momento de disfrute, pero ¿cómo le podemos hacer cuando el niño se queja de todo? Una realidad es que las Personas Altamente Sensibles (de cualquier edad) suelen sufrir de asuntos de la digestión. La Alta Sensibilidad, al ser un asunto cerebral y del sistema nervioso, se extiende hacia la pancita también. Todo nos cuesta más trabajo digerir. Y la comida procesada todavía más. Es muy típico encontrar a HSP (pos sus siglas en inglés o Alta Sensibilidad en castellano) con gastritis, colitis, reflujo, etc. Observa bien cuáles alimentos le caen bien y cuáles no para evitar malestares innecesarios. Aunado a lo anterior, puede ser que también se trate de una inmadurez de la pancita.  Cuando mi bebé empezó a dejar la leche, fue un verdadero martirio darle de comer sólidos porque todo lo vomitaba. De 15 a 20 veces entre cada comida. Según el pediatra se trataba de inmadurez de su proceso digestivo. Así que si observas eso en tu bebé, pues es cuestión de paciencia. Y muchos trapos sucios. Ya madurará. Bueno, antes de entrar a los tips, comencemos por aprender qué es lo que debemos evitar. 1) No te des por vencida, sigue ofreciéndoles los alimentos que no les gustan. “¡Mamá, que ya te dije mil millones de veces que no me gusta la zanahoria!” Le puedes responder algo así, “Las papilas gustativas cambian y posiblemente ya te gustarán.” 2) Nunca sobornes ni premies con comida. “5 mordidas más o no hay postre” “Come bien… y te llevo al parque.” “Ve a tu clase de natación… y te compro un helado.” No, no y no. Ella sabe si tiene espacio para 5 mordidas o no. La sensación de saciedad debe respetarse por sobre todas las cosas -en cuanto a alimentos se refiere- para no descomponerla. Si los forzamos a comer más de lo que les cabe, después dejarán el plato vacío sí, pero también tendrán problemas de sobre peso. El estómago es del tamaño de sus manitas juntas. Si tu niño es pequeño, sus dos manitas son el equivalente a 4 cucharadas. Y si eso es lo que come, está perfecto. No asocies dos cosas que no están relacionadas. Una cosa es comer. Otra es ir al parque. Y eso, es un chantaje. A la clase de natación debe ir porque es importante el ejercicio. Si después le quieres comprar un helado es por que tú así lo deseas. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. 3) Evita discutir, aleccionar, dar rollos mareadores, etc., a la hora de comer. Si tienes algo importante que decir hazlo en el auto, en la sala, antes o después de comer. No durante la ingesta de alimentos. 4) “Espalda derecha, codos fuera de la mesa, no hables con la boca llena, no hagas cochinadas, no grites, espalda derecha, que comas con los cubiertos, ¿Cuántas veces te tengo que decir que espalda derecha?” Los modales se dicen una vez por comida, “Recuerda que los codos van fuera de la mesa”. Lo demás se enseña con el ejemplo. 5) Comida chatarra, colorantes, sabores artificiales, embutidos, comida procesada, químicos en general… Evita también café, coca-cola, té verde o negro. En realidad son malos para todos. Nadie los debería ingerir, pero a los HSP les es mucho más difícil procesarlos. Son sumamente estimulantes y se van derechito al sistema nervioso central. 6) ¡Evita el azúcar!  ¡¡a toda costa!!  El azúcar procesada es un químico sumamente dañino para la salud y el activador automático del Monstruo de Tazmania interno de nuestros hijos. Incluso, a algunos niños los mal diagnostican con Síndrome de Hiperactividad solamente por el azúcar. Cuando cambian su desayuno a proteínas y  grasas sanas (aguacate, nueces) “mágicamente” se curan. Una buena alimentación puede hacer una gran diferencia en su comportamiento. 7) Ganar la batalla. Sí, posiblemente ese día ganaste la batalla y el niño se comió el brócoli. Pero has perdido la guerra. Y el Apego Seguro. Tu relación se verá afectada. Y a la larga, no volverá a comer brócoli. Recuerda que la Alta Sensibilidad es un rasgo para la sobrevivencia de las especies. Ellos no están seguros de querer introducir ese objeto extraño a su cuerpo hasta no estar 100% seguros de que no los va a matar. Por eso actúan con tanta cautela. Es por esta razón que todo les es “sospechoso”.  Necesitan ver que el brócoli, en realidad no mata y para eso necesitan ver que tú te lo comes. Así que, si quieres que tus hijos coman de todo, tú tienes que comerlo también. Y esto me leva a los tips de lo que sí debemos hacer: 1) Guía con el ejemplo. Los hijos no hacen lo que les decimos que hagan. Hacen lo que nosotros hacemos. Psicología elemental. 2) Ofrece comida que le gusta y la que no “¿Quieres el espagueti de siempre y qué quieres de verdura?” Es necesario ofrecer de 15-20 veces, antes de que decidan si la quieren probar o no. 3) Permite que jueguen con la comida      -tacto      -olor      -color      -texturas      -una exploración a fondo      -cortarla en diferentes formas o pedazos “¿En cuántos pedazos la quieres cortar?” “¿Quieres hacer rueditas o cuadritos?” Felicítalos por explorar la comida. A estas alturas no es necesario que se la coman. Es parte de sentirse cómodos ante algo que van a introducir a su cuerpo. “Gracias por explorar el brócoli. Son interesantes sus diferentes texturas, ¿verdad?” 4) Ofrece opciones o pregunta “¿Qué quieres de comer hoy betabel o coliflor?” “¿Carne molida o pollo?” Puedes incluso sentarte con un libro lee recetas lleno de fotografías apetitosas para que ellos elijan lo que se les antoja. Eso a mi me funciona de maravilla. Hacer esto les da control sobre de sus vidas. Es mucho más difícil que decidan no probar algo que ellos escogieron. 5) Cuando ya tengan la edad, permite que cocinen contigo. “¡Uy! ¡Te quedó buenísima la polenta con verduras! ¡Tienes buena mano! ¿La quieres probar?” Es muy difícil que digan que no. Es más importante la felicidad y la salud que el cochinero. Después les enseñas a limpiar. Otro día. Con más calmita. 6) Que la comida sea un tiempo agradable, platiquen a gusto, de cosas lindas. Puedes hacer preguntas como, “¿Cuál ha sido tu parte favorita del día?” “¿A quién ayudaste hoy?” “Si pudieras ir a cualquier parte del mundo, ¿a dónde irías?” 7) “Escucha a tu cuerpo, si no te late, esta bien.” Esta es una lección muy importante.  Da conexión e integridad interna. De aquí surgen los cimientos internos inquebrantables: si no te late, no lo hagas. Y esto inicia al decidir no comerse un mango hasta no inyectarse drogas. Necesitan tener el derecho a decir, “no, gracias”. 8) Ve despacio en los cambios de dieta. Si apenas está dejando la lechita, dale tiempo y oportunidades para acostumbrarse a lo nuevo. 9) Dieta balanceada, verduras, fruta, proteína, carbohidratos complejos (arroz integral, cous-cous, quinoa), semillas, nueces (si no les da alergia), ¡cuidado con los lácteos! Hay mucho HSP intolerante o incluso alérgico a varios alimentos. Observa bien. Una dieta de pan y azúcar, solo traerá mas problemas médicos a un cuerpo HSP. 10) Recuerda que la licuadora es tu mejor amiga. Puedes hacer trampa y en los frijoles que tanto le gustan, meter puré de coliflor. Hay recetas de bownies con puré de espinaca. O hot cakes con puré de zanahoria. Han sido el salva vidas para mí. Lo interesante es que cuando crecen, comen sus verduras sin problemas porque llevas años orientándolos hacia el lado adecuado; su cuerpo sabe lo que le cae bien. 11) Tú relajada, que no vean que es un asunto que te agobia. Lo que les ofrezcas que sea sano. El primero interesado en sobrevivir es tu hijo, así que de hambre, no morirá. NOTA ADICIONAL: a veces también es importante enseñarles que comer algo que no les gusta, es necesario. Una amiga ha sido carnívora toda su vida. Después de 30 años tuvo tantos problemas de salud que se tuvo que convertir en vegetariana, pero ella no está dispuesta comer algo que no le gusta. Su dieta consiste en refrescos y papitas . ¿Te imaginas los problemas de salud que tendrá en unos 10 años? A veces enseñarle a nuestros hijos que comer algo que no nos gusta es necesario para conservar la salud. Esto se enseña cuando ya son más grandecitos. “Entiendo que la fruta no te gusta, pero es necesaria para ir al baño, ¿cuál prefieres? manzana, papaya, pera, mango, ciruela, durazno… o pasitas o ciruelas o jícama… debes elegir una.” En realidad la comida es un aspecto más para fortalecer nuestro Apego. Asegurarnos que sea Seguro y que para nuestros hijos la comida -y la vida- sea una experiencia de amor, creatividad y unión familiar.

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12 consejos para que tu hij@ Altamente Sensible duerma mejor

Es normal que un HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible en castellano) -niño o adulto- presente problemas del sueño. O no se pueden relajar para dormir, o se despiertan a media noche. O las dos. Es normal, pero no es sano. Entre más duerma un HSP, mejor. De hecho, necesitamos dormir más que la persona normal. No es flojera. Es un requerimiento del sistema nervioso central. De entrada, ¡olvídate de medicinas alópatas para dormir! Ni melatonina. Ni nada de eso. La homeopatía que induce el sueño en los niños tampoco es recomendable. Según mi doctor afecta a las neuronas y pueden generar si no adicción, algún tipo de dependencia. Y no queremos iniciar a nuestros niños en esos rollos. Es mejor que pasen ¡la noche en vela! Y que aprendan a relajarse de manera natural. Antes de entrar a los tips, aquí les escribo algunas de las posibles razones por las cuales no duermen. Problemas físicos, Dentición, nariz tapada, dolor de oídos, de pancita, sed, hambre… calor, frío, ventisca… Cualquiera de las anteriores evitan que el sistema parasimpático pueda entrar en acción. Cambios en su vida La llegada de un hermanito nuevo, entrenamiento del baño, hogar nuevo, habitación nueva, divorcio, colegio nuevo o, a veces es tan simple como ir a una fiesta. Y si a eso le agregas todo el factor emocional… y la falta de ejercicio físico… bueno… digamos que, es muy natural que haya problemas de sueño. Pesadillas o sueños vívidos … o recuerdos de alguna película o caricatura que le dio miedo. Recuerda que para los niños HSP tenemos que tener cuidado especial en todo lo que ven y escuchan. Sobre-saturación o Sub-saturación Es decir, si esta demasiado cansado o si le falta cansarse. Es un equilibrio complicado de obtener, pero una vez que conoces a tu hijo, es magnífico. Si está sobre-cansado y sobre-saturado, va a necesitar un tiempo extra para calmarse y relajarse para lograr conciliar el sueño. A veces se necesitan algunas horas, depende de cada niño. Y al contrario, si no esta suficientemente estimulado o si tomó siesta en la tarde, tiene energía acumulada que la van a querer descargar desbaratando la casa a las 10 de la noche. Obsérvate a ti mismo y a tu familia. Un papá, después de una larga plática, me confesó que en su familia todos son desvelados. Me contó que era super normal encontrar gente a la 1 o 2 de la madrugada sirviéndose algo para cenar. Si así es tu familia, si así eres tú, pues… tal vez, tus hijos sean así también. Se sienten solos. El cerebro reptiliano de tu hijo sabe que no sobrevive si lo dejas solo en la jungla. Sabe que si duerme en la cueva de a lado, pronto vendrá el león y se lo comerá. Por eso llora a media noche necesitando de tu presencia, para asegurar su sobrevivencia. ¿Qué podemos hacer? 12 Tips. Durante el día Salgan a caminar, andar en bici, en patines, lo que sea pero hagan ejercicio. Sirve que de paso toman el sol. Esto debe ser una regla diaria. El sol va a regular el reloj biológico tuyo y de tus hijos para saber “ya es de día” y saber “ya es de noche, hora de dormir”. En la tarde – noche, Apaga las pantallas La luz azulosa de las pantallas – ya sea TV, celular, tablet o computadora- inhiben la producción de melatonina. Esto sucede tanto en adultos como en niños, pero en un estudio publicado en Pediatrics, se registró que como el cerebro los ojos de los niños están todavía en desarrollo, el daño es el doble. Eso, en niños normales, me imagino que en HSP el efecto será aún mayor. Observa sus alimentos ¡Cero azúcar después de las 5pm! De cenar, dales alimentos de ayudan al sueño, yogurt, queso, verduras, sopas, huevo, atún, pollo, aceite de coco. La leche calientita con miel ¡arrulla de maravilla! Checa el ambiente y alergénos Si tu hijo suele tener alergias, al taparse la nariz o llenarse de ronchas, no va poder dormir en paz. Cómprale pijama y sábanas de algodón orgánico. Invierte en un buen colchón y en una almohada que le acomode. No tiene que ser caro, solo que le quede a su gusto. ¡Invierte en mosquiteros! De esos que cubren la cama, a veces también los llaman pabellón. Es La Onda si vives en un lugar con mosquitos. No es exageración, he sabido de HS que “duermen” con la raqueta mata–mosquitos en la mano. No video juegos En estudios publicados en la revista Pediatrics, muestran que tan solo una hora de video juegos, realmente afecta el sueño de los niños. Son sumamente estimulantes (la música, las imágenes, el tema, el estrés para lograr llegar al siguiente nivel, etc.), y además el tema de la pantalla azulosa. Tiempo para irse relajando Dense su tiempo para iniciar el vuelo descendente. Mental y físicamente. Pueden hacer actividades como estirar, escuchar música tranquila, tomar un baño… Puedes encender algo de Aromaterapia …  pero ¡ojo! A veces es más estimulante. Si tu hijo es muy sensible del olfato, mejor no lo hagas. Usa el dimmer de las lámparas, imitando el cielo durante el atardecer. Que la hora de irse a acostar sea especial y consistente. Especial en el sentido de que debe ser amoroso todo tu trato con tus hijos. Solo si los niños se sienten amados y protegidos, se podrán relajar. Consistente es decir que debemos de seguir la misma rutina diario. Por ejemplo: baño, cena, dientes, camita. No importa si un día lo haces a diferente hora, pero que el ritual sea el mismo. Puedes sentarte a leer un ratito antes de apagar luces. Ayuda mucho también. Si a tu hij@ le da miedo la obscuridad, puedes sacar el “Spray Anti-Monstruos” (agua en un rociador). O una pequeña plática sobre lo más lindo del día de hoy. Apaga las luces Saca la TV y otras pantallas afuera del cuarto de tus hij@s… y del tuyo también (si no es causal de divorcio, claro esta). Apaga el WIFI pues interrumpe la comunicación entre las neuronas del cerebro de todos. En los niños como su cerebro está en desarrollo el daño es todavía mayor. Cierra las cortinas tipo obscuridad total. Checa que los relojes digitales, lucecitas por ejemplo de juguetes y otras luces como las de la calle estén totalmente bloqueadas, pues interrumpen la regulación hormonal y el sistema inmune. Si le da miedo la obscuridad, pon la luz en el pasillo y apágala cuando ya se hayan dormido o ponle un timer para que se apague sola. Todo debe estar 100% obscuro. Si hacen colecho, duérmanse a la misma hora. Mis papás me encerraban en mi cuarto a las 8, pero no me podía dormir hasta que toda la casa estuviera quieta y en paz. Si estás pensando “Nomás lo duermo y me voy a trabajar” …te va a sentir  …y no se va a dormir… Jamás… es en serio. Siendo honestos, a todos nos caerá muy bien dormir más temprano. Si se despierta a media noche, porque la mente de chango loco no deja de dar lata. Sé consistente en el método de calmarlo. No lo acaricies una noche, darle la tablet otra noche, que se vaya a tu cama otra noche… Cuando vayas a atenderlo, usa el mismo método para calmarlo todas las noches. Que sea algo tranquilo, callado y simple. No enciendas las luces, ni pantallas, ni hables mucho. “Esta bien, aquí estoy.” Ven. Un abrazo. O darle la mano funciona bien también. Enséñale -de más grandecit@- a respirar profundamente, a meditar, a calmarse a sí mism@. Es muy probable que tenga problemas de sueño toda su vida, así somos algunos HSP. Es importante entender también que una noche en vela no es el fin del mundo. Con que el cuerpo este relajado, está bien. Si yo tuviera una moneda por cada noche que he practicado yoga en la madrugada… ¡uf! Esta es una recomendación de HSP Research Foundation (Fundación de Investigación para las Personas Altamente Sensibles): Si alguien ronca o es demasiado inquieto al dormir, tal vez sea momento de hablar seriamente sobre cambiarse de habitación. Puede sonar feo, pero es peor estar enojado con tu pareja todo el tiempo porque no te deja dormir. De hecho, muchas relaciones matrimoniales se han salvado al dormir separadas. Porque sí duermen. Y demuestran su amor ya descansados. Esto son alguna ideas que a mí y, en base a varias investigaciones, se sabe que funcionan. Al mismo tiempo es importante aclarar que cada quién es diferente, obsérvate a ti mismo y a tus hijos. Conócelos y hagan cambios dependiendo en las necesidades de cada uno. Valdrán la pena. Elaine Aron PhD., cuenta que ella siempre ha sentido que duerme con medio ojo abierto. En una ocasión, escuchó algo en su casa, alcanzó a despertar a todos y sacarlos de su casa antes de que se incendiara su hogar. La Alta Sensibilidad es para eso, para salvar vidas. Esa es su función. Para eso la creó la naturaleza. Para nosotros, los papás de niños con sueño ligero es una lata, pero tiene su propósito. Es importante reconocerlo y valorarlo. Para tu Hijo Altamente Sensible es importante que se sienta seguro, protegido y con derecho a relajarse profundamente para poder conciliar el sueño y, finalmente, dormir como bebé. Para más informes escribe un inbox a la página de Personas Altamente Sensibles en Facebook, Aqui:

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10 consejos para preparar a tu Hijo Altamente Sensible a los cambios

Es importante preparar a un Niño Altamente Sensible a los cambios. No es tan fácil como creemos. Nada. Ususalemente se sienten desvalidos, desamparados, confundidos, que no tienen ningún control de nada, angustiados, aterrorizados… Y después del hecho, el «trauma» o duelo suelen ser mucho mas largos y complejos de lo normalmente esperado. Entendamos que ellos procesan los cambios de una manera muy diferente a como lo hacemos los adultos. Entonces aquí te presento, 10 Tips para una mudanza o algún cambio previsible. En caso de que sea de imprevisto, se aplican los mismos tips, pero con todavía mayor atención al pequeñ@. Avisa con tiempo, que vaya procesando la idea, aceptándola con el mayor tiempo posible. Prepara con tiempo Vayan a la nueva escuela, visita a la nueva casa, explícale cómo va a ser la vida con el hermanito nuevo. Permite que se vaya haciendo a la idea Escúchale Sus pensamientos, preocupaciones, angustias, “pero’s…” Sólo quiere empatía y aceptación. Valida sus sentimientos. Sin distraer ni proteger. Trascendiendo sus emociones. Poniéndole nombre a las emociones. Lean libros Dáles la sensación ser comprendidos y que no esta sol@. Divorcio. (hay mucho libros, busca uno que te guste, pero te recomiendo  “It’s not your fault, Koko Bear” de Vicky Lansky) Hermanito nuevo Mudanza Entrenamiento del baño Mantén tus rutinas iguales Consistencia y estabilidad – en lo posible En lo posible no le cambies de cuarto El ritual de la noche y las comidas son particularmente importantes Mismos juguetes, libros, rituales. Mucho descanso Cubeta de la Atención positiva Juego y conexión. Fortalece tu apego seguro Apaga el celular Concéntrate en tu hijo En actividades que ELLOS disfrutan Los cambios externos son externos, pero la relación contigo, su unión, No cambia. Demuéstrale con atención y cariño que tú no te vas a ningún lado. Cubeta del Control ¿De qué color quieres pintar tu cuarto nuevo? ¿Qué quieres cocinar en la nueva casa? ¿Qué ropa te quieres poner en tu primer día de clases? Pídele que te ayude Los niños gozan sintiéndose importantes, responsables y ayudando. ¿Qué ideas tienes de nombre para tu hermanita? ¿Quieres elegir su pijamita? ¿Quieres ayudarme a acomodar tu ropa en tu closet nuevo? ¿Cómo quieres acomodar la sala? Otras herramientas Juego de roles -por ejemplo, para hacer nuevos amigos. Dibujo “Antes”… “después” “Mudarnos a un lugar nuevo puede ser triste y nos puede dar miedo. A mí también me da miedo. Esta bien sentirnos así. Ven, vamos a respirar profundo. Vamos a sentir nuestro miedo. Y cuando la emoción cambie, nos vamos a poner a bailar. Podemos lograrlo.” “Entiendo que sientas que ya nunca voy a volver a estar contigo con la llegada de tu hermanita, déjame recordarte que todavía vamos a poder leer (u otra actividad), y cada vez que lo necesites puedes venir a pedirme un abrazo. Muero de ganas de verte como La Hermana Grande. ¿En qué me vas a ayudar?” Háblale de otros cambios que ya superó El primer día de clases Adopción del perro ¿Qué aprendiste de estas vivencias? ¿Te volviste más fuerte? ¿Aprendiste nuevas herramientas? Si ya pudiste con eso, ¿crees que puedas con esto? Para los niños Altamente Sensibles, es necesario hacer todo un circo para prepararlos a los cambios. Su sistema nervioso central se sobre satura y, si hay demasiado cambios en poco tiempo o cambios radicales, pueden presentar enfermedades como dolores de pancita, de cabeza, tos, alergias, gastritis, colitis… todo esto, no es que el niño este enfermo, sino que esta sobre saturado. La única forma de evitar esa sobresaturación es, como dijimos anteriormente, prepararlos y, la otra, juego libre, dibujos, y platicas amorosas para acompañarlos durante el proceso. Recuerda que es primordial hacer equipo con los hijos, fortalecer el apego para superar los cambios ¡juntos! Los cambios son inevitables. Pero el duelo y el trauma son, en la mayoría de los casos: evitables.

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Qué es el Mindfulness y cómo aplica para los Híper Sensibles

El cerebro Híper Sensible esta programado para pensar, analizar, procesar… eso asegura nuestra sobrevivencia. Ese es el objetivo del rasgo. Hace algunos siglos, cuando la vida era más lenta, no había el problema de la saturación porque en lo que esperábamos uno o dos meses a que llegara una carta, nos salíamos al bosque a caminar. En cambio ahora, no salimos a ningún bosque porque ya no hay, y en dos meses recibimos un promedio de 2mil o 3mil cartas, sin tomar en cuenta todas las redes sociales, series de televisión, ruiditos, blip-blops, movimiento, gente, luces, coches… y un largo etcétera. LA sobresaturación es inevitable. Y la programación nuestro cerebro a pensar y procesar todo, también. Pero no tenemos el tiempo para hacerlo y nuestro cerebro HS esta a tope, echando humo y no tiene ningún descanso. Aquí es donde entra la práctica del Mindfulness. En donde el mundo se detiene y nuestro cerebro respira. Pero, el gran reto es darle permiso a nuestro cerebro, “Esta bien, puedes dejar de pensar. Estás a salvo. Suelta. Observa tu respiración. No necesitas analizar todo. Tranquilo.” Es decir, que para el cerebro HS dejar de pensar es poner en riesgo su sobrevivencia. Es completamente contra-intuitivo. Por eso los HS lo necesitamos más y al mismo tiempo nos cuesta el triple de trabajo. Llevo 20 años practicando yoga, la cual, es mágica, porque además de que trabajas el cuerpo físico, calma la mente de chango loco y te llena de endorfinas. Sales de la clase flotando y, todo es bello y hermoso. Pero, yo no había entendido que me pasaba y tampoco que debía hacer más esfuerzo en mantenerme así, en cambio, me forzaba a rápidamente salir de la nube y ponerme a trabajar, a pensar, a analizar, a resolver… a hacer. Mindfulness se trata justamente de eso: dejar de hacer y empezar a Ser. Mindfulness, awareness, consciousness, en español es un término para lo mismo: consciencia. Y toda esta revolución cultural habla de Vivir en Consciencia. Mindfulness o Vivir en Consciencia en una frase simple es: mantenernos en el presente. Los grandes pensadores actuales como Eckhart Tolle y Joe Dispenza dicen lo mismo con otras palabras, pero ambos recalcan la importancia de vivir en el momento presente. ¿Qué hacemos cuando doblamos la ropa? La mente en automático se va al pleito que tuvimos con la vecina y las manos se apuran porque ya nos urge salir corriendo de ahí para hacer otras 50 cosas que nos urgen. Nos la vivimos anclados en el pasado y, al mismo tiempo, con miras hacia el futuro es decir: con prisa. Y por eso seguimos generando más de lo mismo; es decir, desde un doloroso pasado arrastramos hacia el futuro. No hay manera de experimentar abundancia, belleza, paz si seguimos en el pasado. Según Tolle, la única forma de accesar hacia una manifestación efectiva, el primer paso es, experimentar profundamente el momento presente. Pero, eso de “vivir en el presente” es más fácil decirlo que hacerlo porque la mente no ayuda en nada. Y ¡menos la mente de un HS! Por un lado tenemos a un sistema nervioso central que todo ve, escucha, siente, huele… tenemos emociones mega-intensas, tenemos a una mente que todo analiza profundamente… esta mente que todo analiza a veces se tarda meses -y no es exageración- en procesar una fiesta. Nos tardamos demasiado en las cosas simples y, si no nos damos cuenta y cambiamos nuestras formas de manejar a la mente, podemos quedarnos estancados en el “me dijo y yo le dije y luego me dijo y yo debí de haberle dicho, pero no me animé, y entonces…” Por lo tanto, los HS, tenemos, en automático, un bagaje aún mayor al de una persona normal. Tenemos que vaciar a nuestra Taza de la Tolerancia constantemente y esto de rumiar el pasado nomás no ayuda. Si te fijas es un circulo vicioso. Para los HS la Mindfulness es mega-necesaria. Y, por cuestiones de sistema nervioso, mega-difícil de realizar. Las enseñanzas o prácticas del Mindfulness nos explican que hay que vigilar a la mente y entrenarla. Como ir al gimnasio, pero todo el tiempo. Se trata de ser más listos que la mente pues es tramposa, engañosa, escurridiza… es como querer atrapar a un pez en el agua… o tal vez peor. Por lo tanto necesita observación constante. Consciente. Empecé por escribir este artículo con la idea de enseñarle a nuestros hijos estas magníficas prácticas pero lo interesante es que nuestros hijos, cuando, en realidad, los niños viven en el presente. Por eso lloran por un juguete y cuando prometemos comprárselos luego, no dejan de llorar, porque “luego” no importa. Lo quieren ahoritititita. Los niños viven en el ahoritititita. Si a lo anterior le agregas el hecho de que un NHS se da cuenta de todo lo que nosotros ya damos por sentado, su presente es mucho más intenso que el de un niño normal. Y por lo mismo, necesitan aprender estas tácticas con más necesidad que los niños normales. Tal vez no para ahora, sino para cuando crezcan, ya saben que tienen todas esas herramientas. Tips para cada momento de cada día: ¡Cero Multi-task! CERO tratar de hacer mas de una cosa a la vez. El “residuo de la atención” no nos deja concentrarnos en el momento presente. Haz los ejercicios junto con tus hijos; vívelos tú. Antes de poder enseñarle a nuestros hijos cualquier herramienta, la tenemos que experimentar en nosotros mismos. Si les quieres enseñar algo que no dominas,, tus Hiper Sensibles, se van a dar cuenta. Haz los ejercicios cortitos al principio y poco a poco pueden ir aumentando en duración y complejidad. Practícalo todo el tiempo, mientras lavas los platos (observa el agua, siente la espuma del jabón) , haciendo fila en la cafetería, (¿a qué huele? escucha el ruido de la gente, observa los colores…) Durante toda y cada interacción con tus hijos. Tips para antes de dormir o un momento de paz: Deja el celular a un lado, en silencio. Deja de hacer y empieza a Ser Observa a tu cuerpo y lo que te rodea Ejercicios de Respiración 10 respiraciones. Solo 10 y la mente ya tuvo un pequeño descanso y ya se puede concentrar. Sistema parasimpático Anclas mentales: Aprendan a usar un Mantra (un ejemplo para niñ@s en Youtube) “Inhalo… exhalo” o “adentro… afuera” “Om” “Suelta / libera” en cada exhalación larga. Observa a tu pecho subir y bajar. Observa tus pensamientos No son realidades. No son útiles. No te identifiques con ellos. Los observas, los dejas pasar sin actuar en ellos. Esto para un HS es un enorme reto porque solemos procesar las cosas muy profundamente. Tratamos de encontrar sentido a todo; eso nos hace magníficos filósofos pero… vivir aquí adentro es complicado. Muy complicado. Cero pacífico. Llega un momento en que hay que tomar a los pensamientos por lo que son.  Aire. No se pueden detener. Solo podemos mirarlos de forma distinta y cambiar nuestra acción/reacción que normalmente es una espiral hacia abajo en angustias y ansiedad sin solución. Escaneo corporal ¿Cómo se sienten mis pies / piernas / torso / brazos / manos / dedos / cuello / cara / cabeza…? Sin juzgar ni comentar, solo observa. Siente a tus pies pesados, como plomo. Déjalos caer, como ancla en el agua.      Repite lo mismo con cada parte del cuerpo: piernas / torso / brazos / manos / dedos / cuello / cara / cabeza. Siente a tus pies ligeros, como una nube. Déjalos flotar, como aire en el cielo.      Repite lo mismo con cada parte del cuerpo: piernas / torso / brazos / manos / dedos / cuello / cara / cabeza. Siente a tus pies pesados y ligeros al mismo tiempo.      Repite lo mismo con cada parte del cuerpo: piernas / torso / brazos / manos / dedos / cuello / cara / cabeza. Regresa a tu respiración. ¿Cómo es ahora? Unión de opuestos. Apreciación Observa 5 cosas que no aprecias: la electricidad, el cartero, tu ropa, la plomería de tu casa, tu nariz, tus oídos… y pregúntate ¿cómo funcionan? ¿cómo te benefician? ¿Cómo sería tu vida sin ellos? Observa los detalles, las relaciones su interconexión. ¿Cómo vivirías tu vida si te acabaras de despertar de un estado de coma? ¿Te seguiría gustando lo que dices que te gusta? ¿Seguirías frecuentando a los mismos amigos? ¿Poniéndote esos zapatos incómodos? ¿Cómo enseñarle mindfulness a los niños? El objetivo es que lo apliquen toda su vida. Entre más lo practiquen, mejor. Encuentra exactamente la causa de su ansiedad ¿Miedo a estar solo? ¿A la obscuridad? ¿Mosquitos? ¿Arañas? Palabras que unen y calman “Es normal que sientas miedo en la obscuridad, porque tus ojos no pueden ver bien y tu mente imagina cosas y esto generan sentimientos de miedo. Es natural. Al mismo tiempo, estás en casa. Protegido y seguro. Imagina un lugar lleno de luz y alegría. Imagina todos sus detalles; los colores, el ambiente, el olor, las texturas… Cuando sientas miedo puedes regresar a ese lugar. Imagina que en ese lugar se hace de noche. Sigue siendo el mismo lugar hermoso, seguro, protegido y feliz. La noche es tranquila. Los grillos cantan. El río corre. Los búhos ululan. Tus párpados se sienten pesados, tu cuerpo se relaja. Estás protegido y seguro. Puedes sentirte relajado. Aquí estoy para protegerte y cuidarte.” Ejercicio corto Respiración. Observación corporal. En un momento difícil -no de amygdala- sino ya en transición, hagan un ejercicio juntos. En un momento de histeria familiar, pide tu tiempo fuera para respirar. “Voy a respirar yo sola, cuando regrese quién quiere hacer un ejercicio de respirar conmigo?” Si quieres aprender más sobre el mindfulness, yoga y/o técnicas de meditación básica para niños, aparta una consulta personalizada y con ¡mucho gusto te ayudo! Chécalo Aqui:

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Todo lo que necesitas saber sobre Premios, Castigos y que hacer en su lugar

Para empezar: Los premios, son un tipo de soborno. Cuando no sabemos cómo convencer a que nuestros hijos hagan lo que queremos, ofrecemos lo que sea con tal de que cumplan, es decir, los sobornamos. Entonces, ella hace su tarea para ver más tiempo de TV. Él va a la clase de natación por la paleta de limón. De alguna manera nos sentimos aliviados porque sacamos el día adelante… pero estos remedios rápidos son engañosos y contraproducentes a la larga. Los castigos, conllevan un “¿Aaaah siiii? Pues entonces…” Son vengativos, dolorosos y no tienen nada que ver con lo sucedido. “¿Aaaah siii? ¿No te quieres bañar? ¡Pues entonces te llevo de una oreja, te meto a la regadera vestido y con agua fría, para que veas!” “¿Aaah siii? Si tu vuelves a reprobar matemáticas, te voy a dar cinco cinturonazos, ¿queda claro?” El niño hace lo que se le pide, pero por miedo. Y sus ríos neuronales se conectan igual que los de una persona que ha sufrido abuso. La ciencia ha demostrado que; Aplicar premios: Destruye la motivación intrínseca. Es decir, cuando el premio ya no existe, la motivación, tampoco. L@s niñ@s / adolescentes se vuelven más exigentes, “Si no me das un Porche, no lo hago…” Aplicar castigos: Mete a los niños en conflicto porque “la persona a la que más amo y confío, desea causarme dolor.” No entienden bien qué es el Amor. Crecen creyendo que debe ser abusivo y, después, se consiguen parejas que los maltratan también. Generan fantasías de venganza o de huir… y hay veces que sí se van. No entienden nada de lo que les queremos enseñar, básicamente por que no hay relación alguna entre el error cometido y el castigo. Cuando los niños son criados a base de puros castigos, llega el momento en que ellos no saben qué es lo correcto y qué no. Si el objetivo es sacar buenas calificaciones, por ejemplo, a los chicos les da igual robar el examen, copiar o hacer cualquier trampa con tal de obtener la calificación deseada por los padres, no por el gozo de aprender. Entonces, lo único más o menos positivo de los premios es que les muestra a los niños por dónde sí queremos que se orienten, pero, ¿para qué utilizar la extorsión habiendo otras más efectivas? Además, estos métodos tan usualmente utilizados, –premios y castigos– son como usar la tarjeta de crédito. Sacas adelante la urgencia, pero pagas los intereses ¡super caros! La parentalidad se vuelve cada vez más difícil, cada vez tienes que pensar en nuevos y más caros premios, o castigos cada vez más atemorizantes. Además que, con estas transacciones,  los niños se van haciendo cada vez más rebeldes o exigentes. El Apego se daña. Y el cerebro de nuestros hijos, también. Ante un “mal” comportamiento, hay muchas herramientas que podemos utilizar, pero es importante aclarar que no hay Una Receta que Funcione en Todos. Es necesario que apliquemos nuestro criterio y analicemos bien qué y cómo lo vamos a hacer.   Hay diferentes edades (no podemos aplicar lo mismo para un niño de 2 añitos que para uno de 12), diferentes niños (un Niño Híper Sensible y uno no sensible), y también,  diferentes momentos… Aquí algunos ejemplos de diferentes momentos: el/la niñ@ esta siendo reactiv@ Es decir que se encuentra en Modo Sobrevivencia y actúa desde la Amygdala, siendo explosivo y “berrinchudo”. Es posible que aviente cosas, o grite, o muerda… en momentos así, el niño no tiene control sobre de sí mismo. Las emociones lo han desbordado. Lo peor que podemos hacer es gritarle o tratar de controlarlo. Esto son momentos para dar dos o tres pasos hacia atrás, guardar silencio, asegurarnos que no se haga daño y dejar que la tormenta pase. cuando el/la niñ@ esta teniendo emociones fuertes enterradas y explota por otra cosa Una noche, mi hijo, de una “cosa de nada” azotó la puerta y se encerró en el cuarto. Me tomó tiempo poderme acercar, después de validar sus sentimientos, y de indagar, esto fue lo que me dijo. “Es que yo siento que hago todo en esta casa y nadie me dice “gracias”, acomodé las almohadas, llevé mis platos a la tarja, llevé las servilletas, le hice mil fiestas a papá cuando llegó y no me dijo ‘gracias’…Me siento un inútil y que nadie me quiere.” Lo que se necesita en esos momentos es: conexión ser escuchados y vistos      – sus sentimientos      – lo que les molesta o preocupa      – sus necesidades no cubiertas contención De esta manera ya pueden sentir y pensar claramente, y, una vez sanados desde la causa de raíz, comportarse adecuadamente. La Parentalidad basada en la conexión, (al contrario de la tarjeta de crédito) es como de inversion. el/la niñ@ ya tiene plan con maña Esto se da a partir de los 6 o 7 años, cuando los niños ya nos empiezan a tomar la medida. Un ejemplo muy típico es “no me quiero bañar, porque estoy muy cansado. Mañana.” Y en la mañana nos dicen, “En la noche.” Y en la noche nos dicen, “no me quiero bañar, porque estoy muy cansado. Mañana.” … … … ¿Qué podemos hacer en esos casos para no bañarlos a manguerazos? Platicar con ellos y hacer un plan con consecuencias.   LAS CONSECUENCIAS Hay una controversia alrededor de las consecuencias. Algunos dicen que es lo mismo que los castigos con otro nombre. Yo difiero. Si un niño trata mal a sus amiguitos, la consecuencia natural es que no lo van a invitar a las fiestas. Esa es una consecuencia natural. Y la vida así funciona.  Yo creo que es importante enseñar que las consecuencias existen. Hay consecuencias naturales y hay impuestas. Ejemplos de consecuencias naturales: “Si te acabas todo tu dinero en chicles y huevo kinder, ya no tendrás para el juguete que tanto quieres.” “Si no organizas tu tiempo, saldrás tarde.” “Si olvidas tu lunch, pasarás hambre.” Ejemplos de consecuencias impuestas: “Te acabaste tu dinero. No, no te voy a prestar. La próxima vez, si tu quieres, cumple tu objetivo de ahorrar.” “Se te hizo tarde. No, no voy a hablar con tu maestra para que te de chance.” “Se te olvidó otra vez tu lunch. No, no me voy a regresar. Mañana, si quieres, levantarte más temprano, organiza bien tus cosas y tu lunch también.” Este tipo de consecuencias, no son para hacerle daño, sino para que aprenda. Una regla importante sobre las consecuencias es que deben de estar relacionadas con el tema. Negociar con pantallas (TV, tablets o videojuegos) no lo recomiendo, porque además de que no tienen nada que ver una cosa con la otra, son sumamente adictivas y matan las neuronas de los niños (científicamente comprobado). En el ejemplo de baño, lo ideal es que se pongan de acuerdo con los niños. Durante una reunión familiar, “el problema a resolver es (°°°) y cuáles son sus ideas y si ustedes no cumplen su parte ¿qué consecuencias proponen?” Es decir, “Esta bien, entiendo que hoy ya se hizo tarde y ya estas cansado, me dices que mañana te vas a bañar, pero llevas dos días diciéndome lo mismo y yo ya estoy perdiendo la confianza. Quiero hacer un Acuerdo contigo, ¿qué consecuencia propones tú si otra vez decides no bañarte?” Y permita que ella lo decida. Hagan planes de ganar–ganar. Sacudan las manos para cerrar el Trato. Y al día siguiente, si tu hija decide no bañarse, aplicas la consecuencia acordada. En más de una ocasión van a fallar. Te lo firmo. Van a haber días que no van a cumplir con su parte. Y qué bueno, Tú sigue bien firme: aplica la Consecuencia pactada –si o si– durante el tiempo pactado. Nada de que, “pero si ya lleva dos días portándose bien.” ¡Nada! Si dijeron una semana, es una semana. Nada de que, “ya, ahora sí, ahora si prometo que cumplo”. ¡Nada! “Pero mamaaaaá, ¿porqueeeé?” “Por que tú decidiste romper el Acuerdo.” Aquí la responsabilidad cae en ellos. No en nosotros. ¿Porqué tenemos que ser tan duros? Por que la vida no perdona. Es mejor que lo aprendan ahorita, en un lugar seguro y lleno de amor. Es posible que durante esta conversación salgan verdades incómodas como “no me gusta que me bañes porque me entierras las uñas al lavarme el cabello” o “no me gusta bañarme con mi hermana”… entonces, lo que nosotros creíamos que era su Plan con Maña, en realidad se trata de una emoción escondida. Entonces, lo abordamos como en el caso 2. Con compasión, empatía, conexión y escucha. Si sí se trataba de un Plan con Maña y un Acuerdo no cumplido, la siguiente etapa sera que: ya no habrá acuerdos, “por que necesito que seas un Hombre de Palabra” En estos momentos aplicas el: “CUANDO… ENTONCES…” : “Cuando te bañes, bajas a cenar.” “Cuando te laves los dientes, leo tu libro.” “Cuando hagas tu tarea, sales a jugar.” “Cuando limpies tu cuarto, vamos a la fiesta.” “Cuando me demuestres que cumples tu palabra, vuelvo a hacer acuerdos.” Y regresas, cuando lo consideres adecuado, a hacer Acuerdos con consecuencias previamente pactadas. Es un estire y afloje, sin duda. No es fácil pero de esta manera estas equipando a tus hijos para la vida, el éxito y la felicidad. Debido a que les estas dando control sobre su vida, el poder de decisión y la sabiduría para negociar. Esto lo hará un Hombre / Mujer de Palabra. Estas son herramientas que le servirán para toda su vida. Los niños responden muy bien a los buenos tratos –además de que son un derecho humano… y parte de nuestra responsabilidad con nuestros hijos. Lo único que quieren es una relación linda y amorosa contigo. ¡Aprovecha estos conocimientos y ponlos en práctica! Lectura recomendada: Todo lo que necesitas saber sobre los límites

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Todo lo que necesitas saber sobre los Límites

Límites -cómo, cuándo y en qué edades… Cada familia es diferente, a veces mamás piensa una cosa y papá otra… no es un tema fácil y menos dado así de manera general. Tienes que hacer consciencia profunda, por lo que tienes que hacerte las siguientes preguntas: ¿Estás siendo permisiv@? ¿Helicoptero? ¿O Autoritari@? ¿Cómo estás estableciendo los límites? ¿Premios y castigos? ¿o puros castigos? ¿choros, regaños…? ¿limitando el amor y el cariño? ¿Estás explicando las razones de tus reglas? ¿Estás siendo respetuosa? ¿Estás tú respetando sus limites? ¿Qué limites estás estableciendo? ¿Cuáles son tus lineamientos / fondo / razón / principios? Tu hija de 3 años que baña a sus muñecas ¿porqué no la dejas? ¿Por orden y limpieza o porque es enfermiza? ¿Con quien estas quedando bien, con la sociedad o con la integridad de tu hijo? ¿Con quién es tu mayor compromiso –“el qué dirán” o cómo le afectará esto a mi niño? Hablando de límites… tenemos todo retorcido pues la jerarquía que tenemos heredada obedece a cualquier cosa, excepto a la salud mental y emocional, por ejemplo: sociedad, familia y “el qué dirán…” resultados (aunque sea haciendo trampa) no hay coherencia –programando neuronas no hay un buen ejemplo –los niños hacen, no o que les decimos que hagan, sino lo que hacemos. hipocresía, doble cara; no hay integridad… Establecer límites es súper necesario;      – no establecerlos también se considera una forma de Abuso.      – la vida esta llena de límites            No podemos comer todas las donas del mundo.            No podemos ir a todas las fiestas, solo podemos estar en un lugar a la vez. Establecer un balance en los límites, es de primordial importancia. De ahí la complejidad. Algunas consecuencias de largo plazo por no tener, no conocer limites sanos:      -alcohol, obesidad      -baja autoestima      -baja identidad propia      -nulificación del niñ@      -mayor vulnerabilidad para ser presas de depredadores      -dependientes o libertinos      -hipocresía, doble-cara Los niños desde toddlers, empujan los limites todo el día, todos los días. No es fácil establecerlos. Definición “Los límites son la linea que te divide, a ti, de tu hijo” Donde yo hago mi vida y ella hace la suya.” Otros autores la definen como “La señalización -palitos blancos, mojoneras y señales- de la carretera.” La sociedad cree que se trata de “No ceder. Nunca ceder.” Los abuelos dicen que se trata de la Obediencia. “Cueste lo que cueste.” No tiene nada que ver con la obediencia. Tiene poco que ver con cuestiones culturales. Tiene que ver con los Principios. Etica. 9 Características básicas de los Límites Observa bien hacia dónde te inclinas más. A veces ponemos demasiados limites. – obediencia – control – cuestiones culturales – premios A veces demasiado pocos. – “…como es HS…” – ansiedad por miedo a que no haga las cosas bien (escuela, deportes, amigos…) y nos dan ganas de intervenir y resolverles todo. Parentalidad de helicoptero – por miedo al niño y sus berrinches, entregas el control de tu casa. Parentalidad Permisiva. – sobre-empatía:  no actúes desde tus emociones, sino desde tus principios. – ten fé en que ella podrá trascender sus emociones, decepciones, dolor y pena Deja que peleen sus propias batallas cuando sea posible y apropiado. – Por que si no, le estás negando la oportunidad de trascender la frustración, resolver una discusión con una amiga, hablar con su maestra sobre una calificación. resolver las adversidades y obstáculos. Es necesario dejarles que luchen un poco. Deja que comentan H-errores. Deja que decidan. Cubeta del control. Esto es: respeto. A sus personas, su inteligencia… También es básico respetar los límites que los niños aplican con nosotros Va y viene. Dónde NO se establecen límites: El Amor es Incondicional. El cuidado, la ternura, el respeto, el tiempo, la atención, el control… Dónde SI se establecen límites: Regalos (ej: cuando me siento culpable porque no lo pelo) No damos premios Permisos, salidas, parrandas… y con quién La hora de regreso Las soluciones a sus problemas Los coches y lujos Pantallas Dinero Consecuencias (acuerdos) No-Negociables (a ninguna edad) – Hacer o hacerse daño – Momento de irnos – Salud – Seguridad – Faltas de respeto – Faltas de ética (mentir, hacer trampa, robar, engaño… aunque sea la tarea de mate) – Repetitivamente ser inconsiderado – Violación a nuestros principios – La ropa (negligencia) Pero… y cómo: Define tus propios principios y amárrate firmemente a ellos. Ej: honestidad, responsabilidad, lealtad, respeto… Tus expectativas (para ti misma, piensa con qué sí puedes vivir y con qué no)  y para con ellos, diles cuáles son tus principios. Ej: Respeto – consecuencias cuando te insulte. Muéstrale con acciones que te respetas a ti misma y que llevarás a cabo esos principios y expectativas. Esto es diferente a hacerlos que hable com tu quieras. Le das la elección y lo haces responsable de su decisión. Auto-control, estás a cargo de ti misma. No utilices al enojo o chantaje como herramienta. Tu madurez será un buen ejemplo.  Piensa bien qué y cómo le vas a decir. Espera ser escuchada y tomada en serio. Que sientan el impacto de cuando cruzaron un limite. Que se vuelva parte de su realidad. Si tú cruzaste su limite, ofrece disculpas y no lo vuelvas a hacer. Sé coherente      (De adulto quiero que sea libre e independiente, pero de niña que obedezca en todo)      (Si uno de tus principios es la honestidad y tu hijo se roba un examen para pasar…) Mantén la mira en lo que le quieres enseñar, y lo que no es negociable. ¿Por qué no…? ..¿no le dejo ver tele / videojugar todo el tiempo? ¿no le dejo comer otra galleta? ¿Por qué no le dejo manejar borracho? También hay momentos, días… y la cuarentena: – cuando estás exhausta – que no se vuelva un patron – fortalece tu resilencia, haz ejercicio, duerme más, piensa bien. – no te apalees, todos cometemos errores y qué bueno – retoma tus principios y tu tipo de parentalidad Pero hay edades… Tu hijo de 13 años entra a tu cuarto sin tocar la puerta. Tu hija de 10 años te interrumpe si decir, “¿perdón, puedo decir algo?” Cada hijo es diferente. Cada edad es diferente. Bebés y Toddlers – “No” y “Mio” – Seguridad – Tiempo de calidad, conoce a tu bebé a través del juego – Sé gentil – Sé su “colchita” – Ahora son 100% emociones y necesidades emocionales. – Si pegan es porque no pueden más, no saben cómo expresar sus necesidades, no te asustes. – Esta conociendo el mundo, todavía no sabe cuándo estás enojada (por eso se ríen), quieren ver cómo se abre la puerta (y no salir), no sabe qué es amable y qué no (con el perrito o hermanita) – Aguanta la queja correspondiente; valida. Preescolar y Primaria – “Buen tacto / mal tacto” – Privado / Público – “No le hables a extraños” y si extraños le hablan y el niño no quiere, no lo obligues. Felicítalo. – Además de los anteriores – Hablen, jueguen o pinten, sentimientos. – Amabilidad social, Decir “no” esta bien. Decir “no” y pegar no está bien. – Rutinas; escuela, clases, horarios de comida, de baño… – Consecuencias naturales – Algunas cuestiones son negociables, otras definitivamente no. Aguanta la queja correspondiente. – Acuerdos, pactos y consecuencias pre-establecidas – Junta familiar – Si tu hijo se esconde y miente sobre los limites… ¿estás siendo demasiado estricta? ¿estás escuchando su punto de vista? Secundaria y Preparatoria – Además de las anteriores – Continúa desarrollando y apoyando que ella misma establezca sus propios límites. (no vas a estar de acuerdo todas las veces… conoce su punto de vista) – H-Errores, en un espacio seguro. Van a cometerlos. – Alcohol, drogas, pornografía, pantallas y sexo – Escucha y ofrece ayuda y permite que ella tome su propia decisión cuando sea posible. Ej: ir a un concierto o carrera universitaria – Si tu hijo va bien, puedes ir soltando y poco más. Si falla, aprieta otra vez. – Dales espacio a ser inmaduros …y/o en diferentes áreas. Ej: Haces un Acuerdo: le prometes llevar a tu hijo al cine después de que haga sus tareas en casa pero en cambio decide videojugar… No lo lleves al cine. Aunque sus amigos no le vuelvan a hablar jamas. Auto-respeto. Consecuencias. En un trabajo… Universidad La adolescencia termina a los 24. Los Niños Híper Sensibles… Explícale que es HS y cómo funciona Acepta sus propios límites Si, claro que sí se ponen. Pero de manera muy gentil. Amable y Firme. Depende, pero muchas veces, si los guías bien. Ellos son los que establecen sus propios limites. Cuando aprenden sobre la sobre-saturación, sus propios límites fisiológicos… Como: No es fácil. Es un balance delicado. Taller del Yin / Yang de la Crianza No es obediencia ni control. No puedes ser reactiva: planeación previa. Encuentra tu punto de vista, tus principios, tus valores, con lo que puedes vivir y con lo que no. Define tus propios límites -aunque rompas con los de la sociedad. Mantente bien firme (en lugar de reaccionar de momento en momento, de emoción en emoción) Aplícalos desde tu cerebro superior. Habla con tus hijos desde tu cerebro superior. Toma en cuenta la edad de tu hij@ Respeta que se trata de la vida de tu hij@ Haz tu vida. Amable y firme (Disciplina Sin Lágrimas, 19 de agosto) Mantén la mira en lo que le quieres enseñar. Diles por dónde sí y por dónde no. Sé coherente, íntegr@, derech@. Limites en cuestiones sociales, la pregunta es: ¿esta haciendo daño o no? Ej: ir en tenis a la graduación Conclusión sobre Los limites –no es algo natural (como dar de comer) –somos la generación más confundida de la humanidad –están todos retorcidos …y bien hechos y siendo un genio de la parentalidad… –cada niño es distinto, cada etapa, cada momento… –toman tiempo. Ensayo. Error. Replanteamiento. Nuevas estrategias… no te desesperes. –Observa el proceso. Espera retrocesos. Es una Obra en Proceso. Los cerebros de tus hijos están en construcción. –Ser sus porristas, coach, guía, mentor, enseñarles, ayudar después de que ya no pudieron tras varios intentos. Con total Disponibilidad y Sensibilidad Haciendo equipo Apego Seguro Y sobre todo atendiendo sus necesidades reales, con Ternura.

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Los límites, los Acuerdos y sus consecuencias versus “tienes la peor mamá del mundo”

Hace un año, fuimos al Rancho. El lugar es amplio y los niños querían prender una fogata. En medio de la conmoción, dije: “Las reglas para hacer una fogata son: – siempre estar acompañados por un adulto – hacerla cerca de la manguera – hacerla afuera y si hay mucho aire se apaga. ¿Estamos de Acuerdo? ¿Pinky promise? ¿Prometido?” Los niños aceptaron y cerramos el Trato con una sacudida de dedo meñique. La hicimos, tostamos salchichas y todos muy felices. Al día siguiente, “¿Tía, podemos hacer una fogata?” “No. Hoy no.” “Ándale mamá, ¡por favor!” “No. Hoy tengo que ayudar en la cocina, no los puedo acompañar.” Por supuesto que se robaron unos cerillos. Y la prendieron. Me di cuenta. Y por supuesto que se las apagué a manguerazos. “¡¡Ayyy, mamaaaá!!” “Pero, ¿por qué Tía?” “¿Cuáles eran las reglas de la fogata?”, pregunté. “Hacerla junto a la manguera. ¡La hicimos junto a la manguera!” “¿Y cuál otra?” “La hicimos afuera.” “¿Y cuál más?” “¿Había otra?” “Si,” respondí. “¿Cuál era?”, se preguntaron entre ellos. “Ah…” dijo recordando, y luego con una ceja levantada dijo, “Pero ¡si ya estás aquí, Tía…!” “Ustedes rompieron las reglas de la fogata. No habrá más fogatas,” dije encaminándome de regreso a la casa. Los tres venían atrás de mí, sus voces se encimaban y las quejas eran cada vez más escandalosas. “Pero, ¿porqueeeeé…?” “¡Qué mala eres!” “Pero, ya nos vamos a portar bien, ¡pinky promise!” “Andaaaa…. por favor.” “No.” “¿Ya nunca?” “En este viaje,” respondí firme. Es de fuerte suponer que “nunca” es una palabra demasiado larga, imposible de cumplir, pero sobre todo exageradamente severa. “Pero ¿porqué?” Me frené en seco, me agaché, los miré a los ojos y dije, “Habían tres reglas de seguridad. Ustedes decidieron no hacerme caso. Yo les dije que no podían prenderla por que yo no podía acompañarlos. Aún así decidieron hacerla.Ya no habrá más fogatas.” “Pero ¿porqué?” “Por que ustedes decidieron romper las reglas.” Y, tras sus insistencias, les tuve que repetir esto varias veces, sin jamás levantarles la voz pues causaría mas problemas que los que resolvería. “Pero Tía, ¿porqué?” “Por que ustedes decidieron romper las reglas.” “Pero Mamá ¿porqué?” “Por que ustedes decidieron romper las reglas.” “¿Y hoy? ¿Podemos prenderla hoy?” volvieron a preguntar tres días después. “No.” “Pero ¿porqué?” “Por que ustedes decidieron romper las reglas.” “Pero, si ya nos hemos portado bien.” “Eso lo hubieran pensado antes de romper las reglas.” “Pero…” “¿Para qué creen que son las reglas?” “Por… no sé…” “Por… ¿nuestra seguridad?”, dijo el primo más grande. “Exacto. Y eso no es negociable.” “Ay, pero… es que… pero, es que…” Se fueron refunfuñando. “Tienes la peor mamá del mundo”, dijo el más chiquito. Y luego jugaron a otra cosa. Decirles, “tú decidiste romper el Acuerdo” te quita la etiqueta de “la mala del cuento”, los niños empezarán a darse cuenta que las decisiones tomadas tienen consecuencias y, esas consecuencias, les afectan –a ellos directamente. También le enseña a hacerse responsables de sus propias elecciones y, eventualmente, a pensar mejor lo que eligen hacer. Dejar que las consecuencias sucedan, como no volver a encender una fogata o no ir a la fiesta por no haber terminado sus tareas, es importantísimo por eso mismo: les enseña a frenarse, autoregularse y pensar bien. Y eso es una herramienta buenísima para la vida. Cuando basas tus limites en principios, en este ejemplo se trata de la seguridad, aplicarlos es más fácil. Y ser firme como montaña, también, porque no lo estás haciendo por cruel ni por obediencia, sino hay un trasfondo mucho más importante. Otros principios pueden ser: la ética, la honestidad, la responsabilidad, la salud, el ser amable, el respeto, la integridad… Piensa lo que es importante para ti, qué tipo de adultos quieres que sean tus hijos y aplícalo. Los niños nos van a insistir mil millones de veces. Se van a oponer a los limites mil trillones de veces. Pero romper deliberadamente las reglas, romper acuerdos y / o hacer algo peligroso, no–es–negociable. Pun–to. Ayer que los ví, me preguntaron, “Tía, si podemos ir al Rancho, ¿podemos prender la fogata?” “No sé. ¿Qué van a decidir? ¿Van a volver a romper las reglas?” Al unísono respondieron: “¡No!!!” Lectura recomendada: Todo lo que necesitas saber sobre los límites

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¿Cómo motivar a los niños a que se esfuercen –sin forzarlos?

Hace muchos, muuuuuchos años, cuando yo estaba en la primaria, la maestra nos pidió que recicláramos materiales y que hiciéramos una maqueta de la Niña, la Pinta y la Santa María. Yo obedecí. Utilicé cartón, algodón y otros materiales que yo tenía en casa. No quedó colorida ni bonita pero los materiales eran reciclados y la hice yo. Mi maestra me regañó. Mi calificación fue mala. Cuando ví los trabajos de mis amigos, era obvio que los materiales de sus maquetas no eran reciclados y que su mamá se la había pasado tres o cuatro tardes haciendo la tarea, y evidentemente no ellos… ¿Qué hice para las siguientes tareas? Nada. No le eché ganas. Cero motivación. Y eso mismo lo he visto una y otra vez con mis pacientes, familiares y amigos. Entonces, si estás observando que tus hijos no se sienten inspirados para este nuevo ciclo escolar, es importante hacer estos pasos: Lo primero es entender las posibles razones de porqué no se quieren esforzar. En esta época de pandemia, es posible que tus hijos hayan perdido el norte y sientan que “¿para qué?” O puede ser algo más sencillo como que tengan hambre, ansiedad, cansancio, o no se sienten atraídos en el método de enseñanza, etc. Puedes decir algo así, “Entiendo que hoy no te sientes con ganas, al mismo tiempo, es bueno que lo intentes. ¿Hay algo que te moleste? ¿Me quieres platicar?” Lo segundo es ayudarle a que se auto-evalúe. Conforme los niños crecen y se dan cuenta, pueden decir con toda honestidad, qué les funciona y qué no. También pueden analizar lo que sucedió y encontrar nuevas formas para que funcione mejor la próxima vez. Puedes decir algo así, “¿Cómo lo hiciste?” Si te responde, “No sé…” Puedes decirle, “Bueno, es posible que no sepas. Aunque cuando nosotros ponemos todo nuestro empeño, lo sabemos. ¿Estás pudiendo echarle ganas?” “Ummhh…” “¿Quieres proponer ideas para resolver esto de una mejor manera?” Lo tercero es, pausar y pensar en la razón u objetivo de la tarea a realizar. Muchas veces, dar el 1000% de esfuerzo, no es necesario. Si tienes claro que lo que importa es su dedicación, el ser creativo, el resolver un problema… si les falla un poco la ortografía, tal vez no sea tan importante. Así que pregúntate a ti mismo, “¿Cuáles fueron los resultados en lo que realmente importan? ¿Realmente me necesito preocupar si la maestra no entendió el concepto? ¿Es necesario que sean perfectos en todo? En estos tiempos complicados, lejos de unirnos al caos y desgano, recordemos que nosotros somos las anclas emocionales de los niños. Debemos abrazarlos más, anticiparles más, acompañarlos más, guiarlos más… demostrar que nosotros somos los adultos para que ellos tengan en donde relajarse y ordenar sus ideas y sentimientos. Lo que buscamos en la crianza de nuestros hijos NO es la calificación perfecta, ni la conducta perfecta, sino construir los cimientos internos que les den fuerza para salir adelante en la vida.

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