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10 consejos para preparar a tu Hijo Hiper Sensible a los cambios

Es importante preparar a un Niño Híper Sensible a los cambios. No es tan fácil como creemos. Nada. Ususalemente se sienten desvalidos, desamparados, confundidos, que no tienen ningún control de nada, angustiados, aterrorizados… Y después del hecho, el «trauma» o duelo suelen ser mucho mas largos y complejos de lo normalmente esperado. Entendamos que ellos procesan los cambios de una manera muy diferente a como lo hacemos los adultos. Entonces aquí te presento, 10 Tips para una mudanza o algún cambio previsible. En caso de que sea de imprevisto, se aplican los mismos tips, pero con todavía mayor atención al pequeñ@. Avisa con tiempo, que vaya procesando la idea, aceptándola con el mayor tiempo posible.Prepara con tiempoVayan a la nueva escuela, visita a la nueva casa, explícale cómo va a ser la vida con el hermanito nuevo.Permite que se vaya haciendo a la ideaEscúchaleSus pensamientos, preocupaciones, angustias, “pero’s…”Sólo quiere empatía y aceptación. Valida sus sentimientos.Sin distraer ni proteger.Trascendiendo sus emociones.Poniéndole nombre a las emociones.Lean librosDáles la sensación ser comprendidos y que no esta sol@.Divorcio. (hay mucho libros, busca uno que te guste, pero te recomiendo  “It’s not your fault, Koko Bear” de Vicky Lansky)Hermanito nuevoMudanzaEntrenamiento del bañoMantén tus rutinas igualesConsistencia y estabilidad – en lo posibleEn lo posible no le cambies de cuartoEl ritual de la noche y las comidas son particularmente importantesMismos juguetes, libros, rituales.Mucho descansoCubeta de la Atención positivaJuego y conexión.Fortalece tu apego seguroApaga el celularConcéntrate en tu hijoEn actividades que ELLOS disfrutanLos cambios externos son externos, pero la relación contigo, su unión, No cambia. Demuéstrale con atención y cariño que tú no te vas a ningún lado.Cubeta del Control¿De qué color quieres pintar tu cuarto nuevo?¿Qué quieres cocinar en la nueva casa?¿Qué ropa te quieres poner en tu primer día de clases?Pídele que te ayudeLos niños gozan sintiéndose importantes, responsables y ayudando.¿Qué ideas tienes de nombre para tu hermanita?¿Quieres elegir su pijamita?¿Quieres ayudarme a acomodar tu ropa en tu closet nuevo?¿Cómo quieres acomodar la sala?Otras herramientasJuego de roles -por ejemplo, para hacer nuevos amigos.Dibujo “Antes”… “después”“Mudarnos a un lugar nuevo puede ser triste y nos puede dar miedo. A mí también me da miedo. Esta bien sentirnos así. Ven, vamos a respirar profundo. Vamos a sentir nuestro miedo. Y cuando la emoción cambie, nos vamos a poner a bailar. Podemos lograrlo.”“Entiendo que sientas que ya nunca voy a volver a estar contigo con la llegada de tu hermanita, déjame recordarte que todavía vamos a poder leer (u otra actividad), y cada vez que lo necesites puedes venir a pedirme un abrazo. Muero de ganas de verte como La Hermana Grande. ¿En qué me vas a ayudar?”Háblale de otros cambios que ya superóEl primer día de clasesAdopción del perro¿Qué aprendiste de estas vivencias?¿Te volviste más fuerte?¿Aprendiste nuevas herramientas?Si ya pudiste con eso, ¿crees que puedas con esto? Resumen: Hagan equipo Fortalezcan el apego Superen los cambios, juntos! Aprendan nuevas estrategias y herramientas Pues los cambios son inevitables. Pero el duelo y el trauma son, en la mayoría de los casos: evitables.

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Qué es el Mindfulness y cómo aplica para los Híper Sensibles

El cerebro Híper Sensible esta programado para pensar, analizar, procesar… eso asegura nuestra sobrevivencia. Ese es el objetivo del rasgo. Hace algunos siglos, cuando la vida era más lenta, no había el problema de la saturación porque en lo que esperábamos uno o dos meses a que llegara una carta, nos salíamos al bosque a caminar. En cambio ahora, no salimos a ningún bosque porque ya no hay, y en dos meses recibimos un promedio de 2mil o 3mil cartas, sin tomar en cuenta todas las redes sociales, series de televisión, ruiditos, blip-blops, movimiento, gente, luces, coches… y un largo etcétera. LA sobresaturación es inevitable. Y la programación nuestro cerebro a pensar y procesar todo, también. Pero no tenemos el tiempo para hacerlo y nuestro cerebro HS esta a tope, echando humo y no tiene ningún descanso. Aquí es donde entra la práctica del Mindfulness. En donde el mundo se detiene y nuestro cerebro respira. Pero, el gran reto es darle permiso a nuestro cerebro, “Esta bien, puedes dejar de pensar. Estás a salvo. Suelta. Observa tu respiración. No necesitas analizar todo. Tranquilo.” Es decir, que para el cerebro HS dejar de pensar es poner en riesgo su sobrevivencia. Es completamente contra-intuitivo. Por eso los HS lo necesitamos más y al mismo tiempo nos cuesta el triple de trabajo. Llevo 20 años practicando yoga, la cual, es mágica, porque además de que trabajas el cuerpo físico, calma la mente de chango loco y te llena de endorfinas. Sales de la clase flotando y, todo es bello y hermoso. Pero, yo no había entendido que me pasaba y tampoco que debía hacer más esfuerzo en mantenerme así, en cambio, me forzaba a rápidamente salir de la nube y ponerme a trabajar, a pensar, a analizar, a resolver… a hacer. Mindfulness se trata justamente de eso: dejar de hacer y empezar a Ser. Mindfulness, awareness, consciousness, en español es un término para lo mismo: consciencia. Y toda esta revolución cultural habla de Vivir en Consciencia. Mindfulness o Vivir en Consciencia en una frase simple es: mantenernos en el presente. Los grandes pensadores actuales como Eckhart Tolle y Joe Dispenza dicen lo mismo con otras palabras, pero ambos recalcan la importancia de vivir en el momento presente. ¿Qué hacemos cuando doblamos la ropa? La mente en automático se va al pleito que tuvimos con la vecina y las manos se apuran porque ya nos urge salir corriendo de ahí para hacer otras 50 cosas que nos urgen. Nos la vivimos anclados en el pasado y, al mismo tiempo, con miras hacia el futuro es decir: con prisa. Y por eso seguimos generando más de lo mismo; es decir, desde un doloroso pasado arrastramos hacia el futuro. No hay manera de experimentar abundancia, belleza, paz si seguimos en el pasado. Según Tolle, la única forma de accesar hacia una manifestación efectiva, el primer paso es, experimentar profundamente el momento presente. Pero, eso de “vivir en el presente” es más fácil decirlo que hacerlo porque la mente no ayuda en nada. Y ¡menos la mente de un HS! Por un lado tenemos a un sistema nervioso central que todo ve, escucha, siente, huele… tenemos emociones mega-intensas, tenemos a una mente que todo analiza profundamente… esta mente que todo analiza a veces se tarda meses -y no es exageración- en procesar una fiesta. Nos tardamos demasiado en las cosas simples y, si no nos damos cuenta y cambiamos nuestras formas de manejar a la mente, podemos quedarnos estancados en el “me dijo y yo le dije y luego me dijo y yo debí de haberle dicho, pero no me animé, y entonces…” Por lo tanto, los HS, tenemos, en automático, un bagaje aún mayor al de una persona normal. Tenemos que vaciar a nuestra Taza de la Tolerancia constantemente y esto de rumiar el pasado nomás no ayuda. Si te fijas es un circulo vicioso. Para los HS la Mindfulness es mega-necesaria. Y, por cuestiones de sistema nervioso, mega-difícil de realizar. Las enseñanzas o prácticas del Mindfulness nos explican que hay que vigilar a la mente y entrenarla. Como ir al gimnasio, pero todo el tiempo. Se trata de ser más listos que la mente pues es tramposa, engañosa, escurridiza… es como querer atrapar a un pez en el agua… o tal vez peor. Por lo tanto necesita observación constante. Consciente. Empecé por escribir este artículo con la idea de enseñarle a nuestros hijos estas magníficas prácticas pero lo interesante es que nuestros hijos, cuando, en realidad, los niños viven en el presente. Por eso lloran por un juguete y cuando prometemos comprárselos luego, no dejan de llorar, porque “luego” no importa. Lo quieren ahoritititita. Los niños viven en el ahoritititita. Si a lo anterior le agregas el hecho de que un NHS se da cuenta de todo lo que nosotros ya damos por sentado, su presente es mucho más intenso que el de un niño normal. Y por lo mismo, necesitan aprender estas tácticas con más necesidad que los niños normales. Tal vez no para ahora, sino para cuando crezcan, ya saben que tienen todas esas herramientas. Tips para cada momento de cada día: ¡Cero Multi-task! CERO tratar de hacer mas de una cosa a la vez. El “residuo de la atención” no nos deja concentrarnos en el momento presente. Haz los ejercicios junto con tus hijos; vívelos tú. Antes de poder enseñarle a nuestros hijos cualquier herramienta, la tenemos que experimentar en nosotros mismos. Si les quieres enseñar algo que no dominas,, tus Hiper Sensibles, se van a dar cuenta. Haz los ejercicios cortitos al principio y poco a poco pueden ir aumentando en duración y complejidad. Practícalo todo el tiempo, mientras lavas los platos (observa el agua, siente la espuma del jabón) , haciendo fila en la cafetería, (¿a qué huele? escucha el ruido de la gente, observa los colores…) Durante toda y cada interacción con tus hijos. Tips para antes de dormir o un momento de paz: Deja el celular a un lado, en silencio. Deja de hacer y empieza a Ser Observa a tu cuerpo y lo que te rodea Ejercicios de Respiración 10 respiraciones. Solo 10 y la mente ya tuvo un pequeño descanso y ya se puede concentrar. Sistema parasimpático Anclas mentales: Aprendan a usar un Mantra (un ejemplo para niñ@s en Youtube) “Inhalo… exhalo” o “adentro… afuera” “Om” “Suelta / libera” en cada exhalación larga. Observa a tu pecho subir y bajar. Observa tus pensamientos No son realidades. No son útiles. No te identifiques con ellos. Los observas, los dejas pasar sin actuar en ellos. Esto para un HS es un enorme reto porque solemos procesar las cosas muy profundamente. Tratamos de encontrar sentido a todo; eso nos hace magníficos filósofos pero… vivir aquí adentro es complicado. Muy complicado. Cero pacífico. Llega un momento en que hay que tomar a los pensamientos por lo que son.  Aire. No se pueden detener. Solo podemos mirarlos de forma distinta y cambiar nuestra acción/reacción que normalmente es una espiral hacia abajo en angustias y ansiedad sin solución. Escaneo corporal ¿Cómo se sienten mis pies / piernas / torso / brazos / manos / dedos / cuello / cara / cabeza…? Sin juzgar ni comentar, solo observa. Siente a tus pies pesados, como plomo. Déjalos caer, como ancla en el agua.      Repite lo mismo con cada parte del cuerpo: piernas / torso / brazos / manos / dedos / cuello / cara / cabeza. Siente a tus pies ligeros, como una nube. Déjalos flotar, como aire en el cielo.      Repite lo mismo con cada parte del cuerpo: piernas / torso / brazos / manos / dedos / cuello / cara / cabeza. Siente a tus pies pesados y ligeros al mismo tiempo.      Repite lo mismo con cada parte del cuerpo: piernas / torso / brazos / manos / dedos / cuello / cara / cabeza. Regresa a tu respiración. ¿Cómo es ahora? Unión de opuestos. Apreciación Observa 5 cosas que no aprecias: la electricidad, el cartero, tu ropa, la plomería de tu casa, tu nariz, tus oídos… y pregúntate ¿cómo funcionan? ¿cómo te benefician? ¿Cómo sería tu vida sin ellos? Observa los detalles, las relaciones su interconexión. ¿Cómo vivirías tu vida si te acabaras de despertar de un estado de coma? ¿Te seguiría gustando lo que dices que te gusta? ¿Seguirías frecuentando a los mismos amigos? ¿Poniéndote esos zapatos incómodos? ¿Cómo enseñarle mindfulness a los niños? El objetivo es que lo apliquen toda su vida. Entre más lo practiquen, mejor. Encuentra exactamente la causa de su ansiedad ¿Miedo a estar solo? ¿A la obscuridad? ¿Mosquitos? ¿Arañas? Palabras que unen y calman “Es normal que sientas miedo en la obscuridad, porque tus ojos no pueden ver bien y tu mente imagina cosas y esto generan sentimientos de miedo. Es natural. Al mismo tiempo, estás en casa. Protegido y seguro. Imagina un lugar lleno de luz y alegría. Imagina todos sus detalles; los colores, el ambiente, el olor, las texturas… Cuando sientas miedo puedes regresar a ese lugar. Imagina que en ese lugar se hace de noche. Sigue siendo el mismo lugar hermoso, seguro, protegido y feliz. La noche es tranquila. Los grillos cantan. El río corre. Los búhos ululan. Tus párpados se sienten pesados, tu cuerpo se relaja. Estás protegido y seguro. Puedes sentirte relajado. Aquí estoy para protegerte y cuidarte.” Ejercicio corto Respiración. Observación corporal. En un momento difícil -no de amygdala- sino ya en transición, hagan un ejercicio juntos. En un momento de histeria familiar, pide tu tiempo fuera para respirar. “Voy a respirar yo sola, cuando regrese quién quiere hacer un ejercicio de respirar conmigo?” Si quieres aprender más sobre el mindfulness, yoga y/o técnicas de meditación básica para niños, aparta una consulta personalizada y con ¡mucho gusto te ayudo! Chécalo Aqui:

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Todo lo que necesitas saber sobre Premios, Castigos y que hacer en su lugar

Para empezar: Los premios, son un tipo de soborno. Cuando no sabemos cómo convencer a que nuestros hijos hagan lo que queremos, ofrecemos lo que sea con tal de que cumplan, es decir, los sobornamos. Entonces, ella hace su tarea para ver más tiempo de TV. Él va a la clase de natación por la paleta de limón. De alguna manera nos sentimos aliviados porque sacamos el día adelante… pero estos remedios rápidos son engañosos y contraproducentes a la larga. Los castigos, conllevan un “¿Aaaah siiii? Pues entonces…” Son vengativos, dolorosos y no tienen nada que ver con lo sucedido. “¿Aaaah siii? ¿No te quieres bañar? ¡Pues entonces te llevo de una oreja, te meto a la regadera vestido y con agua fría, para que veas!” “¿Aaah siii? Si tu vuelves a reprobar matemáticas, te voy a dar cinco cinturonazos, ¿queda claro?” El niño hace lo que se le pide, pero por miedo. Y sus ríos neuronales se conectan igual que los de una persona que ha sufrido abuso. La ciencia ha demostrado que; Aplicar premios: Destruye la motivación intrínseca. Es decir, cuando el premio ya no existe, la motivación, tampoco. L@s niñ@s / adolescentes se vuelven más exigentes, “Si no me das un Porche, no lo hago…” Aplicar castigos: Mete a los niños en conflicto porque “la persona a la que más amo y confío, desea causarme dolor.” No entienden bien qué es el Amor. Crecen creyendo que debe ser abusivo y, después, se consiguen parejas que los maltratan también. Generan fantasías de venganza o de huir… y hay veces que sí se van. No entienden nada de lo que les queremos enseñar, básicamente por que no hay relación alguna entre el error cometido y el castigo. Cuando los niños son criados a base de puros castigos, llega el momento en que ellos no saben qué es lo correcto y qué no. Si el objetivo es sacar buenas calificaciones, por ejemplo, a los chicos les da igual robar el examen, copiar o hacer cualquier trampa con tal de obtener la calificación deseada por los padres, no por el gozo de aprender. Entonces, lo único más o menos positivo de los premios es que les muestra a los niños por dónde sí queremos que se orienten, pero, ¿para qué utilizar la extorsión habiendo otras más efectivas? Además, estos métodos tan usualmente utilizados, –premios y castigos– son como usar la tarjeta de crédito. Sacas adelante la urgencia, pero pagas los intereses ¡super caros! La parentalidad se vuelve cada vez más difícil, cada vez tienes que pensar en nuevos y más caros premios, o castigos cada vez más atemorizantes. Además que, con estas transacciones,  los niños se van haciendo cada vez más rebeldes o exigentes. El Apego se daña. Y el cerebro de nuestros hijos, también. Ante un “mal” comportamiento, hay muchas herramientas que podemos utilizar, pero es importante aclarar que no hay Una Receta que Funcione en Todos. Es necesario que apliquemos nuestro criterio y analicemos bien qué y cómo lo vamos a hacer.   Hay diferentes edades (no podemos aplicar lo mismo para un niño de 2 añitos que para uno de 12), diferentes niños (un Niño Híper Sensible y uno no sensible), y también,  diferentes momentos… Aquí algunos ejemplos de diferentes momentos: el/la niñ@ esta siendo reactiv@ Es decir que se encuentra en Modo Sobrevivencia y actúa desde la Amygdala, siendo explosivo y “berrinchudo”. Es posible que aviente cosas, o grite, o muerda… en momentos así, el niño no tiene control sobre de sí mismo. Las emociones lo han desbordado. Lo peor que podemos hacer es gritarle o tratar de controlarlo. Esto son momentos para dar dos o tres pasos hacia atrás, guardar silencio, asegurarnos que no se haga daño y dejar que la tormenta pase. cuando el/la niñ@ esta teniendo emociones fuertes enterradas y explota por otra cosa Una noche, mi hijo, de una “cosa de nada” azotó la puerta y se encerró en el cuarto. Me tomó tiempo poderme acercar, después de validar sus sentimientos, y de indagar, esto fue lo que me dijo. “Es que yo siento que hago todo en esta casa y nadie me dice “gracias”, acomodé las almohadas, llevé mis platos a la tarja, llevé las servilletas, le hice mil fiestas a papá cuando llegó y no me dijo ‘gracias’…Me siento un inútil y que nadie me quiere.” Lo que se necesita en esos momentos es: conexión ser escuchados y vistos      – sus sentimientos      – lo que les molesta o preocupa      – sus necesidades no cubiertas contención De esta manera ya pueden sentir y pensar claramente, y, una vez sanados desde la causa de raíz, comportarse adecuadamente. La Parentalidad basada en la conexión, (al contrario de la tarjeta de crédito) es como de inversion. el/la niñ@ ya tiene plan con maña Esto se da a partir de los 6 o 7 años, cuando los niños ya nos empiezan a tomar la medida. Un ejemplo muy típico es “no me quiero bañar, porque estoy muy cansado. Mañana.” Y en la mañana nos dicen, “En la noche.” Y en la noche nos dicen, “no me quiero bañar, porque estoy muy cansado. Mañana.” … … … ¿Qué podemos hacer en esos casos para no bañarlos a manguerazos? Platicar con ellos y hacer un plan con consecuencias.   LAS CONSECUENCIAS Hay una controversia alrededor de las consecuencias. Algunos dicen que es lo mismo que los castigos con otro nombre. Yo difiero. Si un niño trata mal a sus amiguitos, la consecuencia natural es que no lo van a invitar a las fiestas. Esa es una consecuencia natural. Y la vida así funciona.  Yo creo que es importante enseñar que las consecuencias existen. Hay consecuencias naturales y hay impuestas. Ejemplos de consecuencias naturales: “Si te acabas todo tu dinero en chicles y huevo kinder, ya no tendrás para el juguete que tanto quieres.” “Si no organizas tu tiempo, saldrás tarde.” “Si olvidas tu lunch, pasarás hambre.” Ejemplos de consecuencias impuestas: “Te acabaste tu dinero. No, no te voy a prestar. La próxima vez, si tu quieres, cumple tu objetivo de ahorrar.” “Se te hizo tarde. No, no voy a hablar con tu maestra para que te de chance.” “Se te olvidó otra vez tu lunch. No, no me voy a regresar. Mañana, si quieres, levantarte más temprano, organiza bien tus cosas y tu lunch también.” Este tipo de consecuencias, no son para hacerle daño, sino para que aprenda. Una regla importante sobre las consecuencias es que deben de estar relacionadas con el tema. Negociar con pantallas (TV, tablets o videojuegos) no lo recomiendo, porque además de que no tienen nada que ver una cosa con la otra, son sumamente adictivas y matan las neuronas de los niños (científicamente comprobado). En el ejemplo de baño, lo ideal es que se pongan de acuerdo con los niños. Durante una reunión familiar, “el problema a resolver es (°°°) y cuáles son sus ideas y si ustedes no cumplen su parte ¿qué consecuencias proponen?” Es decir, “Esta bien, entiendo que hoy ya se hizo tarde y ya estas cansado, me dices que mañana te vas a bañar, pero llevas dos días diciéndome lo mismo y yo ya estoy perdiendo la confianza. Quiero hacer un Acuerdo contigo, ¿qué consecuencia propones tú si otra vez decides no bañarte?” Y permita que ella lo decida. Hagan planes de ganar–ganar. Sacudan las manos para cerrar el Trato. Y al día siguiente, si tu hija decide no bañarse, aplicas la consecuencia acordada. En más de una ocasión van a fallar. Te lo firmo. Van a haber días que no van a cumplir con su parte. Y qué bueno, Tú sigue bien firme: aplica la Consecuencia pactada –si o si– durante el tiempo pactado. Nada de que, “pero si ya lleva dos días portándose bien.” ¡Nada! Si dijeron una semana, es una semana. Nada de que, “ya, ahora sí, ahora si prometo que cumplo”. ¡Nada! “Pero mamaaaaá, ¿porqueeeé?” “Por que tú decidiste romper el Acuerdo.” Aquí la responsabilidad cae en ellos. No en nosotros. ¿Porqué tenemos que ser tan duros? Por que la vida no perdona. Es mejor que lo aprendan ahorita, en un lugar seguro y lleno de amor. Es posible que durante esta conversación salgan verdades incómodas como “no me gusta que me bañes porque me entierras las uñas al lavarme el cabello” o “no me gusta bañarme con mi hermana”… entonces, lo que nosotros creíamos que era su Plan con Maña, en realidad se trata de una emoción escondida. Entonces, lo abordamos como en el caso 2. Con compasión, empatía, conexión y escucha. Si sí se trataba de un Plan con Maña y un Acuerdo no cumplido, la siguiente etapa sera que: ya no habrá acuerdos, “por que necesito que seas un Hombre de Palabra” En estos momentos aplicas el: “CUANDO… ENTONCES…” : “Cuando te bañes, bajas a cenar.” “Cuando te laves los dientes, leo tu libro.” “Cuando hagas tu tarea, sales a jugar.” “Cuando limpies tu cuarto, vamos a la fiesta.” “Cuando me demuestres que cumples tu palabra, vuelvo a hacer acuerdos.” Y regresas, cuando lo consideres adecuado, a hacer Acuerdos con consecuencias previamente pactadas. Es un estire y afloje, sin duda. No es fácil pero de esta manera estas equipando a tus hijos para la vida, el éxito y la felicidad. Debido a que les estas dando control sobre su vida, el poder de decisión y la sabiduría para negociar. Esto lo hará un Hombre / Mujer de Palabra. Estas son herramientas que le servirán para toda su vida. Los niños responden muy bien a los buenos tratos –además de que son un derecho humano… y parte de nuestra responsabilidad con nuestros hijos. Lo único que quieren es una relación linda y amorosa contigo. ¡Aprovecha estos conocimientos y ponlos en práctica! Lectura recomendada: Todo lo que necesitas saber sobre los límites

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Todo lo que necesitas saber sobre los Límites

Límites -cómo, cuándo y en qué edades… Cada familia es diferente, a veces mamás piensa una cosa y papá otra… no es un tema fácil y menos dado así de manera general. Tienes que hacer consciencia profunda, por lo que tienes que hacerte las siguientes preguntas: ¿Estás siendo permisiv@? ¿Helicoptero? ¿O Autoritari@? ¿Cómo estás estableciendo los límites? ¿Premios y castigos? ¿o puros castigos? ¿choros, regaños…? ¿limitando el amor y el cariño? ¿Estás explicando las razones de tus reglas? ¿Estás siendo respetuosa? ¿Estás tú respetando sus limites? ¿Qué limites estás estableciendo? ¿Cuáles son tus lineamientos / fondo / razón / principios? Tu hija de 3 años que baña a sus muñecas ¿porqué no la dejas? ¿Por orden y limpieza o porque es enfermiza? ¿Con quien estas quedando bien, con la sociedad o con la integridad de tu hijo? ¿Con quién es tu mayor compromiso –“el qué dirán” o cómo le afectará esto a mi niño? Hablando de límites… tenemos todo retorcido pues la jerarquía que tenemos heredada obedece a cualquier cosa, excepto a la salud mental y emocional, por ejemplo: sociedad, familia y “el qué dirán…” resultados (aunque sea haciendo trampa) no hay coherencia –programando neuronas no hay un buen ejemplo –los niños hacen, no o que les decimos que hagan, sino lo que hacemos. hipocresía, doble cara; no hay integridad… Establecer límites es súper necesario;      – no establecerlos también se considera una forma de Abuso.      – la vida esta llena de límites            No podemos comer todas las donas del mundo.            No podemos ir a todas las fiestas, solo podemos estar en un lugar a la vez. Establecer un balance en los límites, es de primordial importancia. De ahí la complejidad. Algunas consecuencias de largo plazo por no tener, no conocer limites sanos:      -alcohol, obesidad      -baja autoestima      -baja identidad propia      -nulificación del niñ@      -mayor vulnerabilidad para ser presas de depredadores      -dependientes o libertinos      -hipocresía, doble-cara Los niños desde toddlers, empujan los limites todo el día, todos los días. No es fácil establecerlos. Definición “Los límites son la linea que te divide, a ti, de tu hijo” Donde yo hago mi vida y ella hace la suya.” Otros autores la definen como “La señalización -palitos blancos, mojoneras y señales- de la carretera.” La sociedad cree que se trata de “No ceder. Nunca ceder.” Los abuelos dicen que se trata de la Obediencia. “Cueste lo que cueste.” No tiene nada que ver con la obediencia. Tiene poco que ver con cuestiones culturales. Tiene que ver con los Principios. Etica. 9 Características básicas de los Límites Observa bien hacia dónde te inclinas más. A veces ponemos demasiados limites. – obediencia – control – cuestiones culturales – premios A veces demasiado pocos. – “…como es HS…” – ansiedad por miedo a que no haga las cosas bien (escuela, deportes, amigos…) y nos dan ganas de intervenir y resolverles todo. Parentalidad de helicoptero – por miedo al niño y sus berrinches, entregas el control de tu casa. Parentalidad Permisiva. – sobre-empatía:  no actúes desde tus emociones, sino desde tus principios. – ten fé en que ella podrá trascender sus emociones, decepciones, dolor y pena Deja que peleen sus propias batallas cuando sea posible y apropiado. – Por que si no, le estás negando la oportunidad de trascender la frustración, resolver una discusión con una amiga, hablar con su maestra sobre una calificación. resolver las adversidades y obstáculos. Es necesario dejarles que luchen un poco. Deja que comentan H-errores. Deja que decidan. Cubeta del control. Esto es: respeto. A sus personas, su inteligencia… También es básico respetar los límites que los niños aplican con nosotros Va y viene. Dónde NO se establecen límites: El Amor es Incondicional. El cuidado, la ternura, el respeto, el tiempo, la atención, el control… Dónde SI se establecen límites: Regalos (ej: cuando me siento culpable porque no lo pelo) No damos premios Permisos, salidas, parrandas… y con quién La hora de regreso Las soluciones a sus problemas Los coches y lujos Pantallas Dinero Consecuencias (acuerdos) No-Negociables (a ninguna edad) – Hacer o hacerse daño – Momento de irnos – Salud – Seguridad – Faltas de respeto – Faltas de ética (mentir, hacer trampa, robar, engaño… aunque sea la tarea de mate) – Repetitivamente ser inconsiderado – Violación a nuestros principios – La ropa (negligencia) Pero… y cómo: Define tus propios principios y amárrate firmemente a ellos. Ej: honestidad, responsabilidad, lealtad, respeto… Tus expectativas (para ti misma, piensa con qué sí puedes vivir y con qué no)  y para con ellos, diles cuáles son tus principios. Ej: Respeto – consecuencias cuando te insulte. Muéstrale con acciones que te respetas a ti misma y que llevarás a cabo esos principios y expectativas. Esto es diferente a hacerlos que hable com tu quieras. Le das la elección y lo haces responsable de su decisión. Auto-control, estás a cargo de ti misma. No utilices al enojo o chantaje como herramienta. Tu madurez será un buen ejemplo.  Piensa bien qué y cómo le vas a decir. Espera ser escuchada y tomada en serio. Que sientan el impacto de cuando cruzaron un limite. Que se vuelva parte de su realidad. Si tú cruzaste su limite, ofrece disculpas y no lo vuelvas a hacer. Sé coherente      (De adulto quiero que sea libre e independiente, pero de niña que obedezca en todo)      (Si uno de tus principios es la honestidad y tu hijo se roba un examen para pasar…) Mantén la mira en lo que le quieres enseñar, y lo que no es negociable. ¿Por qué no…? ..¿no le dejo ver tele / videojugar todo el tiempo? ¿no le dejo comer otra galleta? ¿Por qué no le dejo manejar borracho? También hay momentos, días… y la cuarentena: – cuando estás exhausta – que no se vuelva un patron – fortalece tu resilencia, haz ejercicio, duerme más, piensa bien. – no te apalees, todos cometemos errores y qué bueno – retoma tus principios y tu tipo de parentalidad Pero hay edades… Tu hijo de 13 años entra a tu cuarto sin tocar la puerta. Tu hija de 10 años te interrumpe si decir, “¿perdón, puedo decir algo?” Cada hijo es diferente. Cada edad es diferente. Bebés y Toddlers – “No” y “Mio” – Seguridad – Tiempo de calidad, conoce a tu bebé a través del juego – Sé gentil – Sé su “colchita” – Ahora son 100% emociones y necesidades emocionales. – Si pegan es porque no pueden más, no saben cómo expresar sus necesidades, no te asustes. – Esta conociendo el mundo, todavía no sabe cuándo estás enojada (por eso se ríen), quieren ver cómo se abre la puerta (y no salir), no sabe qué es amable y qué no (con el perrito o hermanita) – Aguanta la queja correspondiente; valida. Preescolar y Primaria – “Buen tacto / mal tacto” – Privado / Público – “No le hables a extraños” y si extraños le hablan y el niño no quiere, no lo obligues. Felicítalo. – Además de los anteriores – Hablen, jueguen o pinten, sentimientos. – Amabilidad social, Decir “no” esta bien. Decir “no” y pegar no está bien. – Rutinas; escuela, clases, horarios de comida, de baño… – Consecuencias naturales – Algunas cuestiones son negociables, otras definitivamente no. Aguanta la queja correspondiente. – Acuerdos, pactos y consecuencias pre-establecidas – Junta familiar – Si tu hijo se esconde y miente sobre los limites… ¿estás siendo demasiado estricta? ¿estás escuchando su punto de vista? Secundaria y Preparatoria – Además de las anteriores – Continúa desarrollando y apoyando que ella misma establezca sus propios límites. (no vas a estar de acuerdo todas las veces… conoce su punto de vista) – H-Errores, en un espacio seguro. Van a cometerlos. – Alcohol, drogas, pornografía, pantallas y sexo – Escucha y ofrece ayuda y permite que ella tome su propia decisión cuando sea posible. Ej: ir a un concierto o carrera universitaria – Si tu hijo va bien, puedes ir soltando y poco más. Si falla, aprieta otra vez. – Dales espacio a ser inmaduros …y/o en diferentes áreas. Ej: Haces un Acuerdo: le prometes llevar a tu hijo al cine después de que haga sus tareas en casa pero en cambio decide videojugar… No lo lleves al cine. Aunque sus amigos no le vuelvan a hablar jamas. Auto-respeto. Consecuencias. En un trabajo… Universidad La adolescencia termina a los 24. Los Niños Híper Sensibles… Explícale que es HS y cómo funciona Acepta sus propios límites Si, claro que sí se ponen. Pero de manera muy gentil. Amable y Firme. Depende, pero muchas veces, si los guías bien. Ellos son los que establecen sus propios limites. Cuando aprenden sobre la sobre-saturación, sus propios límites fisiológicos… Como: No es fácil. Es un balance delicado. Taller del Yin / Yang de la Crianza No es obediencia ni control. No puedes ser reactiva: planeación previa. Encuentra tu punto de vista, tus principios, tus valores, con lo que puedes vivir y con lo que no. Define tus propios límites -aunque rompas con los de la sociedad. Mantente bien firme (en lugar de reaccionar de momento en momento, de emoción en emoción) Aplícalos desde tu cerebro superior. Habla con tus hijos desde tu cerebro superior. Toma en cuenta la edad de tu hij@ Respeta que se trata de la vida de tu hij@ Haz tu vida. Amable y firme (Disciplina Sin Lágrimas, 19 de agosto) Mantén la mira en lo que le quieres enseñar. Diles por dónde sí y por dónde no. Sé coherente, íntegr@, derech@. Limites en cuestiones sociales, la pregunta es: ¿esta haciendo daño o no? Ej: ir en tenis a la graduación Conclusión sobre Los limites –no es algo natural (como dar de comer) –somos la generación más confundida de la humanidad –están todos retorcidos …y bien hechos y siendo un genio de la parentalidad… –cada niño es distinto, cada etapa, cada momento… –toman tiempo. Ensayo. Error. Replanteamiento. Nuevas estrategias… no te desesperes. –Observa el proceso. Espera retrocesos. Es una Obra en Proceso. Los cerebros de tus hijos están en construcción. –Ser sus porristas, coach, guía, mentor, enseñarles, ayudar después de que ya no pudieron tras varios intentos. Con total Disponibilidad y Sensibilidad Haciendo equipo Apego Seguro Y sobre todo atendiendo sus necesidades reales, con Ternura.

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Los límites, los Acuerdos y sus consecuencias versus “tienes la peor mamá del mundo”

Hace un año, fuimos al Rancho. El lugar es amplio y los niños querían prender una fogata. En medio de la conmoción, dije: “Las reglas para hacer una fogata son: – siempre estar acompañados por un adulto – hacerla cerca de la manguera – hacerla afuera y si hay mucho aire se apaga. ¿Estamos de Acuerdo? ¿Pinky promise? ¿Prometido?” Los niños aceptaron y cerramos el Trato con una sacudida de dedo meñique. La hicimos, tostamos salchichas y todos muy felices. Al día siguiente, “¿Tía, podemos hacer una fogata?” “No. Hoy no.” “Ándale mamá, ¡por favor!” “No. Hoy tengo que ayudar en la cocina, no los puedo acompañar.” Por supuesto que se robaron unos cerillos. Y la prendieron. Me di cuenta. Y por supuesto que se las apagué a manguerazos. “¡¡Ayyy, mamaaaá!!” “Pero, ¿por qué Tía?” “¿Cuáles eran las reglas de la fogata?”, pregunté. “Hacerla junto a la manguera. ¡La hicimos junto a la manguera!” “¿Y cuál otra?” “La hicimos afuera.” “¿Y cuál más?” “¿Había otra?” “Si,” respondí. “¿Cuál era?”, se preguntaron entre ellos. “Ah…” dijo recordando, y luego con una ceja levantada dijo, “Pero ¡si ya estás aquí, Tía…!” “Ustedes rompieron las reglas de la fogata. No habrá más fogatas,” dije encaminándome de regreso a la casa. Los tres venían atrás de mí, sus voces se encimaban y las quejas eran cada vez más escandalosas. “Pero, ¿porqueeeeé…?” “¡Qué mala eres!” “Pero, ya nos vamos a portar bien, ¡pinky promise!” “Andaaaa…. por favor.” “No.” “¿Ya nunca?” “En este viaje,” respondí firme. Es de fuerte suponer que “nunca” es una palabra demasiado larga, imposible de cumplir, pero sobre todo exageradamente severa. “Pero ¿porqué?” Me frené en seco, me agaché, los miré a los ojos y dije, “Habían tres reglas de seguridad. Ustedes decidieron no hacerme caso. Yo les dije que no podían prenderla por que yo no podía acompañarlos. Aún así decidieron hacerla.Ya no habrá más fogatas.” “Pero ¿porqué?” “Por que ustedes decidieron romper las reglas.” Y, tras sus insistencias, les tuve que repetir esto varias veces, sin jamás levantarles la voz pues causaría mas problemas que los que resolvería. “Pero Tía, ¿porqué?” “Por que ustedes decidieron romper las reglas.” “Pero Mamá ¿porqué?” “Por que ustedes decidieron romper las reglas.” “¿Y hoy? ¿Podemos prenderla hoy?” volvieron a preguntar tres días después. “No.” “Pero ¿porqué?” “Por que ustedes decidieron romper las reglas.” “Pero, si ya nos hemos portado bien.” “Eso lo hubieran pensado antes de romper las reglas.” “Pero…” “¿Para qué creen que son las reglas?” “Por… no sé…” “Por… ¿nuestra seguridad?”, dijo el primo más grande. “Exacto. Y eso no es negociable.” “Ay, pero… es que… pero, es que…” Se fueron refunfuñando. “Tienes la peor mamá del mundo”, dijo el más chiquito. Y luego jugaron a otra cosa. Decirles, “tú decidiste romper el Acuerdo” te quita la etiqueta de “la mala del cuento”, los niños empezarán a darse cuenta que las decisiones tomadas tienen consecuencias y, esas consecuencias, les afectan –a ellos directamente. También le enseña a hacerse responsables de sus propias elecciones y, eventualmente, a pensar mejor lo que eligen hacer. Dejar que las consecuencias sucedan, como no volver a encender una fogata o no ir a la fiesta por no haber terminado sus tareas, es importantísimo por eso mismo: les enseña a frenarse, autoregularse y pensar bien. Y eso es una herramienta buenísima para la vida. Cuando basas tus limites en principios, en este ejemplo se trata de la seguridad, aplicarlos es más fácil. Y ser firme como montaña, también, porque no lo estás haciendo por cruel ni por obediencia, sino hay un trasfondo mucho más importante. Otros principios pueden ser: la ética, la honestidad, la responsabilidad, la salud, el ser amable, el respeto, la integridad… Piensa lo que es importante para ti, qué tipo de adultos quieres que sean tus hijos y aplícalo. Los niños nos van a insistir mil millones de veces. Se van a oponer a los limites mil trillones de veces. Pero romper deliberadamente las reglas, romper acuerdos y / o hacer algo peligroso, no–es–negociable. Pun–to. Ayer que los ví, me preguntaron, “Tía, si podemos ir al Rancho, ¿podemos prender la fogata?” “No sé. ¿Qué van a decidir? ¿Van a volver a romper las reglas?” Al unísono respondieron: “¡No!!!” Lectura recomendada: Todo lo que necesitas saber sobre los límites

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¿Cómo motivar a los niños a que se esfuercen –sin forzarlos?

Hace muchos, muuuuuchos años, cuando yo estaba en la primaria, la maestra nos pidió que recicláramos materiales y que hiciéramos una maqueta de la Niña, la Pinta y la Santa María. Yo obedecí. Utilicé cartón, algodón y otros materiales que yo tenía en casa. No quedó colorida ni bonita pero los materiales eran reciclados y la hice yo. Mi maestra me regañó. Mi calificación fue mala. Cuando ví los trabajos de mis amigos, era obvio que los materiales de sus maquetas no eran reciclados y que su mamá se la había pasado tres o cuatro tardes haciendo la tarea, y evidentemente no ellos… ¿Qué hice para las siguientes tareas? Nada. No le eché ganas. Cero motivación. Y eso mismo lo he visto una y otra vez con mis pacientes, familiares y amigos. Entonces, si estás observando que tus hijos no se sienten inspirados para este nuevo ciclo escolar, es importante hacer estos pasos: Lo primero es entender las posibles razones de porqué no se quieren esforzar. En esta época de pandemia, es posible que tus hijos hayan perdido el norte y sientan que “¿para qué?” O puede ser algo más sencillo como que tengan hambre, ansiedad, cansancio, o no se sienten atraídos en el método de enseñanza, etc. Puedes decir algo así, “Entiendo que hoy no te sientes con ganas, al mismo tiempo, es bueno que lo intentes. ¿Hay algo que te moleste? ¿Me quieres platicar?” Lo segundo es ayudarle a que se auto-evalúe. Conforme los niños crecen y se dan cuenta, pueden decir con toda honestidad, qué les funciona y qué no. También pueden analizar lo que sucedió y encontrar nuevas formas para que funcione mejor la próxima vez. Puedes decir algo así, “¿Cómo lo hiciste?” Si te responde, “No sé…” Puedes decirle, “Bueno, es posible que no sepas. Aunque cuando nosotros ponemos todo nuestro empeño, lo sabemos. ¿Estás pudiendo echarle ganas?” “Ummhh…” “¿Quieres proponer ideas para resolver esto de una mejor manera?” Lo tercero es, pausar y pensar en la razón u objetivo de la tarea a realizar. Muchas veces, dar el 1000% de esfuerzo, no es necesario. Si tienes claro que lo que importa es su dedicación, el ser creativo, el resolver un problema… si les falla un poco la ortografía, tal vez no sea tan importante. Así que pregúntate a ti mismo, “¿Cuáles fueron los resultados en lo que realmente importan? ¿Realmente me necesito preocupar si la maestra no entendió el concepto? ¿Es necesario que sean perfectos en todo? En estos tiempos complicados, lejos de unirnos al caos y desgano, recordemos que nosotros somos las anclas emocionales de los niños. Debemos abrazarlos más, anticiparles más, acompañarlos más, guiarlos más… demostrar que nosotros somos los adultos para que ellos tengan en donde relajarse y ordenar sus ideas y sentimientos. Lo que buscamos en la crianza de nuestros hijos NO es la calificación perfecta, ni la conducta perfecta, sino construir los cimientos internos que les den fuerza para salir adelante en la vida.

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8 tips de Cómo establecer límites a l@s hij@s

Existen otro tipos de limites que no tienen que ver con la salud, la seguridad, los principios éticos, etc. Al mismo tiempo, debemos enseñarlos y asegurarnos de que se llevan a cabo, pero generalmente no sabemos cómo hacerlo sin ser crueles o sin instalar miedo en los niños. Por ejemplo: no brincar con zapatos sobre el sofá. Mi suegra inmediatamente inventaría una historia de terror, “Te vas a caer y romper la cabeza” o “¡te vas a morder la lengua y partirla en dos!” No sé si en verdad tendrá ése nivel de fantasía gore, o mas bien será por sus propios miedos castrantes postrados en manipulación… En su libro “Peaceful Parent, Happy Kids” la doctora Laura Markham explica 7 formas de establecer limites de manera efectiva y divertida. Enlisto algunos ejemplos partiendo de que, el menor quiere Brincar: – Autonomía (la cubeta del control) “Puedes decidir: brincar arriba del sofá sin zapatos o brincar en el jardín sobre el trampolín con zapatos. Tú decides.” – Descríbele el “problema” e invítale a crear soluciones en equipo, “¡Te encanta brincar! El problema es que los zapatos traen lodo de afuera y el sofá se ensucia. ¿Cómo lo podemos solucionar?” – Invita a que domine, “¡Wow! ¡Qué bien brincas! ¿Crees que puedas brincar así de alto fuera del sofá y hacia el jardín?” – Conecta a través del juego, “¡Es la hora de pagar la tarifa del brinco! ¡Dame besos y zapatos!” – Cumple el deseo de tu hijo en fantasía, “¿Me dices que vas a brincar tan alto que volarás? (interceptara y hazla volar por el cuarto) ¡Wow! ¡Realmente estas volando! ¡Fiiiuuuummm!” (y le quitas los zapatos) – Usa una frase con “YO” para decir lo que necesitas, para que contribuya al bienestar de la familia –o sofá, “Yo veo a un sofá ¡en grave peligro! Necesito tu ayuda para salvarlo ¡rápido!” – Recordatorio, “Te acuerdas qué hemos dicho sobre brincar en el sofá con zapatos?” es genuino, a los niños se les olvida. – Con niños pequeños tal vez necesites intervenir físicamente, “Te atrapé, pareces frijol mágico. ¡Toing–toing- toing! Muéstrame qué tan rápido puedes brincar hacia el patio.” Lo que estamos haciendo es: Validar, “¡Uf, cuánto te gusta brincar!” Poner el limite, “Los zapatos ensucian el sofá. Puedes brincar una vez que te los hayas quitado.” Redirigir, “Brinca a mis brazos y te ayudo con los zapatos.” Otros ejemplos: “¿Se te ocurren algunas ideas para recoger tus juguetes?” “¿Quiero que me enseñes el conteo regresivo para disparar el cohete y salir volando hacia la regadera.” “Es difícil dejar de jugar, y salir de la tina, cariño. Y tú puedes hacerlo. ¿Quieres que te ayude?” “¿Quieres aventar algo, verdad? Las pelotas no se pueden aventar adentro. Los peluches sí. Puedes aventar la pelota afuera si eso es lo que quieres aventar, ¿qué prefieres?” “Te encanta ver las cosas por la ventana del camión, es súper padre. La regla en el camión es que todos vamos sentados para estar seguros. Te puedes sentar junto a mi o en mis piernas ¿qué eliges?” Si protesta, que es natural, escúchalo, entiende su punto de vista y repite: valida, pon el limite y redirige. “Si, es padrísimo, pero no es seguro, necesito que decidas ¿dónde te vas a sentar?” A veces lo que necesitan es tiempo para pensar qué y cómo lo van a hacer. Tras nuestra indicación, ellos protestan. Nosotros no contestamos nada. Durante ese silencio empiezan a acomodar sus ideas y después nos dicen, “Ya pensé cómo voy a recoger mis juguetes, mamá… ¡Mira!” Recuerda que cuando un niño llora o hace berrinche, NO es que te esta retando, sino que esta triste, enojado, frustrado… o necesita tiempo para planear. El/ella ya entendió lo que has dicho y no le gusta. Entiende su punto de vista y vuélvelo a decir. Dale tiempo para acomodar la instrucción, sus emociones y el futuro. ¡Son muchas cosas! Si te fijas, en todos los ejemplos esta el factor de la Atención. Los niños siempre cooperan mejor cuando se sienten vistos y aceptados como son. Recuerda siempre que los limites se establecen de manera firme y, al mismo tiempo, conectando con respeto y amabilidad. Algunos de los ejemplos anteriores también aplican un poco de humor y eso le encanta a los niños. Lectura recomendada: Todo lo que necesitas saber sobre los límites

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Secretos para sobrevivir como mamá/papá Híper Sensible y sus Ventajas

Hablando con otros padres/madres Híper Sensibles, he recordado lo difícil que es ser HS en este mundo, en su mayoría no-sensible –el 80% de la población, para ser exactos. Sentimos amor profundo, abrumo, sobre-saturación, perfeccionismo, ansiedad… sentimos todo, queremos todo, esperamos todo… pero “todo” es mucho. Andamos dando tumbos, llenos de achaques, solo entendemos que algo en nuestra vida no esta bien, que somos raros, que no sabemos cómo enderezar el barco. Antes de aprender ¿qué necesito para sobrevivir esto sin perder la cabeza en el intento?, vamos a ver las bellísimas ventajas de ser HS. 5 Ventajas de ser Padre/Madre HS Tenemos el mejor temperamento para educar hijos por la empatía. Observamos, sentimos… y esto es oro molido para el Apego Seguro; nuestros hijos se sienten vistos y escuchados. Queremos hacer un buen trabajo. Los HS solemos ser perfeccionistas. Aprendemos, investigamos nos asesoramos. Sabemos que nuestros hijos valen la pena y que no podemos darnos el lujo de fallar en esta misión. Somos respetuosos, porque ya sabemos qué se siente cuando no lo son con nosotros. Padres HS son mejores comunicadores, Porque sabemos cuánto duele, porque estamos sintonizados con las emociones de nuestros hijos y porque podemos saber qué pasa por adentro de ellos. Somos emotivos. Si, nos preocupamos mucho y nos cansamos más rápido… pero también disfrutamos el amor, orgullo, contentamiento, juego… al 1000!!

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Nuestras angustias como padres HS

Hemos visto en otros artículos las hermosas ventajas de ser padre/madre Híper Sensibles, y ya sabemos que son muy valiosas. Pero ser HS es –como todo en la vida– un paquete y no podemos tomar solo lo lindo. La Híper (o Alta) Sensibilidad tiene su lado… angustiante. Aquí hay una pequeña lista de lo que nos preocupa a los padres HS: Nos agobiamos fácil. Nos saturamos fácil. Los niños son naturalmente gritones y absorbentes. Nos da angustia no poder procesar todo el estímulo que viene al ser padre, -la parentalidad en sí-, los niños, trabajo y nosotros mismos. No sobre-proteger a nuestros hijos. Tener la energía física para hacer la casa, interactuar, divertirnos, cocinar, sonreír, pensar, trabajar, limpiar… ¡uf! Tener suficiente tiempo a solas para recargar la pila. Tomar un descanso cuando lo necesitamos para poder ser un Buen padre/madre. Ansiedad y miedo sobre la seguridad de nuestros niños y manejar adecuadamente ese sentimiento. Preparar a los niños para el camino, no tratar de hacer el camino para los niños. Encontrar la manera de regresar a nuestro centro antes de hacer “cualquier cosa” –literal. Y no entrar en sobre-saturación. Afrontar nuestros propios sentimientos y entender a los niños puede volverse una lucha de todos los días. ¡Nadie –los normales- nos entiende! ¿Y qué podemos hacer ante esta lista interminable de angustias sin resolver? Bueno, podemos empezar con 5 áreas a trabajar: BALANCE ¿Puedo con todo? Mi energía, mi bienestar, mi trabajo, mis hijos… La respuesta es: No. Pon limites sanos. Elige tus batallas. Pon prioridades. 2. AUTO-CUIDADO ¿Cómo le puedo hacer para procesar todo? ¿Cómo libero sobre-estimulación? ¡Deja de ser Multi-task! Asegúrate de tener tiempo a solas. Escribe un diario. Sal al jardín, toma el sol todos los días. Retoma un hobbie. Ordena tu casa. Auto-compasión. No veas el noticiero, elige las películas y programas que ves. Rodéate de belleza. Dedícate a crear memorias lindas. 3. ANSIEDAD y MIEDO ¿Cómo me puedo calmar? ¿Cómo puedo educar sin miedo? Pregúntate: ¿Cuánto estrés estoy sintiendo ahorita? ¿La situación es para tanto? ¿Mi estrés es realista? ¿Puedo cambiar la situación estresante? ¿Necesito tomarme un tiempo fuera para protegerme físicamente o emocionalmente? Si no puedo cambiar nada, el ponerme inquieta, enojada o triste ¿me beneficia? ¿Qué precio voy a pagar por este estrés? ¿Puedo aceptar la situación y seguir adelante? Sólo por estar consciente del estrés y hacer estas preguntas, la situación interna cambiará inmediatamente. 4. CONSCIENCIA, ACEPTACIÓN y AMOR …hacia uno mismo y nuestras propias necesidades. Dejar de sentir que no damos el ancho. Somos suficientes. Checa con tu cuerpo qué siente, durante todo el día. 5. SER COMPRENDIDO a nivel social Establece límites sanos. Mírate como eres y acéptate. Escúchate sin juzgar. Perdónate cuando tu lista de qué-haceres se vuelven demasiados para ti. El mundo nos espera en acción todo el tiempo. Y no nos es posible, ni modo. Tómate en serio, escucha tus necesidades y problemas. No eres débil. Ni exagerada. ¡No estás sola! Ya eres adulto. No tienes que seguir NI una sola regla. Ni una sola. Es momento de crear tus propias reglas. En tu propia casa. En tu propia familia. Pero para crear esa comprensión y aceptación, debemos: 1)Saber cómo funciona el cerebro HS Estate al pendiente, daré un webinar sobre este tema, dentro de poco tiempo. O toma el curso On-Line. 2)Saber qué necesitamos nosotros mismos en un momento y otro… y otro… y otro… ¿Cómo nos van a entender los demás si no nos entendemos a nosotros mismos? Haz un escaneo constante de tus sentimientos, sobre-saturación y necesidades antes de tronar. 3) Establece límites sanos con tu familia, amigos, pareja, hijos… Les puedes decir algo así :“Te quiero mucho y quiero estar bien también. Ahorita necesito… x. Dame chance.” 4)Si hay apertura explicarle a los demás de quién eres y qué necesitas. Si sabes que no te van a escuchar, pues tampoco es necesario. Solo avísales que lo vas a hacer con tiempo y tranquila para que sepan y no mal interpreten. Créeme que la parte más difícil de mi trabajo es que una persona no-sensible me entienda y me crea. No es fácil para ellos, porque no lo viven. Y generalmente llegan a sus propias conclusiones y son 99.99% erróneas. Toma un momento para cerrar los ojos, y respira profundo. Es en serio. Cierra los ojos. Inhala profundo. Exhala. Suelta todos esos sentimientos. Esta bien sentirlos. Esta bien soltarlos. Los HS, por necesidades del Sistema Nervioso Central necesitamos; Tranquilidad, quietud, silencio, orden, rutinas… ¡Ya sé! Hay momentos en la vida -o en el día- en que no tenemos nada de eso. Y andamos agonizando. Y no es exageración. Los papás/mamás HS necesitamos ayuda. Siempre. Pídela. Es vital. Entonces, resumen, ¿cómo sobrevivir como papá/mamá HS? No entren en Modo Sobrevivencia. Mejor entren a Modo Consciencia. Déjate ser. Acomoda tu vida alrededor de las 4 características básicas del Sistema Nervioso Híper Sensible. Observa. Procesa. Siente. ..y vacía la Taza de la Tolerancia constantemente.

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23 Tips de Sobrevivencia del Hipersensible

No todos somos iguales. No todos necesitamos lo mismo. Pero aquí te presento una lista de lo que vivo personalmente como HS y los que le han servido a mis pacientes: 1. Tiempo a solas para recargar pilas. La quietud y el silencio es como el oxígeno para los HS. Date tus espacios a lo largo del día. Menos caos y más orden Elige un área, habitación, mueble, esquina… en donde los ojos puedan descansar Apaga ruiditos Limpia tu refri, basura… Y tampoco te pases el día limpiando… El caos es como cafeína para la mente de chango loco… y no, no necesitamos más alteraciones. Evita sobre-estimulación emocional. (Noticias, películas violentas o con final triste) Rodéate de estímulos hermosos y lindos (música Zen, aromas de aceites esenciales, naturaleza, comida rica) Respira y suspira. Checa con tu cuerpo cada 3-4 horas (comida) ¿Estoy tensa? ¿Mis hombros? ¿Mi cuello? ¿Mi boca? ¿Cómo es mi respiración? ¿Superficial? ¿Rápida? Acepta a todos tus sentimientos, los lindos, los malos, los feos. Toma un momento para cambiar y sacar el estrés de tu cuerpo. Estira, haz caras chistosas, brinca, baila y respira profundamente. Pregúntate: ¿Cuánto estrés estoy sintiendo ahorita? ¿La situación es para tanto? ¿Mi estrés es realista? ¿Puedo cambiar la situación estresante? ¿Necesito tomarme un tiempo fuera para protegerme físicamente o emocionalmente? Si no puedo cambiar nada, el ponerme inquieta, enojada o triste ¿me beneficia? ¿Qué precio voy a pagar por este estrés? ¿Puedo aceptar la situación y seguir adelante? Sólo por estar consciente del estrés y hacer estas preguntas, la situación interna cambiará inmediatamente. Sonríe y ríe. El sentido del Humor es la mejor medicina. Crea un espacio en tu casa que sea solo para ti.  Rodéate de belleza. Crea un espacio MENTAL que sea positivo y enpoderador, que te eleve. Tiempo en la naturaleza, ve descalza al jardín. Haz un huerto urbano. Toma el sol diariamente. ¡Deja de ser Multi-task! Simplemente no funciona. Una cosa a la vez. Toma un descanso de 10-15 minutos entre cosa y cosa para eliminar poco a poco “el residuo de atención” para desengancharte de la actividad anterior. Si no lo haces, te tomará más tiempo concentrarte en la siguiente actividad y acabarás con 2839484 cosas iniciadas sin terminar y tu mente estará como chango loco. Planifica. Toma el control… de actividades lindas, de “quiero hacer” –y menos de “tengo que hacer” ¡No eres ningún fracasado por no sentirte capaz de hacerlo todo! Libera a la culpa. ¡Ni sirve de nada! La auto-crítica y el perfeccionismo distorsionan a la realidad. Haces lo mejor que puedes. Auto-compasión. Es vital para el auto-cuidado. Sé tu mejor amigo y acompáñate. Escribe un diario Escribe 10 cosas por las cuales estás agradecido. Personas Oportunidades Experiencias Cosas Limites sanos. Toma consciencia plena de ¿qué necesito yo? Empieza a decir “no gracias”. Di “si, gracias” cuando sea verdadero. Hazte responsable de tu bienestar. Y esto es ¡un gran ejemplo para tu familia! Mira a tus hijos como “los mejores gurús”. Nos muestran qué es el Amor Incondicional (tanto como para darles y como para recibirlo). Cuando estés con tus hijos, vívelos –disfrútalos- a consciencia. Si puedes, toma una siesta. Cuando puedan, salgan de vacaciones. Cocina sencillo. Elige tus batallas. Las importantes. Para ti. Cuando tenemos hijos pequeños debemos entrar el Modo Sobrevivencia, es decir olvida los “debería ser” y toma lo “¿qué necesito para sobrevivir esto sin perder la cabeza en el intento?” Sigue tu intuición.  ¡Es el súper poder de los HS! Es el lugar  donde se encuentra la inspiración, el amor, el gozo, la paz, serenidad, nos sentimos centrados y conectados con la vida. La vida fluye. ¡Es mágico! Concéntrate en crear lindas memorias. Esto va a pasar… como todo en la vida. Encuentra qué es lo que funciona para ti y aplícalo toldos los días. Necesitas estar bien tú para que tus hijos estén bien ya que no puedes darte el lujo de no ser la mejor versión de ti mismo.

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Emociones

Si tus emociones pudieran hablar… En nuestra cultura nos han enseñado que las emociones se esconden. Estamos muy acostumbrados a “tragarnos” lo que sentimos y luego no sabemos por qué nos duele la cabeza o por qué la gastritis ha empeorado. A nivel científico ya se sabe que “tolerar” a los sentimientos (como la frustración) no es lo mejor que podemos hacer. Lo que debemos aprender a hacer -y enseñarle a nuestros hijos- es a escucharlas y a trascenderlas. El primer paso es ponerle nombre.El segundo es quedarnos ahí. Si, así como se oye, quedarnos ahí acompañando a la emoción, sintiendo todas las sensaciones corporales, permitiendo que fluya. Cuando las sensaciones cambien, es momento de:El tercer paso, soltar. A veces la mente (mejor dicho, el hemisferio izquierdo) es medio necia (mejor dicho, iletrado en cuanto al tema emocional) y necesita entender qué pasa. Para eso les he escrito un pequeño diccionario. Si las emociones pudieran hablar, podrían decir algo así: “Me siento ENOJADO”=  Esta situación me parece injusta. Mis límites han sido violentados. Puedo pedir lo que necesito. “Me siento CULPABLE”= Me he comportado de una manera que no me hace sentir orgulloso. Debo checar si necesito reparar mi amistad o relación. “Me siento DECEPCIONADA”= Algo salió diferente a lo que yo esperaba. Es triste no obtener lo que yo quería. “Me siento TRISTE”= Siento una pérdida y necesito soltar. Esta bien llorar. Seré amable conmigo. “Me siento PREOCUPADO”= Necesito hacer algo ahoritita. Necesito motivación. Recuerda que los Híper Sensibles somos mucho más emotivos que los no–sensibles. El acompañamiento interno debe ser aún más compasivo. Y asegúrate de tomar todo el tiempo que necesites para procesar toda esa intensidad.

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6 señales que tu Híper Sensible esta sobresaturado

¿Tu hijo tiene reacciones exageradas e inexplicables y no entiendes nada? Los niños Híper Sensibles procesan el mundo alrededor de ellos intensa y profundamente. El resultado es que los niños HS se sobresaturan más rápidamente que los niños normales. Aquí hay 6 señales que puedes reconocer cuando tu HS esta sobresaturado. En otras palabras, tu hijo da señales que demuestran que su Taza de la Tolerancia ya se llenó y necesitan de tu ayuda. Recuerda que todos los niños son diferentes, las actividades, eventos o ambientes que los saturan también varían de niño en niño, y, cómo lo demuestran ellos, también varía en cada uno. También es cierto que cada día es diferente y pueden cambiar sus reacciones también. El objetivo es darte una lista de señales para que estés bien atenta, sepas de qué se trata y qué hacer. Tu hijo se esconde en un lugar tranquilo. En la fiesta de cumpleaños de mi hijo, eran apenas las 5 de la tarde y mi niño ya estaba escondido en su habitación jugando solo con sus juguetes nuevos. Cuando no sabes que es HS no entiendes por qué se ha retirado, pero cuando ya entiendes cómo funciona su sistema nervioso, sabes que ese retiro es una necesidad. Crear un espacio en donde ellos se sientan seguros, al que se puedan retirar cuando lo necesitan, es de primordial importancia. Puede ser su habitación o cualquier otro lugar de la casa. Puedes hacer un colgante para que ellos coloquen por afuera de su cuarto avisando que “”¡No molestar! Necesito mi espacio”. Tu hijo explota emocionalmente sin una razón aparente. Para nuestros ojos, el niño HS “explota de la nada”, pero en realidad es el resultado de una acumulación de eventos, sentimientos y estímulos. Algo muy normal es que el niño tiene un berrinche una vez que se siente seguro, ya sea al meterse en el coche o llegando a casa, disparado por cualquier detalle aparentemente sin importancia. Algo típico es que terminamos llamando a nuestros hijos “exagerados” porque no entendemos que exploten de esa manera por una nimiedad. Pero, en realidad, ese detalle es la gota que derramo la Taza pues llevan acumulando una sumatoria de estímulos que incluyen ruidos, sensaciones, olores, luces, ropa molesta, etiquetas o costuras en los calcetines y un largo etcétera. En este punto, el HS ya no tiene control sobre sus emociones, su taza se desborda y sus emociones, también. Se enoja. De repente, el niño se enoja, e incluso se muestra agresivo o busca pleitos. Esto es especialmente cierto en niño pequeños que no se pueden regular o ponerle nombre a lo que sienten. Andar caminando con una taza llena de emociones es frustrante y agotador. Un niño sobre-estimulado que no puede entender qué siente o por qué lo siente y, terminan explotando como volcanes. Esto es muy común a la hora de dormir, y, aunque ya es tarde y todo estamos agotados, para ellos acostarse simplemente no es una opción; hay mucho que sacar y con ello, la frustración. Ayudando que tu hijo saque emociones intensas de una manera segura –es decir, que no lastime a nadie, es darle una herramienta maravillosa para toda su vida. Algunas ideas pueden ser: golpear un punching bag, una almohada, patear una pelota, cantar –o gritar lo más fuerte que puedan… o simplemente un gran abrazo. Llora incontrolablemente La frustración, enojo o sobresaturación se puede también manifestar a manera de lágrimas. Muchas. E incontrolables. Te rompe el corazón verlos y lo que más queremos hacer es detener ese llanto/sufrimiento, pero eso es exactamente lo que NO debemos hacer. Lo que SI debemos hacer es quedarnos ahí con ellos, si es que nos lo permiten, y permitir que sus lágrimas hagan lo que tienen que hacer, esto es, sacar todo lo que necesita salir. Nunca le digas a tu hijo Híper Sensible que deje de llorar. Asegúrale que estarás ahí el tiempo que te necesite y estén listos para hablar, si eso es lo que quieren. Hiperactividad. Tu hijo literalmente, rebota por alrededor de la casa, con una energía que parece interminable. Esta es una de las razones por las cuales suelen confundir a los HS con ADHD.  Cuando un HS esta balanceado, suele ser un magnífico estudiante, que se sienta y sigue las instrucciones, guardando todas sus emociones, experiencias y pensamientos, adentro. Esto después se presenta como un embotellamiento que tendrá que salir en algún momento, de alguna manera… y esto puede ser hiperactividad. Canalizar esa energía en actividades que pueden ayudar a tu hijo sacar toda esa acumulación, es necesario. Algunos ejemplos de actividades pueden ser correr, jugar futbol o expresiones creativas artísticas. En otras palabras, encuentra qué es la actividad que le vacía la taza a tu hijo. Dolores físicos, como la cabeza o la pancita. Nuestros cuerpos son maestros en hacernos saber cuando hemos tenido más estrés del que podemos tolerar. Si tu hijo HS se queja de dolores como jaqueca o de la pancita, escucha. Es cierto que no necesariamente tiene un virus o una bacteria dando lata, pero lo que sienten es real. Sus cuerpos ya no pueden más y los síntomas van a desaparecer si, y sólo sí, los niños descansan en un lugar tranquilo y en silencio. Algunos niños también presentan una fiebre inexplicable, particularmente al final de la semana. La sobre saturación de nuestros hijos, es muy real y te puedes ahorrar muchas vueltas al doctor simplemente haciendo caso de lo que su cuerpito solicita. Los espacios en casa son pequeños y no pueden correr o jugar como lo necesitan. Así que tenemos que ser doblemente creativos para darles lo que necesitan. Dándoles espacio y tiempo para la recuperación, es la mejor cura. En mi caso hemos descubierto un nuevo “deporte”: le pongo música de sus películas favoritas. LA MÚSICA –no la peli- y eso activa su imaginación y se pone a correr, a luchar, a pelear, a escalar montañas, cruzando ríos … yéndose a un viaje magnífico lleno de aventuras que sólo él conoce.

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¿Cuáles son los libros adecuados para Niños Hiper Sensibles?

Durante una tarde lluviosa es el momento perfecto para encontrar el gusto por la lectura y la fantasía. Pero… A veces los Niños Híper Sensibles, hacen de esta tarea una pesadilla. “¿Porqué la abuelita no acompañó a Caperucita Roja?” “¿Porqué el zorro le dijo a la Galleta que lo quería ayudar y después se la comió?” “¿Pero porqué le dio un zapato que no le quedaba bien? ¿Por qué no mejor unos tenis?” “¿Porqué le dijo eso? ¿Por qué mintió?” “¿Porqué su mamá no está con él?” Una de las características de la Persona Híper Sensible es que se fija minuciosamente en los detalles. Y, otra característica es que, se angustia. Cuando su mente –diseñada para profundizar- empieza a hacer preguntas que son difíciles de responder, la ansiedad toma el escenario y el objetivo de leer para relajarnos, se pierde por completo. Muchos cuentos para niños, si los observamos detalladamente son sumamente crueles y, si los analizas, sin sentido. Es decir, “Pero… Mamá, ¿de verdad le creció la nariz por mentiroso? ¿Qué tiene que ver la nariz con las mentiras? ¿Y qué no era de madera? ¿Pero entonces porqué se estaba convirtiendo en burro?” ¿…te ha pasado? Para Niños Híper Sensibles es posible que, sin el libro correcto, la hora del cuento resulte más angustiante que un gozo. Lo bueno de este siglo es que podemos elegir otro tipo de cuentos para que tu HS lea, cuestione y siga feliz. Aquí te van unas opciones. Evita historias que disparan ansiedad porque simplemente no sabemos qué haríamos nosotros en el lugar del personaje. Elije mejor, cuentos los tramas sencillas y fácil-de-empatizar. Los libros de Oliver Jeffers son maravillosos en este sentido. Historias de la vida diaria, como dragones que comen tacos, fiestas de cumpleaños, escuela, miedo a la obscuridad, visitas al doctor, emociones… Libros conceptuales, donde analizan o cuestionan conceptos como, “Ninguno ¿es un número?” Cuentos chistosos. O en-poderantes. “Luna y el Secreto de los Árboles” esta lleno de herramientas. Libros que se concentran en creatividad, manualidades, océanos, animales, descubrimientos científicos, etc. Definitivamente, teniendo niños tan inteligentes, encontrar el estilo literario correcto para un NHS puede ser un reto. Por supuesto que cada niño es diferente y cada uno reacciona distinto. Tal vez unos se rían y otros lloren ante el mismo libro. Posiblemente un NHS se angustie terriblemente con los cuentos del lobo feroz, pero domine perfectamente a Asterix y Obelix. Mi casa parece una biblioteca y mi hijo tiene sus favoritos que ama leer una y otra vez y otros que ni ha abierto. Hacer el esfuerzo para encontrar su estilo, definitivamente vale la pena.

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7 Tips de Cómo evitar los berrinches

Piensa en lo que le sucede a un auto si no le llenas el tanque de gasolina, cambias el aceite, o lo llevas al taller cada x kilómetros. El coche: hace berrinche. Los niños, también. Con un Mantenimiento Preventivo, atiendes las necesidades de tus hijos antes de que sus necesidades causen un atropello. Desafortunadamente, no nos dan un cuadernito con un plan preventivo de mantenimiento cuando nos convertimos en madres/padres. Pero a prueba y error, nos hemos dado cuenta que si no les llenamos su tanque con validación y reconocimiento, jugamos con ellos, dándoles tiempo uno-a-uno, permitiendo que tomen algunas decisiones, etc., puedes asegurar una avería. Y cuando el coche esta orillado con el motor descompuesto, nuestras opciones están limitadas. Es similar con los niños, son pocas las cosas que podemos hacer una vez que ya están en amygdala batallando por no meterse en su sillita del coche o tu preadolescente te miente sobre tomar alcohol con sus amigos. El truco esta en el prevenir la avería desde un principio. Así que si estás teniendo un problema constante con tu hijo, vale la pena preguntarte qué tipos de Mantenimiento Preventivo te pueden ayudar para evitar caer a un lado de la carretera tan seguido. Y si tienes más de un hijo, definitivamente no puedes estar accesible a los berrinches cada vez que tus hijos explotan, eso significa que tu estrategia parental primaria debe ser la prevención. ¿Y cómo vas a prevenir? Aquí tienes 7 tips: 1. Que la empatía y la conexión sea la manera de relacionarte con ellos… siempre. El 90% de tus interacciones con tu hijo deben de ser alrededor de la conexión, para que ella pueda aceptar el 10 % que implica la corrección. Generalmente lo hacemos al revés. Corregimos todo el tiempo y cuando queremos jugar con ellos, ellos nos rechazan. Y el Apego, que debe de ser Seguro, deja de serlo. La mejor manera de crear conexión es a través de la empatía, lo cual fortalece el apego con tu hija y eso ayuda a que tu la entiendas mejor a ella y esto la ayuda a sentirse comprendida. Esto significa que ella se sentirá segura –a salvo- contigo, cuando las emociones fuertes sucedan. En lugar de tragárselas y guardarlas en su Maleta Emocional… y que exploten en el peor momento. Con una buena guía tuya, aprenderá a procesar las emociones al mismo tiempo que suceden, y esto, la ayudará a desarrollar las herramientas emocionales para manejarlas y, con tiempo, aprenderá a regular sus acciones, aún cuando a ella no le gusten los límites que le has impuesto. 2. Busca la carcajada. Los niños coleccionan ansiedad a lo largo de todo el día y necesitan una forma de sacarlo. ¿Qué les genera ansiedad? Son pequeñas personas, algunos son Híper Sensibles, viviendo en un mundo caótico, inseguro y grande. Su cerebro apenas se está desarrollando y muchas veces se sienten sobresaturados de emociones intensas. No tienen el control de muchas cosas que les suceden en su vida, por lo tanto, se sienten jaloneados para todos lados. También suelen sentirse asustados de cosas normales y mundanas (“¿Y si la maestra me regaña?”) o más terribles, (¿”Y si mamá se muere?”) Afortunadamente, la naturaleza diseñó a los humanos con una magnífica manera de sacar el estrés: la risa. La risa es la mejor medicina y, la mejor manera de hacer reír a un niño es con juego físicos que no provocan miedo. Por eso se ríen cuando juegas a las escondidillas (o peekaboo). El juego de contacto físico también produce oxitocina, la hormona del apego, la cual construye confianza. Esto es muy importante para todos los niños, pero especialmente para un HS o alguno que haya vivido traumas previamente. Y estos traumas incluyen un cambio de tipo parental, por ejemplo, si antes les gritabas y ya no. Hay algunos expertos que dicen que las cosquillas no es la mejor forma de hacer a los niños reír, porque involucra a una respuesta fisiológica que no logra el objetivo de soltar el estrés. Además que llega un momento en que el sistema nervioso se satura y llega a ser muy molesto. Intenta “Dizque Cosquillas” en donde haces la mímica de la cosquilla, los haces reír, pero sin tocarlos.  Jugar rudo no es para todos los niños. Hay muchos HS que se sienten amenazados, así que checa bien si a tu hijo/a le gustan o no. El objetivo es encontrar la manera de sacar sus carcajadas, para eliminar el estrés y mejorar su apego. Cada niño es distinto, una vez que hayas encontrado otras maneras de hacerlos reír, dentro de tu ritual del diario, aplícalo. 3. Tiempo especial, “solo tú y yo” En la vida habitual, usualmente, nos desconectamos de nuestros familiares. Invertir tiempo especial con cada niño diariamente es tu herramienta más importante para reconectar y poder construir confianza, desarrollar auto-estima e inteligencia emocional. Apaga tu celular, (¡¡si, es en serio!!) y deja que tu hijo tome las riendas, mientras tú sólo te deleitas –no en enseñarlo a jugar- sino en tu hijo. Muchos papás me han dicho que una vez que aplicaron el Tiempo Especial, los problemas con sus hijos disminuyeron dramáticamente, ya sean discusiones entre hermanos, berrinches, pleitos de poder o cuando ellos te retan. 4. No des órdenes, dá opciones. No es lo mismo decir, “Recoge tu cuarto”, que, “¿Qué prefieres levantar primero, ¿tu pijama o tu toalla?” Darles el poder a decidir en pequeñas cosas, también les da confianza en que ellos mismo pueden tomar sus propias decisiones, elimina muchas luchas de poder y finalmente los hace autónomos -característica que agradecerás cuando sean adultos. 5. Rutinas No se trata de que seas esclava del reloj, pero rutinas regulares minimizan tu trabajo como policía, luchas de poder y aumentan el sentimiento de seguridad en tu hijo. Las rutinas también hacen que las necesidades básicas como el sueño y comida sean satisfechas antes de que explote la bomba. Cuando incorporas la conexión en la rutina, además de que tu hijo se siente amado, también hace que las rutinas avancen más suavemente, porque tu hijo es más cooperativo. Así que asegúrate de abrazar a tus hijos en las mañanas, un abrazo familiar y un high five antes de salir de casa y decir gracias a la hora de volver a verlos. A veces sirve poner un cartel con las fotos de las rutinas para que ellos sepan cuál es el siguiente paso, esto reduce luchas de poder y resistencia. Todos los niños quieren hacerse cargo de sí mismos. Recuerda que los HS se cansan y se sobresaturan más rápidamente. Si lo ves de mal humor, seguramente va a tener un berrinche monumental y sólo será por sobresaturación. 6. En casos de niños HS observa bien, ¿tú cómo estás? Si tu estás tensa o angustiada… ellos te van a sentir. Si tú estás en amygdala, ellos, por empatía, van a entrar en amygdala automáticamente. Si quieres trabajar con su cerebro superior, es importante que tú estés ahí primero …y todo el tiempo. 7. Abrazar emociones. Las emociones son un mensaje. Una vez que recibimos el mensaje, se comienzan a evaporar. Si, en lugar de recibir y escuchar al mensaje lo tratamos de empujar lejos, terminamos por sacarlo de la parte consciente de nuestra mente, pero no de la inconsciente; los sentimientos se quedan en el cuerpo, esperando a que les hagamos caso. Esto es la Maleta Emocional, porque terminamos cargando todas esas emociones hasta que tenemos una oportunidad para sentirlas y sacarlas. Y si no lo hacemos, el cuerpo se empieza a enfermar. Para evitar todo lo anterior, ¿por dónde podemos empezar? Muchas veces nuestra empatía es suficiente para ayudar a nuestros hijos a darse cuenta de lo que sienten y seguir adelante. Otras veces, nuestros hijos se vuelven chillones, demandantes e imposibles de satisfacer. Intentan pelearse con nosotros. No lo pueden expresar en palabras, pero ellos saben que no se sienten bien. Es una señal de que necesitan llorar. Abraza esas lágrimas, es la manera natural de sanación. Cuando tu hijo este de malas, agresivo o simplemente infeliz, en lugar de regañarlo o esperar a que se le pase, ve a ese comportamiento como señales tempranas, focos rojos. Es tiempo para un Mantenimiento Preventivo. Si no lo haces tendrás un berrinche en 5,4,3,2,… Y son berrinches que típicamente terminan explotando en la fila del súper o en casa de la suegra, cuando todo mundo te está mirando ( y juzgando). Es mejor que lo tenga antes, en casa, en un lugar seguro donde se siente amado y apapachado, cuando tienes el tiempo para escucharlo, empatizar sin la presión de nada ni nadie. Si ya tronó la liga y explotó aquello, ¿qué puedes hacer? Lo primero, observa cualquier irritación que tengas hacia tu hijo y cámbiala hacia un estado de empatía, para que puedas ser compasiva. Esto es esencial, porque si no lo haces, tu hijo no se sentirá seguro para trascender su enojo y llegar a la raíz del asunto que la llevó a su “mal” comportamiento. Tu meta es ayudar a que tu hijo te exprese lo que le sucede. Muchas veces no puede, claro, pero los puedes ayudar. ¿Cómo? Establece un límite amable ante lo que esta haciendo. Valida. Narra lo que ves. “Amor, estás gritando y eso lastima mis oídos. ¿Me lo podrías repetir más suave?” Si te responde, tú afirma con la cabeza. “Ahá, sí… te escucho.” Escucha todo lo que te quiera decir. Al final, puedes decirle algo así: “Ay cariño, veo que estás irritado. Lamento que esto sea tan difícil.” Tu presencia cálida va a crear la seguridad que necesita para dejar que esos sentimientos incómodos, lágrimas y miedos saquen su enojo. Si puedes mantenerte compasiva – yo sé que es todo un reto, pero el esfuerzo vale la pena porque, se va a sentir seguro para trascender el enojo y mostrarte lo que profundamente le afecta. Muchas veces lo expresan verbalmente, pero muchas otras solo necesitan llorar. Después, se sentirá mejor… y se comportará mejor, también. Recuerda que el enojo no es terapéutico. Sino lo terapéutico es poder mostrar los sentimientos más vulnerables atrás del enojo. Por eso es vital no responder su invitación al pleito, sino al contrario, crea seguridad. Tu hijo necesita un acompañante para ser valiente ante aquello que le duele, lo asusta, lo hace sentir solo o impotente. Después de un buen llanto, volverá a ser su mejor versión. Se sentirá cercano a ti. Y como pudiste abrazar su “mal” momento en un lugar seguro, te has ahorrado un berrinchón en un momento rodeada de gente criticona. Estos son los tips de Mantenimiento Preventivo. Te darás cuenta que cuando inviertes este tiempo en ellos, te estás ahorrando un montón de tiempo. Y eso es porque los hijos criados con empatía, juegos, tiempo especial, rutinas, etc., son niños que saben regular sus emociones y por lo tanto su comportamiento. Eventualmente. Recuerda que sus neuronas están todavía madurando. Los berrinches no tienen edad, los seguimos haciendo toda la vida. Y el Mantenimiento Preventivo, también, hay que aplicarlos durante toda nuestra parentalidad. De esta manera tú y tu familia pueden pasar más tiempo riendo, conectando y menos tiempo en la banqueta de los accidentados.

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20 Tips de Cómo sobrevivir al mal humor de mi pareja

Antes de entrar al tema es Muy Importante decirte que si crees que tu vida o la de tus hijos corre peligro, infórmate, busca y pide ayuda. Hay teléfonos que, dependiendo de tu país y ciudad, puedes llamar para salvarte. ¡No te esperes! Los consejos que daré son para familias que están del peor humor, pero no hay mayor riesgo. Bueno… Dicen que “para pelear se necesitan dos”.. yo no estoy de acuerdo. Para pelear se necesita solo uno que echa pleito y solito se contesta y se puede seguir así toda una vida. El problema es que es muy incómodo vivir con alguien así. Imaginate que; Estás en tu cocina con toda la mañana libre, quieres hacer un postre, juntaste todo el material, desempolvaste tu libro, lo niños empiezan a ayudar. Todo va bien. De repente, entra tu pareja y dice, “¡Mira nomás el cochinero! ¿Y quién va limpiar todo esto?” y… algo pasa con la energía. Ya no es agradable. Te empiezas a preocupar, a poner del peor humor, tienes los peores pensamientos, tus hijos te hacen preguntas y les contestas feo, y a partir de ahí todo se vuelve una bola de nieve rodando cuesta abajo. Todo el día se echó a perder. A las tres de la mañana en vela, piensas, “¿porqué pasó eso? Yo estaba bien… hasta que entró mi esposo a la cocina…” Esposo o esposa… esto no es cuestión de sexo. ¿Porqué, de un momento alegre, con una persona con mal humor, todo se viene abajo? Esto sucede por la Empatía. La empatía es la capacidad de sentir lo que otras personas sienten. Es una maravilla cuando tu bebesito de semanas de nacido, te “dice” que necesita un cambio de pañalito. Tu lo sabes / intuyes por empatía. Se sabe que la empatía existe a nivel científico por los escaneos cerebrales y, cuando sucede un momento empático, se registra mayor actividad en el hemisferio derecho del cerebro y en las neuronas espejo. Funciona de maravilla cuando las cosas son lindas. Es horrible cuando la emoción en el ambiente es desagradable. Lo malo, al igual que lo bueno, se contagia pues las emociones son vibraciones y se sienten… y más si eres Híper Sensible. Antes de llegar a soluciones, es imporante entender cómo funciona la psicología del pleito. Tu pareja no necesariamente es mala persona. Solo que de niño que nunca aprendió –porque no le enseñaron- a desahogar el enojo. El enojo es una emoción de sobrevivencia, es decir, “mato antes de que me maten”, y en ese ánimo esta tu pareja. Como no sabe cómo sacar esa emoción entonces, causa conflicto, buscando con quien pelearse. Entonces lanzan anzuelos, “Mira nomás, la casa esta ¡echa un asco!”, “Agh, ¿otra vez pollo?”, “La sopa te quedó horrible.” …son anzuelos. Si tu caes en la trampa y muerdes el anzuelo, van a tener un pleitazo épico por un detalle sin importancia como una sopa de brocoli. Y el “pescador” no se da cuenta de sus acciones. No se hace responsable de sus emociones, porque no las ve. Esta en modo sobrevivencia y, detenerse a ver, no es parte de las capacidades de el cerebro reptiliano. Además, la autorregulación en un adulto es difícil pues soleemos creer que por ser adultos tenemos la razón y no es así. El problema se agrava cuando empezamos a amanecer con miedo. Y luego la otra persona amanece de buen humor –porque gracias al pleitazo de la sopa de brocoli, ya se desahogó- pero nosotros ya tenemos la espada desenvainada. Entonces, si no inicia el pleito el “pescador/a”, la iniciamos nosotros. ¿Qué podemos hacer? ALTO. Con freno de manos, dientes, uñas y pies. RESPIRA. TOMA UNA DECISIÓN. Está en nuestra inteligencia, cerebro superior, tener una visión mayor de las cosas. Es decir, tomar la decisión de morder el anzuelo o no. Entrar al rin o no. Es una decisión Consciente. Requiere de un esfuerzo. Se necesita de mucha templanza. Posiblemente termines llorando en la noche del agotamiento. O con gastritis, colitis, migraña… si. Y más si eres HS. Pero vale la pena. Cada vez. Cada vez. Ahora, también observa: ¿eres tú el “pescador”? Tú eres el que inicia los pleitos. Si sí, gracias por tu honestidad. Quiero que, antes de soltar la caña, observa los ojitos de tus hijos. Observa el miedo que te tienen. Observa el tremendo daño que estás haciendo a las personas que tanto quieres. ¿Quieres seguir por ese camino? ¿O prefieres detenerte y buscar una salida sana de tu enojo? Encontrar una manera en la que no lastimas a los que quieres. Es perfectamente válido preocuparse y enojarse, no que no se vale es que los inocentes paguen. Una vez que hayas decidio no morder el anzuelo, aquí te van tips prácticos: Cuidate. Cuídate como prioridad máxima. Tú en tu centro. Viviendo en Consciencia. Alerta relajada. Establece límites sanos y sepárate de su energía. Puedes amar profundamente a tu pareja, pero eso no lo hace una extensión de ti. Él/ella es su propia persona. No es tu responsabilidad sanarla. Así como tú no tienes ingerencia en su cuerpo, él/ella no tiene en el tuyo. Así como no puedes hacer que sea feliz, él/ella no puede hacerte miserable tampoco. Tú puedes decidir ser feliz y pasarte de largo sus heridas que trata de proyectar en ti. Observa la situación a distancia, como un testigo. Decide qué es Lo Más Importante. Cuida bien qué y cómo le respondes Responde desde tu cerebro superior, haciéndole preguntas. O puedes validar. O repetir lo que dijo. Darle acuse de recibo. “Todos estamos de malas. Por favor cenen rápido para ya irnos a dormir.” Al momento en que validas, el enojo se vuelve el enemigo –no un familiar. O no respondas. No es la Ley del Hielo sino la Ley de la Armonía. Recuerda que todo será usado en tu contra; lo que le digas o no le digas. La única diferencia es que los argumentos (tus defensas) son gasolina para el fuego. En cambio el silencio es agua para el fuego. Espérate protestas, “No puedo decir nada porque me dejas hablando solo y ¡te largas!” “Si ya sé, me vas a ignorar como siempre…” “¡Me purga que no digas nada!” Pues si… porque le vacías su pistola. Todos. Todos son anzuelos. Tu sabes si caes en la trampa o no. Mi papá era así. El problema es que mi mamá nunca habló con nosotros nunca nos explicó qué pasaba, nos dejó con la duda de lo que sucedía, con el pánico adentro, la inseguridad, el estrés, el cortisol en nuestro sistema nervioso. No hagas eso. Habla con tus hijos. Ayúdalos a procesar estos momentos. Permita que ellos expresen sus sentimientos. Explicales objetivamente lo que sucede, “No tiene nada que ver contigo, no es que seas un mal niño, si no, él/ella esta de malas y no sabe cómo sacarlo.” Puedes ofrecer ayuda genuina a tu pareja; “¿hay algo que pueda hacer para ayudarte?” Juntas familiares ; hablen de sus emociones, afirmen lo difícil que ha sido y hagan acuerdos. Deja que todos ayuden con las tareas en casa, aunque lo hagan mal. Deja que se aburran; sigue limitando el uso de pantallas. Trata los conflictos después, cuando la histeria colectiva haya bajado. Pensando, reflexionando, con calma y respeto. Afronta los problemas de pareja… cuando ambos estén receptivos. Disimular ya no será fácil. Resuelvan No desde la bronca, conflicto o enojo, sino desde la reflexión, “¿Qué está pasando?” “Qué podemos hacer?” Hagan equipo y prometan “vamos a cuidarnos entre todos”.  Realicen actividades separados. Para reunirse después de haberse extrañado. ¡Apaguen las noticias! Esas solo nos meten en amygdala… y dudo que sean verídicas. Concéntrense en crear bonitas memorias. ¿Cómo quieres que tus hijos recuerden su vida familiar? Encuentren maneras sanas y adecuadas para sacar el enojo, haciendo ejercicio, golpeando un punching bag… lo que sea que no implique lastimar a nadie. Ni a un familiar ni a un animalito. Llama lo positivo en ellos; ocúpalos arreglando algo de la casa, cocinando, construyan juguetes de madera…lo que sea que es guste. Crea un ambiente tranquilo para que salgan de amygdala…pero si ellos deciden quedarse ahí, pues es su libre albedrío. Música Zen Si tienen jardín, salgan descalzos. Tumbense en el pasto a ver las nubes… eso te cambia toda la química corporal, produces endorfinas, reduce cualquier inflamación. Estar en la naturaleza te sana, científicamente comprobado. Para los HSP recuerden, nos damos cuenta de todos los detalles, sentimos las emociones del ambiente, vivimos las emociones más fuertemente y, por lo tanto nos sobresaturamos más rápidamente. Para desaturarnos, necesitamos más tiempo para pensar, analizar y procesar o nos enfermamos. Entonces escriban un diario, busquen su tiempo a solas, de paz y silencio. Mucha conexión interna para ir midiendo “todavía aguanto”…”ya estoy a punto de tronar”. Enseña a tus hijos a vivir en consciencia a través del ejemplo.  Si te sientes viviendo en medio de una tormenta… y no puedes cambiar nada a nivel externo, entonces, todo el trabajo tiene que ser interno.  Lo interesante va a ser, una vez que pase la tormenta, ¿Cómo vamos a ser? ¿Cómo nos habremos fortalecido desde adentro?

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Un intento de entender la vida desde su grandeza

Karen Brody enseña sobre “abrazar los opuestos” Durante sus meditaciones pide que sientas una emoción, la que quieras. Y luego la emoción opuesta. Y luego que sientas a ambas juntas. O pide que sientas frío en tu cuerpo –como si estuvieras rodeado de hielo-, luego calor –como si te estuvieras quemando- y luego ambas sensaciones. El objetivo es aprender a abrazar los opuestos. Esta época trata justamente de eso. Por un lado estamos tranquilos en casa, sin tener que salir corriendo al trabajo o a las escuelas. Al mismo tiempo estamos preocupados porque “¿y qué va a pasar el mes que viene?”. Son dos grandes opuestos que la vida nos trajo. Y no podemos cambiar nada. Esto es abrazar al Yin y al Yang. Ambos hacen una totalidad. Así es la vida; cuando vamos a trabajar, tenemos dinero pero no podemos estar con nuestros hijos. Cuando salimos de casa, manejamos el auto, andamos con mil prisas, compramos cosas y el planeta se contamina. Cuando tenemos libertades tenemos problemas en qué cosa decidir. Cuando no hay libertad, tenemos el problema que nos sentimos… pues, como nos hemos estado sintiendo… en estado de sobreviviencia. Todos somos luz y sombra. Por cuestiones sociales hemos aprendido a esconder la sombra… pero ahí esta. Opuestos. Entendiendo y aplicando las enseñanzas de Brody, que nos resultan muy útiles en momentos actuales, aprendiendo a abrazar posiciones aparentemente contradictorias debemos empezar por nosotros mismos. Pudiendo abrazar lo interno, podremos abrazar lo externo. Pero tiene que ser en ese orden. Primero adentro. Luego afuera. Aceptamos nuestros sentimientos de calma (no prisas) y angustia/miedo/confusión. Para después aceptar los sentimientos de nuestros familiares y sus propias contradicciones. El objetivo final podría ser un intento de entender la vida desde su grandeza. Desde su totalidad. Nosotros lo podemos interpretar como queramos, pero al momento de ver un poco más ampliamente podemos ver –y sentir- un alivio. Pues hay un círculo que abraza el Yin y el Yang. Ahí esta la perfección.

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¿Qué pasaría si te dijera que los conflictos con tus hijos pueden terminar?

¿Qué pasaría si…? ¿Qué vas a aprender a saber qué hacer durante los momentos críticos? ¿Qué tú puedes dejar de vivir histérica y, en cambio, ser tranquila, compasiva y sabia? ¿Qué puedes tener relaciones cercanas y amorosas con tu familia? ¿Aceptas la invitación? Como madres/padres sabemos que no queremos cometer los mismos errores que hicieron nuestros papas, porque sabemos cuánto nos dolió.  Sabemos que nuestra infancia no determina lo que podemos ofrecer a nuestros hijos.  Sin embargo, en el momento álgido regresamos a esas tácticas porque no sabemos qué otra cosa hacer. Nadie la pasa bien. Sabemos que los estamos hiriendo. Pero no sabemos qué otra cosa hacer. Tu abuela te da un consejo (“más vale una buena nalgada a tiempo”), tu mamá otro (“dile que no sea tonto, que te obedezca”), tus amigas otro (“yo me paro ahí como policía y no me muevo hasta que lo termine –y si me desespero lo hago yo– ¡Oyeee, tiene que sacar buenas calificaciones!”) y tu ¿vives en conflicto porque ningún consejo te late, pero no se te ocurren otras tácticas? Somos una generación de padres de familia muy confundidos y no sabemos ¿cómo ser un líder asertivo sin hacerlos pedazos? ¿Cómo apoyar su espíritu fuerte sin volverlos tiranos? ¿Cómo lograr que nos escuchen? ¿Cómo acompañarlos sin helicoptereárlos? Y lo más importante: ¿Qué debo hacer para preparar a mis hijos para el mundo? Los síntomas familiares que has estado sintiendo indican que ya es necesario un cambio, ¿debes seguir postergándolo? Tomando el Taller de Disciplina con Conexión y Respeto, no aprenderás tácticas o fórmulas que funcionan de maravilla en el libro pero sólo ahí. Sino conocimientos profundos de cómo funciona el cerebro humano para que seas asertiva con tus niños. Evitarás las luchas de poder, los berrinches, los gritos, los pleitos y un tiradero de tiliches en casa. Tomando este taller sacarás a tu hijo que parece que entró a una «adolescencia temprana» desde los 2 años y, por más esfuerzos que tu haces, no sale de ahí. Que les hables muy fuerte por que no te hacen caso y, después de la gritiza, te sientas con culpa. La frustración terrible que se vive cuando el niño nos reta, nos muerde, nos pega o es grosero. Ya no vivirás todo el día de pésimo humor, temiendo el tiempo que pasarás con tu hijo. Evitarás el sufrimiento de no saber cómo calmar a la fiera y la desperación de no saber qué hacer en los momentos álgidos. Evitarás que la tecnología sobrelleve a tus hijos. Y como cereza del pastel, ya no discutirás con tu pareja sobre cómo educar a tus hijos. Si quieres evitar  todo esto, inscríbete en el Taller de Crianza con Conexión y Respeto. En donde aprenderás no sólo cómo lidiar con tus hijos sino cómo disfrutarlos otra vez, a través de entender cómo funciona su cerebro, entendiendo porqué las herramientas típicas de crianza no funcionan, sabrás como bajar la histeria colectiva, qué hacer cuando se ponen rebeldes. Cómo comunicarte efectivamente a manera de que no sólo te escuchen sino que también hagan lo que les pides ¡y de buenas! Y lo más importante: Aprenderás qué es lo que tus hijos realmente necesitan para ser emocionalmente inteligentes, responsables e independientes para que eventualmente maduren y –no sólo sobrevivan, sino– triunfen en este mundo.  Mi plegaria ustedes es que sean una familia realmente feliz. Que apliquen los conocimientos aprendidos para tener un Apego Seguro con sus hijos. Que construyan cimientos sólidos para criar adultos felices, exitosos, con confianza en sí mismos, en sus dones y en sus talentos. Y si algún día tus hijos te dedican una carta, que sea de amor y mucha gratitud.

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Cuarentena para los Híper Sensibles (pt2)

Leer la parte 1 Hoy, me fue difícil despertar y darme cuenta que las cosas siguen igual… No me importa no salir de mi casa. Tampoco me afecta cuidar a mi hijo. Al contrario, me encanta. Lo que sí me afecta, es mi tiempo. Realmente necesito mi tiempo sola. Realmente. Como el aire. Necesito ordenar mis ideas.  Necesito hacer mi yoga en paz y quietud. Me afecta, más de lo que me gustaría admitir, el cambio total de estructura, orden, horarios (y mira que soy un desastre en los horarios) me afecta que mi casa este echa un verdadero tiradero. Me afecta tener que dejar de hacer mis cosas para ser su maestra, cosa que no tengo la menor remota idea de cómo hacer… Las necesidades del mundo se contraponen con las mías. Pero justo ayer aprendí que, para poder aligerar nuestra carga, debemos aprender a ver lo negativo como regalos. Suena fácil. No lo es tanto. Y menos cuando andamos enojados. Sobreviviendo. En Amygdala. Hay que despertar al cerebro superior y preguntarnos, ¿para qué me esta sirviendo esto? Para los HS, como estamos programados para la sobrevivencia, de alguna manera nos sentimos responsables de hacer algo. Palabra clave: HACER. Y esto de encerrarnos en casa, no es sinónimo de hacer. Y eso me tiene muy confundida. He leído y visto, en realidad muy pocos videos y artículos. Siento que envenenan mi alma. Que no me sirve para nada. Que no puedo ayudar en nada. Y también porque siento, con un 99.9% de seguridad, que nunca vamos a saber La Verdad de esta situación. Toda la información se opone, se contradice… todo esta súper mega extraño. Nada, absolutamente nada, me hace sentido. Nada. Y entre más lo pienso, menos entiendo. Yo me encierro con mi niño y mi esposo; prácticamente porque todo esta cerrado y no tengo a dónde ir. Practico mi yoga para mantenerme en la luz –y en la cordura mental. Y ya. No sé qué más hacer. No puedo hacer más. No puedo hacer nada por la economía mundial, ni por los enfermos, ni por… Como buena HS no encuentro mi lugar en esta situación. Y le he dado más de dos mil vueltas. ¿Qué es o que va  a pasar? Quien sabe… pero, la verdad es que, nunca sabemos. Nunca sabemos si mañana nos cae un camión encima. Nunca sabemos si mañana perdemos la chamba. En realidad –pandemia o no- lo único que tenemos es el momento presente. ¿Qué es lo que sí puedo hacer? Hoy leí un artículo que, siento que sí me sirvió. Aquí les traduzco un poco sobre lo que dice. El artículo plantea tomar la decisión consciente entre: ¿Me entrego al sistema operacional actual de “víctima”?  O, ¿reclamo mi derecho a ser “Creador Consciente?” El primero esta basado en miedo. El segundo, en amor. El “Víctima” se siente atado de manos, por un lado y, por el otro, se amarra ante cualquier cosa que le de un sentido de control y seguridad. El “Creador Consciente” se siente poderoso porque entrega el falso sentido del control y confía en la inteligencia de la vida. En el diario se nos olvida que nada, en realidad, esta garantizado. Cambios radicales se pueden dar en cualquier momento. Decisiones de alma, las podemos hacer en cualquier momento. Y eso no se nos debe olvidar. En el ajetreo del día a día, las estamos tomando, hacemos daño y no nos damos cuenta. Ahora que tenemos el tiempo, podemos detenernos 5 segundos para pensar y decidir. Podemos decidir vivir enojados contra nuestros hijos cualquier día… sólo que ahora nos están mirando de muy-muy cerca. Todo el día. Y lo peor es que: están asustados. Entonces nos miran desde su amygdala. Desde sus sentimientos no resueltos. Desde su trinchera. Y están formando su Sistema de Creencias en base a como reaccionamos nosotros. Podemos ponernos a limpiar la casa enojadas. Podemos pedir su ayuda. O podemos rendirnos ante el tilichero y dejarlos jugar en santa paz. Eso no importa. Lo que sí importa es la energía; la decisión de amor o enojo que tomamos con los que están cerca. Observando. Aprendiendo. Podemos decidir quedarnos en amygdala. O podemos decidir subir hacia el cerebro superior. Y no esta fácil, porque la energía es de miedo e incertidumbre. El aire que se respira –la energía que los HS sentimos por empatía- no esta linda. Y es muy fácil caer en la trampa. Yo no he sentido miedo; pero sí enojo. Es el mismo departamento.  Y vaya que me ha costado salir de ahí. Sobre todo porque no me había dado cuenta. Y porque no entendía nada. Sigo sin entender. Pero ya me di cuenta. No está fácil esta cuarentena. Pero cualquier cosa linda también es posible. Solo es cuestión de decidir. Mi propuesta es: Dejemos de buscar la respuesta (afuera). Seamos la respuesta (adentro). Proyectemos amor desde adentro hacia fuera; porque nuestros hijos nos miran. Aprenden y Aprehenden. Y, también, porque nosotros merecemos ser felices, sea cual sea la experiencia externa. Thich Nhat Hanh, dice: “Respira. Pon toda tu atención al inhalar. Regresa a tu cuerpo. Habita tu cuerpo. Eso te toma 2 segundos. Y después dile a la persona que tienes enfrente: “Aquí estoy para ti. Te ofrezco mi presencia.” Es lo mejor que podemos hacer.”

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Los niños Híper Sensibles en Cuarentena (pt1)

Cuarentena para los niños Híper Sensibles Hay de todo, ya lo hemos mencionado. En mis años de trabajo como Parenting Coach, no me he encontrado un solo HS parecido a otro. Todos son únicos, mágicos e irrepetibles. Durante este encierro, hay algunos felices de la vida jugando en la quietud de su casa, sin tener que recibir todos los estímulos del cole. También, en el otro extremo, se encuentran los vueltos locos que vuelven locos a los demás, porque no pueden de la aburrición… o angustia. Para la mayoría de los HS, la rutina es importante porque les da seguridad. Y este encerrón implica un cambio, de no salir, ni para hacer ejercicio que tanto nos ayuda. Y encontrar la seguridad en un cambio tan radical puede ser confuso para los pequeños. A mi niño en particular, le ha afectado un montón, su cambio de rutina, la falta de ejercicio, el tema del virus le da miedo y, después de mil horas de jugar, se aburre. Ha estado de mal humor y no quiere cooperar en nada. No quiere hacer el agua de limón, ni levantar su pijama del sofá, ni leer, ni dibujar, ni … nada. No es fácil. No es fácil para un HS –que esta equipado para la sobrevivencia- saber que hay un virus tan peligroso que nos obliga a estar encerrados en casa durante semanas. Y que no hay nada más que podamos hacer. Eso los angustia al grado de entrar en amygdala (la parte del cerebro que controla estar en modo sobrevivencia huyendo, peleando, congelándonos o desmayándonos) pero… sin poder hacer nada; sin tener la opción de, ni siquiera, huir. Y esto les hace sentir mucha, mucha impotencia. Todavía con un león sabes que puedes correr, pero un virus microscópico… ¿qué puedes hacer? O si la manera natural de reaccionar de tu hijo es el pelear, pues se anda peleando con los hermanos y contigo, pero ¡de lo lindo! No te angusties. Es su miedo. Es su forma de reaccionar ante la situación. Mi hijo también anda de malas. Y, entendiendo cómo funciona su cerebro, lo puedo comprender. Anoche mi hijo y yo, platicamos. Si ves muy sacados de onda a tus hijos, te sugiero que hagas lo mismo, puedes preguntar algo así: “¿Qué es lo que más te afecta de esta situación?” Escuchen. Hagan una lista. “¿Hay algo que yo pueda hacer para ayudarte?” Escuchen. Hagan una lista de planes y acuerdos. Y apliquen las ideas. No hay manual de sobrevivencia mas que la brújula interna. Sigámosla. Leer la parte 2

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Durante esta cuarentena me he dedicado a hacer limpieza…

…y me tropecé con un montonal de tiliches que ni sabía que tenía guardado. Entre ellas esta foto. Aquella niña Altamente Sensible que todo observa. Callada. Seria. Sin una gota de duda. Percibiéndolo todo. Llegando a sus propias conclusiones sobre ese momento tan intenso –como lo es “Carmen, te dije que te peinaras. Bueno, ya …siéntate aquí y sonríe para la fotografía. ¡Que sonrías! Carmen… ¿Carmen? ¿Estás ahí?” He de haber estado escaneando al fotógrafo. O cuestionando seriamente la importancia de sonreírle a la cámara. O ambas. En estos días, he tirado un montonal de cosas que ya no me representan, como mis trabajos de la universidad. O que me traen malos recuerdos como mi graduación de sexto de primaria. O todo lo que yo pensé que iba a necesitar para hacer un Currículum interesante. He guardado todo aquello que en su momento tocó mi corazón, como algún recorte de una revista, una libreta de Snoopy y algunas de mis fotos, para recordar a aquella niña sabia e intensa. Esa niña de mirada pesada como yunque, -de alguna manera, casi inexplicable- ha sobrevivido. Sí perdió su identidad, claro que sí. Pero solo un tiempo. Recuperarme ha sido un trabajo de décadas. He tenido que ser muy valiente y he llorado mucho. Paso a paso. Capa por capa. Año tras año. Ahora, ya sé qué soy. Quién soy. Ahora ya puedo decir que vivo cómoda bajo mi piel. Que la gente se sigue incomodando por mi mirada de yunque. Pues sigo observando. Callada. Seria. Aunque, con varias gotas de duda. He de haber tenido unos 7 años. Lo mismo que mi hijo ahora. Él tampoco sonríe para la foto. Si algún día te tropiezas con tu niño interior, como yo hoy con la mía. Dile que todo esta bien. Que estás aquí para cuidarle. Y que ahora ya entiendes por qué se comportaba así: “eres Altamente Sensible”.

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Las mujeres y su energía Altamente Sensible

Hace algunos años fui a una marcha por el cambio climático. En cuanto llegué, ya me quería ir. Me tomó una semana curarme de la cruda energética. Desde ahí supe que no era lo mío. Cuando fue la marcha por los Derechos de las Mujeres, viví una cruda moral porque no encontré la manera de empujarme a mi misma para ir, aún sabiendo la importancia del evento. Luego ya supe que sí hubo trifulcas, que una amiga fue con su hija y salieron huyendo de ahí. No critico PARA NADA a las que decidieron ir, es más, las respeto, las admiro y les agradezco por levantar un grito que yo no puedo hacer. Pero como buena HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible en castellano) me que quedado procesando esto… y esto es lo que he pensado… se los comparto más como confesión y ustedes me conocen, saben que lo hago con el corazón en las manos. Las protestas, las marchas, las trifulcas, incluso las guerras son Yang. Y las mujeres somos Yin. La noche es Yin… y eso no nos hace ser pasivas ¡para nada! Muchas cosas suceden en la noche, hay muchos animales nocturnos y los leones son uno de ellos. Pero… mientras los hombres (Yang) hacían guerras, las mujeres (Yin) hacíamos agricultura. Con el paso de los siglos las sociedades se han vuelto cada vez más complicadas y, el campo, una lejana memoria. Nuestra manera de sobrevivir ya no esta en la danza de la lluvia, sino de la ciudad. Desde el siglo XIX hemos estado pidiendo a gritos, marchas, huelgas y todas las herramientas que se nos han ocurrido, respeto y un lugar en una sociedad masculina. En 1890’s con todo y corsets andábamos peleando por derecho al voto, del trabajo, jugando tenis, montando caballos y sanando a los enfermos. Pocas cosas nos detienen. En esta lucha por nuestros derechos, nos hemos convertido un poco Yang. Y, desde mi punto de vista, esta bien. Esta bien navegar entre lo Yin y lo Yang… eso es lo que hace el balance. Al mismo tiempo… se nos ha olvidado que nosotras, las mujeres, somos las que generamos la luz del mundo. Es un hecho. Y los hombres de ahí se alimentan, la transforman y producen otras cosas. Si nosotras somos el origen de la luz, generar luz enojada es como envenenar el pozo de agua. Ir a una protesta, de alguna manera es hacer ruido (yo soy totalmente pro-ruido), o sea que esta bien, porque generan cambios. Pero es echar gasolina al fuego porque parece ser líquida. Es echar más de lo mismo. ¿Qué debemos hacer? Combatir una cosa con su opuesto. El fuego se combate con mucho aire, (como cuando apagamos una vela), o tierra, o agua… tenemos muchos otros elementos. Si le entramos a la jugada, mas nos vale hacerlo de manera consciente. Entonces, mi invitación es la siguiente. Regresemos a nuestra naturaleza Yin, hagámonos conscientes de ¿qué tipo de luz estoy generando? ¿Qué necesito hacer para que se vuelva luz luminosa y amorosa?  Cuidemos la calidad de luz que producimos con nuestros pensamientos, emociones, cuidados, paciencia, cariño… si nosotras hacemos “agricultura de la sociedad”, cuidándonos a nosotras mismas, a nuestras plantas, a nuestros hijos y parejas… entonces, ahí sí, las cosas van a cambiar en serio. Desde la raíz. Porque nosotras somos El Origen.

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25 Preguntas para tu hij@ a la salida del colegio

Seguramente ya te ha pasado. Pasas por tu hij@admin Híper Sensible y le preguntas cómo le fue en el cole y, si te responde, es con un gruñido o con un “bien” a secas. Recuerda que hay que darle un tiempo para la des-saturación de su Sistema Nervioso Central. Puedes preguntarle si quiere música o no, o mejor maneja en silencio a casa. Dale el tiempo que necesite. Ya cuando lo veas listo para tener una conversación, puedes hacerle algunas de estas preguntas. Asegúrate de dejar el celular y darle el 100% de tu atención. ¿Con quién jugaste en el recreo? ¿A qué jugaron? ¿Fueron amables contigo? ¿Alguien se lastimó hoy? ¿Alguno de tus compañeros faltó? ¿Qué te hizo reír? ¿Algo te hizo sentir preocupado o asustado? ¿Qué cosas nuevas aprendiste hoy? ¿Cuál fue la regla que hoy te costó más trabajo seguir? Si pudieras elegir a alguien de tus amigos para que juegue contigo mañana, ¿quién sería? ¿Qué fue lo mejor que pasó hoy? ¿Y lo que menos te gustó? ¿Te sentiste frustrado en algún momento? ¿Alguien te ayudó hoy? ¿Qué fue lo que más te gustó de tu maestra hoy? ¿Y lo que menos? ¿Viste a tu hermana/o en algún momento? ¿Alguien hizo algo chistoso hoy? ¿Qué leyeron hoy? ¿Te sentiste seguro? ¿Te comiste todo tu lunch? ¿Qué hicieron en la clase de arte, deportes, música… hoy? ¿Qué hiciste hoy que te hizo sentir orgulloso? Si pudieras describir a este día con una palabra, ¿cuál sería? ¿Cómo calificarías al día de hoy del 1-10? ¿Qué se te ocurre que podrías hacer para mejorarlo? Si te fijas las preguntas son específicas y sobre un tema en concreto. ¡Obviamente no le dispares todas! Elige dos o tres y de ahí sale una conversación. El fin es que tu hijo sepa que su vida te interesa. Y es a base de preguntas que los ayudamos a procesar el día. La conversación es un magnífico sanador, además de que los une, fortaleciendo el apego.

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12 tips para guiar a tus hijos a enojarse adecuadamente

Usualmente cuidamos a nuestros hijos asegurándonos que tengan suficiente comida, un techo, una cama… pero eso no es lo único que importa. Muchas veces se nos olvida lo importante que es cuidar a nuestros hijos a nivel emocional. Solo porque nuestros hijos estén cuidados a nivel físico, no significa que el tema emocional este cubierto. Las dos áreas no son las mismas y tampoco van tan mano-con-mano como podríamos creer. Los niños descuidados a nivel emocional, suelen sentir que algo esta mal, pero normalmente no se dan cuenta qué es descuido y, generalmente, internalizan su dolor y siguen su vida como mejor pueden sobrellevarla. Pero el chiste de esta vida no es meramente sobrevivir, sino vivir felices. Y la felicidad es una emoción… que hay que trabajar también. Como mamás/papás, nos toca enseñarles cómo lidiar adecuadamente con sus emociones. No es complicado y los beneficios que obtendrán les durará para el resto de sus vidas. ¿Por dónde podemos comenzar? Con nosotros mismos: Habla de tus sentimientos: Ponle nombre a lo que sientes tú. No los dejes adivinando. No los dejes creyendo que el problema son ellos. Explícales cómo manejas tú tus propias emociones: Debe saber que embotellar las emociones no es algo bueno, ni para su mente, ni para su cuerpo. Sé un buen ejemplo a seguir: Cuando explotes –porque sucede- ten en cuenta que ellos te imitarán. Cuando te controles –porque sucede- ten en cuenta que ellos te imitarán. Si perdiste la paciencia y explotaste, hazte responsable: Ofrece disculpas y reconecta. Nada de, “Pero es que tú…” “Fue tu culpa porque…” ¡Nada! El tiempo para enseñar ya se nos fue, es momento de reconectar. Con ellos: Enséñales a reconocer sus propias emociones: Daniel Siegel llama a este proceso “Nómbralo para domarlo” Cuando estén enojados es bueno que ellos sepan que están enojados. De esa manera podrán confrontar la situación de una manera más adecuada. No permitas que sufran emociones y no las puedan expresar adecuadamente. Pregúntales cómo se sienten: Pídeles que te muestren cómo se sienten. Permite que se expresen ante ti. Cuando los veas que algo traen en sus mentes, pregúntales. No los hagas sentir que están haciendo algo malo por sentirse como se sienten. Nadie puede detener a sus emociones. Solo porque nos parezca que ellos están reaccionando de una manera distinta a lo que nosotros quisiéramos o creemos, no significa que ellos están cometiendo o sintiendo algo que no deben cometer o sentir. Ellos son sus propias personas y nosotros debemos recordar eso. No aplastes su individualidad: Permite que se expresen. No los apachurres. Si quieren usar rojo con morado y café, permítelo. No los forces a usar combinado solo porque a ti te parece mejor. Recalca la importancia de la plática positiva con uno mismo: Recuérdale a tus hijos, una y otra vez, la enorme importancia que tiene hablar positivamente de si mismos. Cuando están alterados o estresados, necesitan saber cómo recordar que todo estará bien. Necesitan aprender a auto-motivarse. Hablen de emociones incómodas… o socialmente-no-aceptadas: Obviamente la tristeza/miedo/envidia/vergüenza etc., no son cómodas, pero son inevitables. Ellos necesitan saber que es normal y que todos las sentimos. Permite que se expresen a través del arte y otras formas de expresión parecidas. El arte es una de las mejores maneras para expresar emociones adecuadamente. Asegúrate darles el espacio para hacerlo. Sin críticas de ningún tipo. Salgan a tomar el aire libre… aunque sea al jardín. Funciona de maravilla, cada vez. Y si lo hacen descalzos, ¡mejor! Establece límites sin ignorar a tus hijos. Asegúrate de que tus hijos sepan que cuando se trata de emociones, es importante que piensen antes de actuar. Que si se sienten mal, no deben reaccionar en contra de los demás. Hay consecuencias detrás de cada cosa que hacemos. Y podemos lastimar a aquellos que amamos. Y si ya los lastimaron, es bueno que sepan que ofrecer disculpas y/o enmendar su error es perfectamente válido. Asegúrate de que se sientan cómodos platicándote cualquier cosa. Que ellos sepan que cuentan contigo en las buenas, en las malas, en las vueltas y en las volteadas. Pero para eso se necesitan sentir seguros, con confianza, sabiendo que nunca los vas a criticar ni juzgar. Puedes también usar libros o herramientas de ese estilo para hablar de las emociones… y otros temas emotivos. Recuerda que los Híper Sensibles tienen una reacción emotiva más alta que los no-sensibles. Una atención cuidadosa de sus emociones ¡es primordial! Es importante también hacerles saber que esta bien que sientan lo que sea que sienten. Nunca los avergüences por sus emociones. La salud emocional es el origen de la salud física.

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El dolor de cabeza de fin de semana

Lo llaman el Weekend Headache… Una hermosa mamá, presidenta de una asociaciones altruistas, tiene a su hija con una enfermedad muy grave. Han sido dos años de doctores, hospitales, sustos, noches sin dormir y vueltas al hospital durante la madrugada. Ahora que su hija ya esta un poco mejor, ella se esta empezando a relajar, sin embargo el cuerpo de esta madre, ya está diagnosticado con migrañas crónicas y una enfermedad autoinmune. “No tiene sentido”, me dice, “este año ha sido más tranquilo.” Tiene todo el sentido del mundo. Para el ojo no-sensible, no tiene sentido. Pero para el sistema nervioso central de la Persona Híper Sensible, sí. Verás, el estrés se acumula. Como tabiques. Uno sobre otro. Cuando llega el momento en que el cuerpo ya no puede más, explota. Puede explotar con migrañas, dolores de panza, mareos, desmayos, gripas monumentales… cualquier cosa que te tumbe y te deje quieta un rato mientras la sobresaturación de tu sistema nervioso central, poco a poco, se vacía. Una amiga presenció un asesinato en la calle, le tocó ver la histeria y todo el horrible show. Esa tarde cayó con una gripa monumental. Ella es HS y lo sabe. Sabe que se enfermó por el susto, literal. Cuando yo estaba en la universidad, a la mañana siguiente de entregar el último examen, caía con una griponón que me tumbaba durante 15 días. El problema viene cuando tenemos un trabajo de todo el año, es decir, cuando no hay vacaciones entre semestres. Y el estrés es constante. La maternidad es un trabajo 24×7 sin paga y mil responsabilidades. Y si a eso le agregas una enfermedad delicada, el nivel de estrés se quintuplica y el cuerpo HS truena, como el de mi amiga. Esto no va a cambiar. No hay manera de cambiar cómo funciona nuestro sistema nervioso. ¿Qué sí podemos hacer? Dense descansos, diarios. Semanales y semestrales. Según Elaine Aron un HS debe descansar una vez a la semana (además del fin de semana… los miércoles, por ejemplo), una semana al mes y dos meses al año. Si ya sé… está cañón. Pero sí nos da una perspectiva del nivel de descanso que necesitamos y de los cambios que debemos hacer en nuestras vidas para mantener a nuestro cuerpo sano. Y hay cosas de las cuales no nos podemos escapar, para esas, lo ideal es encontrar un método de meditación que realmente te desconecte (de la situación) y te conecte (internamente). He estado en contacto con muchos HS que van a masajes y cosas que no les sirven a largo plazo porque buscan la paz de manera externa. El cuerpo se relaja y se llena de endorfinas durante un rato pero, saliendo del masaje, encienden su celular y en un minuto la mente regresa al el estrés, los pensamientos vuelven a tensar el cuerpo… Si ese es tu caso, te invito a reentrenar la mente: a soltar. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero, en cada respiro, cada exhalación suelta, y otra vez, suelta. Y otra vez, inhala y al exhalar relaja los hombros. Y otra vez, exhala y relaja el cuello. Y otra vez.. Es decir, hay que reentrenar a nuestra mente sobre-analítica a soltar y a sanar a nuestro cuerpo HS. La vida nos avienta cosas que no podemos controlar, lo único que sí podemos controlar es nuestra manera de reaccionar. Podemos estar todos estresados y enfermos o podemos recordar que la vida sabe lo que hace y entonces, confiamos, soltamos y seguimos respirando. Entonces, pues, te invito a ser bondadosa contigo misma.

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¿Te aterra hablar en un podium, en público?

Una Híper Sensible en la presentación de su libro… Para empezar, el horario que me dieron fue domingo a las 6pm. Cualquier Híper Sensible que haya ido a la FIL (Feria Internacional del Libro) sabe en ese horario sabe que es motivo de terror. Los ríos de personas son espeluznantes. Ya desde ahí me encontraba bastante mal. Es decir, estuve bastantes semanas con el agobio. Para seguir, en mis conferencias me es muy fácil parame al frente a hablar lo que dicen un montón de científicos, cuyo trabajo ha sido comprobado. Además, las estrellas del show son siempre los hijos de las mamás que van a consultarme y mi tarea es ayudarles. Y nadie me toma mil fotos con flash durante mi discurso. Me encontraba bastante nerviosa por el hecho de hablar sobre mi trabajo, aquel al que le puse corazón, alma y lágrimas durante doce años. Llegar a ser publicada había sido la culminación de todos esos años y yo me sentía solita en el escenario con todas las luces apuntando hacia mí, e, igual que un venado en medio de la carretera; igual que un HS en total amygdala: estaba congelada. Petrificada. Apanicada. Para sumar al shock de sensaciones internas: me empezó a doler la cabeza… ¡obviamente! Y como cereza del pastel, me salió un grano en la nariz… ¿y por qué no? Me fui con dos horas de anticipación para ver otra presentación y ver cómo era el rollo, prepararme psicológicamente, saber, ver, analizar, procesar, ir al baño como setenta veces… todo lo correspondiente. Cuando el evento al fin comenzó, me subieron al podium, me dieron el micrófono y me hicieron la primer pregunta, debo confesar que no estoy consciente de lo que dije. Hubo un momento en el que me di cuenta levemente que no estaba diciendo nada coherente y que no estaba encontrando las palabras para decir lo que yo quería así que repetí lo mismo como mil veces…  En otro momento, conté un pequeño suceso del cuento y casi me suelto a llorar… ay no, no, no… Desde mi punto de vista HS, fui un verdadero desastre. En cambio desde el punto de vista de mi esposo estuve muy bien. Que sí fui coherente. Me dijo que estaba orgulloso de mi y todas esas cosas lindas.  Vamos a creerle a él, ¿vale? Los de la editorial fueron súper amables conmigo. Estoy profundamente agradecida con las personas que fueron. Amé responder la preguntas que las niñas me hicieron y firmar los autógrafos fue mi parte favorita. Lo hice con el corazón. De verdad. Internamente, fue una vivencia muy extraña. Por fuera todo estaba bien. Pero por dentro había nubosidad, confusión batida con histeria. Mi cuerpo y mi mente Híper Sensible / Híper Saturados, no estaban bien. Salí de ahí con dolor de cabeza, espalda, pies, corazón, alma… Llegué a mi casa y lo primero que hice fue quitarme los aretes porque pesan. El maquillaje porque pica. Las botas porque aprietan.  Me quería quitar la cabeza también, pero es o no se puede quitar. Ella se desahogó de otra forma: con sueños inquietantes. No dormí bien. Obvio. Al día siguiente me encontraba con una profunda depresión. “No os alarméis” como diría mi abuela. Ya sé lo que me sucede: después de un evento así de estresante, me deprimo. Como si la energía se me agotara y ando triste. Lo único bueno de tener amplia experiencia en la depresión es que ya sé qué debo hacer: yoga. Restaurativa. Meditación. Calma. Tranquilidad. No hablar con nadie. Darme chance. Y ya. Al rato, para cuando fui por mi niño al cole, ya estaba casi totalmente bien. Al saber cómo funciona el cerebro HS ya sé que no debo suicidarme, ni si quiera ponerme a pensar. Ya sé que es cuestión de descansar y des-saturar el sistema nervioso central. Y ya. Te cuento esto, no como queja, tampoco como confesión de los secretos tras bambalinas. Sino para ayudar: si te aterra pararte sobre un podium y hablar con micrófono o si alguna vez has pasado por algo similar sepas que: no pasa nada. No es el fin del mundo (aunque así se sienta). No es que seas mal agradecida o que no sepas triunfar, ni nada de eso. Es sobre-saturación. Nada más. Y hay que tomarse el tiempo para regresar a tu centro. Tal vez la yoga no sea tu fascinación y prefieras armar rompecabezas. O darle con todo al punching bag. No sé. Haz lo tuyo.  Si ves a tu hijo HS cayendo en colapso nervioso después de la temporada de exámenes o después de una competencia, es lo mismo. Y el remedio, no es ni terapias, ni medicinas, ni le busques nada extraño… solo déjalo descansar. Todo el tiempo que necesite. Ya estará fuerte mañana. O pasado mañana. Así funcionamos. Y no hay más que hacer. Hay que darnos chance.

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Si, el jarrón del siglo «dieciquince de la bizcabuela»… ese mero…

Yo no había dormido bien –suficiente razón para ponerme del peor humor.  Había estado haciendo un frío horrible –suficiente para ponerme del peor humor. Había estado cocinando toda la mañana –suficiente para ponerme del peor humor. Había tenido dolor de cabeza toda la tarde –suficiente para ponerme del peor humor. Mi hijo me había dado un cabezazo en la nariz (que todavía me duele) –suficiente para ponerme del peor humor.  Sobra decir que no estaba teniendo un buen día. Conforme avanazaba la tarde, me daba cuenta de que mi Taza de la Tolerancia se estaba desbordando de llena y, mi amygdala, a punto de tomar posesión de mando como un montón de caballos salvajes. “Tranquila, tranquila, respira” me dije a mi misma más de diez veces.  En un momento de desesperación, me senté lejos para darme mi espacio. Mi hijo se acercó, me pidió que le contara un cuento y lo hice. Casi me sentí bien. Vi la hora y dije “ve a acomodar la sala, ya es hora de bañarte y dormir”. Tomó sus muñecos, sus zapatos y sus libros. Estaba intendanto acomodar los libros en el librero con todas esas cosas en las manos. Parpadeé. Vi al jarrón girar en cámara lenta. Parpadeé. Yo estaba demasiado lejos y también con cosas en mis manos. Parpadeé. ¡¡PRASSS!! Pude haberle gritado hasta de lo que se iba a morir, eso era lo que mis papas me hacían, por lo tanto, es lo que mi amygdala me ordenaba. No dije nada. Me fui a la cocina por la escoba y el recogedor. El jarrón ya estaba roto, ¿para qué rompo al niño también? Un jarrón se repara. Un niño, no. A decir verdad, yo estaba petrificada también porque el jarrón era de mi esposo y ya me lo imaginaba echo una furia. Me tuve que tomar unos minutos antes de poder ponerme a recoger. Él lloraba y lloraba y pedía mil perdones.  Yo tomaba una pieza y hacía una pausa. Otra pieza. Otra pausa. Lo dejé llorar un rato y después le dije “ven” y lo abracé. Es todo.  Entre llantos él fue el que dijo, “fue un accidente y eso le pasa a cualquiera, pero ¡yo no quería que pasara esto!” Después continuó diciendo, “si pudiera arreglarlo, lo haría, pero ¡no sé cómo!” Cuando terminé de limpiar, cuando pude articular palabra, le pregunté, “¿Qué aprendiste de esto?” “Que en la casa hay cosas delicadas y debo ser más cuidadoso.” Cuando vió todas las piezas en la caja, le dijo al jarrón, “quiero que regreses a casa pegado”. Nos subimos y se bañó. En general me importa enseñarle el valor de las cosas… que se pueden romper, que cuestan, que hay que cuidarlas,  pero ¿qué podemos hacer con los objetos que no se pueden reemplazar? “No es mi culpa pero si soy responsable”, es algo que enseño en mi taller de Crianza con Conexión y Respeto. Es cuando pasa algo de lo cual no tenías ningún control, pero aún así eres resposable de reparar el daño. Este es un perfecto ejemplo, los accidentes suceden, pero no debes dejarlo así. Es necesario reparar.Después de una corta plática, el acuerdo fue que él va a pagar una parte del arreglo del jarrón con sus ahorros. No le súper encantó la idea, pero estuvo de acuerdo.  Antes de dormir su papá le dijo, “No te preocupes, hijo. Aún teniendo accidentes hay que ser responsables pero lo más importante es saber que tú estás bien. Tú vales más que cualquier jarrón. Te quiero mucho.” Si te llega a pasar algo así, no dejes que tu amygdala tome el control. Mantente en cerebro superior, pensando. Estableciendo bien tus prioridades. Pon el amor que le tienes a tu hijo en el centro de la conversación. Las consecuencias –si son necesarias- se pueden establecer después, de manera tranquila y respetuosa. Lo más importante es que tus hijos estén bien, física y psicológicamente. Que no te tengan miedo. Que si pasa algo tengan toda la confianza para decir la verdad y hacer acuerdos para reparar el daño. Que tu relación con ellos sea hermosa. Goza a tus hijos. Gracias por ser buen papá y mamá.

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Que hacer cuando tu hijo Hiper Sensible te pregunta: ¿Qué es majadero?

“Mamá, ¿qué es “majadero”?” Me preguntó un día mi niño al salir de la clase de defensa personal. “¿Por? Qué pasó?” “Mi Profe me lo dijo.” “Pues ¿qué hiciste?” “No sé. No me acuerdo.” Típica respuesta de un niño Híper Sensible: ya estaba sobresaturado y la memoria deja de funcionar. Nunca he sido el tipo de madre que sobreprotege al hijo contra el mundo y no pienso empezar ahora. Pero sí me preocupó saber la razón. (¿le pinto dedo? ¿le sacó la lengua? ¿le dijo un insulto?) “Majadero”, “Grosero” son acusaciones bastante duras, el niño ni sabe qué significan, no supo qué hizo para merecerlas y sólo se quedó con la angustia. Era importante investigar y aclarar. El Profe se sentó frente a mi con su Karategui en total actitud de ‘señora, ni modo. Es duro, pero hay que hacerlo para que se superen’. Sentó al niño frente a él y, “¿Qué fue lo que pasó? ¿Usted recuerda?” –le preguntó al niño con una voz que hasta yo me cuadré. “No.” “Yo sí. Y bastante bien.” Y con lujo de detalle, contó un momento de cuando él llamó al niño y el niño estaba absorto, perdido en su cabeza, sin mirar ni responder a la figura de autoridad. Y por eso se ganó el “Majadero. Grosero.” Como buena HS tampoco soy muy hábil para discutir, generalmente, como quiero salir corriendo, les doy por su lado y ya. Pero sí quise aclarar que no se trataba de un niño grosero sino de un niño sensible que se satura y deja de escuchar, sin registrar el llamado. También dije que el niño se había quedado con la etiqueta sin saber ni por qué. No hubo poder humano que yo convenciera al Profe que no era grosería sino sobresaturación. Pero tampoco me toca esa parte. Los niños tienen que aprender a lidiar con todo tipo de personas. También esta bien que sepan cómo lidiar con los insultos. Y no todo en la vida será dulce ni amable. He visto al Profe enfermo de dengue, llegar al cole en bicicleta y dar clases. Es como de piedra ese señor, ¿a qué hora va a poder entender que la híper sensibilidad existe? ¿Qué sí me toca? Hablar con mi hijo. Si te llega a pasar algo similar, te sugiero que hables y aclares la situación con tu hij@ y puedes decirle algo así: hay una diferencia entre “ser un grosero” (etiqueta) y “hacer un acto grosero” (hecho) lo que sucedió, no fue por grosero sino porque ya estabas saturado. hay diferentes tipos de educación y puntos de vista; si tu Prof. considera que es necesario llamar de esa manera la atención, bueno, pues así opina él. Y es respetable. … y tampoco es el fin del mundo. Puedes seguir aprendiendo esta disciplina que tanto te gusta, el chiste de todo este show era para que tú entendieras la razón de porqué y para qué lo hizo. ¿Qué aprendiste? ¿Ya te sientes más tranquilo? Al final mi niño me dijo, “Mi tacita de la tolerancia se llena más rápido de lo que yo pensaba, mamá…” y está magnífico que se de cuenta de ello con tanta claridad.

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¿Cómo sobrevivir como Persona Híper Sensible? 5 tips

Dada a su naturaleza sensible, las personas Híper Sensibles se inclinan hacia el idealismo y el perfeccionismo. Esto tiene que ver con el nivel de auto-estima tras la opinión de otras personas y no valorarse lo suficiente.  Y los problemas de baja auto-estima se desarrollan por no ser apreciados o comprendidos a lo largo de la infancia. También el ser HS puede ser más difícil si eres varón. Ser fuerte y macho se considera como el ideal de lo masculino en el mundo occidental, al contrario del poeta emotivo. Pero sean cuales fueren las dificultades que confrontamos los HS pueden salir adelante con la habilidad de ver lo negativo de manera positiva y movernos activamente para mejorar nuestros entornos. Aquí hay unos tips: 1) Aprende a valorarte a ti mismo. Aprendí esto a la dura. Cuando depositamos importancia a lo que otras personas piensan y dicen sobre nosotros, creamos una inmensa tensión psicológica y ansiedad. Vivimos para satisfacer miles de perspectivas diferentes de lo que “deberíamos” ser en lugar de abrazar lo que sí somos. En esencia, estamos creando exactamente lo que queremos evadir que es dañino para nosotros: demasiada presión interna y caos. Así que, sé bueno contigo mismo. Aprende a valorar todas tus cualidades y dones. Date cuenta que eres el único dueño de ti mismo y nadie puede tener poder sobre de ti, a menos de que lo permitas. Rodéate de gente que te quiere con todas tus singularidades y rarezas. Los amigos que nos pueden ver tal cual somos y querernos así, sin querer cambiarnos ni rescatarnos, son necesarios. Y tal vez no necesitas muchos. A veces, con uno es suficiente. 2) No tomes las cosas personalmente. Las personas HS suelen sentirse heridos fácilmente con las palabras de otras personas. Consecuentemente, nos encontramos incómodos en situaciones sociales, tratando de evadir conflicto. Cuando tomamos los insultos y humores de otras personas, personal, nos culpamos a nosotros mismos. De alguna manera nos sentimos responsables, e incluso sentimos que nos merecemos el abuso. Pero no es así. Para superar el dilema de tomarnos todo personal, intenta mirar más allá de tus sentimientos. Usa tu habilidad para analizar y piensa, “Tal vez ha tenido un día verdaderamente difícil.” O “¿Cuál será la cantidad de dolor que debe sentir esta persona para tratarme de esa manera?” O “Posiblemente no durmió bien y por eso se disparó de esa manera?”Cuando hacemos estás preguntas empáticas, nos vamos más allá del dolor inicial de ser mal tratados y nos damos cuenta que la forma en cómo los demás nos tratan es una reflexión de ellos, no de nosotros. Como Don Miguel Ruiz dice, “nada de lo que otras personas hacen es por tu culpa.” La empatía es un don hermoso, pero en casos de gente tóxica, lo mejor es alejarnos. 3) Abraza la soledad. Hay dos tipos de soledad, la que es impuesta y la que elegimos. Cuando elegimos la soledad y nos tomamos mini-descansos de nuestros días sobre-estimulantes, nos damos a nosotros mismos el regalo de la recuperación. Esto es porque los HS necesitan estar en sintonía con sus mentes, cuerpos y las señales de cansancio ya sea físico o mental. Así que toma un rato de tiempo a solas para renovarte a ti mismo. Haz aquellas actividades que te regresen a tu centro. 4) Investiga, identifica y actúa ante lo que dispara tu sensibilidad. ¿No sería la vida mucho más fácil si pudiéramos elegir y administrar el estrés y las situaciones de la vida? Claro, no podemos planear todo, pero lo que ya sabemos que nos puede estresar, podemos planearlo con tiempo y aliviar la tensión que vendrá. Un ejemplo burdo, primero me toca investigar e identificar que las etiquetas de la ropa me molestan al grado que ya dejo de poder pensar claramente. Si es algún uniforme que tengo que utilizar puedo planificar en ponerme una camiseta de algodón abajo. O cambiarme hasta el último momento. Es decir planear y después, actuar. Como HS, luchaba con esto estoicamente tolerando la ansiedad extrema que sentía en el trabajo hasta que me di cuenta que estaba dañando mi salud. No, no hice algo tan drástico como renunciar, pero sí hice un plan y practiqué meditación cada vez que iba al trabajo para prepararme para el día. Todavía lo hago. 5) Conoce cómo funciona el cerebro Híper Sensible El saber cómo eres y qué necesitas definitivamente puede cambiar tu vida. Irte de vacaciones definitivamente es mejor plan que gastar tu dinero en terapias inservibles. No hay nada de malo en ser HS, es un tipo de cerebro distinto, solo es cuestión de conocimiento y comprensión. ¡Toma el curso en esta página web! Como un HS puedes estar sufriendo del mismo problema que yo: aceptación del auto-sacrificio ante una respuesta no sana ante una situación en la vida. Si te encuentras todos los días agotado/reventado, identifica qué te estresa tanto y piensa qué puedes hacer –activamente- para hacer tu vida más llevadera. La vida no debe ser tolerada con los dientes apretados. Al contrario, la vida es un regalo hermoso y debemos rodearnos que sólo aquello que nos dé felicidad. Ya sean objetos, personas, que-haceres, trabajo… Toma tu derecho a ser feliz. Lo tienes. Hazlo válido.

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man playing with snow

¿Cómo calmar la bomba emocional de un Hiper Sensible?

¿Cómo calmar la bomba emocional de un HSP? Tu corazón late fuertemente, comienzas a temblar, tu pecho se restriñe, surge un dolor intenso en tu médula y la mente se nubla… todo esto es la respuesta ante una amenaza, y puede presentarse después algo pequeño como un simple insulto o un ligero cambio en el tono de voz. Los Híper Sensibles frecuentemente viven al borde de una bola de nieve emocional; es decir, cuando la situación se sale de control y rápidamente salen de proporción ante la situación real. Imagina una pequeña bola de nieve bajando por una montaña inclinada, se vuelve grande y más grande mientras rueda cada vez más rápido. Para muchos HS esta turbulencia emocional es un hecho de vida. Pero… ¿porqué? Elaine Aron dice que “la mayoría de nosotros somos sumamente afectados por las emociones y humores de otras personas”. De hecho se podría decir que los HS son excelentes camaleones sociales ante los panoramas emocionales que los rodean. Esto podría ser buena noticia si todo es hermoso y tranquilo, pero la muchas veces, los HS terminan absorbiendo la negatividad tóxica que los rodea. Podrías incluso decir que uno de los problemas más grandes de las Personas Híper Sensibles es que toman las cosas personales. Pero, es mucho más que eso. Los HS son afectados profundamente ante cualquier situación estimulante, ya sea física, mental o emocional. En cierto sentido se podría decir que sienten todo en un nivel extremo –comparado con una persona no-sensible. Esto podría hacer a la vida mucho más profunda para los HS, pero también puede hacer que las relaciones interpersonales se vuelvan amargas. Abajo encontrarás cuatro técnicas que he encontrado útiles para prevenir la bola de nieve emocional. Como HS espero que esto te ayude a calmar el oleaje emocional cuando venga hacia ti: 1) Busca un lugar solo y tranquilo para calmarte Como lo mencioné anteriormente los HS sufren mucho ante las manos de situaciones estimulantes. Lo mejor que pueden hacer es que, cuando te dés cuenta de los síntomas del estrés emocional, salte de la situación. Pide permiso y simplemente salte o aléjate de la persona o personas que te están causando daño y encuentra un espacio tranquilo y vacío. He dicho vacío porque entre menos estimulante, mejor. Necesitas un tiempo para recuperarte y suavizar las sensaciones violentas adentro de ti. Yo encuentro el baño como un buen lugar especialmente cuando todo esta en silencio y la luz apagada… o con el dimmer. 2) Concéntrate en algo que te hizo feliz hoy Si nada te hizo feliz hoy, piensa que lo que sucede en tu vida no por “a ti”, sino “para ti”. Cambiando tu perspectiva, podrás ver la bondad en la vida. Todo lo que nos sucede es para que nosotros aprendamos a ser mejores personas, más compasivas e incluso más fuertes. “Lo que no te mata, te hace más fuerte”, ¿cierto? También es bueno recordar que todos tenemos días difíciles y que los demás no necesariamente están enojados con nosotros. Sino que simplemente están reaccionando ante sus sentimientos y sacándolos a flote. Una vez más, la técnica de concentrarnos en lo positivo funciona después de que hayas encontrado un espacio tranquilo y en silencio para recuperarte. 3) Escucha o mira algo alegre Tengo una pasión implacable con la música y me gustan todos los estilos. Es cierto que cuando ando mal, me gusta el blues. Hay algo en la música triste que me encanta. La escucho, profuuuundamente. Pero, aunque es lindo sentir que otros me pueden comprender, no siempre es lo más sano. Es necesario escuchar a nuestros sentimientos y acompañarlos. Pero también es necesario darles una salida. Después de un rato de disfrutar siendo miserables, es momento de sacudir aquello y encender las bocinas a todo volúmen y ponernos a bailar algo alegre. 4) Aterrízate y oriéntate a lo que te rodea Cuando sientas que estas en una espiral fuera de control (como sentirte sobre-saturado, inundado, en pánico o con dolor) encuentra algo hermoso, calmante o agradable en tu entorno y concéntrate en eso. Esta técnica se utiliza en psicoterapia somática para los que sufren trauma y funciona de maravilla en los HS. Por ejemplo puedes concentrarte en un punto de luz solar iluminando la tierra, cómo brilla el azúcar, una flores a la distancia, un niño corriendo y riendo, el color calmante de la pared… cualquier cosa que te dé calma y luz. 5) Recuerda que, también esto, pasará. El acercamiento filosófico para prevenir la bola de nieve emocional para un HS es mirar a la vida con la perspectiva de un ave. Piensa en todo lo “bueno” y “malo” (entre comillas porque no es ni bueno ni malo, esa es nuestra interpretación) que te ha pasado. Todo ha pasado y ha sido reemplazado con otras cosas. La vida se encuentra en un flujo constante. Si todo fuera siempre “bueno” y lindo, nos aburriríamos. Los momentos que nosotros interpretamos como malos, son necesarios y benéficos –nos proveen de un contraste, lecciones, aprendizajes… recuerda, las cosas suceden ‘para ti’. Así que recuerda, cuando estás cerca de una bola de nieve emocional, esto también pasará. Como todo tu pasado. Y será reemplazado con algo más.

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happy ethnic woman sitting at table with laptop

Unas palabras de feminismo para las jóvenes Hiper Sensibles

Cuando tenía 25 años, trabajaba en una fábrica rodeada de obreros e ingenieros. Era la única mujer gerente (era una empresa muy dizque moderna y liberal), era la más joven. Yo me vestía con la ropa más holgada del mundo para que los obreros no supieran qué habían curvas allá adentro y no usaba maquillaje –aunque mi jefe me mandara regañar todos los días con la encargada de recursos humanos. “Si no le gusta cómo me veo, que vea a otra parte.” Todos pensaban de mi que yo era una perfecta idiota y yo no estaba dispuesta a contradecirles porque ya sabía que no iba a cambiar su opinión, porque la opinión de los demás es algo que no podemos controlar, nunca. Así que navegaba con mi bandera de “Tonta, S.A. de C.V.”  Y de manera implícita decía algo así: “Si, si, soy una tonta –del peor calibre de tonta que hay en el mundo- quitemos eso de la mesa, ahora ¿cómo vamos a solucionar este problema?” Como buena HS, tenía el sistema nervioso central deshecho, todos los días tenía dolor de cabeza en el camino a mi trabajo, si… atorada en el tráfico y con dolor. No era divertido. Y muchos otros achaques más como gastritis, insomnio y un largo ectétera. No es necesario decir que odiaba mi trabajo, mi vida y a mi misma por haberlo aceptado. Un día mi jefe se metió a mi oficina a decirme que no había nada peor en el volante que una mujer con camioneta. Yo no me sentí aludida. Yo no manejaba camioneta. Me tomó tiempo entender el insulto. Tiempo después, renuncié, empaqué mi ropa y mis muebles y me fui a vivir del otro lado de la República. Me volvieron a contratar. Tonta tonta, pero ¿cómo es que le hacías? No estoy diciendo que ustedes deban renunciar y salir corriendo. Para nada. Ese fue mi método de sobrevivencia cuando yo tenía 20 años en un mundo de hombres de 65. Las cosas han cambiado radicalmente hoy. Básicamente porque los cabezas-de-pito de 65 años no pueden ni encender una computadora, mucho menos programar. El mundo ha cambiado. Hoy, las jefas de las compañías parecen de 14 años. Resuelven broncas inmensas y ahorran billones de Euros, programando Excel mientras mastican un chicle y se reacomodan la diadema de unicornio. Mi consejo, si es que te pudiera dar uno, es que, demuestres en el trabajo tu inteligencia, no peleando sino, con hechos. No es necesario pelear. No desgastes tu sistema nervioso con eso. Mira a los problemas como una oportunidad para aprender. Demuéstrate a ti misma que sí puedes. Ama a tu trabajo. Lucha por tus objetivos para ti misma y lo demás vendrá por añadidura… Y tal vez, si renuncias, traten de volverte a contratar   😉

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