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7 maneras para calmar a tu hijo a la hora de dormir

7 maneras para calmar a tu hijo a la hora de dormir El miedo de nuestros niños suele ser ignorado por los adultos, “No hay nada de qué temer, el monstruo del armario no existe, no tengas miedo, no pasa nada…” Pero esta negación además de que genera más ansiedad en los niños, genera desconexión.  Los Hijos Altamente Sensibles suelen ser más propensos aún en generar miedos de “la nada”, porque su sistema nervioso diseñado para la sobre vivencia –no para darnos lata. A veces sucede que con solo mencionar “la hora de dormir” inicia El Drama Monumental. En otro artículo hablo sobre tips para las últimas horas del día. Si ves que lo que haces no esta funcionando, observa qué esta pasando y haz cambios correspondientes. No hay ningún escrito oficial que indique que los niños deban bañar, merendar y dormir. Pueden bañarse a media tarde, pueden intercambiar la cena por el baño si tienen demasiada hambre. Pueden hacer lo que sea que a ustedes les funcione. Cada familia es distinta y cada noche es diferente. La idea es que cuando lleguen a la camita ellos se sientan tranquilos como para poderse acurrucar y dormir. Aquí hay una lista de 7 maneras para hacer de esta hora, algo más placentero y amoroso para todos. 1)Escúchalos para que cualquier miedo que tengan puedan expresarlo en un lugar seguro. 2) Conecta los niños necesitan más conexión a la hora de dormir. Piensa en los actos amorosos que él tuvo en la familia durante el día, (actos de servicio, tacto gentil con hermanito por ejemplo, palabras de afirmación y positivas, tiempo de calidad, etc.) recuérdales todas esas cosas bellas que hicieron y analiza cómo puedes llenar su Cubeta de la Atención antes de dormir. 3) Platiquen sobre el siguiente punto de conexión –en lugar de separación.”Voy a venir a darte un beso.”, “Te veré en mis sueños”, “Mañana nos veremos para desayunar algo rico, ¿vale?” 4) Cuida tu tono de voz un tono suave suele calmar a los niños, para eso sirve el tiempo de lectura o una platica sobre el día. El objetivo es calmar su sistema nervioso central en un ambiente amoroso y tranquilo. 5) El olor de papá o mamá en una relación amorosa y segura, puede también bajar el estrés. Déjale un objeto o pieza de ropa que contenga tu olor. 6) Reflexiona en todo el proceso que lleva hacia la hora de dormir, no sólo el momento de llegar a la cama. ¿En qué momento empieza a sentir tu hijo el estrés? ¿Cómo puede ser tranquilizado?  ¿Tienes sus cubetas bien llenas? ¿Han tenido suficiente movimiento durante el día? ¿Salieron a tomar el sol y el aire durante el día? ¿Hubo suficiente conexión durante el día? ¿Están llegando demasiado cansados y del peor humor?  7) Hagan un ritual Ritual es diferente que rutina. El ritual esta asociado con memorias positivas, cultura y sentido de pertenencia. Asegúrate de que tu familia tenga un Ritual de la Noche; algunos ejemplos pueden ser: escriban en un diario todo por lo que están agradecidos, “¿Cuál fue tu parte favorita del día?” un rezo, momentos de consciencia o un círculo para compartir.  Cuando los niños se sienten amados, contenidos, protegidos y libres para expresarse y ser como son, pueden soltar el miedo y dormir profundamente.

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Qué hacer cuando los hijos se pelean por los juguetes

Qué hacer cuando los hijos se pelean por los juguetes Cuando los primos se pelean, es fácil porque salimos indefensa de nuestro crío sin dudarlo. Peeeero, cuando se trata de nuestros hijos, los dos (o tres, o cuatro) son nuestros, los amamos a todos… nos sentimos en una encrucijada. Honestamente no sabemos qué hacer. Algo importante es, como siempre, prevenir. Asegúrate que estén bien hidratados, sanamente alimentados, y si son Altamente Sensibles, bien descansados. Con su Taza de la Tolerancia en niveles óptimos. Algo que debemos entender es que para los adultos unas cosas significan algo… pero para los niños significan otra cosa completamente diferente. Un ejemplo, para los adultos el arrebatar es algo verdaderamente horrible y grosero. Para los niños pequeños, es parte del juego. Para los niños más grandes puede significar, “te ayudo” o “yo sé la respuesta”. Entonces, antes de llegar a conclusiones de lo que deben o no deben de hacer, es importante, cambiar nuestra perspectiva a una más amplia. A ese hermanito pequeño que tanto nos preocupa defender y proteger, no te estreses tanto, luego son los más aguerridos, justamente porque aprenden a establecer límites con el grande que se quiere pasar de listo, quienes, después llegan llorando, “¡Mamaaaaa Mateo me pegó!”, “Pues sí, entiendo que te duela, al mismo tiempo, quiero que recuerdes que tú le pegaste primero.” Aquí hay una lista de 7 herramientas efectivas para desactivar la bomba: 1) Que no comparta si no quiere Para los niños, sobre todo sus juguetes favoritos, los sienten como una extensión de su cuerpo. Es importante darles la autorización de no prestar si no quieren. Es muy importante que sepan decir que “no” y que sepan que su “no” es totalmente válido y hay que respetarlo. ¿Porqué? Porque, en unos años, queremos que ella sepa decirle “¡NO!” al novio con esa misma determinación que solía tener a los 2 añitos… ¿si o no? 2) Todos los juguetes son de todos Es cierto que los abuelos le regalan muñecas a la niña y carritos al niño y que suele haber una diferencia entre “lo tuyo y lo mío”, pero si queremos que haya menos pleitos, es una buena idea establecer que “una vez adentro, todos los juguetes son de todos…de mamá, de papá, del hermano, del perro… DE TODOS.” Esto también sirve para evitar temas de sexismo, que si los niños quieren jugar con muñecas, puedan. Y si las niñas quieren jugar con carritos, puedan. Una vez me contaron de una nena que ponía los carritos de su hermano a dormir, los ponía en su camita, con su colchita y les daba el besito de las buenas noches. Hermoso, ¿verdad? 3) Sportscasting Este concepto de Janet Lansbury es muy extraño, pero sí funciona. La idea es narrar las acciones de los niños como si estuvieras narrando un partido de football. “Julieta tiene el carrito, Mateo lo tomó de sus manos, a Julieta no le encantó la idea, Julieta realmente quiere el carro de vuelta…” Sin juzgar, ni apoyar, ni criticar. Palabras totalmente neutrales que narren objetivamente, lo que esta sucediendo. Tu suegra te va a voltear a ver como si fueras realmente una loca, pero… ignórala. De verdad que funciona. ¿Porqué? Al narrar lo que esta sucediendo estás conectando el cerebro superior de los niños y esto evita que la amygdala entre en posesión del Modo Sobrevivencia, es decir, es una manera muy efectiva de deshabilitar la bomba. 4) Juego Otra manera súper efectiva de deshabilitar la bomba es a través del juego. Tu papel es de alguien muy juguetón y torpe al mismo tiempo. “¡Hey tu! Godzila, ¡métete con alguien de tu tamaño! ¡Yo soy enoooorrrme y fuertísimooooo!” La provocas de manera que ve a que es un juego y para que salga corriendo atrás de ti, “¡Ay no, me equivoqué! ¡Tú eres muy rápida! ¡Tú eres muy fuerte!” Si te fijas, ya dejó al hermano menor en santa paz. 5) Alaba cuando sean amables con su hermano Así obtendrán una guía de lo que es adecuado. Y ganarán más atención haciendo lo bueno –el objetivo es que dejen de hacer lo malo. Nutrir lo malo, hace crecer lo malo. Nutrir lo bueno… ¿ya me entendiste? 6) Déjalos discutir Por dos razones, 1° Muchas veces los niños se las arreglan solos y si nosotros intervenimos, no solo se alarga más, sino que se complica. 2° Los hermanos son los mejores maestros para aprender a discutir y pelear; herramienta que necesitarán toda su vida.  El objetivo, claro, es enseñarlos a discutir de manera productiva. Al principio vamos a tener que entrar como árbitros y enseñarles cómo se hace, “Julieta puedes expresarte durante los próximos cinco minutos sin interrupciones.”, “Mateo, ahora te toca a ti.” “Julieta opina (…x…)”, “Mateo opina (…y…) ¿cierto?”, “Ahora, ¿cómo se van a poner de acuerdo?” 7) Retira el juguete Hay un momento en que el pleito escala a tope. Ya deja de ser divertido. Ya no es sano. Incluso y es hasta peligroso (por ejemplo cuando sucede en el auto).  Ahí entras, te metes en medio y sacas el juguete en cuestión –que, en realidad, este tipo de pleitos ya no tienen nada que ver con el objeto, sino una razón más a fondo que habrá que analizar y resolver, pero de momento, ¡PUF! Castigado. Van a llorar, se van a quejar, arderá Troya.  Permítelo. Que se expresen, es justo lo que quieres para entender la razón de fondo. Que lloren, es justo lo que quieres para desahogar la tensión. Ya cuando estén tranquilos, varias horas o un día después, aplicas la técnica anterior y después aclaras, “les regresaré el juguete solo después de que se pongan de acuerdo”. Los niños no saben compartir, es una destreza que se enseña… con el ejemplo. La Gran Ironía es que nosotros tampoco compartimos, la verdad. No compartimos nuestra casa, ni nuestra pareja… queremos que los niños hagan algo que nosotros no hacemos. Léelo otra vez. La meta de socavar los gritos, si te fijas, es que no queremos pleitos. Pero es importantísimo permitir que sucedan pues, lo que debemos enseñar es: a solucionar desacuerdos. Asegúrate de demostrarles a todos que los amas por igual, que son especiales independientemente de cómo se porten, y dales abrazos, a veces es lo que más necesitan.

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Las 4 diferencias clave entre las Personas Altamente Sensibles y Trastorno de Procesamiento Sensorial (TPS)

Las 4 diferencias clave entre las Personas Altamente Sensibles y Trastorno de Procesamiento Sensorial (TPS) Tanto los Niños Altamente Sensibles y los niños con TPS son afectados fisiológicamente por los eventos sensoriales, como sonidos altos, texturas duras o rasposas, luces brillantes, etc. Los Niños Prodigio (que, seguido son Altamente Sensibles) pueden también mostrar sensibilidad sensorial.  ¿Cómo puede una maestra o padres de familia saber si es Alta Sensibilidad o TPS? Los Niños con TPS: Tienen dificultad combinando la información que reciben de sus sentidos de una manera organizada. Esta es lo que se llama como Sensory Processing Disorder o Trastorno de Procesamiento Sensorial. TPS solía considerarse una parte del espectro autista, pero ahora se considera un trastorno por sí mismo. Según The Star Institute for Sensor Processing Disorder, “Una persona con TPS puede sobre–responder ante el tacto y encontrar la ropa, el contacto físico y otras sensaciones táctiles como insoportables y /o pueden responder de la misma forma ante algo visual o auditivo o cualquier otro estimulo sensorial. Otra persona puede bajo–responder y mostrar poca o nula respuesta ante la estimulación, incluso ante el dolor, demasiado calor o frio, dan una respuesta lenta. En niños con TPS, el procesamiento entre los músculos y las articulaciones están dañados, la postura y la psicomotricidad pueden estar afectadas. Estos niños tienen mala postura, son “torpes” y suelen tomar ayudar de las paredes cuando están parados, apoyarse en su mano mientras escriben, suelen salir pero no se mueven… Hay otro sub–tipo: trastorno de coordinación en el desarrollo (developmental coordinación disorder DCD) los niños son raros y torpes. Suelen ser insultados y bulleados en el colegio y nunca los eligen en la clase de deportes. Y hay otros niños que exhiben un apetito por la estimulación sensorial la cual se encuentra en perpetua exceso. A estos niños se les llama deseosos sensoriales. Parecen adictos a la estimulación. Suelen mal diagnosticarlos y mal medicados con Déficit de Atención e Hiperactividad.” Los niños HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensibles en castellano): Parecen ser similares a los TPS por la sobre–responsividad a las señales sensoriales. Sin embargo, investigaciones del cerebro indican que la diferencia se encuentra en cómo los HSP procesan la información. Las investigaciones demuestran que entre más sensibles sea la persona, su cerebro más pone atención a los detalles en su ambiente. Los HSP suelen confundirse con los TPS en cuanto a la sobre – responsividad.  Las diferencias claves: ° Los HSP casi no presentan problemas haciendo actividades normales de cada día o pueden aprender cómo adaptar sus respuestas ante ellos, lo cual los TPS no.  ° Los HSP pueden integrar la información sensorial que los TPS no.  ° Los HSP presentan empatía ante otros individuos, se dan cuenta de la belleza que los rodea, son trabajadores concienzudos, les gustan las artes y la música. ° Otra diferencia clave es que si un HSP esta con su sistema nervioso central relajado, es más tolerante ante los estímulos y puede organizarlos sin problema. Pero cuando esta sobre–saturado, su tolerancia es muy baja y su organización mental es nula. Es decir los síntomas parecidos al TPS se presentan una vez que esta sobre–saturado. En cambio los TPS presentan esta sobre–reactivad y confusión, constantemente. Es decir, ambos coinciden en la alta reactividad ante los estímulos, sin embargo el rasgo de la Alta Sensibilidad, tiene 4 características básicas. La TPS solo tiene esa. La Alta Sensibilidad es un rasgo creado por la naturaleza. El TPS es trastorno. El primero no tiene cura, por los mismo que no es patología. Lo interesante es que, una persona no–sensible cree que la HSP esta exagerando en la respuesta ante el estímulo, pero la HSP solo esta respondiendo a más sutilezas en su ambiente. A estas alturas, creo que es importante definir lo que es “normal”, es decir, “el promedio”. Algunas personas son más hábiles en organizar sus pensamientos que otras. Otras personas pueden dar discursos muy buenos sin notas. Algunos otros necesitamos notas o apuntes para organizar nuestros pensamientos. Y otras personas, tienen tantos problemas organizando sus pensamientos que su conversación no hace sentido a los demás. Es decir, el abanico de lo “normal” es muy… muy amplio. Y cada uno somos diferentes. Si tienes duda si tu hijo puede tener TPS o es Altamente Sensible, asegúrate de ver a un experto que conozca y sepa diferencias uno del otro. Fuentes: Jadzia Jagiellowicz, PhD (Psych) and Veronica Ghazarian, OT Reg. (Ont.) Gere et al, 2009 Jagiellowicz et al., 2010

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¿Antisocial o Altamente Sensible?

¿Antisocial o Altamente Sensible? “Permíteme explicarte como soy (…y como somos algunas Personas Altamente Sensibles) De la preparatoria tuve una amiga, a la cual ya no le hablo. De la universidad, igual, solo una. A ella sí le hablo… una o dos veces al mes. Más o menos. De las mamás del colegio, bueno, las saludo, pero no me he aprendido sus nombres, no sé a qué se dedican, si es que se dedican a otra cosa que no sea sus hijos. De mis vecinos, bueno, todos me conocen porque salgo a caminar con mi perro, y, si no les retiro la mirada, me saludan. Pero si la vecina osa pintarse el cabello a otro tono, ya no sé quién es. No me preguntes dónde vive ni con quién, porque no sé. Y no me siento con el derecho de preguntarle. Cuando iba en la universidad fui a pedir informes para hacer mi servicio social, la secretaria no me los quería dar porque no me creía que yo ya iba en octavo semestre, “¡No es posible! ¡Nunca te he visto!” Cuando llegaba a mi trabajo, se quejaban todos de mi porque decían que no los saludaba. Sí los saludaba, pero no me escuchaban. Me moría de la pena interrumpir su plática matutina con mi “Buenos días, con permiso, estas parado frente a mi… gracias… bueno… si… ejem… bye…” Mis amigas actuales son las esposas de los amigos de mi esposo. Si hay una reunión con mucha gente, prefiero quedarme en casa a ver una peli. Cuando nos vamos de viaje, yo me pierdo entre el bosque y los vuelvo a ver cuando es momento de volver a tomar carretera. No espero que me creas, solo espero que abras tu mente. Que sepas que sí existen personas así. Que si me dedico a lo que me dedico es precisamente para dar a conocer este rasgo. A explicarles a los papás que si su hijo no saluda, no es por grosero o mal educado, sino porque no–puede. Realmente–sí–es–pedirle–mucho–porque–le–es–imposible. Que si yo le recomiendo a una mamá, un libro o una nutrióloga, 9 veces de 10, van a comprar el libro. Porque el libro no se enoja. No grita. No hay que salir de casa para verlo y no se ofende si no lo volvemos a buscar en seis meses. Que vivimos con la piel al rojo vivo y que todo–nos–afecta–sobre–manera. Que salimos de nuestra zona de confort cada vez que sale el sol. Cada vez que salimos de casa. Y que cada vez que nos conectamos a una sesión, aunque sea virtual, nos remueve un remolino interno lleno de ansiedad. Si la reunión es presencial, ¡olvídalo! Ya, salimos tan cansados que, no servimos para nada el resto del día. Lo que sucede es que la gente, sus emociones, sus pensamientos, sus palabras (que a veces no coinciden), sus expresiones faciales y corporales, su tono de voz… TODO nos afecta y sobre–satura. No es que seamos antisociales, es que somos Altamente Sensibles.  Sí hay gente así. Esa realidad sí existe. No es flojera, ni falta de compromiso, ni timidez, ni introversión. Es un Sistema Nervioso Central distinto. Por eso me dedico a lo que me dedico. Para darles a conocer, sí, a las demás Personas Altamente Sensibles por qué son como son, pero también a las Personas No-Sensibles que, esto, es una realidad para el 20% de la población. Que nos encantaría ser el alma de la fiesta, tener facilidad de palabra, don de gente y todas esas cosas… pues si. Pero no lo tenemos. No todos podemos ser así. Y si nos forzamos por mucho tiempo, tendremos que pagar un precio con nuestra salud neuronal, emocional y, eventualmente, física y psicológica. La parte más difícil de mi trabajo es precisamente esa, explicarle a los papás no sensibles que su hijo es así. Y que así esta bien; su hijo es una gema preciosa y que brillará en su momento, en un espacio quieto y silencioso. No espero que me creas. Solo pido un poco de empatía.  Ahora, cabe aclarar que no todos los Altamente Sensibles son así. Pero sí la gran mayoría. Y no, no se quita.” –Yo, ensayando en mi cabeza, por millonésima vez, cómo explicarle, sin animarme a decírselo… ¿me irá a comprender?

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4 sencillos tips para la llegada del hermanito

4 sencillos tips para la llegada del hermanito. Usualmente ya tenemos –más o menos– una rutina. Un pseudo orden. Algo de estructura… algo. Un poco. Bueno… un poquito –porque los niños alteran todo. Y ¡Zaz! ¡Que llega el hermanito! Yo digo que no es 1 + 1 = 2. Tampoco es multiplicación. El nivel de alteración es a la segunda potencia. Y se siente como ¡a la décima! Aunque haya sido planeado, un bebesito tiene la tarea de mover absolutamente todos los patrones previamente establecidos.  La balanza que estaba delicadamente colocada, se va de cabeza. Si es así de fuerte para nosotros, ¿te imaginas cómo puede ser para tu hijo? Aquel pequeño ser que depende al 100% de tu constante atención, de un día para otro, te tiene como al 30%. Ese pequeño tlaconete, te absorbe casi totalmente. El mayor suele sentirse ignorado, totalmente hecho a un lado y sin importancia. A veces se ponen tristes, a veces agresivos. Pero el sentimiento origen es el mismo: esta asustado. Este es el momento crítico… cómo nos comportemos aquí es la linea determinante: se amarán o se odiarán. Se apoyarán o se resentirán. Harán equipo o enemistad. ¿Qué podemos hacer? 1) Tomate el tiempo de conexión uno a uno Este es un consejo que dicen mucho y a muchas mamás les parece totalmente imposible. Mi consejo es que sea durante la siesta o cuando el bebé se duerma en la noche temprano. Así será más fácil. 2) Espera retrasos o regresiones. El hermano grande que ya había dejado el pañalito, vuelve a tener accidentes. Si ya había dejado el biberón, lo retoma. Si ya dormía solo, regresa a cama de papá, mamá y hermanito.  Es normal. Y, de igual manera que llegó, se le pasará. 3) Involúcralo en la nueva dinámica. Normalmente solemos asustarnos, “¡No seas tan brusco!” por instinto natural protegemos al bebesito y terminamos con un “¡Vete para allá!” alejando al hermano grande. Eso genera mucho resentimiento del grande contra el pequeño. En lugar de eso, es mejor involucrarlos. “Tu tienes muy buen gusto, ¿quieres ayudarme a elegir una pijamita para tu hermanita?” “¿Qué ropita quieres que le ponga, ¿la pijamita que tu elegiste o la que le dio tu tía Rosita?” “¿Me ayudas a bañarla?” Hazlos parte de la nueva rutina. Al hermano grande le encantará ayudar y sentirse útil. 4) Reconoce cuán difícil es su nuevo rol de hermano grande Es parte del punto anterior. solo asegúrate de no avergonzarlo en el proceso, es decir, “Tuuuu, que eres el hermano grandeeee, deberiasssss ser mas… amable / compartido / adjetivo calificativo” Nada de eso por favor.  5) Pide su consejo para aumentar su empoderamiento “Oye, tu que fuiste bebé hace poquito, ¿te acuerdas cómo dormías más tranquilo? ¿con el mosquitero o rodeado de almohadas? (…) ¿Me ayudas a colocarlo, por favor?” Es ejercer su rol de Hermano Grande… si, pero sin avergonzarlo. ¿Notas la diferencia? Tratándose de un Niño Altamente Sensible, es probable que necesite mucho… muuuuucho tiempo para adaptarse a la idea y ooootro montón de tiempo, a los cambios. Dáselo. Resuelve sus dudas. Abrázalo mucho. Síguele aclarando que el amor no se divide, sino que aumenta. Recuerda que lo más importante de tu rol parental es la conexión, conexión, conexión. Y más conexión. No porque nuestro trabajo se haya potencializado a lo que parece la millonésima potencia, nuestro hijo mayor debe pagar el precio. Al contrario, hazlo parte de la nueva dinámica y será feliz de involucrarse, ayudar y ser parte de la ¡nueva familia grande!

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Las 2 razones por las cuales los Niños Dicen Mentiras

…y qué hacer al respecto. “¿Te lavaste los dientes?” “Si…” “¿Pusiste tu pijama en el cesto?” “Si…” Tú sabes que no es cierto. La reacción típica es que nos enojamos, gritamos, “Cuantas veces te tengo que pedir que…” o, amenazamos, “Cuando se te piquen los dientes, ¡verás…!” Podemos vivir así todo el día, ellos mintiendo y nosotros haciendo corajes. Ellos no haciendo caso y nosotros explotando por millonésima vez. Y pueden pasar veinte años y seguimos igual. La vida familiar se vuelve sumamente estresante y llena de desconfianza. Con la panza torcida, en la madrugada, nos preguntamos “Algo en mi estrategia no esta funcionando. No puedo seguir con lo mismo esperando que el resultado sea diferente. ¿Por dónde puedo empezar?” 1) Entendamos el funcionamiento del cerebro de nuestros hijos. Cuando los niños mienten es porque – no se sienten emocionalmente a salvo para decir la verdad.  – tienen miedo al regaño y creen que al decir mentiras, se salvan. Nuestros hijos tienen otras prioridades, diferentes a las nuestras. Si ellos deben elegir entre terminar el juego o lavarse los dientes, mil y un veces elegirán el juego. Y esta bien, son niños. O, también sucede que, simplemente se les olvidó (si, otra vez) y cuando les “recordamos”, como no saben cómo zafarse y, por miedo, mienten.  Generalmente reaccionamos con lo mismo lo que nuestros padres hacían con nosotros: los avergonzamos o los castigamos o les quitamos privilegios como “una semana sin tablet” (que no deberíamos dárselas desde un inicio), pero lo único que esto les enseña es que deben aprender a mentir mejor o a esconder bien las evidencias… no a dejar de mentir. Es decir, con nuestra explosión emocional, estamos generando el hecho de que ellos no se sienten emocionalmente a salvo. Recuerda lo que vimos en el curso de Disciplina Sin Lágrimas (si no lo has tomado, tómalo, ¡esta lleno de herramientas efectivas!) cuando nosotros nos enojamos, ellos inmediatamente entran en amygdala y ya no hay nada que los regrese al cerebro superior. Las mentiras son solo el síntoma. NOTA IMPORTANTE: los niños aprenden a mentir a partir de los 6 -7 años. Es cuando ya aprenden a “tomarnos la medida”. Pero a esa edad sus mentiras son de lo más inocentes, no hay nada maquiavélico atrás. “No mamá, yo no me comí el dulce” y ves el envoltorio atrás, sobre el sofá brillando como diamante. Y nuestro miedo es que cuando ellos mienten, van a volverse malas personas y aunque no necesariamente ese será su destino, sí es buena idea aprender a corregir esto, pero de la manera adecuada. ¿Qué debemos hacer después? 2) Cambia tu perspectiva: Tu niño, ahorita, no es mala persona. Es un niño normal. Buscando conexión, apoyo, aliento y un lugar seguro en donde pueda ser él / ella misma. 3) Ten curiosidad sobre lo que pueda estar pasando. Cuando los niños tienen miedo a decir la verdad, ¿cuál es el secreto que están ocultando? Atrás de los secretos suele haber vergüenza, actúa con cautela y mucho respeto. 4) Reconstruye la confianza con conversaciones auténticas. Dile con palabras, tono de voz y actitud, “aquí estoy para ti, quiero saber qué necesitas y cómo puedo ayudarte”. 5) Cambia el ambiente en casa: Creamos esa seguridad emocional que tanto necesitan, es decir, un ambiente seguro para que puedan soltarnos la verdad que sea.  Entonces, imagina (o recuerda) la imagen: “Si me lavé los dientes mamá.” Peeeero, el cepillo de dientes esta seco. No te enojes. Respira y piensa bien qué y cómo lo vas a decir. Agáchate a su nivel visual y con voz amable, puedes decir algo así, “Entiendo que me quieres decir que ya te cepillaste los dientes. Sé que no lo has hecho. Me quieres contar ¿qué fue lo que pasó? ¿Necesitas que te ayude en algo?” Si ya lo has regañado previamente en ese tema, lo más seguro es que te peleé de vuelta, “¡SI ME CEPILLÉEEEEE, MAMAAAAA!” Mantén la calma. Respira.  “Sé que eso no es lo que ha pasado. Vamos a llegar a la raíz del asunto y vamos a pensar en algo que funcione para ti y para mi, ¿te parece bien?” Algo importante de este proceso es mantenernos sin juzgar. Si esta mintiendo, repito, no es por malo, sino por que hay una necesidad importante que no esta siendo cubierta. Nuestro trabajo es escarbar hasta que esa necesidad salga a flote y atenderla. “¿Te gustaría que te acompañe?” o “¿Tal vez no te gusta que te digan todo el día qué debes hacer?” o “¿Qué pasaría si lo hacemos juntos?” o “Probablemente no te gusta el sabor de la pasta dental?” Si te fijas, no se trata de aplicar más castigos ante su “rebeldía”, sino de compasión. Seguridad. Honestidad. Empatía. Validación. Crear el espacio para que se sienta apoyado en la actividad y en su propia familia. 6) Cambia el ambiente. Hay muchas maneras de hacer de lo mundano, divertido. “A mi tampoco me encanta hacer esto. ¡Hay que hacerlo más divertido! ¿Y si inventamos una canción del lavado de dientes?  “Soy un dinosaurio  con mil colmillos,  he comido pillos  que se irán  ¡con el cepillooooo!” Y ya no tendrá miedo porque se esta divirtiendo. Los niños son pequeños mucho más tiempo de lo que aparentan por fuera. Es posible que te pide que lo acompañes o que hagas algo que implica un mayor esfuerzo de tu parte. Siempre es mejor hacer ese pequeño empujoncito, porque si lo analizamos bien, es menor al esfuerzo que requeriría un griterío, castigos, enojos, azotones de puerta y “estoy haciendo todo mal, soy la peor madre del mundo” a las 3 de la madrugada. El acompañamiento, el respeto, la conexión y el juego, siempre funcionan mejor.

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Tips para guiar a nuestros Pre-Adolescentes

Photo by Some Tale on Unsplash Tips para guiar a nuestros Pre-Adolescentes Muchas veces pensamos que, como hemos estado con nuestros hijos todo el tiempo de todos estos años, ya los conocemos. Pero, la realidad (y un poco a nuestro pesar) ellos cambian. Sus opiniones y gustos cambian. Y nuestro trabajo forjando un Apego Seguro debe continuar.  Aquí hay una pequeña lista de cosas que no debemos olvidar y seguir cultivando: 1) Pregúntales sobre sus sentimientos y sobre lo que viven – “¿Cuál es tu clase favorita?” – “¿Qué es lo más difícil que haz hecho?” El objetivo es acercarnos a ellos y realmente conocerlos. Y también darles una oportunidad para ser escuchados. 2) No tomes sus arranques emocionales personales – “Puedo ver que no estas de humor para platicar ahorita, pero aquí estoy para cuando estes listo.” 3) Ayúdales a descubrir quien son y dónde pertenecen – “¿Cuáles son los amigos que te atraen?” – “¿Qué es algo que te gustaría intentar o aprender?” Es primordial NO juzgar –ni sonar como si estuvieras juzgando.  4) Pasa tiempo con ellos cada vez que puedas. Mantente sintonizada a lo que sucede en su mundo. – “Voy a hacer algunos mandados, me encantaría tu compañía. ¿Quieres venir?” El tiempo en el coche es perfecto para conversar. 5) Diles lo que observas. Cáchalos cuando hagan algo bueno. – “Realmente te esforzaste mucho en ese proyecto.” – “Vi que ayudaste a tu hermano. Gracias.” 6) Es posible que se alejen de ti, pero siguen necesitando de tu atención y amor incondicional. – Déjales pequeñas notas en su almohada que digan, “Te amo” – “Me gustaría saber cómo puedo ayudarte, ¿qué ideas se te ocurren?” Date el tiempo para seguirte acercando a ellos. Esta etapa, al igual que las otras, van a pasar y queremos estar ahí bien presentes, conociendo, acompañando y apoyándoles. “Durante la parentalidad es crucial darse cuenta que no estas criando a uni mini-yo, sino un espíritu palpitando su propia firma.”  Dra. Shefali

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6 maneras de proteger mi energía como Persona Altamente Sensible.

6 maneras de proteger mi energía como Persona Altamente Sensible. Las HSP (por sus siglas en inglés o Personas Altamente Sensibles en castellano) solemos tener un almacén de energía que se vacía muy fácil y rápidamente. Basta con una mañana ajetreada para ya no funcionar bien en la tarde… y no se diga de ¡un fin de semana pesado! Aquí hay una pequeña lista de cosas que podemos hacer para proteger nuestra energía: 1) Me doy permiso para darme por vencida en lo que ya no funciona. Esta bien ser resilente y seguir tratando cuando vemos que algo funciona y tiene un buen futuro. Esta bien, también, tomar descansos en lo que procesamos unas mejores maneras de abordar el asunto. Pero si ya vimos y comprobamos que ya se perdió, que no funciona, que no tiene futuro… esta bien dejar de perder energía en ello. Es sabio, incluso. 2) Me puedo tomar tiempo para responder a mensajes no urgentes. Podemos checar nuestros teléfonos tres veces al día. Todo lo demás es puro estrés y gasto de energía. Si hay algo urgente, bueno, pues se atiende, claro. Pero si puede esperar, que espere. 3) Puedo ser “no-productivo” o no tomar más responsabilidades. El “no–productivo” esta entre comillado, porque, en este siglo si no estamos trabajando los 1,440 minutos del día se considera una pérdida inútil de tiempo. Los HSP necesitamos descansar. Es imperativo ser no–productivo en algún momento del día, salirnos al jardín a ver las nubes pasar, por ejemplo. Y si para darnos este tiempo tan necesario de recuperación implica no aceptar más responsabilidades, pues, adelante. Tú conoces tus limites. 4) Paso menos tiempo con familiares que drenan mi energía. Si ir a ver a tus tías te toma dos o tres día de recuperación, hay algo que no está bien. O no las vayas a visitar tan seguido, o, si no te puedes zafar, ve durante menos tiempo. Invéntate una cita inamovible (con tu sofá). 5) Puedo no ayudar, o no alcanzar las expectativas y/o decepcionar a la gente. Cuando en el cole de tus hijos se esta organizando un Evento y piden la ayuda de las mamás, “levante la mano quien puede ayudar” … las HSP solemos escondernos abajo de la silla. Y esta bien. Si quieres ayudar hazlo dentro de tus propios limites. O ten consciencia de que te tomará algunos días para reponer energía. 6) Aviso a mis amigos y familiares cercanos cuando ya no tengo la capacidad de estar totalmente presente. A veces, después de tener una semana llena de cosas, y nuestra taza de la tolerancia esta explotando y nuestra amiga sigue contándonos todos los pormenores de lo que su Ex le dijo, haciendo bizco le podemos decir, “Disculpa hermosa, hace diez minutos dejé de entenderte, estoy cansada. ¿Y si mejor nos vemos otro día?” Entiendo perfectamente que esto puede sonar bastante controversial, pues estamos rompiendo las reglas de “lo que debe ser” afuera. Pero estamos cumpliendo “lo que debemos hacer” adentro. Para nosotros mismos. Puede sonar egoísta, pero, en realidad, se trata de llenarnos de energía para poder estar bien para los demás. Si nosotros estamos drenados, andamos del peor humor y todo nos sale mal. Es totalmente contraproducente. Es mejor poner limites, hacer lo sano para nosotros, estar contentos y toda nuestra familia nos lo agradecerá aún mas.  La sociedad no nos va a dar el permiso para ser así, lo tenemos que tomar nosotros. A decir verdad, esta lista, también, puede darnos un enorme alivio. “Puedo darme el derecho a Ser como Soy… (*suspiro*)”

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Qué hacer cuando los Acuerdos que hicimos con nuestros hijos, No Funcionan.

Qué hacer cuando los Acuerdos que hicimos con nuestros hijos, no funcionan. Cuando mi hijo decidió romper su parte del acuerdo entre en una verdadera crisis. “¡¡¡¿¿¿C-c-c-como???!!!” “¡¡¡¿¿¿P-p-pero p-p-p-orqueeee???!!!” En mi mente de adulto creía que si ya habíamos hecho un acuerdo, sí o sí tenía que cumplirlo. Había sido mi método perfecto para llevar la paz y ahora que dejó de serlo, no sabía qué hacer, ni porqué, ni cuándo, ni cómo. Cuando los niños rompen su parte del acuerdo no es que sean irresponsables, crueles, maquiavélicos ni malos niños. Pueden ser varias razones: 1) Simplemente están probando sus límites. “¿Hasta dónde puedo llegar?” 2) Están llenando su Cubeta del Control, parte no-negociable del cerebro humano, –si no sabes de qué hablo ¡toma el curso de Disciplina Sin Lágrimas! 3) Cumplir su parte del acuerdo les está haciendo daño (ej: forzarse a comer cuando ya no tienen hambre) 4) De momento pensaron que iban a poder cumplir, pero a la mera hora no pueden o no saben cómo (ej: una tarea del cole que no entienden cómo hacerla) 5) Están demasiado cansados como para exprimir energía para, por ejemplo, limpiar su habitación. Parte de la parentalidad autoritaria que queremos tener con nuestros hijos, implica escucharlos, saber la razón por la cuál no están cumpliendo, hacer valer su voz y punto de vista y ceder en algunas de nuestras costumbres o expectativas. Para esto sirve mucho hacer acuerdos. Hay un artículo en mi página web que explica qué es y cómo se hacen. Pero básicamente se reduce a: Yo cedo en “x” y tu en “y” y nos encontramos a medio camino. Yo cedo en tener toda mi casa ultra limpia y el hijo cede en ordenar sus juguetes. ¿Va? ¡Va! Peeeeero… muchas veces alguna de las partes no cumple su parte. Nosotros los adultos creemos que por que ya dijimos las cosas, los niños ya entendieron. Y no. De ninguna forma. No hay manera, son niños, su psique, su experiencia, sus neuronas no dan el largo y ancho de nuestras expectativas. No hay forma. Y entonces, posiblemente después de jugar, ya es tarde y “olvida” acomodar y recoger. Cuando mamá le recuerda, hay pleito. “Es que ya estoy cansado”, “¿Porqué yo?”, “No quiero” Y ahí es cuando ya no sabemos qué hacer, ¿cierto? Queremos dejar de hacer acuerdos porque creemos que no están funcionando.  Sigue leyendo, aquí encontrarás respuestas. En lugar de tirar a la basura una magnífica herramienta súper efectiva y empoderadora, es mucho mejor, esperar, tomar una pausa (puede ser de varias horas o incluso días) y ya en nuestro centro, sentarnos a dialogar. Investigar. Analizar. Replantear. Y ahí es cuando 1) entendemos su perspectiva 2) nos mantenemos firme en lo importante 3) explicamos 4) re-negociamos 5) rompemos Cualquiera de las cuatro razones mencionadas arriba son suficientes para meter a un niño en Modo Sobrevivencia, su amygdala se activa y dejan de ver… bueno, dejan de ver todo y también las ventajas de hacer acuerdos. Por eso es importante dejar pasar tiempo, que se enfríen las emociones, salir de amygdala y después, hay que explicárselos.  Es decir, este “mal comportamiento” en realidad es la invitación a más diálogo y más acuerdos. 1) Entendemos su perspectiva  “¿Porqué has roto tu parte del acuerdo, quiero entenderte?” Y te pueden responder con cosas como, “No entendí qué querías de mi.” “No super cuál era mi parte.” “Pensé que podía hacerlo, pero no…” “Pensé que iba a ser más fácil, pero a la mera hora, no supe cómo…” 2) Nos mantenemos firme en lo importante “Puedo entender tu punto de vista. La escuela no es negociable. En cambio con ‘x’ sí podemos negociar.” Recuerda, temas de salud, seguridad, integridad, ética NO son negociables. 3) Explicamos  “Mi idea de hacer acuerdos era mantener la paz, pero como haz decidido no cumplir con tu parte, pues de nada me sirve porque nos peleamos de todas formas.” “Mi idea es hacerte partícipe de las decisiones de la familia…” 4) Re-negociamos o nos abrimos a nuevas ideas “No haré acuerdos contigo esta semana porque has roto los que hicimos.” “Si a ti se te ocurre otra forma de solucionar el problema, yo encantada de escucharte. No me tienes que responder ahora, piénsalo un par de días y luego volvemos a platicar.” “El reto / asunto es X ¿Cómo le vamos a hacer?” “¿Qué va a pasar si no cumples este acuerdo nuevo? Quiero que tú establezcas la consecuencia.” Esta es una parte genial porque ellos son los que se hacen responsables del siguiente paso y las siguientes ideas. Debo admitir que son ¡fantásticas! 5) “Tú eres más importante que el acuerdo.” Hay veces que tenemos que romper los acuerdos, como cuando nuestra integridad, nuestra seguridad, nuestra felicidad están en juego. Por ejemplo si estamos en un mal matrimonio, o si le hemos prometido algo a un amigo y nos damos cuenta que esta metido en algo ilegal… hay momentos que debemos ponernos como prioridad. Hay veces que nuestros hijos van a romper el acuerdo, cuando están demasiado cansados, o cuando les duele, o van en contra de sí mismos. Y esta bien. Esta es una lección muy MUY importante de enseñar, “No por haber hecho un acuerdo de “ser los mejores amigos de por vida” significa que te tienes que aguantar estupideces. De ninguna manera. Tu felicidad, tu integridad, tú como persona eres más importante que cualquier acuerdo.”  En un caso sencillo de, “Mamá, sé que te prometí limpiar mi habitación, pero no puedo cumplir porque estoy demasiado cansado” debemos estar abiertos a recibir esto. La consecuencia previamente pactada se aplica amorosamente. Pero debemos aceptar que su integridad va primero SIEMPRE. Si, se vuelve un ejercicio constante de «estire y afloje». Al mismo tiempo, los beneficios son increíblemente buenos. Además, ¿qué no hacemos eso todo el día en el trabajo? “Todo en la vida es una negociación”, dice un amigo muy querido. No creo que “todo”, pero sí una gran parte del éxito. Porque es a través de esta negociación que están aprendiendo a ser inteligentes, pensantes, creativos, responsables, están sacando su temple y su personalidad a brillar. ¡Es una belleza! ¡Síguelo poniendo en práctica!

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Tips para Maestras de Niños Altamente Sensibles

• CÓMO GUIAR A LOS NIÑOS ALTAMENTE SENSIBLES EN EL SALÓN DE CLASES TIPS PARA MAESTRAS • El 15-20% de tus alumnos es HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible en Castellano). Aprende cómo es el rasgo, sus 4 características e implicaciones. • Observa sus diferencias temperamentales y el efecto que esto tiene en su forma de aprender. • El comportamiento de un HSP, al ser genético, no se puede cambiar. • Observa quién puede ser HSP y confírmalo con sus padres. • Trabaja de cerca con sus padres, –por observaciones, ideas, estrategias y comparación de comportamientos. • Consulta con maestras anteriores para aprender estrategias que han funcionado en el pasado. Es vital que encuentres un ambiente adecuado que vaya de acuerdo con su temperamento. • Observa el nivel de estímulo en tus HSP. La prevención es la mejor estrategia. • Permite que el HSP se integre a su propio ritmo. Pueden ser meses. • Invítalos a que participen. Solo invita. Ten la seguridad de que cuando se sientan seguros van a compartir mucho. Se vuelven los alumnos más creativos y animados. • Alaba y califica –sólo sus esfuerzos. Aplica ejercicios que trabajen ambos hemisferios del cerebro. Ej: pon música que evoque emociones (la música de películas es genial para eso) y pídeles que dibujen lo que sienten. Entre más feo quede, mejor. • Encuentra un balance entre empujar, motivar y proteger.  • Espera al momento adecuado para pedirles que ejecuten.  • Prepáralos en etapas o encuentra una alternativa equivalente. Observa en cuáles aspectos esta adelantado y en cuáles esta atrasado (Ej: puede estar académicamente de 10 y socialmente de 5) Hazles preguntas para que tomen decisiones simples y para que sepan que su voz y votos son válidas • Si te das cuenta que los HSP ya no están entendiendo nada, es momento de: ¡TOMAR UN DESCANSO! Mejorará su desempeño en clases. • Tu atención, aunque bien intencionada, puede aumentar el nivel de estimulación del HS. • Divide las tareas en pequeños pasos. • Avisa con anticipación cualquier cambio de rutina. • Adapta tu evaluación según los temperamentos. Por naturaleza, los HSP tienen más información que procesar y eso toma tiempo y una mente relajada. Lo mismo sucede al recuperar la información. Encuentra una variedad de formas para demostrar lo que han aprendido. • Durante un “berrinche” Reconoce que ciertos comportamientos no deseables pueden ser por sobre estimulación temporal o crónica, (distraído, adormilado, olvidadizo, desmotivado, ansioso, deprimido, tímido, emocional, llorón, irritable, hiperactivo o ‘distraíble’ como si tuviera el síndrome de déficit de atención, o incluso agresivo). • Puedes decirle algo así al niño: “Tal vez te serviría tomar un tiempo en el área de lectura. Cuando te sientas sobre estimulado, dime por favor antes de que te pongas tan alterado.” • Nunca uses métodos de disciplina duras con un Altamente Sensible Cuida mucho tus palabras y métodos correctivos • Si los regañas, castigas o avergüenzas, se van a acordar del estrés y lo van a asociar contigo, pero tendrán muy poca memoria sobre la información que querías que aprendieran. • Funcionan más los recordatorios gentiles y en privado. • Dales tiempo y espacio para resolver las cosas por sí mismos. • Ayúdalos con cualquier dificultad social • Si, por varios días seguidos, se ven ensimismados, aislados, rechazados, burlados o ‘bulleados’, considera intervenir y avisa a otros maestros y sus padres. • HSP son más lentos en hacer amigos y pueden necesitar ayuda. • HSP son felices con solo un amigo.  • Enseña respeto y aceptación para y por todos. • Sé creativa, porque ellos lo son • Artes visuales, periódico escolar, teatro (backstage) • Ejercicios para escribir o problemas inteligentes para resolver. • Literatura con temas morales complejos o temas emocionales. • Jardinería o mascota. • Permite que los HSP ayuden a otros estudiantes. • ¡JUEGA! • Guía y reconoce sus habilidades excepcionales • Sufrirán si no encuentran un escape para su auto-expresión. • Invítalos a actividades que se orienten hacia la belleza, la justicia social, la experiencia espiritual, las causas del medio ambiente, emotividad profunda, poesía, danza, artes visuales, actuación, fotografía, y escritura. • Planifica para evitar estímulos innecesarios • Observa y analiza el ambiente del salón desde la perspectiva de un HSP. • Cambia a actividades más tranquilas, ofrece opciones, hagan actividades en silencio, acuerdos previos, crea una “esquina tranquila para lectura”, dales una tarjeta para que soliciten tu ayuda cuando la requieran. • Debido al Procesamiento Profundo, necesitan más tiempo para aprender una lección. Repite las instrucciones en privado si lo necesita. Fuente: The Highly Sensitive Child Elaine Aron PhD ® Derechos Reservados Traducción: Carmen Geraud

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6 tips para Evitar Traumas en este Regreso a Clases

¿Cómo apoyar a tu hijo Altamente Sensible en este regreso a clases? Llevamos más de un año diciéndoles a los niños que hay un virus terrible acechando por el mundo y que deben quedarse en casa. Muchos niños HSP estaban ultra felices en casa, aunque no veían a sus amigos, se ahorraban el salir corriendo, una cantidad espeluznante de estímulos y usar el uniforme que pica, el lunch aguado, los gritos de la maestra… Ahora los estamos llevando al cole. Y ellos están aterrorizados. No quieren, se cuelgan del cuello de mamá, lloran, hacen “berrinche”… y es totalmente natural. Comprensible. Y lógico. Estamos hablando de niños neurológicamente programados para la sobrevivencia. Ir al cole no es un lugar cien por ciento seguro. Son niños que han sido asustados y que, si de por si, viven en Modo Sobrevivencia ¿te imaginas cómo se sienten ahora? Posiblemente, después de jaloneos y extorsiones de todo tipo, acepten entrar a las instalaciones… pero eso no significa que estén de acuerdo o que la vayan a pasar bien o que aprendan algo. Recuerda que cuando una persona esta en Amygdala, solamente funciona el modo de: huir, atacar, congelarse o desmayo.  Ya trató de huir pegándose a tu cuello. Ya trató de atacar haciendo “berrinche”. Es posible que durante las horas en el salón esté totalmente congelado. Esperemos que no se desmaye. ¿Cuántas matemáticas le puedes meter a un hielo? Pero… entonces, ¿qué podemos hacer? Ufff… ya sé. No está fácil. Tu hijo (en edad de kinder o primaria) no puede abogar por sí mismo. Simplemente no tiene la capacidad neuronal para hacerlo, ni la experiencia, ni la voz para hacerse valer por si mismo. Bueno… tal vez si. Pero, generalmente, no. Entonces nos va a tocar a nosotras hablar por él / ella. ¿Qué podemos hacer? Aquí te va una lista de 6 tips. 1) Escucha a tu hijo. Comprende su perspectiva. Sus sentimientos. Sus angustias. Sus miedos. Todo eso es Real y Válido. Toma notas, piensa muy bien –en base a lo que te dijo– qué y cómo lo vas a ayudar. 2) Sal de tu zona de confort. Si eres mamá HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible en castellano) todo esto nos puede dar una flojera horrible. A mi me da hasta un poco de terror. Las caras incrédulas de los maestros, las expresiones de “yo soy la profesional, usted solo es una mamá sobreprotectora”, la respiración pesada y la desesperación “¿ya se va señora?” Ay, no, no. Te–rror. Pero (*suspiro*) si mi hijo me necesita ahí estaré, con la bandera de ¡Viva los HSP! Y educando. Recomendando sitios web, libros y artículos. Si tu hijo está en una escuela abierta a escuchar y aprender, ¡sigue adelante! 3) Haz equipo con la maestra. Explícale, «Mi niño es Altamente Sensible y esta asustado. Le serviría mucho sentirse contenido, escuchado y seguro. Sé que tienes muchas herramientas para lograrlo.» Finalmente ella es la que está con tu hijo un montón de horas y su influencia sí le afectará. 4) Lleva soluciones o ideas. No se trata de que le lleves todo solucionado pero, ideas. Ideas que tal vez le puedan servir. Para que ella no se sienta sola y que sepa más o menos por dónde y cómo ayudar a tu pequeño. Hay una lista de 20 tips para maestras escritas por Elaine Aron PhD, traducidas por mi. Si la quieres, aquí esta. 5) A veces nos tenemos que volver “esa madre horrible” Sobre todo cuando no hacen lo que les pedimos, por ejemplo que lo regañaron super feo porque “no estaba poniendo atención a la clase” (Repito, ¿cuánta atención puede poner un hielo?), porque es la sexta vez que te mandan llamar y tú no lo haz llevado a la terapia de TDA (pues, porque no tiene TDA). Y un largo etcétera de situaciones complejas y engorrosas. 6) Puedes, finalmente, si nada funciona, cambiarlo de escuela. En otros países no existe esta posibilidad así que aprovecha que aquí sí. Si ya buscaste por todos lados y no encuentras lo que necesitas, ya hay escuelas que hacen Home Schooling, es decir que te apoyan con la investigación, programas, estructuras, te envían el material y un montón de cosas para que tus hijos desde casa, puedan salir adelante académicamente. O puedes contratar una Tutora que vaya a tu casa. Hay un montón de herramientas y opciones ahora.  El objetivo es que tu hijo esté sano (recuerda que el estrés enferma a su cuerpo), que se sienta apoyado, tomado en cuenta, escuchado, visto y aceptado como es. Y ese trabajo empieza con nosotros.

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Comentarios que no ayudan a la mamá de un Niño Altamente Sensible…

Comentarios que no ayudan a la mamá de un Niño Altamente Sensible… 1) ¡Lo sobreproteges demasiado! 2) ¡Debes fortalecerlo! 3) Si no lo forzas, nunca se atreverá. 4) Debes acostumbrarlo al los gritos y el jaleo. 5) Es así por tu culpa y tu manera de criarlo. 6) ¡Exageras! Lo que le pasa a tu hijo le pasa a todos y todos están bien. Y nos lo dicen toooodo el tiempo. Si además nosotros somos HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible en Castellano) también, pues sí nos afecta y entramos en duda, conflicto interno y ya no sabemos qué hacer. Por eso es tan importante que sepas bien cómo funciona el cerebro Altamente Sensible para que sepas cómo educar bien a tu hijo y tengas todas las herramientas para ignorar las opiniones de los demás. 

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Decir «adiós» no es fácil para un Niño Altamente Sensible

Decir “adiós” no es lo más fácil para un Niño Altamente Sensible Puse semillas en una maceta y nacieron. Las plantitas con el tiempo se han convertido en 7 arbolitos de aguacate. Y pues… obviamente ¡ya no caben! Mi jardín es pequeño y no tengo el espacio. Llevo tiempo buscándoles una mejor casa y padres amorosos. El pasado domingo, platicando en el mercado, quedé con un señor de dárselos. Tienen 4 hectáreas, dos parcelas llenas de frutas y verduras 100% agro-ecológicas. Todo iba bien; yo me sentía feliz de haberles encontrado un espacio grande, amoroso y sin pesticidas. Peeeeeero… Mi hijo Altamente Sensible estaba mal. Triste. Acongojado. Preocupado. Fatal. El problema es que no me lo dijo. Y yo no me di cuenta. Cuando intuí qué sucedía, le medio expliqué, “Es que si se quedan aquí en las macetas, se van a morir. Necesitan espacio y aquí no lo tenemos.” Y pensé que eso era suficiente. El día de la entrega hizo todo lo mal que pudo: no se vestía, no desayunó bien, no se ponía los zapatos, no se subía al coche, no se abrochaba el cinturón… Ya tiene 9 años, ya sabe lo que hace y las consecuencias de sus acciones; simplemente no quería llegar y lo aplazó todo lo que pudo. Y yo, que no entendía. Al momento de entregarlos, se interpuso, no me dejaba caminar. Pero el señor llegó, estaba muy, muy feliz de verlos. Ya tenían planes de en dónde los iban a sembrar y me platicó todo con detalle. Al despedirnos me dijo, “Los vamos a invitar un día a que vayan a ver a sus arbolitos, van a estar en medio de las dos parcelas, tenemos naranjos y limones. Van a estar muy contentos. Luego nos ponemos de acuerdo, ¿les parece bien?” Yo me sentía brillar de la emoción, me despedí de mis “bebés” y luego nos fuimos a jugar mi esposo, mi hijo y yo al parque.  “¿Por qué has estado de mal humor toda la mañana?” le pregunté. Honestamente no tenía idea. “Ya lo pensé bien mamá y qué bueno que sí dimos a los arbolitos. Yo creía que nunca más los íbamos a volver a ver, pero si podemos ir al rancho, visitarlos y verlos crecer, esto sí me gusta.” Recibí su alegría como una cubeta de agua helada. ¡Ay la “empática” madre! En realidad se me fue el patín; viví esta experiencia como adulto y esperaba que mi hijo la viviera igual. Los adultos nos regimos con “explicaciones que debes de entender”. Los niños se rigen con “emociones que debo vivir”. Para él los arbolitos eran como hermanos y el dolor de no volverlos a ver, le era demasiado fuerte. Aunque se fueran a un mejor lugar, no importa. Las razones, no importan. No es cuestión de entender. Su dolor y angustia –en SU perspectiva de niño– eran lo importante. Siempre debemos liderear con empatía… siempre. Finalmente los niños siempre son nuestros mejores maestros y entender su cariño hacia las cosas –las plantitas– es importante. Despedirse para un Niño Altamente Sensible, nunca es fácil. Les puede costar trabajo separase de ropa que ya no les queda, juguetes rotos, envolturas de golosinas, a veces hasta de sus uñas y cabello. Si hablamos de otros seres vivos, pues más. ¿Qué podemos hacer en casos similares? Ofrecer disculpas. Hablar desde el corazón. Crear nuevos planes. “Lamento mucho que no me di cuenta de tus sentimientos y debí. ¿Me puedes perdonar?” “Si.” “Si pudieras decirle algo a tus arbolitos, ¿qué les dirías?” “Que los quiero mucho.” “Decir “adios” nunca es fácil. Se siente tristeza y esta bien que la sientas.” “Okey…” Aprender a decir “adiós” es una lección importante en la vida, aunque nunca nos acostumbraremos. El “adiós” no puede venir desde el raciocinio, sino desde la emoción. Y es una emoción dolorosa que hay que trascender –a base de quedarnos ahí– hasta que se transforma. En estos días nos hemos dedicado a seguir trabajando en nuestra jardinería. En verdad, mi jardín parece selva y ¡mas con las lluvias! Tenemos un higo que era una ramita –ah! pues el que aparece en el libro de Luna y el Secreto de los Árboles – y ahora ¡esta enorme! El saber que vamos a plantar más, le reconforta. Cuando vayamos a ver a los hermanitos grandes y guapos, les comparto la foto. 

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Cómo sobrevivir a las personas tóxicas

¿Qué pasa con la gente tóxica? Un análisis de las personas tóxicas, cómo nos afectan y qué podemos hacer para sobrevivirlas. Había una vez una niña, llamémosla Daty (el nombre ha sido totalmente inventado) cuyos padres se peleaban entre ellos todo el día, toda la noche y toda la tarde… Por si sí y por si no. Por si hizo y por si no hizo. Por si dijo y por si no dijo. El pique entre sus papás era tal que ignoraban a Daty totalmente. Ella tenía dos opciones o callarse y desaparecer, o, gritar más fuerte que ellos para lograr llamar su atención. Por motivos de sobrevivencia, desarrolló la segunda técnica. Aprendió a llamar la atención a como diera lugar, por si sí y por si no. Por si hicieron o por si no hicieron. Por si dijeron y por si no dijeron. Con los años se volvió gritona. Molesta. Manipuladora. Víctima. Broncuda. Controladora. Llama a las tres de la mañana para contar su versión de por qué es una víctima y suele llenar sus argumentos absurdos de puras mentiras.  Ella aprendió a sobrevivir de esta manera. Eso le enseñaron sus papás. La única forma que ella conoce para conectar con otro ser humano es a través del drama y el conflicto, pues básicamente, es lo que aprendió. A dónde va y con quien va, se queja de absolutamente todo. No hay un instante de paz, ni gratitud, ni paciencia, ni contentamiento. Es gente que enferma el aire que toca. Es gente que enferma a familias enteras. Produce cualquier cantidad de rupturas, conflictos y mucho, mucho dolor. Por eso se llaman tóxicas. Hacen mucho, mucho daño. Generan trauma físico, emocional y mental. Es la manzana podrida que llega a echar a perder todo y en nosotros depende si lo permitimos, o no. A las Personas Altamente Sensibles nos dan en la puritita torre. ¿Porque? Debido a nuestra empatía podemos ver su dolor. Podemos entender de dónde vienen y sus intenciones reales de ser vistas, escuchadas y amadas. Es gente que pide a gritos un resto de amor. Pero esos “gritos” son tortura china. Por un lado los queremos ayudar y rescatar –y, posiblemente lo intentemos durante un tiempo. E incluso, les creemos todas sus mentiras y perdemos el sueño tratando de ayudarles. Pero llega un momento de “Mmmh… ¡espera un momento…!” Cuando empezamos a ver a nuestra salud toda deteriorada (ya sabes, colitis, gastritis, migrañas, gripas, falta de energía, confusión, sobre-saturación, líos sin sentido y un largo etcétera), empezamos –si somos conscientes– a cuestionar ¿qué tanto vale la pena esa persona en nuestra vida? Por un lado decimos “pobrecilla” y por el otro decimos “¡#%/&*** Daty, que se vaya al ***#%!” Si, gente así nos afectan de una manera corrosiva. Lo vemos, lo entendemos, lo sentimos, lo vibramos y… ¿y luego? ¿Qué podemos hacer? Cuando estamos en esa encrucijada tenemos que tomar decisiones muy poco ortodoxas.  1) Una es afuera de nosotros: ¿Con quién vamos a quedar bien: con la sociedad y Daty o con nosotros y nuestros hijos? ¿A quién voy a arriesgar, a ella que no le interesa encontrar remedios, o, a nuestra salud, la salud de nuestra familia y de nuestros hijos? Tenemos que analizar, ¿qué le esta enseñando esta persona a mis niños? ¿Quiero que aprendan eso? ¿Les voy a enseñar que esto esta bien y que es normal? ¿O les voy a enseñar que nuestra felicidad, que nuestra salud física, emocional y psicológica es lo más importante del mundo? Les vamos a enseñar que poner limites de gente tóxica –sea quien sea– no es bienvenida en nuestro espacio vital (… y sí, eso incluye el celular, llamadas, mensajes, whatts, chats, redes sociales). 2) La otra es adentro de nosotros: ¿Qué viene a enseñar esta persona a mi vida? ¿Para qué vino? ¿Qué debo aprender y / o tomar de estos momentos? ¿Cómo lo integro? Como todo en la vida tiene su para qué, hay que analizar esa parte. Tenemos que poner  m.u.c.h.o  c.u.i.d.a.d.o  en dónde ponemos nuestra atención y energía. La gente tóxica esta llena de mañas para generar conflicto, si yo caigo (aunque sea para defenderme), ella gana. Tenemos que ser más listos. Lo opuesto al amor, no es odiar. Sino el ignorar. Las Personas Altamente Sensibles no podemos ignorar, aunque queramos. Debido a que detectamos todas las pequeñas sutilezas, y gente como Daty están llenas de micro-detalles que componen una montaña realmente interesante de observar. Los HSP (por sus siglas en inglés, o Altamente Sensibles en español), no podemos dejar de analizar, aunque nos noqueemos con un bat en la cabeza. Y tampoco podemos dejar de sentir; toda su toxicidad, nos provoca un oleaje de emociones una más opuesta y contraria que la otra. Todo lo anterior nos sobre–satura y nos enferma físicamente. Es un juego de perder – perder. O los perdemos a ellos, o nos perdemos a nosotros mismos. No hay más. ¿Qué podemos hacer?  El único remedio que conozco es: la distancia en todos los sentidos. Bloquearlos y sacarlos de nuestras vidas en todos los sentidos posibles. Física si es posible, poner metros o kilómetros de por medio. Psicológica: para evitar que su tormenta nos lleve al tornado, no tomemos llamadas, ni recados, ni mensajes.  Emocional: no aceptemos el drama provocado intencionalmente ni durante el tiempo libre, ni en la soledad, ni en pensamientos. Es gente que nos meten en encrucijadas interesantes. En lo personal, me he dado cuenta que no tengo la fuerza, ni la objetividad ni el sentido del humor como para juguetear con la situación. Me afectan mucho más de lo que yo quisiera. Me drenan, me exprimen, pierdo el sueño, la vitalidad, la paz interior. Y finalmente, ya me dan flojera. Ya entendí que gente así no hay manera de ayudarles, que intentarlo, aunque es noble, es imposible. Podrían ellos encontrar la felicidad en su vida si les interesara, pero como se alimentan del drama, pues ni cómo. No les doy la importancia que se dan –porque no la tienen– y tampoco les veo el sentido en dejarlas en mi circulo vital. ¿Cuál es mi invitación? ¡Toma tu fuerza!  Aprende a PONER  L.I.M.I.T.E.S. Cuando el personaje Daty es una amiga, es más fácil mandarla al cuerno, “Uy, tengo mucho que hacer, deja me organizo y te llamo.”, “Perdón no te pude tomar la llamada, uy, me está entrando una llamada importantísima, ¡bye!”, “¿No te contesté el mensaje? ¿Segura? Bueno… luego… ¡bye!”  Cuando se trata de un familiar se complican las cosas un poco más. “¿Sabes qué? Me encantaría poder platicar, pero tengo mucho trabajo. Te quiero y te querré siempre.”, “Ha llovido un montón, ¿verdad? Te mando un beso, gracias por todo.También te extraño.”, “Agradezco de corazón todo lo que sí me diste, te puedo perdonar y amar –en la distancia.” Peeeero, cuando es la pareja de un familiar, un padrastro / madrastra… suegr@, cuñad@, concuñad@, cuando no podemos obligar a nuestro familiar a que la corte, ahí sigue su presencia y, aún a pesar de nuestros esfuerzos, nos tocan todos los tsunamis del huracán Daty, ahí se vuelve un caso casi imposible. No hay manera de correrla. No hay manera de vivir con ella. Todo lo que digamos podrá y será tomado en nuestra contra. Y nada, nada, nada funciona. Si hacemos, malo. Si no hacemos, malo. Si decimos, malo. Si no decimos, malo. ¿Qué queda? Sácale la vuelta, “Buenas tardes, qué calor / frío / humedad hace. Voy al jardín a cuidar a los niños / perro / perico. Con permiso.” No le preguntes “¿Cómo estás?” no vayas a darle pie a que te agarre. Si se empieza a acomodar, “Ay, Daty, discúlpame, tengo que checar mi Instagram urgentemente.”  Si nuestro familiar se empeña en meter a fuerzas a esa Daty a la familia podemos hacer solo dos cosas: o aceptarlos a los dos, o rechazarlos a los dos. Las dos opciones duelen. Las dos rompen. Las dos apestan, porque lo tóxico enferma.  Una vez escribí un artículo sobre la “administración de carajos”. Encuéntralo en mi página web. Explica muy bien cuando decimos “No me alcanzan los carajos para gente así.” ¿Qué podemos decirnos a nosotros mismos sobre Daty? “Es una persona con mucho dolor, que finalmente también es un agente de la vida y hace lo que tiene que hacer, pero no por ello, debo permitir que nos haga daño. Le pido a la vida que la ilumine. Me retiro sin juzgar, ¡adiós!” Y finalmente, sugiero que dirijamos nuestra energía a algo creativo y empoderador. Dediquémonos a lo nuestro y protejamos a nuestros hijos a como dé lugar. ¿Fácil? Oh… de ninguna manera. ¿Vale la pena? Cada segundo. ¿Qué eliges hacer?

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Qué hacer en este regreso a clases

¡Uf! Con tanta incertidumbre nadie sabe qué va a pasar y hay mucha ansiedad en el aire. Tus hijos Altamente Sensibles, seguramente también lo sienten. Tal vez sienten mucho miedo, ansiedad, preocupación… y posiblemente su diálogo interno no sea el ideal. ¿Qué podemos hacer? Aquí tienes 6 tips: 1) ¡Escúchalos!  Muchas veces nosotros asumimos que sienten “x” y que es por “y” razón. Y muchísimas veces nos equivocamos. Invítalos a platicar contigo en un ambiente de mucha contención. Una vez que ya te soltaron toooodo, si lloran esta perfecto y, una vez que ya lloraron a gusto y que ya empezaron a volver a respirar podemos avanzar al siguiente paso: 2) Habla con ellos. Explícales que nuestro cerebro esta programado para conservar nuestra sobrevivencia y protegernos. Conocer a nuestro cerebro a veces es suficiente para saber por qué nos sentimos como nos sentimos. Es la mente. No la realidad. 3) Empatiza. Es importante escuchar a los sentimientos, al mismo tiempo, es necesario separar los hechos de las historias. Los hechos son la realidad, las cosas que sucedieron tal cual sin interpretaciones. Las historias es lo que la mente nos cuenta, suelen estar llenas de fantasía, cosas terroríficas y finales tristes. Las historias crean emociones… las emociones crean estrés y ansiedad. Enfrentar a la vida con estos lentes, no es lo ideal. 4) Si tu estás nerviosa e insegura, ellos van a sentirse nerviosos e inseguros. Si no estás segura al 100% de enviarlos al cole, hay opciones de quedarse en casa y seguir con lo virtual o de contratar una tutora que vaya a casa. El objetivo es estar tranquilos todos porque el estrés debilita al sistema inmune. ¿Cuánta gente se ha enfermado solo de puro miedo? 5) Regresa a la rutina. Durante este año hemos estado con los horarios por ningún lado. Si ya vas a regresar a la rutina, empieza desde una semana a antes.  Empieza a reducir tiempo de pantallas, inicia el ritual de la noche con mucho tiempo y a la camita temprano. ¡No te esperes hasta el último domingo en la noche! 6) Practiquen sin presiones. Es decir, jueguen a pretender. Pretendan alistarse en la mañana, poner un reloj y correr como si tuvieran que romper un record durante varias mañanas hasta tener la carrera bien dominada. Pueden ir al cole y revisar el tiempo de llegada. Pueden ir al patio, ver cómo es y los juegos que tiene.  Recuerda que el rasgo de la Alta Sensibilidad existe para buscar la sobrevivencia. Esto hace que nuestra vida, en épocas de pandemia, sea un poco más estresante de lo normal. La idea es calmarnos y calmarlos. Hacer todo lo necesario para que estemos tranquilos. Y si ya hiciste todo y aún no estás bien segura, busca otras opciones.  Les puedes decir algo así, “No sabemos bien a bien qué va a pasar, pero de momento vamos a intentar este plan. Si vemos que no nos sentimos a gusto o que no funciona, pues cambiamos ¿te parece bien?” Es necesario que tus hijos encuentren en ti una base segura, honesta y tranquila.  Tú te necesitas a ti misma segura, honesta y tranquila.

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Después de la muerte de un Ser Querido

Posiblemente, a raíz de la pandemia has perdido a un Ser Amado… y tienes toda la cabeza y el corazón revuelto. Así estoy yo, al menos. La muerte es algo surreal para los que nos quedamos y no sabemos cómo interpretarlo. La cabeza dice, “Así decidió la vida y… Ya estaba muy enfermo… le dí flores y regalos mientras vivía… hice todo lo que estuvo en mi… no me arrepiento de nada…” El corazón opina todo lo contrario, “Pero ¿por qué se tuvo que ir? ¿A quién le echo la culpa? Pude haberle dado más… tantas tardes viendo la tele, debí de haber ido a su casa… ¿Cómo es que ya nunca más lo voy a volver a ver? ¡Esto apesta! ¡Maldita sea!” Y luego nos enfermamos de una gripa horrible o una migraña que nos tumba varios días. Bueno… si estas pasando por algo parecido, te acompaño en tu dolor. No es fácil. Léelo otra vez. No Es Fácil. ¿Qué podemos hacer para salir un poquito más airados de este proceso? Para superar situaciones de shock debemos hacer un proceso de observar qué sucede en los siguientes 3 niveles: 1) ¿Cómo lo está pensando tu mente? 2) ¿Cómo lo está sintiendo tu corazón? 3) ¿Cómo lo está almacenando tu cuerpo? Sin meterme mucho en la ciencia, resulta que nuestro cuerpo tiene neuronas en la cabeza, si. Pero también en el corazón y en el estómago. Por eso, cada uno, camina hacia su propias conclusiones y comportamientos… y nos toca unificar todo aquello. Sorprendente ¿verdad?  1) La mente analiza, como puede, los eventos. Llega a sus propias conclusiones y sus propias perspectivas, posiblemente erróneas. Un ejemplo nos lo pueden dar todas los mitos y leyendas que hay atrás, a lo largo de la historia, en las diferentes culturas, sobre el mismo tema. La interpretación de la muerte es un tema apasionante –me imagino que por lo doloroso que es– para estudiar y analizar a lo largo y ancho del planeta. Finalmente la mente inventa su historia, nos convence que nuestros pensamientos son La Realidad y nosotros solemos creerle. 2) El corazón no analiza nada. El corazón siente. Y suele sentir todo lo contrario a lo que la mente nos quiere convencer. La muerte de un ser amado nos duele. Nos duele como pocas cosas en la vida. Nos hace llorar durante décadas. Lo chistoso es que la mente rápido llega a interponer sus conclusiones y sus palabras… generalmente son groserías y maldiciones. Pero el corazón no tiene palabras. Ni groserías. Ni maldiciones. Solo emociones. A veces les podemos poner un nombre. A veces, no. Y esta bien. No se trata de involucrar a la cabeza, sino de: sentirlas y soltarlas. Las emociones son como el agua y debemos dejar fluirlas, si no se pudren y el cuerpo se enferma. 3) En la materia sólida del organismo, es donde se guardan las sensaciones. Todas aquellas emociones que no fluyeron, se quedan estancadas en el cuerpo y si no le damos salida, nos enfermamos. Para evitar eso, debemos echarnos el clavado a sentir, qué esta pasando adentro. Cuando llega el dolor de la pérdida, ¿dónde lo sientes? ¿Cómo lo siente tu cuerpo? ¿Como si te hubieras tragado una bola de boliche y no te puedes mover del pesar? ¿Como si tuvieras una moneda de cobre atorada en la garganta? ¿Como si tuvieras un calambre en el corazón?  ¿Cómo se siente…? ¿Cómo si te hubieran electroshockeado toda la mañana? ¿Te tiembla hasta la médula espinal? ¿Dónde y cómo es el mareo? ¿Cómo es?  La meta es podernos quedar en esa sensación. Es difícil. Es inquietante. Es complejo. Pero debemos quedarnos ahí para que por lo menos, esta inmensa tristeza, no enferme a tu cuerpo, o no tanto. Estos tres niveles, están conectados y al mismo tiempo, separados. Separados en el sentido de que cada uno opina distinto, a veces incluso, contradictorio. Conectados en el sentido de que, la única forma de trascender el dolor, es quedándonos en las sensaciones corporales. La única forma de cambiar nuestras perspectivas es, a través de fluir con las emociones. Debemos tomarnos el tiempo para estudiar a cada uno por separado para después unirlos, pero ya acomodados. Nuestra cultura nos ha enseñado que el camino es al revés. Nos ha dicho que es de arriba hacia abajo: la cabeza debe de convencer al corazón y al cuerpo, a base “blah–blah”. Pero, como el proceso debe ser al revés (de abajo hacia arriba), estamos todos echos pelotas. Con mil enfermedades, achaques, diarreas, gripas, migrañas; un corazón ignorado y abandonado y una mente nomás no se calla con nada. No. No. Una vez más, la sociedad nos ha enseñado mal. La próxima vez que te acuerdes de tu Ser Querido, en lugar de tragarte el llanto y sacar el celular, mejor quédate ahí. Permítete sentir. Echate el clavado hacia todas las sensaciones corporales. Si te viene una imagen mental, la puedes usar, solo para vivirla más fuerte. Si explotas en llanto, solo jala la caja de pañuelos. Espera. Respira profundo. Espera. Respira profundo. Espera hasta que aquello cambie. A veces toma un buen rato, a veces menos. Déjate caer con la fuerza de gravedad. No es momento para ser fuerte, sino para perderte en las sensaciones. Cuando lo hagas, notarás que las sensaciones cambian. Es MUY importante que lo permitas. No te vayas a aferrar a lo anterior. Nos quedamos en las sensaciones precisamente para transmutarlas. Solo cuando las sensaciones cambian, las emociones cambian. Y como consecuencia, la mente, se calla. Al menos durante unos momentos. Cuando la mente se calla, las perspectivas suelen cambiar también. Generalmente encontramos paz. O, si no, por lo menos, algo sí se asienta adentro. Tal vez, en estos momentos del ejercicio, quieras escribir en tu diario las nuevas perspectivas, pero ¡no antes! (Si lo haces antes, ya sabes que la mente hace de las suyas). Tampoco es momento de tomar ninguna decisión. Solo es momento de acomodar. Como cuando ordenas cajones. Primero sacas todo, miras de pieza en pieza, tiras lo que ya no sirve y, lo que sí, lo vuelves a guardar. Dobladito y en su sitio. A veces, si la experiencia es demasiado fuerte, necesitamos varios acomodos, varias sesiones… tal vez, varios años. Y esta bien. Yo entiendo a la sanción como por capas. Un día –o un año– trabajas una capa y al siguiente otra. Parece que estamos atorados en lo mismo, pero no. Es profundidad de capas. Recuerda que las Personas Altamente Sensibles somos particularmente meticulosos al pensar y analizar. E intensamente emotivos. Así que este proceso se puede parecer una tormenta tropical con rayos, truenos y mucha, muuucha agua. Es probable también que vayas en contra de todo lo que te enseñaron en casa. Sé compasivo contigo mismo. El dolor no se va del todo. El duelo sigue siendo duelo. Pero ya esta acomodado en su lugar. Y, tras este trabajo, la vivencia es totalmente diferente. Definitivamente sí hay un cambio importante. Espero de todo corazón que esto te sirva y, aquí estamos para apoyarnos.

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Mitos y Verdades sobre la Alta Sensibilidad

Mitos y Verdades sobre la Alta Sensibilidad. Se han construido muchos mitos alrededor de las Personas Altamente Sensibles (o HSP por sus siglas en inglés), básicamente porque no se sabía que el rasgo existía ni que era un tipo de cerebro diferente para la sobrevivencia de las especies. La gente ha creado un montón de juicios y creencias erróneas basadas en la desesperación de “cómo puedo guiar a este niñ@ tan extraño para que entre a la sociedad y sea “normal”. Abajo esta una pequeña lista de los mitos y las realidades que hay que aclarar. Mito: HSP es un desorden y necesita ser diagnosticado por un doctor. Realidad: HSP es un rasgo y puede ser determinado a través de un test en www,hijoshipersensibles,com Mito: Ser HSP significa que eres muy emotivo y lloras todo el tiempo. Realidad: Ser HSP significa que  procesas en un nivel profundo, sientes intensamente y te sientes sobre-estimulado fácilmente. Y si, a veces lloras mucho. Pero desahogarse esta bien. Mito: Todos los HSP son introvertidos. Realidad: Muchos son introvertidos, pero no todos. El 70% son introvertidos y el 30% son extrovertidos. Mito: HPS son solo mujeres. Realidad: El rasgo lo tienen tanto hombres como mujeres, el problema es que los hombres no se sienten cómodos de expresar sus experiencias ni emociones. Mito: Ser HSP significa que eres más débil que los demás. Realidad: La experiencia de los HSP es simplemente diferente que la de los no-sensibles. Las HSP requieren más auto-cuidado para estar bien. Yo prefiero llamar eso Altos Estándares, no debilidad. Mito: Si eres HSP, debes aprender a ser menos sensible y más fuerte. Realidad: Si eres HSP, debes aprender a trabajar CON tu sensibilidad. Que es, en realidad, un super poder. Tu fortaleza puede no ser aparente, pero ahí está. ¡Te lo aseguro! Mito: Ser HSP significa que tienes ansiedad y depresión. Realidad: No todas las HSP sufren de ansiedad y/o depresión. Es cierto que cuando no se da un espacio para la des-saturación, la ansiedad y la depresión aparecen. Pero esos solo son los síntomas. La causa es otra. Ser HSP en realidad implica tener un cerebro diferente; la manera en cómo procesas la información, los estímulos y el mundo a tu alrededor. Mito: A todos los HSP les molestan las mismas cosas: luces brillantes, olores picantes, etiquetas de la ropa… Realidad: Aunque si hay algunas coincidencias, ¡todos somos únicos! La vivencia del rasgo, como cualquier otra cosa, es diferente para cada quien. Mito: Los HSP necesitan esconderse del mundo porque todo les molesta. Realidad: Los HSP pueden ser muy felices y triunfadores en el mundo teniendo una buena práctica de auto-cuidados. La Alta Sensibilidad ha sido mal interpretada y mal comprendida durante siglos. Si quieres aprender más sobre el rasgo, para ti o para tus hijos ¡Inscríbete al curso!

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¡Hay demasiadas luces en la habitación del hotel!

Parecía que estaba adentro de un árbol navideño aún con las luces apagadas.  Cuando apague las luces de la habitación del hotel, había cualquier cantidad de foquitos encendidos. Uno rojo del televisor, uno verde del reloj, uno azul de… no se de qué, pero iluminaba todo el cuarto. Los que no pude desconectar, a base de almohadas, toallas y maletas los logre tapar.  Me acosté en la cama y… “¡¿pero qué es eso?!” Parecía que había una tormenta eléctrica adentro. “Bueno, ¡¿que estos hoteleros no piensan en las Personas Altamente Sensibles?!” El detector de humo, encendía dos foquitos verdes fluorescentes cada cinco segundos!! Los conté. Cinco.  La primera noche me eché la almohada en la cara. No dormí nada, por supuesto.  Como buen HSP (por sus siglas en inglés) estuve pensando en la solución… aunque uno no suele viajar con cinta aislante, una curita (Band-Aid) y papel lograron el objetivo.  Por supuesto que para la habitación de mi hijo ¡tuve que hacer el mismo circo! Así que ya lo sabes; la próxima vez, ¡¡viaja con todo un equipo neutralizador de foquitos!! 

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A veces nuestros hijos lastiman nuestros sentimientos, ¿qué podemos hacer?

A veces nuestros hijos lastiman nuestros sentimientos, ¿qué podemos hacer? Es muy normal llega a mi casa vernos a mi hijo y a mi leyendo un libro. Lo hemos hecho desde que era bebé y es nuestro pasatiempo favorito. Y nunca habíamos tenido problemas… hasta ayer. Yo estaba sentada en el sofá leyendo mi libro. Es un libro para niños de fantasía (The Girl who drank the Moon… super recomendable) pero esta en inglés. Y aunque sí lo habla, mi hijo prefiere todavía leer en español. Sin embargo me he tomado la libertad de platicarle sobre el libro y ya esta bien picado también. “¿Qué está pasando, mamá? ¿Me lees?” Me puse a leerle en inglés. Después de unas dos o tres hojas, justo a punto de terminar el capítulo, me cerró el libro. Él quería que yo le leyera Harry Potter (si, ya es fan… es mi culpa.) Pero yo sentí horrrrrrrrrible. Le estaba leyendo para él, porque él me lo pidió, le estaba explicando las palabras que él no entendía y ¡me cierra el libro! Pero… pero… pero… ¡¿porqueeeeee?! ¡¿C-c-c-como debo reaccionar ante esto?! No le dije todas las cosas horribles que me hubiera dicho mi mamá. Pero como tampoco podía pensar en algo lindo que decirle, le dije, “Me lastimaste. Sentí horrible que me cerraras el libro.” Hice mi berrinche, a decir verdad. Lo hice. No le leí nada. Me fui. Al día siguiente, él me vió leer el libro y tenía muchísima curiosidad y yo seguía sin contarle nada. Tres días después él seguía negando que me cerró el libro y yo me seguía negando a leerle nada.  Ya sabes, las Personas Altamente Sensibles necesitamos tiempo para procesar las cosas. No nos es fácil digerir rápido. Durante estos tres días mi cabeza no paraba de darle vueltas a las cosas… hasta que ¡PING! Me cayó el veinte.  Para confirmar mi teoría, le pregunté,  “Oye, ¿tu nunca te imaginaste que me ibas a lastimar tanto cerrando el libro, verdad?” “No,” respondió honestamente, muy arrepentido, al borde del llanto. “Hay veces que lastimamos a las personas que queremos sin querer, y no es el fin del mundo ¿sabías eso?” “No.” “¿Sabes qué puedes hacer?” “No.” “¿Sabes qué es mejor que negar lo que hiciste?” “No.” “Puedes enmendar la situación. ¿Qué se te ocurre?” “No sé.” “Puedes pedir perdón, si te nace.” “¿Me perdonas, mamá?” “Ven, amor mio.” Nos dimos un lindo abrazo. “Te quiero mas que a nada en el mundo entero. Y, aunque a veces me enoje contigo, siempre te quiero.” “¿Me cuentas el final de tu libro y luego me lees Harry Potter?” Los adultos a veces nos damos cuenta que hemos lastimado a las personas que queremos. A veces nos echamos el viaje en retrospectiva y le damos vuelta hasta llegar a la conclusión de que “tal vez se enojó por que…” Pero los niños no. No tienen la madurez social ni psicológica para hacer un ejercicio tan complejo. El área del cerebro que distingue que, “hay otras personas, con otros puntos de vista y con otros sentimientos diferentes al mío”, se empieza a desarrollar hasta después de los 8 años. Para eso estamos nosotros. Para deshilar todos los pequeños –o grandes– eventos de su vida. Para hablar de los hechos, “lo que ocurrió fue esto…”, para hablar de las emociones, “lo que yo sentí fue… lo que tú sentiste fue…” y para llegar a posibles soluciones, “lo que podrías hacer es… ¿te gustaría o tienes una mejor idea?” Este proceso es algo que se enseña. Y toma tiempo. No quieras a que tus hijos aprendan a hacerlo por osmosis. Es más fácil si empiezas a ver las cosas desde su perspectiva. Atenderlo con empatía, cariño y cerebro superior. Con Conexión y Respeto. Afirmándoles una y otra vez que los amamos incondicionalmente. El amor siempre da los mejores resultados, ¿verdad?

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Cómo lograr que tu bebé deje el pañalito de manera Respetuosa

Cómo lograr que tu bebé deje el pañalito de manera Respetuosa En una reunión con los amigos de mi esposo, una mamá me contó que ella sentaba a sus hijos en la bacinica y no dejaba que se pararan hasta que hicieran pipí, “Te dejo el tip por si te sirve,” me dijo bien orgullosa. Y yo pensé, “Gracias pero, no, no me sirve…” Me pareció cruel y estaba segura de que no había manera de que mi bebé fuera a entender qué demonios era lo que yo le quería enseñar. Me puse a investigar y leí cualquier cantidad de trucos y artimañas, premios y castigos que… por ningún lado explicaban la perspectiva del bebé. ¿Cómo les podemos enseñar –cualquier cosa– si no tomamos en cuenta SU punto de vista. En el tema del pañalito, ellos están muy cómodos soltando sus necesidades en el momento, espacio y lugar en que lo sienten necesario. Ni siquiera saben qué es, ni cómo se llama… ¡y no les importa! ¿Cuáles son las etapas de aprendizaje para dejar el pañalito? ¿Qué es lo que tu toddler debe aprender en este proceso? Son 5 etapas. 1) Que sepan que eso que sale de ahí es pipí o popó. Es genuino: ellos no lo saben. Una idea que puedes hacer: cuando hagan pipí en la regadera, tú les digas “Pipiiiiiii” … meramente informativo. “Eso es pipí.” “Tú estás haciendo pipí.” 2) Que lo puedan decir ellos. El momento en que ellos te piden decir, “Mamá, pipí…” ya es un gran paso. Muchas veces sucede que están caminando, se detienen y tocan su pañalito… algo está sucediendo ahí adentro, observan, sienten y dicen “mami…” 3) Que eso no se hace en cualquier lugar. Una vez que ellos saben qué es y que lo están haciendo, la siguiente etapa es enseñarles que eso no se libera en cualquier lugar. Para esto, sirve modelar. No todos los papás / mamás se sienten cómodos con esto, pero si tú no tienes problema, le puedes decir, “Quiero hacer pipí, voy al baño, ¿quieres venir?” Otro día o varios días o semanas después de modelar, puedes preguntarle  “¿Quieres intentarlo tú?” Aquí ya empiezan a saber que no solo es cosa de adultos… sino que ellos también pueden hacer en el WC. Posiblemente necesite tiempo para hacerse a esta idea. Dáselo. No le insistas, “No quieres, esta bien. Cuando te sientas lista.” 4) Que lo hagan en el WC, o bacinica  Y un día mágico, decidirán aceptar tu invitación y, ¡BLING BLING, BLIIING!  Aquí festejamos, bailamos, cantamos, celebramos como si fuera su graduación universitaria. NADA de premios. NADA de castigos. NADA de calcomanías. NADA de dulces. NADA de NADA ni trucos ni artimañas, por favor. Si tu hijo lo hace es porque puede. Si no lo hace es porque no puede. Laura Gutman dice, “Que el niño nombre “pis” o caca” no significa que cuente con la madurez neurobiológica para controlar dicha función” Y ningún chantaje va a cambiar eso. Celebramos el día que sí pudo. Los demás días, limpiamos sin caras, protestas, ni castigos, ni… nada. Podemos decir algo así, “Ups, se salió el pipí. No importa. Ahorita limpiamos rápido y ya… ¿a qué quieres jugar?” Esta suele ser la etapa más larga. Si se tarda hasta los tres o cuatro añitos (o a veces más años), es perfectamente normal. Depende del niño. Lo básico aquí es cambiar nuestra visión, comprender la maduración del pequeño y no ejercer ningún tipo de presión. Al no haber traumas psicológicos, nos centramos nada más en la habilidad física. En cuanto eso madure, avanzaremos a la siguiente etapa más fácil y rápidamente, sin consecuencias de enuresis, ni visitas al hospital por retención urinaria ni de materia.  5) Que avisen antes “Cuando sientas cosquillas en el esfínter, es que el pipí quiere salir. Avísame para salir corriendo al baño, antes de que salga, ¿sale? Si te gana, no pasa nada.” Eventualmente, lo logran.  El proceso de dejar el pañalito sí es cosa meramente de paciencia. Darles tiempo a que maduren. Son muchos pasos. Todos son complejos pues son un entretejido de varios sistemas a la vez. Y ya. Querida Mamá, eventualmente, también te habrás graduado como docente de la universidad popológica. ¡¡Felicidades!! ¡¡Bravo!! A veces suelen avisar muy bien de día y de noche no. Es parte del proceso natural. Hacerlos sentir mal por “flojos” solo afectará su auto–estima. Hay personas que mojan la cama hasta los 16 años y no tiene nada que ver con “flojera”. Se trata de otras circunstancias que se quitan solas, en su momento, cuando el cuerpo madura. El 99.99 % de todo esto va sucediendo por maduración. Al igual que no podemos hacer que una fruta madure antes, no podemos hacer que los niños controlen sus esfínteres antes. Dice Gutman que, “controlar esfínteres no se aprende por repetición, como leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo, como la marcha o el lenguaje verbal.” Y el .01% es aprendizaje. Y es a base de nuestros festejos que ellos van hilando… ve paso a paso asegurándote de que él o ella comprenda lo que sucede con su cuerpito y lo que le toca hacer la siguiente vez. A veces, también sucede que no quieren jalarle al WC porque sienten que lo que desecharon es parte de su cuerpo o parte de ellos. Explícales que si su cuerpo lo saca es porque ya no debe estar adentro, pero posiblemente también tome tiempo. Junto a este proceso, leerles libros sobre Potty Training (o “Entrenamiento en el baño”) funciona bien también, porque generalmente se trata de un niño pequeño que aprende… y se identifican. Si lo manejas como un proceso en equipo de “estamos aprendiendo juntos”, se vuelve una herramienta más para conectar con tu bebé y pasarla lindo juntos. Puede ser un proceso bello y amoroso, como cualquier otra actividad. Si ves que no está avanzando, no lo tomes personal, regresa al pañalito y ya. Dale el tiempo que necesita, eventualmente madurará.

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¿Cómo elegir el colegio adecuando para un niño Altamente Sensible?

¡Las escuelas…! ¡Ay, las escuelas! ¿Cómo elegir el colegio adecuando para un niño Altamente Sensible? Una gran angustia de los padres y madres de niños HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible) es, “¿cómo le va a hacer para salir adelante mi hijo en este mundo?” Y las escuelas son sus primeras salidas. Y nos llena de preocupación que no saque buenas notas, que no tenga amigos, que sufra, que no quiere ir, que el uniforme le saca alergia, que la maestra ya me volvió a llamar… ¡ay, ay, ay! La experiencia escolar de los niños es un reflejo de lo que CREEMOS que será su vida. Aunque, nos consta que eso no necesariamente es cierto, recuerda a tu generación de la prepa, había chicos que nunca se disciplinaron y reprobaban todas las materias y, ahora, les va super ultra bien en su carrera profesional. Y otros mega nerds, llenos de granos, que nunca hablaron con nadie y ahora están casados con hijos y viajando por todo el mundo. Es decir, la escuela no determina nuestro futuro para nada.  Peeeeero… Definitivamente nos angustia. Queremos que les vaya bien, que lo gocen, que tengan amigos, que se diviertan… que saquen buenas calificaciones… queremos lo mejor para ellos. ¿Qué pasa con los niños HSP? Ojalá podría decirte que hay una fórmula general. Que la mayoría de los HSP les pasa: X. Pero no. No hay una gran mayoría ni un promedio. Literal, cada niño es diferente. En mis años de experiencia como Coach Parental, he visto de todo. No hay dos HSP iguales. Una niña HSP que iba a una escuela Montessori que, no aguantó la atención personalizada y cuando la cambiaron a una escuela super grande, de 40 alumnos por salón, ella borrada en la multitud, fue feliz. Un niño HSP que estaba en una escuela semi–normal y, aún así, no aguantaba el estrés de las tareas y los trabajos. Faltaba mucho a las clases por dolor de cabeza, pero no se quería salir por sus amigos. Un niño HSP que estaba en una Montessori y, iba feliz, pero era tal el nivel de saturación que no aprendió nada y terminó con tutora en casa. Una niña HSP que estaba en una escuela de alto rendimiento que sus papás deseaban desde antes de su nacimiento, y no tenía una sola amiga. Una niña HSP que iba a una escuela normal, con tareas y exámenes, académicamente le iba bien y también tenía amigas. Pero se la vivía con mil alergias. Durante la pandemia, muchos HSP fueron los más felices no tener que ver ni lidiar con nadie. Otros agonizaron. Si es cierto que ya van a regresar a presencial, también hay muchos que no saben cómo expresar su angustia. Entonces… No hay una predicción aquí. ¿Cómo le va a ir a tus hijos? Pues… lo iremos descubriendo a lo largo del camino. Todos aprendemos de maneras diferentes. La ventaja es que ya hay un montón de escuelas diferentes, con sistemas distintos y muchas opciones. ¿Cuál es el objetivo primordial? ¿Qué buscamos? Que las cuatro características del HSP ( D.O.E.S ) funcionen a favor del niño y no en su contra. Si no conoces estas características, ¡toma el curso! Te cambiará la vida.  Para la D (Profundidad de análisis) es necesario una escuela –o una maestra maravillosa– que los enseñe a analizar y pensar, no a memorizar. ¿De qué sirve que vaya a una escuela de super prestigio y salga todo echo bolas, sin haber entendido nada? Para la E. (Emotividad y Empatía) Que socialmente tenga amigos. Recuerda que algunos HSP son felices con solo un amigo, no necesitan más.  Hay escuelas que tienen programas anti–bullying cosa que esta super bien porque algunos HSP suelen ser víctimas. Que el cole les de apoyo a nivel Inteligencia Emocional. Y clases de arte. El arte es magnífico para el desahogue emocional y la creatividad. Los niños Altamente Sensibles suelen ser sumamente creativos. Hay escuelas que se concentran más en lo académico y otras que se concentran más en lo emocional… busca cuál le ayuda más a tu peque. Para la O. (Sobre–saturación) Pedir que una escuela no sea estimulante es literal, imposible. A veces con un jardín grande o un área grande para jugar, los niños encuentran un espacio para des–saturarse. Haz lo que sea adecuado para TU HIJO. Finalmente tú eres quién lo conoce. – No porque 5 generaciones arriba hayan ido al Colegio Alemán, por poner un ejemplo, significa que es la opción correcta para tu hijo Altamente Sensible.  – Ignora a la opinión familiar.  – Las maestras, suelen mal diagnosticar a los niños HSP con Déficit de Atención, SPD o Autismo. ¡Ponte abusada!  – No te “cases” con ninguna escuela ni método, usa tu intuición y vete adaptando a lo que veas que le va funcionando.  – Recuerda también que los niños van cambiando a lo largo de los años y tal vez lo que no le funcionaba antes, le puede funcionar después, o al revés.  No está fácil la tarea pero con consciencia y análisis –y a los HSP nos sobra de eso– se puede lograr. La meta es tener a un niño que aprende porque lo comprende y, viva sus años escolares físicamente sano y emocionalmente feliz. 

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¿El Síndrome de Procesamiento (o Integración) Sensorial (SPD) es lo mismo que el Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS)?

Respuesta por Elaine Aron Ph.D., Barbara Allen–Willians y Jacquelyn Strickland. LPC.  Traducción Carmen Geraud No, no son lo mismo. Aunque la confusión es comprensible. La Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS, HSP o Highly Sensitive Person o Persona Altamente Sensible) no es una condición, desorden, ni diagnóstico. Es un rasgo neutral que evolucionó en el 20% de la población humana y muchas otras especies no humanas, también, ya que es una ventaja de sobrevivencia en algunas situaciones. Su estrategia de sobrevivencia es procesar la información (los estímulos) más profundamente que otros, ante lo cual hay mucha evidencia científica. Esto definitivamente puede provocar sobre-estimulación y posiblemente un esfuerzo de protegerse a uno mismo contra ello. Sin embargo, SPS no es un desorden, sino una estrategia razonable. Además, los HSP (dándose el tiempo y el espacio adecuado) procesan el estímulo en una manera muy organizada, mirando el contexto total, que incluye consciencia de detalles y sutilezas que otros pueden no notar. Repito, a veces, HSP se pueden sentir tan extremadamente sobre-estimuladas simplemente por la cantidad de información que detectan y deben procesar. Las personas no-sensibles en nuestra sociedad, que son el 80% de la población general, no experimentan el mismo nivel de sobre-estimulación que causa tanto estrés a los HSP, y, por lo tanto, se podría decir que la cantidad de estimulación en el ambiente esta hecho y creado para el otro 80%, y no para los HSP. En cambio el Síndrome de Procesamiento (o Integración) Sensorial (SPD), es un desorden neurológico. Involucra a los sentidos, el sistema vestibular, la priocepción, el control motor, el equilibrio y consciencia espacial y todo esto ocasiona que la información sensorial se “revuelva” en el cerebro resultando en respuestas que son inapropiadas en el contexto en el que se encuentran. Esto puede incluir un aleatorio y desorganizado procesamiento del estímulo externo y puede causar mucho estrés, intensidad y sobre-estimulación. Esta sobre-estimulación a veces se confunde con la sobre-estimulación que los HSP claramente experimentan, pero lo que se debe observar es que: la causa de raíz, no es la misma. Independientemente de las profundas diferencias de estos rasgos, hay maneras de reducir la sobre-estimulación. Algunas personas con SPD han encontrado éxito con terapeutas ocupacionales que les ayudan a integrar mejor los estímulos con su experiencia. Efectivamente, muchas personas sin el desorden totalmente desarrollado se han beneficiado con estos métodos. En cambio, muchos con SPS han encontrado el éxito tras, simplemente, educarse sobre su rasgo genético (o de sus hijos). Entonces aprenden a crear un balance apropiado en su día en donde pueden incluir meditación, artes creativas, caminatas en la naturaleza, yoga y aprendiendo cuáles ambientes les funcionan mejor. Algunos han buscado ayuda profesional externa con psicólogos que tienen conocimientos sobre el SPS – muchos de ellos les ayudan a comprender y resignificar que sus experiencias son normales. Posiblemente la verdadera prueba que diferencia a los SPS –no solo de SPD sino también de diagnósticos como Autismo y Asperger– son las cuatro características que todos los HSP tienen en común: el D. O. E. S D. O. E. S. se refiere a: D – Profundidad de Análisis (Depth of Analysis) O – Sobre estimulación (Overwhelming and Overstimulation) E – Intensidad Emocional y Empatía (Emotional Intensity and Empathy) S – Detección de Sutilezas (Subtle Sensory Sensitivity) Entonces, para salir de dudas y encontrar si es SDP o SPS, para saber la razón del origen de la sobre-estimulación, responde a las siguientes preguntas: D – Profundidad de análisis – ¿La persona reflexiona mucho más que los demás sobre “el rumbo del mundo”, “el significado de la vida o su trabajo”? – ¿Esta persona es lenta al tomar decisiones, prefieren tener “un poco más de tiempo”, y seguido toman buenas decisiones? – ¿A esta persona se le conoce por tener buenas ideas? – ¿Esta persona exhibe conocimientos personales y tiene un sentido de las consecuencias a largo plazo, tal vez llegando a tener un punto de vista inusual de las situaciones? O – Sobre-estimulación – ¿Esta persona experimenta sobre-estimulación y agotamiento debido solamente a la cantidad de información que reciben, experimentando un sentido de ya no poder con más? ¿Y cuando están en un ambiente gentil, pueden procesar e integrar el estímulo efectivamente? – ¿Otras personas creen que hay algo malo o defectuoso en ellos porque no pueden manejar tanto como otras personas? Esto se pude notar porque los HSP rechazan actividades que incluso les gustan, con el objetivo de cuidarse a si mismos. – ¿Esta persona necesita más sueño o tiempo de descanso que otros integrantes de la familia o amigos? E– Respuesta Emocional y Empatía – ¿Esta persona reacciona más ante las emociones de otros y seguido sabe lo que tú sientes? – ¿Esta persona se mueve fácil y apropiadamente hacia lágrimas de felicidad, gratitud o alivio y/o risas tras simples boberías? – ¿Esta persona se estresa con programas de televisión o películas violentas; eventos injustos, bullying, u otras situaciones molestas? S – Sensible a sutilezas – ¿Esta persona nota pequeños cambios, como cuando alguien se siente cansado, pequeños cambios en la decoración de una habitación, pequeñas flores o animales o inclusive huellas de animales? – ¿Esta persona es más consciente de sonidos como el tic-tac de un reloj, o agua goteando, o sutilezas en los sabores y/o olores? – ¿Esta persona se da cuenta de lo que se necesita cambiar en un ambiente para hacer a los demás más cómodos? Efectivamente es un problema que el rasgo normal y el desorden tienen nombres tan similares. Esperamos que esto ayude. Resources: Psychotherapy and the Highly Sensitive Person by Dr. Elaine Aron Sensory Processing DisorderSTAR Institute for Sensory Processing Disorder Barbara Allen-Williams, Retired Therapist & Supervisor, Founder, Mentor & Trainer at National Centre for High Sensitivity (UK) & Growing Unlimited Therapeutic Consultancy Artículo original en inglés: https://hsperson.com/faq/spd-vs-sps/

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9 Confesiones de una Madre Altamente Sensible.

Si, es perfectamente normal vernos estresadas o llorando ante cualquier detalle. No solo soy una mamá, soy una mamá HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible). Esto significa que vivo una vida interna iiiiiintensa, soy muy sensible a los estímulos externos, y que también extra–empatizo con mi hijo. Su felicidad es la mía. Su dolor es el mío. Usualmente no hablo de mi, pero lo expongo, para que sepas que no estás sola y que eres comprendida. 1) A veces… muchas veces, mamá No sabe qué onda. Preguntarle algo a una HSP es complicado porque nos atoramos, sobre-pensamos, sobre-analizamos todas las posibles escenarios, terrores y pánicos. La invitación de un amiguito a dormir a su casa puede terminar –en mi cabeza– en una historia aterrorizante que va desde, “Se le va a olvidar su cepillo de dientes” hasta “¿y si lo raptan?”. Cambiar nuestra narrativa interna de negativo a positivo es complicado, pero al mismo tiempo, importante: “¿Y si eso lo hace feliz?” 2) Mi hijo cree que tengo super poderes… Lo digo en mis conferencias y él escucha. Los HSP pueden saber si una persona dice la verdad o no, tienen una super memoria, detectan muchos detalles, conocen a las personas profundamente… aunque muchas veces esto también tiene sus bemoles pues también vemos cosas, verdades que incomodan, duelen y usualmente son negadas. Mi mamá me quito mis super poderes. Todo el tiempo decía que yo estaba loca, que lo que veía no tenía nada que ver con la realidad. Claro que con los años se ha demostrado que yo sabía perfectamente que lo que veía era La Verdad. Pero, volver a confiar en mi, en mi percepción, en mi intuición ha sido un trabajo de décadas. Entonces, mientras reconstruyo mis super poderes, lucho por no tumbar los de él. 3) Me saturo, yo me la vivo vaciando mi ‘Tacita de la Tolerancia’ todo el santo día. No es fácil tener compañía las 24 horas del día los 365 días del año. No–es–fácil. Vuélvelo a leer: No–es–fácil. Mi Taza de la Tolerancia se llena con el primer “mamá” de las 7 am. Ya para las 7:36 (si, AM) ya estoy pelas. He aprendido mil estrategias para aprender a vaciarla y, usualmente para eso necesito paz, tranquilidad, silencio… Ajá…  Ya lo sé. Ahorita estoy escribiendo esto con la música de Piratas del Caribe de fondo… si, mi cabeza esta haciendo corto circuito “TZZZzzztt”. En estos meses, estoy aprendiendo a vaciar mi taza en medio de “mamá mira, mamá escucha, mamá ¿ya viste?, mamá acompáñame, mamá dame, mamá ¿tu sabes dónde dejé mis lentes…?” Los HSP necesitamos una manera de canalizar las emociones internas. Hay personas que cocinan, otros golpean un saco de arena, yo hago ejercicio, escribo, me salgo al jardín, tomo el sol, canto, bailo… y un largo etécetera que implica todo el día y toda la noche. ¡Y apeeeenas! 4) Vivo bajo expectativas y presiones de los demás, y por lo tanto, hay mucha incomprensión. Y eso me hace sentir mucha soledad. Toda la vida me he sentido como un bicho raro. Ahora soy Mamá Bicho Raro. Criando un hijo bicho raro que “se comportan de una manera rara y súper consentido…” –ante el criterio de la familia política, claro esta. ¿Cuál ha sido mi reacción? Pues ya no les doy ningún tipo de explicación ni justificación de nada. “¿No te gusta lo que ves? No veas.” Y eso me produce más soledad. Pero también más certeza de que lo que hago es lo correcto para mi familia y si los demás opinan distinto… pues… que se lo expresen a alguien que tenga tiempo y ganas. 5) Soy un poco doble-cara. A mi hijo le digo que la perfección no existe y lo que importa es el esfuerzo. Pero no aplico esos principios para mi. Los HSP tendemos hacia el perfeccionismo y relajarnos en ello nos es especialmente difícil.  6) Las reglas son difíciles de aplicar, pero son necesarias Me rompe el corazón tener que aplicar las consecuencias y a veces necesito retirarme antes de que vea cuánto me dolió ser firme con él. 7) Las fiestas me provocan ansiedad y a veces las evito. Sobre todo cuando tengo que platicar con otras personas. Mucha gente, mucha plática, mucha energías… nunca sé de qué hablar… odio la platica del clima… auxilio.  Pero cuando veo la carita de mi hijo ultra feliz.. bueno, el esfuerzo vale la pena. Aunque a veces necesito varios días para reponerme del susto. Nervio. Ansiedad. Sobresaturación. 8) Muchas personas lloran. Yo, todo me lo trago. Tengo que hacer un esfuerzo adicional para sentarme y tocar base, “Ey, Carmen… ¿cómo vas?” 9) No me encanta ser ultra-mega-hiper-altamente-sensible… a decir verdad. Vivir con la piel al rojo vivo me es muy difícil. Ando cansada casi todo el tiempo, especialmente cuando no duermo bien. Es raro que duerma bien.Tras la educación de mi madre, tengo que auto-re-educarme, auto-re-parentalizarme para retomar eso que yo solía ser y tener. Me la vivo sobresaturada y con las emociones al mil pero embotelladas y en medio de eso, educando a un niño hermoso que me ve conflictuada la mayor parte del día… …y todos los días hago esfuerzos monumentales para estar bien para él… para mi… para mi esposo… mis cursos… mi trabajo que lo hago de mil amores… Muchas veces mi presupuesto emocional no da para más. Y, como te decía al inicio del post, me confieso para decirte: si te pasa algo similar, no estás sola. Ser Altamente Sensible, en este siglo, no es precisamente lo más fácil del mundo. Peeeeero, así como sentimos intensamente otras cosas, igual de intenso sentimos el amor, la luz, la compasíón. Ser madre HSP nos hace mucho más empáticas con nuestros hijos y esto fortalece el Apego Seguro, es decir, lo que ellos más necesitan para salir adelante. Así que, sé. Sé tal cual eres. Ama, llora, ríe tan intensa como te plazca y alégrate de ser parte de estos hermosos ¡“bichos raros”!

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Cómo hablarle a tu hija sobre la menstruación

Photo by Artem Maltsev on Unsplash Cómo hablarle a tu hija sobre la menstruación Tuve mi primer menstruación a los 12 años. Mi mamá estaba de viaje y yo, a pesar de que ya sabía qué pasaba, estaba asustada. Robé las toallas femeninas a mi mamá y por miedo, me las cambié cada 10 minutos. No le dije nada a nadie. Lo enfrenté sola. Con el paso de los años me he vuelto, en este tema, más solitaria y más enojada. En realidad me choca, … pues, básicamente… todo. El dolor es la peor parte. La visión machista no ayuda. La visión feminista, que nos obliga a seguir “como si no pasara nada”, menos. La visión de ‘la vida’ … mmmmh… veamos… ciertamente, la regla se le relaciona con la maternidad… de una manera utilitaria, ese sería su función. Pero, podrías preguntarte, ¿para qué 40 años (o más) de tortura mensual para 2 o 3 veces que la vaya a usar? ¿Cuál es el sentido? En realidad, para responderte, tuve que investigar, porque yo tampoco lo hallaba. Y me he encontrado con cosas muy bellas, en realidad. Lo único que me da coraje es que no se manejen así en mi civilización –y el haberme enterado ¡hasta ahora! Según Thomas Buckley de la Universidad de Massachusetts, Boston, en su artículo “Menstruation and the power of Yurok women”, en la tribu Yurok de California, durante sus tiempos de “luna”, (mooncicle) o “ciclos de luna”, las mujeres las aíslan. No duermen con sus maridos, no comen con la familia, es más ni siquiera pueden cocinar para los demás. Se aíslan, no por ser mal humoradas o sucias, si no porque están al máximo de sus poderes. (si… mi mandíbula también se cayó) Por lo mismo, este tiempo precioso no puede ser desperdiciado en actividades mundanas, ni distracciones sociales, nadie -especialmente del sexo opuesto- debe de distraerlas con sus preocupaciones. Al contrario, todas sus energías deben de ser aplicadas en una meditación concentrada en la naturaleza de su vida, “encontrar mi propósito en la vida” y hacia la acumulación de la energía espiritual. Se meten a un “Refugio Menstrual” para volverse aún más fuertes. Concentrándose en su cuerpo exactamente como es. Poniendo atención en todas las sensaciones y movimientos. Además, donde ellas viven hay un “estanque sagrado para el ciclo de luna” a la que van a bañarse y llevan a cabo sus rituales con beneficios espirituales. Utilizan una madera especial para las fogatas (no es cualquier madera) y todas las mujeres, que sangran en la misma época, se juntan. Ellas dicen que el flujo de la sangre sirve para purificar a la mujer, preparándola para el logro espiritual. Observan que el planeta tierra vive su “ciclo de luna” también. Así que, al sentirse unidas entres las mujeres, la tierra, la luna y el planeta se viven más fuertes, más orgullosas de si mismas –y de sus ciclos. Dicho de otra forma: toooodo lo que sucede en tu vida, todo, tiene la función de: hacernos crecer y evolucionar. La menstruación, también. ¿Quién lo hubiera pensado? Hay una escuela que se llama The Red School que ha invertido 10,000 horas en estudios e investigaciones para redefinir el acercamiento hacia la salud de la mujer, creatividad, liderazgo y vida espiritual, y todo gira al rededor de la menstruación. (¡Checa su página esta genial! www.redschool.net) The Red School dice que la “menses” inicia a la mujer en un camino de intimidad hacia sí misma, en donde encuentra su lugar en el mundo y la unión con lo Divino. “Esto es algo que nos practica”, dicen. Es decir, nosotras no tenemos que hacer nada, ni ir a ningún lado… desde adentro, en automático, somos guiadas hacia una dimensión espiritual. Es una disciplina interna de Alta Jerarquía. Es una guía para el proceso creativo, una apertura para el llamado de tu misión única y una experiencia exquisita de Unión. Para iniciar esta aventura espiritual se necesita de mucha presencia, es decir, observar conscientemente tu ciclo. El proceso se dice sencillo: – apunta en qué día de tu ciclo estás hoy y anota qué sientes y qué experimentas –a grandes rasgos. – aprende a conocer tu propio ciclo – organiza tu vida alrededor de estos patrones – respeta y trabaja con la energía de cada día de tu ciclo Si, ya sé… se oye complicado. Para ponerte un ejemplo, esto lo ha escrito Laura Paskell–Brown, en su página Doula For Your Soul. com. Cada mujer es diferente… la idea es que conozcas tu ciclo y navegues las olas de la luna más suavemente. Según Laura, los días de su ciclo son así: Días 1-4 Se considera el día 1, el primer día del sangrado que suele ser ligero. Para Laura estos días son como el invierno …un tiempo para guardarse y descansar. “Si me empujo a seguir marchando en invierno, no puedo florecer en primavera y en verano no habrá frutos.” Días 5 – 12 es la primavera, es el arranque lento de lo que viene. Siente flores por todas partes, aires nuevos y se vive ligera y gozosa. Días 12 o 13 es la parte más divertida y espectacular, ya es verano, hay frutos, “soy extrovertida, lista para socializar, iniciar proyectos creativos, ¡es la mejor época!” Día 21… inicia el otoño. En otras palabras el síndrome premenstrual. Para Laura es la peor parte de su ciclo. La auto-critica es especialmente ruda y la inseguridad interna inunda cada célula de su ser. Pero las mujeres de la Red School le han enseñado a ver esto de otra manera: como un regalo, pues la auto-critica tal vez esta señalando algo que debe soltar o cambiar en su vida. “Venimos a esta vida a aprender, y esta es la época para hacerlo. Es una oportunidad para sanar, pensar, analizar y aprender.” “Si solías tener malos días “random” , posiblemente, sean los días 21. Intenta planear, acomodar las cosas y tu vida o eventos sociales para que no suceda nada importante o de vital importancia ese día.” sugiere Laura. Laura dice que el planeta necesita su invierno tiempo para descansar y restaurar… y nosotras también. “Si te fijas, la tierra tiene los mismos ciclos… si tan solo pudiéramos sincronizarnos y escuchar… En realidad, ¿porque insistimos en que haya frutos todo el año? ¿O pescar todo el año? Hay que darle un tiempo de descanso a la tierra y a los mares. ¿Porque estamos terminando con nuestro planeta? ¿Porque vivimos todas estresadas llenas de dolencias? Porque no estamos dando tiempo para restaurar. Así que, * Obsérvate. Escribe. Estudia. Haz tus propios rituales, tu propio Refugio. Descansa. * Cuando le agarres la onda a la parte práctica, profundiza. Observa tus sueños (los que tienes dormida y los que tienes despierta) ¿qué te están queriendo decir? Habita a tu cuerpo desde adentro, vive de adentro hacia afuera. Escucha a tu corazón, a tu cuerpo, a tus emociones. Atiende tu intuición y actúa acorde. Encuentra tu camino y, ándalo orgullosa y serena. * Encuentra tu lugar, tu misión, y, en tus buenos días, ¡aviéntate! ¡Tu vida es solo tuya!     Si te interesa saber más sobre «el cerebro adolescente», te invito a participar en el curso en salón virtual, ¡AQUÍ!  

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Cómo atender la ansiedad

Cómo atender la ansiedad. Lejos de correr a empastillarte –que, sin sanar al problema de raíz, no te servirá de nada– corre a escucharte. Acompañarte. Es La Diferencia Del Mundo. Ahorita estamos como refrescos agitados adentro de casa. Con todas las emociones hasta el tope, a punto de estallar por toda la cocina. Pero, como siempre digo en mis cursos: todas las emociones son bienvenidas. El problema es que el enojo, la desesperación, la ansiedad son emociones socialmente NO aceptadas, que si, les damos rienda suelta, luego hay que limpiar el cochinero… como el de un refresco explotado por toda la sala. (¡Auxilio!) Nos da tanta flojera tener que limpiar que nos las tragamos y las consecuencias internas están siendo pues… malas. Peeeero, viendo un poco más arriba, entendiendo que todas las emociones vienen de una fuente de sabiduría, podemos ganar una perspectiva distinta sobre aquella ebullición interna. La ansiedad – a pesar de lo horrible que es – tiene su sabiduría y su para qué.  Imagina –en una situación normal– vas a una fiesta y hay algo que no te gusta, estás ansiosa y, sin tener una razón en particular, te quieres ir. Si le haces caso a tus instintos y te vas, seguramente al día siguiente te vas a enterar que había algo feo / malo / peligroso en la fiesta… “¡Ah! ¡Con razón! ¡Yo no me sentía a gusto! ¡Algo me latió!” Ahora con la pandemia estamos todos con la ansiedad hasta el techo y ningún lado al cual huir. Pero este sistema interno de Modo – Sobrevivencia no se apaga. Nos dice, “¡Algo esta mal! ¡Algo esta muy mal! ¡Sal! ¡Corre! ¡Vete!” Llevamos casi dos años así. Con el aviso interno a todo volumen, pero ningún lugar a dónde ir. No hemos encontrado una manera de sanarnos, con el Sistema de Alarmas hasta el tope, la mente confundida y torpe, y, el cuerpo ya esta enfermándose. ¿Qué podemos hacer? Lo único que se hace con las emociones: Escúchala. Siéntela. Y suéltala. Se necesita valentía y fortaleza para quedarse con las emociones. No es fácil. Es sentarte, literal, sentado en una silla / sofá / jardín, a sentir. Si te necesitas mover, salte a la calle a caminar, y regresa tu atención a las emociones y las sensaciones corporales. ¡No caigas en la trampa de la mente! Muchas veces, cuando sentimos depresión y/o ansiedad, nuestra mente se empieza a preguntar –o a decidir– realidades inexistentes, el diálogo interno se vuelve oscuro y fúnebre, («mi vida apesta», «por qué no puedo ser como xpersona», «¿qué he hecho mal?… además de todo», y un largo etcétera)  alimentando más a la ansiedad y depresión.  Las emociones No Son para racionalizarlas, sino solamente para sentirlas. Así que, quédate ahí hasta que sientas que ya se están transformado. Cuando esto suceda, ya no busques retomarla, al contrario, es el momento de soltarla. Ya te dijo lo que te tenía que decir (con sensaciones corporales), ya sentiste lo que tenías que sentir, ya fluyó de donde estaba atorada y… ya. A veces el cuerpo necesita llorar o golpear algo, en un lugar seguro, hazlo. Muchas veces, por como fuimos educados, sentimos que si nos dejamos caer ante las emociones es el fin del mundo. Pero no lo es. Es el inicio de un nuevo mundo, una nueva realidad. No te tengas miedo. Todas estas emociones eres tú. Tu luz interna que quiere ser escuchada. Eso es todo. Quédate ahí, acompañándote, amorosamente.  Es posible que, si eres muy empático, la ansiedad no sea tuya. Pero de todas formas, la tienes que sacar. Sácala y ya. Observa de quién viene y para la próxima ocasión, no la absorbas. Entonces, para trascender cualquier emoción, la única solución es sentirla. Es acompañarte como lo harías con tu mejor amiga. Y, después, soltar… como a un velo en el aire. En mensaje fue recibido y liberado. Esa es La Libertad Real.

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Qué decir cuando tu hijo Altamente Sensible explota emocionalmente.

Imagina la escena familiar, el hijo HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensible en castellano) explota, el papá se siente abrumado y trata de detener la tormenta a toda costa …y entonces el papá le dice que no debe sentir lo que siente… “…tu eres Altamente Sensible, estas en alerta todo el tiempo y por eso reaccionas tan intensa y emotivamente…” Hasta ahí iba bien. “…pero tus emociones no tienen que ver con la realidad, no esta bien que sientas lo que sientes…” Y aquí es cuando se equivocó. Sus emociones SI tienen que ver con la realidad (su realidad, es decir, la del niño) y es perfectamente válido que sienta lo que sea que sienta (las emociones no se controlan, ni se ajustan, ni se cambian). Si nosotros crecimos en una casa con poca o nula tolerancia ante las emociones, lo más probable es que las emociones de los demás –incluyendo nuestros hijos – nos resulten incómodas incluso intolerables, entonces ¿qué hacemos? Las nulificamos con un “estás mal”, “no vienes al caso”, “tu perspectiva / tu punto de vista / tus emociones no tiene que ver con la realidad”, es decir, repetimos patrones. Entonces… Una cosa es que el papá no pueda con las reacciones emocionales de su hijo (por que no tiene el entrenamiento previo) , y oooootra cosa muy distinta es que el niño deba de sentir lo que a papá le guste, opine o, crea que es lo correcto.  El hecho de saber que nuestros hijos son Altamente Sensibles no nos da el derecho a acomodar la realidad. Nuestros hijos ven, observan, analizan y sienten como si vivieran con la piel al revés. No hay manera de cambiar eso. Y si nosotros lo intentamos –porque no nos resulta cómodo, fácil o tolerable – lo único que va a cambiar es la manera en como ellos se expresan. Y todas esas emociones que se tragan –para hacer nuestra vida más cómoda– se verán reflejadas en el deterioro de su salud: colitis, gastritis, migrañas, alergias… etc. Saber que nuestros hijos son Altamente Sensibles es para que sepamos cómo guiarlos mejor, no para que tengamos un argumento cuasi–válido para tratarlos de cambiar. Así que, después de un arranque emocional totalmente desproporcionado, ¿qué sí les podemos decir? “¿Me puedes explicar más sobre tu sentir? Quiero entenderte.”  “Tu perspectiva es perfectamente válida.” “Mi intención no fue (…x…) sino (…y…) Lamento la confusión.” “¿Cómo crees que podamos ponernos de acuerdo? ¿Qué se te ocurre?” “Entiendo que después de esta actividad te hayas sentido abrumado y hayas explotado. Necesitamos encontrar una forma de des-saturarte que sea sana para ti y que no vaya contra las personas a las que amas, ¿qué se te ocurre?” No queremos que nuestros hijos se vuelvan hipócritas con nosotros, es suuuuuper importante darle acceso a una forma de expresión sana y amable. Y entonces lo que se platica no es sobre lo “correcto” o “ìncorrecto” de las emociones sino, en ponernos de acuerdo en los distintos puntos de vista y en trabajar en conjunto en una solución. 

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Inteligencia Emocional

Los niños tenía que escribir sobre sus emociones en un proyecto escolar. El mío escribió:  Odiar Asustar Enojar Inmediatamente me llamó el psicólogo de la escuela. Claro. Toda mi reputación como Coach Parental se fue por un tubo en ese instante. Obvio. En los momentos que recibí la llamada, yo estaba con la Neuropsicóloga de mi hijo, él estaba en su terapia (para la dislexia). Ella se rió, y después dijo, “¡Ay! ¿y por eso se asustaron? Pues, ¿cualquiera puede tener un mal día, no? La diferencia es que tu hijo lo puede decir con todas sus letras.” Es decir, Todos tenemos buenos y malos días. Todos tenemos emociones y estas surgen, brotan de manera incontrolable. La diferencia entre un niño normal –o que el tiene que fingir ser feliz todo el tiempo– y el de ser hijo de un Coach Parental –o de una mamá que ha tomado cursos y sabe lo que hace– es la Inteligencia Emocional. Esto es, 1) el niño sabe lo que siente 2) el niño le puede poner nombre 3) el niño tiene el permiso para sentir y ser quien es 4) …y cuando sea más grande sabrá que hacer cuando esas emociones se presenten. Lejos de querer drogarlas o ahogarlas en alcohol, hará ejercicio, arte o, música o aquello que lo haga regresar a su centro. La vida corre. La vida nos hace sentir muchas cosas. La diferencia esta en qué hacemos con esas emociones. Y el rumbo que decidimos tomar después de sentir, analizar y pensar en nuevas soluciones.

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¿Qué es el Sistema de Creencias?

¿Qué es el Sistema de Creencias? Las dudas, las inseguridades que, no solo nos atormentan toda la vida, sino que también nos boicotean inconscientemente, vienen del Sistema de Creencias que nuestros papás nos generaron antes de los 6 años de edad.  Los niños se hacen preguntas, “¿po’que el cielo es azul?”, “¿po’que los pingüinos no vuelan?”  Los niños siguen observando y si notan que mamá esta demasiado ocupada, continúan con sus preguntas “¿po’que mi mamá no me hace caso?”, “¿po’que no soy querible?”, “¿po’qué no soy suficiente?”, “¿po’que no puedo?”, “¿porqué soy tonta?” Esto sucede de los 0 a los 6 años: Observan y hacen preguntas, en base a nuestro comportamiento, es decir, lo no verbal. De los 7 a los 14 años, los niños siguen haciendo preguntas pero además, escuchan todas nuestras frases, pleitos, discusiones y demás. “No puedes.” “Te vas a caer.” “No seas flojo.” “¡Qué lata das!” “Eres un (agrega el adjetivo calificativo que gustes)…” Para los 21 años, esas creencias / conclusiones están más que aprehendidas. Todo lo que nosotros les dijimos –incluyendo nuestros peores momentos– se ha vuelto su voz interior. “No puedo.” “Me voy a caer” “Soy un flojo.” “Mejor me callo.” “Soy un… (…)” Y estas frases, van a ser los pensamientos limitantes que NO van a permitir que sea feliz, exitoso, capaz, creativo, fuerte, resilente y un largo etcétera. Estas frases son las que lo van a boicotear de manera subconsciente cada vez que quiera intentar algo… ya sea emprender un negocio, enamorarse, terminar un proyecto, u lo que sea –dependiendo de lo que nosotros les hayamos dicho. Yo tengo esa vocecita. Todos tenemos esa vocecita. ¿Qué hubiera pasado si nuestros papás nos hubieran dicho, “creo en ti, sé que puedes. Inténtalo hasta que lo logres” , “Eres amado, estás a salvo, te estamos cuidando”, “Aquí estoy para ti, ¿qué necesitas de mi? ¿en qué te puedo ayudar?” ? Y no lo hicieron, no por falta de amor, sino porque no lo sabían. Pero ahora que nosotros lo sabemos… es imperativo cambiar la estrategia en la crianza. Nuestros hijos lo valen. ¿Qué se necesita para un Sistema de Creencias sano? Amor, Atención y Validación Así de sencillo. Pero estas tres cosas, 1) Hay que saber darlas De poco sirve decirles “Ya, al fin pasaste matemáticas, qué friega ha sido.” Pues si… estamos validando peeeero… digamos que hay mejores maneras de hacerlo. 2) Se dan a borbotones y de buenas.  De nada sirve darles atención con la peor cara, con actitud de  “¡Aghh que lata das! ¡Ya! ¿Qué quieres?”  Más abajo daré buenos ejemplos, pero primero quiero aclarar, ¿cuáles son nuestras actitudes no conscientes que hace que nuestros hijos sientan y después crean que no los amamos, que no los vemos y que no reconocemos sus logros? Amor Con frases como,  “Yo no quiero a las niñas lloronas, eh…” Es decir, cuando condicionamos nuestro amor cuando, por ejemplo, hacen berrinches o se sacan malas calificaciones. En algún momento de la historia creyeron que para que un niño hiciera lo correcto primero deberíamos hacerlos sentir mal, o burlarnos de ellos o regañarlos por como son. Es decir, utilizan al amor como chantaje para lograr que obedezcan. El problema es que el niño no deja de amarnos a nosotros, sino que deja de amarse a sí mismo. Y lo más triste es que deja de ser una creencia y para ellos se vuelve una verdad absoluta: no soy suficiente. No Soy Querible.  Atención Cuando los papás estamos demasiado ocupados con el trabajo, con el celular, los amigos, la familia, la ropa, la cocina, la planchada, la televisión, los trastes sucios, la casa sucia… tan ocupados que olvidamos jugar con ellos. E incluso ellos se vuelven otra tarea más: hay que bañarlos, peinarlos, lavarles los dientes, vestirlos, llevarlos a la natación… nos concentramos más en las tareas por hacer que –irónicamente– en ellos. Ellos son la razón por las cuales hacemos todo lo que hacemos… pero lo olvidamos. Y ellos en base a lo que lo ven y sienten, lo interpretan como: “¿porque el celular de papá es más importante / interesante que yo?” ,  “¿porque su trabajo es mas valioso que yo?”, “¿porque los demás son más importantes que yo?”, “¿porque yo no valgo nada?” Validation La validación es cuando reconocemos los pequeños triunfos. Llega nuestro hijo de 7 años, tendió su cama, toda chueca y en lugar de celebrar su esfuerzo, nos preocupamos en enderezar todas las sábanas. “Ay mira, que fea te quedó la cama, mira nomás, ¡eres un flojo!” Los niños necesitan tiempo para aprender a hacer las cosas, mucho tiempo. Son años de maduración neuronal, psicomotricidad fina y gruesa y memoria. No necesitan que les recordemos lo mal que lo hicieron, sino su esfuerzo. Por que si no sus preguntas serán, “¿porque no puedo?”, “¿porque solo mi mamá puede hacer las cosas bien?”, “¿porque soy tonto?” Después, esas dudas se vuelven afirmaciones. Lecciones aprendidas y aprehendidas. Enterradas en el subconsciente. Que no les permite dar pasos ni ser felices. Se acostumbran a buscar relaciones en las que no son vistos, amados ni validados. O consiguen trabajos mediocres en los que no son felices, pero no se animan a buscar más por miedo. “Si no puedo ni tender la cama… me consigo un trabajo que no me exija mucho. Si no he podido antes, tampoco voy a poder después.” Reprogramar la mente que ya decidió esto, sí es posible, por la neuroplasticidad. Peeeeero costará muuuuucho trabajo, muuuuchos años. Ese va a ser nuestro trabajo. Tenemos esa mega-herida que sanar. Y qué bueno que nos toca a nosotros por que sí podemos. Al mismo tiempo, como padres de nuestros hijos hermosos y sabios es mejor darles un Sistema de Creencias sano desde ahorita, ¿estamos de acuerdo? Entonces, vamos por temas, Amor Los limites se ponen en otras áreas, no en el amor. “Te amo, te acepto, te abrazo, te contengo como eres.”,  “Me sorprende que hayas sacado 5 en tu examen, ¿estas sorprendido también?”, “No te gustó que no te dejara meterte a la alberca, entiendo que estás enojado. Se vale.”, “¿Quieres llorar? Llora, esta bien. Aqui te abrazo. “Estas frustrado, y te entiendo. Lo que no esta permitido es pegarle a tu hermanito.”, “Así eres tú y así te quiero. No te cambiaría por nada en el mundo.” Atención “¿Qué necesitas de mi? Aquí estoy para ti.”, “¿Tienes miedo? ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?”, “Tengo que atender estas llamadas, necesito un tiempo para concentrarme y hacerlo, terminando jugamos a lo que tu quieras, ¿qué juego vas a querer?” Validación “Antes no podías, pero ahora ya puedes”, “Es cuestión de ensayar”, “Claro que tú puedes… es cosa de ser constante”. “Esta bien que te cueste trabajo, tus neuronas están conectándose de una manera nueva!”, “Creo en ti, ¿qué estrategias / planes / ideas has pensado para lograrlo?”  Entonces ya entienden: “no es que sea tonto sino que estoy aprendiendo”, “Si pude con eso, puedo con esto.”, “Si mamá me dice que sí puedo, pues… voy a poder. Ya sé que es cuestión de esforzarme o pedir ayuda!” En resumen: Nuestras acciones se vuelven sus creencias. Nuestra voz se vuelve su propia voz. Entonces, sanemos nuestras heridas para ya no pasar esa estafeta. Y, después de cada momento, juego, lección, pregúntate: ¿qué esta obteniendo él / ella de esta situación? ¿Qué le dí que es positivo para su psique?

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El precio de no saber que tu hijo es Altamente Sensible

El precio de no saber que tu hijo es Altamente Sensible Los papás de Ana (el nombre ha sido cambiado) ya tienen 84 años, son necios y no precisamente amables. Las enfermeras que lograron contratar, les duraban una tarde y salían huyendo de la casa, por lo tanto la opción de contratar a ayuda huyó también. Los hermanos de Ana acordaron en contratarla a ella para que cuidara de sus papás durante el día. Ana tiene dos hijos, uno de ellos Altamente Sensible, le gusta el arte, leer y hacer rompecabezas, tiene un lindo sentido del humor y sus ideas son chistosas.  Ana llega a casa de sus papás desde temprano para que los niños asistan a las clases en linea, y mientras atiende a sus papás.  Como te mencionaba antes, los papás distan de ser amables y se la viven de pleito. Los niños viendo, escuchando y sintiendo todo. Groserías van, groserías vienen. Y los críos observando, aprendiendo, introyectando y aprehendiendo TODO. Si ya has tomado mis cursos de Niños Altamente Sensibles, sabes que en un ambiente tóxico, los HSP (por sus siglas en inglés o Altamente Sensibles en castellano) el sistema nervioso central se satura y el cuerpo físico se enferma. “Mágicamente” el hijo de Ana ha presentado ganglios inflamados. Toneladas de antibiótico después, los ganglios siguen igual –porque la fuente de estrés del niño sigue igual. El doctor ha sugerido extirparle los ganglios… (me reservo mi opinión… pero ya te la imaginarás), tienen la cita el próximo lunes. (…suspiro…) Ana que tanto trabaja, para tener más dinero, se lleva a los niños a un ambiente tóxico que los enferma y el dinero que gana se lo gasta en “curar” a sus hijos. Si tan solo ella supiera cómo opera su hijo y los ambientes familiares que necesita, además de darle la crianza que le ayudaría a salir adelante, se estaría ahorrando un montón de dinero. Es una pena. ¿Y porque no abro mi bocota y le digo? Bueno… porque ella no cree en la sanación, ni en la crianza con respeto ni en la alta sensibilidad. Es una verdadera pena. Lo bueno es que tú si sabes cómo son tus hijos Altamente Sensibles (si no has tomado el curso dime y con mucho gusto te explico), sabes lo que necesitan y ¡se los proporcionas! Mi plegaria es que cada niño HSP sea educado y criado en la manera adecuada, con conocimiento, conexión y respeto. ¡Gracias por ser buen papá y mamá!

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En cuanto a las palabras, el cómo es más importante que el qué.

Lo que decimos importa, si. Sin duda. Pero el cómo lo decimos importa aún más. Hay diferencias en los distintos tipos de parentalidad solo por cómo articulamos las palabras al establecer limites. Los papás / mamás que nos esforzamos (día a día con el sudor de la frente y neuronas extenuadas) para lograr una Parentalidad Autoritativa con un Apego Seguro hacemos cosas como las siguientes: 1) Nos hacemos responsables de nuestras emociones “Me estoy sintiendo enojada, me voy a ir por unos minutos para calmarme.” En lugar de “Tu me haces enojar.” 2) No asumimos sus intenciones “¿Me puedes contar más? Me gustaría entenderte.” En lugar de “Ya sé lo que querías hacer, ¡no soy tonta!” 3) Permitimos que el hijo explore lo que ‘se siente correcto’ “Este tipo de idea / comportamiento no es normal en ti. No estoy acostumbrada. ¿Quieres que lo platiquemos más?” En lugar de “¡Definitivamente no! Esta no es la manera en como te eduqué!” 4) Permitimos que existan realidades / perspectivas multiples  “Veo tu punto de vista. Este es el mío…” En ligar de “Nop. Yo tengo razón.” 5) Utilizamos la disciplina como una oportunidad para enseñar no para bajar su auto-estima “Pegarle a tu hermana no esta bien. Quiero que ella se sienta a salvo en su propia casa de la misma forma que quiero que tu te sientas a salvo y seguro. Por favor vete a tu habitación. Iré contigo en un momento y platicamos. Si no te vas a tu cuarto entonces tu hermana y yo, nos iremos.” En lugar de “¿Qué te pasa? ¡Vete de aquí!” 6) Ponemos limites y los reforzamos “Me encanta jugar contigo. A veces necesito un descanso. Te voy a poner algunos juguetes / actividades en la sala. Te acompañaré en 20 minutos.” En lugar de, “Ya jugué contigo, no des lata.” Recuerda, ¿cómo te hubiera gustado que te hablaran tus papás? ¿Qué tipo de persona serías tu si te hubieran educado así? ¿Vale la pena el esfuerzo extra?

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Personas Altamente Sensibles educadas con Apego Inseguro

Personas Altamente Sensibles educadas con Apego Inseguro ¿Eres perfeccionista? ¿Reaccionas fuertemente ante los comentarios de las personas? Tal vez fuiste criado en un Apego Inseguro. Si has tomado mis cursos, ya sabes lo que es el Apego Inseguro. Si no, dime y con mucho gusto te paso los datos para el siguiente curso de Disciplina Sin Lágrimas, ¡tómalo! ¡Te cambiará la vida! En mis cursos también explico que, lo importante en el tipo de apego, no es la opinión de los papás, sino el punto de vista de los niños. Es decir, tu mamá puede jurar que fue una magnífica madre. Y tu opinión puede diferir. Sin quitar su eterno amor y el honorable esfuerzo que hizo, tu punto de vista es la que vale. Simplemente porque así es como lo viviste tú. Y los Altamente Sensibles vivimos las cosas de manera distinta. Vemos, sentimos, observamos, analizamos… todo, de manera intensa y diferente. Lo externo nos afecta aún más. Según Elaine Aron, los HSP (por sus siglas en inglés, o Altamente Sensibles en español) reportamos haber crecido en Apego Inseguro más que las personas no-sensibles. En un apego ambivalente, la Persona Sensible vive con la duda de ser amada y bien cuidada. Crecen temerosos que de la persona quienes aman, se vaya. En un apego evasivo, la Persona Sensible –al contrario del apego ambivalente– ante la primer señal de afecto, huye en dirección opuesta. Para ellos, en la edad adulta, es difícil abrazar la vulnerabilidad, las emociones e intimidad. En el fondo, cada apego inseguro, esta enraizado en miedo a ser abandonado. Uno se aferra más, el otro huye más. Este es un tema intenso, muy profundo y depende de cada persona. Pero en una manera muy resumida, creo que esto puede darnos luz en cuanto a las razones de algunos de nuestros comportamientos. Pero, ¿cómo afecta el apego inseguro a la Persona Sensible? 1) Los apegos inseguros se van desarrollando con el tiempo Un niño Altamente Sensible observa todo con detalle, detectará la más mínima señal en sus cuidadores y si ellos son emocionalmente inestables, deprimidos, estresados, abusivos y/o que no sanaron sus heridas de su propia infancia, dejarán una huella en los niños. Esta huella, con los años, será una sensación de que las otras personas no pueden darnos la seguridad y cuidados que necesitamos. El Niño HSP –y como adultos HSP–  terminamos dependiendo en nosotros mismos e implementando mecanismos para auto-calmarnos, mecanismos que, de alguna manera, nos sanan, pero nos hace sentir con mucha soledad e incomprensión. 2) Repetimos los patrones con relaciones inseguras Niños que no se sintieron seguros, de manera inconsciente buscan relaciones igual de inseguras. Y cuando se cansan de lo mismo, explotan contra un compañero de trabajo, o gritan a un ser querido, o cambian de humor sin razón aparente o desarrollan tendencias perfeccionistas. Irónicamente cuando nos movemos desde la herida sin sanar, nos auto-saboteamos con comportamientos auto-desctructivos como vivir en el conflicto familiar, adicciones, comer por ansiedad o la desintegración interna. 3) Tenemos sentimientos reprimidos –si no nos sentimos seguros, ahogamos a las emociones Cuando no existe un permiso familiar para que los niños digan lo que piensan, sientan lo que sienten y ser quien son, todo eso lo terminan embotellando. En la edad adulta esto se traduce a sentirnos invisibles, un baja auto-estima, la necesidad de ser validados y desconfiar de los demás. Nuestra confianza en los demás fluctúa en lo que la Dra Aron llama, la respuesta del “nunca jamás”, a manera de evitarnos confrontar el dolor enterrado. A la larga implica depresión, ansiedad y timidez, además de problemas continuos de salud. 4) No sabemos a quién seguir, ¿a nuestra intuición o a nuestros padres / amigos? Los HSP tenemos una magnífica intuición que detecta el peligro en el día-a-día. Si no pudimos, por cualquier razón, abrazar a esa intuición desde niños, se genera mucha confusión y ya no sabemos a quién obedecer, ¿a nuestros padres o a nuestra sabiduría interna? ¿a nuestros amigos o a nuestros padres? ¿a nuestros maestros o a…?  Esta sensación de ambigüedad, en el adulto HSP, se traduce a una persona sin voz propia, no sabe qué queremos ni qué necesitamos, pues hemos “ingerido” las identidades de nuestros cuidadores. La Dra. Aron sugiere que, cuando éramos niños, como teníamos que sobrevivir y nos conformamos con lo que venía sin hacer preguntas. En la edad adulta, terminamos cuestionando a nosotros mismos, a los demás, a la vida misma. Nos sentimos enojados, estresados, ansiosos o  retraídos –a pesar de tener una magnífica intuición e intelecto como nuestra guía. Aunado a todas las penas emocionales, como ya sabes, el cuerpo físico del HSP se enferma más fácilmente, así que, estamos hablando de un montonal de achaques como migrañas, alergias, fatiga, problemas en el sistema digestivo, insomnio, dolorcitos aquí y allá, colitis, gastritis… y la lista sigue. ¿Cómo podemos salir adelante? No todo son malas noticias. Es cierto que no podemos cambiar el pasado, pero no significa que es una sentencia hasta la muerte. Al contrario, el darnos cuenta es un magnífico momento para un nuevo inicio. Tenemos esa responsabilidad: sanar nuestras heridas para un mejor presente para nosotros y el futuro de nuestros hijos. Si puedes encontrar un buen terapeuta, ve. Alguien que sepa sobre la Alta Sensibilidad y que te sepa guiar bien. Sí, también puedes empezar a… en inglés se llama self-parenting. Se puede traducir como la auto-parentalidad. Esto significa que tu te vuelves, para tí misma, los papás que necesitaste tener. Transformar todo el diálogo interno. Sanar a tu niño interior… es un proceso bellísimo. Sí, también es necesario permitirte sentir TODAS las emociones que vengan y como vengan, todas aquellas que no tuviste el permiso para sentir (dolor, miedo, enojo, felicidad…) Esto te dará paz. Sí, busca relaciones que te den paz, seguridad, amor y amabilidad. Sí, la auto-compasión es clave. Según Kristen Neff, esta manera de auto-acompañamiento es el antídoto para la vergüenza y el miedo que sentiste en tu pasado. El decirte, “Estoy a salvo, soy amada y soy importante”. “En este momento, estoy a salvo”. “Esta bien si me siento así. Es válido.” Sí, escribe en un diario todo que que te venga a la mente y corazón. Sí, cuida y repara a tu cuerpo. Haz ejercicio, caminata, yoga, medita, ve a la acupuntura, homeopatía, flores de Bach, lo que te funcione. La máquina también esta herida, hay que cuidar de ella. Este proceso así como es bello, a veces es lento. Tente paciencia y reconoce que definitivamente vale la pena para ti, tu vida de pareja y tus hijos. Es a partir de darnos cuenta y de validar que nuestra vida y el destino de nuestros hijos, cambia. Para bien. El esfuerzo lo vale ¡claro que si!

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…y qué me sacan del grupo

¿Qué hacer cuando eres «mamá rara»? Unas amigas me recomendaron unirme a un grupo de redes sociales… y no duré mucho ahí. No “me duraron” mucho ahí… Estoy segura que no rompí las reglas del grupo, eso sí. Fui muy cuidadosa. Peeeero, también es cierto que fui… ¿qué será? Ahi te van varios ejemplos y tu pon el adjetivo calificativo que prefieras. Su pregunta: “Recomendaciones mamis, de uno que sí sirva. ¿Cuál es el mejor coach del sueño para mi bebé?” Mi respuesta: “Tu bebé. Él sabe a qué hora necesita dormir y a qué hora necesita despertar. Si ves que no puedes con sus rutinas pídele ayuda a tu esposo, pero no le “eches a perder” su sabiduría interna.” Su pregunta: “¿Qué película recomiendan para mi nena de 2 años?” Mi respuesta: “Ninguna. Niños menores de 5 años no deben ver pantallas.” Su pregunta: “¡Mi hijo no come nada! ¿Cómo le pudo hacer para que coma más?” Mi respuesta: “Carlos Gonzales en su libro “Mi niño no me come” dice que nunca forces a tu hijo a comer ni una cucharada más. Tu hijo es el primero interesado en su sobrevivencia, lo poquito que coma es suficiente para su pancita. Él sabe cuando esta satisfecho, no le eches a perder su sabiduría interna. Lo que le ofrezcas, que sea sano y ya.” Su pregunta: “Mi hija no soporta el shampoo en la cara, nomás se lo pongo y empieza a gritar como loca. Cada baño es un martirio. ¿Cómo le puedo hacer?” Mi respuesta: “Posiblemente es Altamente Sensible. Haz el Test.” Bueno… las quejas empezaron con que yo no estaba respondiendo a las preguntas.  Y me dieron una patada en el culo. Y ¿sabes qué? Por mi, esta bien. Lo digo de corazón… Mi conclusión y el concepto que les quiero compartir es que: no todo mundo es para la crianza respetuosa. Es cierto –y triste– que hay mamás que esperan que sus hijos se adapten a sus horarios y sus necesidades y el daño que les produzcan, es lo de menos. Mi interés de compartir esto es porque posiblemente tu suegra, tu cuñada, tus amigas, o hasta tu familia es como estas mamás. Que no observan la expresión de los ojos en sus hijos, no ceden y no se detienen. Y es muy probable que te den una patada en el culo también (¡espero que no sea literal, jaja!). Pero tu sabes lo que debes hacer como mamá… sabes que escuchar a tu bebé es de primordial importancia… y ellos pueden seguir opinando. Van a opinar de todas formas. Que opinen de algo sobre lo que sabes es lo mejor y haces con integridad. Las Personas Sensibles, somos pocas. Somos la minoría de la población, somos un raro 20% que observamos con detenimiento. Sentimos profundamente. Somos empáticos y nos fijamos en los demás. Observamos. Analizamos. Pensamos. Tomamos en cuenta. Buscamos alternativas. Y hacemos los cambios correspondientes. A veces, si hay la apertura podemos tratar de abrirles la mente y ayudar. Pero a veces no es posible y seguimos siendo “los bichos raros”. En realidad, estamos acostumbrados a ser diferentes, a sentir soledad o que no pertenecemos, a generar controversia y muchas veces hemos cedido para no tener más discusiones. Bueno… tal vez pudimos sacrificarnos a nosotros mismos, pero nuestros hijos nos obligan a tomar nuestra fuerza y a luchar por lo que ellos –y nosotros– necesitamos. Y, si eso nos cuesta una que otra “salida”, así esta bien. Tu fortaleza viene de adentro de ti. Tómala.

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Cómo manejar nuestras emociones

En mi familia, yo no tenía permiso a sentir. Nada. Si estaba triste era una “payasa, exagerada y estaba mal”. Si estaba feliz era una “payasa, volada y estaba mal”.  Por supuesto que aprendí a tragarme todo, en presencia de los demás. Cuando estaba sola o al hacer ejercicio era mi momento de sacar todo lo estancado. Así aprendí a sobrevivir. Claro que ahora con la pandemia, acompañada todo el tiempo, algo en mi no se da el permiso de sacar nada. Y si no lo hago, me enfermo y estas no son épocas como para eso. ¿Qué hago? No siempre puedo pero, si me logro escapar, me salgo a caminar con música. Y me permito sentir lo que sea que venga. Créeme, no me es nada –NADA– fácil quedarme sintiendo las emociones. Para eso es la música, me regresa una y otra vez a sentir. A explotar. A vivir. Primero tenemos que poder vivir y sentirlas nosotros mismos, para poder tolerar las de nuestros hijos. No hay de otra. Si nosotros no podemos con lo nuestro, menos vamos a poder con lo ajeno. Ver a nuestros hijos enojados, frustrados o ultra felices / volados con los primos no es fácil. Pero es necesario permitirlo. Recuerda que los HSP (por sus siglas en inglés, o Altamente Sensibles en español)  somos sumamente emotivos y la energía tiene que salir de alguna forma o se estanca, y al igual que el agua, se pudre. Durante siglos nos han enseñado a tragarnos las emociones, ahogarlas en alcohol, comida o drogas (legales y no legales). Ahora ya se sabe que la única forma de trascenderlas es sintiéndolas. Y es cuando nos quedamos escuchando en total silencio y aceptación TODO lo que nos quieren decir (las emociones), que nos damos cuenta que, en realidad, aquello tan intenso… ¡es pura luz! Así que abraza esa parte de ti sin miedo. Abraza esa parte de tus hijos sin miedo. ¡Son pura luz! ¿Cuál es tu forma de lidiar con las emociones?

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Cuando tu hijo no hace caso

¿Qué hacer si ya van varias veces que pides lo mismo y tu hijo no responde? Puedes enojarte. Aunque ya sabemos que eso no nos lleva a nada. El enojo no sirve porque se vuelve una Lucha de Poder; amygdala contra amygdala. Grito contra grito… o peor: grito (tuyo) contra sometimiento / aplastamiento (de tu hijo). Por eso siempre en mis cursos hablo del Auto–cuidado como parte básica y elemental de la parentalidad. Es necesario estar bien, tranquilos, en nuestro centro para poder hacer un buen trabajo, calmarnos y pensar en una mejor alternativa. Como por ejemplo –mejor– cambiar tu acercamiento. Cambiar tu acercamiento puede ser:  1) Acompañando más de cerca, hay niños que les gusta aprender solos y hay otros que necesitan ser guiados paso a paso. 2) Guiarlo con preguntas, “¿Porqué crees que no esta funcionando? ¿Qué se te ocurre?” 3) Recordarle –es genuino, los niños olvidan.  4) Puedes incluso hablarles de cómo funciona el cerebro, “Estás aprendiendo algo nuevo y eso es difícil para tus neuronas, es cuestión de paciencia y ensayo, ¿necesitas tiempo para pensar en una mejor estrategia?”  Es decir, cambiar de táctica hacia una en donde él / ella entiendan el por qué y el para qué de tus reglas o solicitudes.  Los niños sensibles funcionan mucho peor con enojos, gritos y sombrerazos.  En cambio un acercamiento gentil es siempre más efectivo.

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¿Qué hacer cuando no sabes de la materia?

¿Qué hacer cuando no sabemos nada? Mi hijo tiene una materia: Programación. Y “¿cuánto sabe Carmen de Programación?”, te preguntarás. Bueno… a decir verdad… absolutamente nada. Yo antes quería encenderle la computadora y dejarle ahí a que él resolviera los problemas, de la misma forma que yo resolví las cosas cuando era niña: como pude. (Aunque, honestamente, no siempre podía.) Peeero… mi hijo no funciona así. Él, si esta solo, se va, se pierde, se esfuma a la tierra de nunca jamás a pelear contra piratas… y pueden pasar dos, tres, cuatro horas… y mientras la mamá frenética queriéndole tronar la fantasía con un alfiler ¡POC! y traerlo de regreso de sentón ¡PUM! a la tarea ¡HOLA! Entonces… cambié mi estrategia. Me senté con él. No a helicopteréarlo. No a hacer el trabajo por él. Si no a enseñarle cómo se hace: cometiendo errores. “¿Y si le intentas por aquí?” …mmmh…            No. “¡Ah, ya sé! A ver, pícale acá…”             …mmmh…            No. “Ah… pero… bueno, no importa que no salga, hazlo y vemos qué pasa, luego ya lo editamos…”            …mmmh…        más o menos. “¿Tú crees? A ver… enséñame…”              …mmmh…        Tampoco. “Ay, ya me cansé. ¿Quieres agua?” “Quién sabe… a ver inténtalo… a ver qué pasa…” “A ver, ya me piqué, ¡nos tiene que salir!” Lo más interesantes es que la materia, dejó de ser una fuente de estrés y se volvió una forma de conectar. Para los Niños Sensibles, el miedo a cometer errores, muchas veces es paralizante. El objetivo es abrazar al miedo y encontrar una manera de aventarse a hacer las cosas, una manera de avanzar y aprender.  Dejar a los niños solos a que se las arreglen como puedan, no les enseña a ser fuertes. No saben qué hacer con el miedo y lo atascan en un rincón. Eso no es madurar. Eso es crearles un Sistema de Creencias lleno de miedos, inseguridades y soledad. Es importante, si lo piden, acompañarlos, apoyarlos en su camino y cometer errores juntos para que sepan que «soy tan importante que mi mamá deja de hacer lo que tiene que hacer para ayudarme», «esta bien si cometo errores, así aprendo», «si necesito ayuda, puedo pedirla», «no me tiene que salir a la primera, esa chiste es seguir intentando», «soy amado por mi mamá / papá»… Claro que cuando nos salió el mugriento programa bien, lo quería festejar como cuando me gradué de la universidad.

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Niños Varones Sensibles

Parece que en la frase anterior estoy diciendo un oximorón… como “agua seca” o “rojo frío”… pero no; sí existen los hombres Híper Sensibles… y no la tienen fácil. Vengo aquí a hablar sobre la minoría de la minoría de la sociedad. Los Híper (o Altamente) Sensibles forman el 15 – 20 % de la población humana. Dentro de ese porcentaje, se encuentran la misma cantidad de mujeres que de hombres. Peeeero, muchos varones HS nunca admitirán que lo son. ¿Porqué? Básicamente porque no tienen el permiso de la sociedad la cual dice que todos deben ser fuertes, rudos y esconder sus emociones. La parentalidad no es tan intuitiva como nos gustaría creer que es. Desafortunadamente, el cerebro humano repite lo aprendido. Si fuimos golpeados de pequeños, lo más seguro es que lo repitamos con nuestros hijos y hasta les exigimos que lo repitan con los nietos. Si nosotros fuimos Híper Sensibles y no hubo comprensión ante nuestro sistema nervioso, lo más seguro que que repitamos ese patrón. Para eso estoy dando los cursos que doy, para des-aprender todas aquellas malas enseñanzas y mejorar el destino de nuestros hijos… y nietos. 10 errores que los padres cometen con los niños Híper Sensibles 1. Tratamos de “normalizarlos” Tratamos de que sean como los demás, que escondan sus emociones y aguanten, –“¡que se curta!” diría mi cuñado. Pero los niños varones HS nunca an a ser ‘normales’ como nos los no-sensibles. Van en contra del estereotipo desde el inicio, así que si tratamos de meterlos con calzador, se van a sentir inadecuados o inferiores. MEJOR: permite que sean ellos mismos y vivan la vida a través de su lente único, mágico e irrepetible. Nunca los avergüences por ser quienes son. Apóyalos y nútrelos para que su sensibilidad, en cualquier forma que se presente, tome fuerza bajo sus propios principios. Permita que cambien el mundo a su manera y regresen a casa para recargar pilas. 2. No les enseñan a regular sus emociones Los HS tendemos a ser sumamente emotivos por cuestión cerebral, no por gusto, ni por dramáticos. Las emociones son intensas y si los obligamos a que se las traguen por que ‘un hombre nunca llora’ o ‘solo los mariquitas lloran’, lejos de ayudarles, su mente se sobre–saturará aún más, volviéndolos más confundidos y lentos. Y, su cuerpo eventualmente se enfermará. Garantizado. Colitis, gastritis, migraña, alergias… hay todo un abanico de opciones. MEJOR: enséñales a navegar sus altas y bajas emocionales, igual que a las olas del mar, a manera de que puedan experimentarlas, más no ahogarse en ellas. Nuestras habilidades emocionales pueden ser un regalo, pero solo si tenemos un sentido de control. Enséñales meditación, ejercicios de mindfulness, visualizaciones y técnicas para aterrizar que les puede ayudar a calmar la mente de chango loco cuando se sobre–saturen. 3. No les dan la oportunidad de vivir retos (gentiles) para que crezcan o maneras para construir la confianza en si mismos. Los Niños Hiper Sensibles no son objetos de vidrio ni frágiles como papel de arroz. Ellos pueden y deben ser manejados con gentileza, pero, al mismo tiempo, debemos de proveerles retos para aumentar la confianza en si mismos y expandir poco a poco su zona de confort. Lo que aprenderán es a salir adelante a lo largo de su vida. Muchos temas de confianza están relacionados con el miedo a enfrentar lo desconocido. Como los HS tienden a sobre–procesar miedos, la idea de confrontar el miedo parece sobre–saturante para muchos niños HS. Mi hijo tenía interés en la gimnasia olímpica. Fue a varias clases y después de confrontar sus miedos a la altura y a las marometas, se dio cuenta que definitivamente no era lo suyo. Pero lo intentó. MEJOR: Enséñales sobre la experiencia de la vida y permite que tu hijo HS entienda que el “error” en realidad es “información” y una “razón” para seguir intentando una y otra vez por diferentes caminos. El crecimiento y la confianza no solo se trata de dominar ciertos temas, sino también de la simple experiencia de “hacer”. Aplaude cada logro, pero aletarga más tus festividades en: su esfuerzo. También, recuérdale que la curiosidad, persistencia y la disciplina serán sus mejores maestros, pues esas son las semillas de un niño seguro de si mismo volviéndose hombre. 4. No les ayudan a celebrar sus diferencias. Tu hijo es inherentemente diferente. Punto. Reconócelo. Pero positivamente. Muchas veces los papás quieren que sus hijos sean buenos en el deporte, porque… pues es súper cool tener un hijo atleta. Pero puede ser que eso no sea su fuerte. Posiblemente ellos prefieren las ciencias o la música o la cocina. MEJOR: Muéstrale a tu hijo HS que su característica es un don y ayúdale a celebrar su singularidad. Después enséñale a usar su don encauzándolo a salir al mundo y ser él mismo. Ser genuino y auténtico lo ayudará a vivir una mejor vida. 5. No les ayudan a sus hijos HS comprender sus dones únicos. Todos los humanos tienen dones únicos, desde saber cómo preparar una deliciosa cena hasta ser sumamente optimistas. Los hijos HS, también, y estos incluyen perspicacia, intuición, sentimientos profundos, empatía, creatividad inherente. MEJOR: Hazle ver a tu niño HS todos sus dones y características desde temprana edad y seguido, orientados en la dirección de hombres HS ejemplares para que ellos los imiten. Y si tú eres un varón Híper Sensible, sé su héroe. 6. No son emocionalmente comprensivos. Los estudios han demostrado que las Personas Hiper Sensibles (HSP por sus siglas en inglés) funcionan mejor en un ambiente de apoyo, en lugar de uno estresante. Esta es la llave para su felicidad. MEJOR: Provee un ambiente estable y nutritivo a tu hijo y prosperará. Si se lo quitas, su brillo se apagará.Seguramente implicará más trabajo de tu parte, pero recuerda que su felicidad y salud, valen la pena. 7. Cuestionan su masculinidad. Nunca lo regañes por ser distinto. Entiende que la masculinidad es una construcción cultural aprendida e imitada, no una realidad. Posiblemente tu hijo no se comporte como esos estereotipos, pero, eso no lo hace menos hombre. MEJOR: Enséñale a los niños que la masculinidad no esta privada de emoción o vulnerabilidad, al contrario, eso siempre nos hace más fuertes. Queremos que nuestros hijos abracen todo su Ser Humano. 8. Creen que sus rasgos sensibles son un déficit o una fase que pasará. Ser un HSP no es un desorden, déficit, ni trastorno. Tampoco es pasajero. Naces HS, te mueres HS porque es un sistema nervioso central distinto. MEJOR: Aprende que tu hijo HS no va a “salir de esas…” Es un rasgo genético y hereditario que lo formará siempre. 9. No les dan su espacio. Todos los HS necesitan su espacio en uno u otro momento. Es su naturaleza retirarse, recargar y rejuvenecer y es algo que todas las HSP necesitan para ser felices. Puede parecer payasada, grosería o antisocial, pero no lo es. Es el modo del HS. No reacciones negativamente si quiere tiempo y espacio para hacer sus cosas. MEJOR: Asegúrate que tu niño HS tenga el espacio que requiere, puede ser tiempo a solas para jugar, leer o reflexionar y descansar. Aunque no lo entiendas, respétalo. Él lo valorará y prosperará por ello. 10. No permiten que hagan cosas peligrosas. En una zona segura, si ellos lo desean, permite que jueguen con dardos, enciendan una fogata, avienten lanzas… todas esas cosas funcionan mucho para elevar su auto-estima, “¡Mira mamá! ¡Sí puedo!” Los niños serán la próxima generación de hombres, y, los Híper Sensibles son los mejores líderes. Serán artistas, consejeros, líderes, visionarios, poetas, músicos, …entre otras cosas. No necesitamos a un mundo más frío y cruel sino, al contrario, necesitamos de un mundo más gentil. Dejarlos crecer para que sean sabios y sensibles, nos beneficia a todos.

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¿Qué hacer con los niños en casa durante la pandemia?

Prueba y error Esto de tener a los niños en casa es Todo Un Reto. Cada niño es diferente, cada familia es distinta, hasta cada casa tiene espacios diferentes. ¿Qué es lo que funciona? Bueno… Es cuestión de probar y replantear. En casa suceden muchas cosas todo el tiempo, llega el del gas, el cartero, el plomero, el que arregla la lavadora… sin mencionar la torre de jugetes que gritan el nombre de nuestros hijos para invitarlos a jugar. Las distracciones son demasiadas. Estar encerrados de 8 – 2 viendo una pantalla, por más ganas que le echen las maestras, no es tan divertido como ayudarle al pintor a resanar el techo de la cocina. Las mamás nos sentimos obligadas a que los niños cumplan con sus tareas, nos da pavor que reprueben. (Mucho puede ser por proyección. A mi me ponían como dado si se me ocurría sacar un 6, no se diga reprobar. En estos momentos con la presión del colegio de mi hijo encima, me siento, francamente aterrorizada.) Entiendo que mi trabajo de mamá –el apego seguro– es mucho mas importante que la clase de lecto-escritura. Pero enseñarles sobre la responsabilidad también es importante. Es un jaloneo. Y encontrar la media es definitivamente todo un reto. Y hay momentos en los que ya no sé qué hacer, “Ya no se esta pudiendo concentrar, presionarlo a más sera contraproducente. ¿Le perdono la clase para que se despeje un poco?” “O mejor, ¿lo presiono a que termine y así tendrá toda la tarde libre?” “Y si hoy no hace nada, mañana tendrá el trabajo acumulado…” “¿Qué es mejor para él ahorita, hacer ejercicio o hacer tarea?” ¿Sabes de qué me he dado cuenta? 1) A pesar de que los dos somos Altamente Sensibles, somos personas distintas, con necesidades distintas. Muy a mi pesar, no lo puedo dejar solo. Mi hijo solo, no funciona. Necesita el acompañamiento, sí o sí. Necesita ser visto, validado, guiado, necesita porras y aprobación. Al mismo tiempo se distrae fácilmente y le gusta que las rutinas sean diferentes. En cambio yo,  necesito desesperadamente mi tiempo a solas. Y una estructura a la cual apegarme todos los días. Es decir, Él necesita acompañamiento e improvisación. Yo necesito soledad y rutina. ¡Oh, cielos!  Auxiliooooo… Encontrar un acuerdo en donde nos encontremos en medio –todavía– no es posible porque psicológicamente, a nivel desarrollo neuronal, ellos no pueden ver el punto de vista de los demás. La empatía de los Altamente Sensibles, la tienen a nivel emocional, mas no social. A esta edad ellos necesitan ser los líderes del show. El ombligo del mundo. El centro de atención. ¿Qué debo hacer yo? Taparme la nariz y echarme el clavado. ¿Qué debs hacer tú? Con tus necesidades y las de tus hijos. 1) Observa cuáles son tus necesidades 2) Observa cuáles son las necesidades de ellos 3) Tápate la nariz, échate el clavado 4) Prueba y error 5) Re-evaluar y corregir 6) Improvisa y observa 1) Prueba y error 2) Re-evaluar y corregir 3) Improvisa y observa 1) Prueba y error etc. Lo bueno de tener a los niños en casa es que nosotros podemos adaptarnos y darles lo que necesitan. Se trata de observar con toda honestidad. Quién soy yo. Quien es mi hijo. Qué necesito yo. Qué necesita él / ella. Pensar en ideas. Llevarlas a cabo. Adaptarnos. A. Los. Cambios. (por difícil que esto nos parezca a los Sensibles) El método de “prueba y error” le enseña a ellos también que no existe la perfección ni la manera “correcta” de hacer las cosas.  Finalmente, la salud emocional –basada en un apego seguro– es lo más importante. Siempre es posible encontrar la manera que funcione para nosotros y los que amamos.

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¿Qué hacer cuando los niños nos retan?

¿Qué hacer cuando los niños nos retan? No por tomar al curso de Disciplina Sin Lágrimas, no por ser Coach Parental, no por tener licenciaturas, maestrías y posgrados en crianza… nada de eso hace que los niños dejen de ser niños. Y los niños retan. Los niños intentan tumbar nuestros limites. Es totalmente normal, natural y es bueno que lo hagan pues lo hacen para llenar su Cubeta del Control.  Hay cosas que los niños pueden y deben poder controlar. Por ejemplo: ¿qué quieres desayunar? ¿Qué camiseta te quieres poner? ¿Cuándo vas a estar listo para recoger tu cuarto? Pero hay cosas que los niños No pueden Ni deben controlar. Por ejemplo: tiempos de pantalla, vieojuegos, no jugar en horario de escuela (a distancia). ¿Porqué no pueden di deben? Por que siempre van a preferir jugar. No tienen la madurez ni la experiencia para elegir lo correcto, la mayoría de las veces sus elecciones no van a ser las responsables. Y cuando llegamos los adultos a poner límites, claro que protestan, se rebelan y nos retan. Es su amygdala.  La amygdala se activa cuando su Cubeta del Control se vacía, ¿recuerdas? Si ya tomaste mis cursos, ya sabes de lo que hablo. Si no, dime para avisarte del próximo. Con el colegio a distancia ha sido una verdadera batalla porque mi hijo, rodeado de sus juguetes se rehusaba a poner atención. Otro día me lo encontré “de shopping” en amazon. ¡Casi se me sale el alma! Con mi amygdala a todo, obviamente lo regañé…  y oobviamente el micrófono del zoom estaba encendido y ooobviamente todos oyeron la regañiza…  y oooobviamente ya me habló el psicólogo de la escuela, “¿Esta todo bien, señora?” Casi tomo la llamada para que me terapeara a mi. (Auxiliooooo…) Una vez que pude regresar a modo–pensante. Mi hijo y yo, hicimos un acuerdo, acordamos las consecuencias desde ese momento, lo sellamos con pinky promise, y al día siguiente. ¡Otra vez! Rompió la promesa. ¿Porqué? No es que sea un mal niño, ni rebelde, ni retador, ni mula, ni nada de eso. Si no porque la tentación es mucha. ¿Qué prefieres poner atención en clase de lecto–escritura (Zzzzzz…) o ver juguetes? ¡Hasta yo prefiero ver juguetes! Peeeero… –ahí venimos los adultos a socavar toda diversión– hay que enseñarles a ser responsables, respetuosos, y blah, blah, blah… (Zzzzzz…) Tuve que ponerme firme. Aplicar las consecuencias previamente acordadas. Me pidió otra oportunidad de mil formas diferentes, por las buenas (“No mamá, te lo prometo, no lo vuelvo a hacer…”), por las malas (“Si no me dejas ¡me voy de la casa!”) Por el chantaje (“Siento que ya no soy de esta familia”) Por todas las que se le ocurrieron. Igual, sigue siendo la amygdala.  Una amygdala muy creativa y luchona, por cierto.  Yo, firme. Como guardia inglés. Él acordó dos semanas de consecuencias. Apenas voy con media y toooodos los días me pide otra oportunidad, con todas las estrategias que se le ocurren. Y toooodos los días yo, platico con él, le explico, corto, sencillo y al grano. Y me mantengo bien firme y bien amable. «¿Recuerdas qué hiciste? ¿Y cuál fue la consecuencia pactada? ¿Y qué estamos haciendo?» Es parte de su educación. Es parte de la crianza respetuosa. Limites, amables y firmes. Educando a los hijos sabiendo cómo funciona su cerebro, es La Diferencia del Mundo, porque ya no se lo tomas personal. Su rebeldía no es contra de ti, sino que él/ ella necesita tener ciertas cosas bajo su control. Le llenamos su Cubeta con lo que sí puede controlar y nosotros tomamos el mando de lo que no.  Lo más interesante fue que, después de que me discutió por arriba, por abajo, por un lado y por el otro. Después de que yo fui firme y amorosa. Me preguntó, “¿Puedo colorear contigo?”  Finalmente, lo que más necesitan es la conexión.

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¿Cómo puedes responder si tu hijo dice, “¡Soy un tonto!” o “¡Estoy fea!”?

¿Cómo puedes responder si tu hijo dice, “¡Soy un tonto!” o “¡Estoy fea!”? ¿Qué podemos decir para reconstruir la confianza en sí mismos? Nos es muy difícil escuchar a nuestros niños hablar negativamente de si mismos, y generalmente brincamos a inmediatamente negar sus frases y decir cosas como, “¡No, no! ¡No lo eres!” o “Eres hermosa / inteligente / llena de virtudes…” Desafortunadamente, cuando decimos cosas así, los niños únicamente se sienten ignorados y no comprendidos. Entonces, en lugar de discutir con su auto–plática negativa, mejor escucha y empatiza. Puedes decir algo así: “Me da mucha pena que, en estos momentos / tras esa experiencia, sientas eso de ti misma. ¿Quieres que te diga cómo te veo yo? Te observo como una niña hermosa, inteligente, amable, amorosa…” Recuerda: la relación con tus hijos (que es lo más importante de la parentalidad) depende en que ellos se sientan escuchados y comprendidos. Esto es de vital importancia. Entre más los escuches sin tratar de corregirlos ni rescatarlos, más fuerte será la conexión entre ambos. Incluso, puedes avanzar un paso más hacia adelante y hacer preguntas –si es que los ves en el humor de platicar. “Mmhhh… sientes que no eres buena en esto. ¿Te sientes con ganas de pensar en ideas en cómo puedes mejorar?” “Lamento que te sientas de esta manera, ¿me puedes contar las razones?” “Ese es un sentimiento fuerte, ¿me podrías platicar más?” En lugar de decirles lo que deben pensar y sentir, mejor ponlos a hablar. En lugar de tratar de empujar sus emociones afuera, mejor valídalas y acompáñalas.

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Qué hacer si me volví una mamá quejumbrosa

Había estado muy negativa, no encontraba la manera de hacer que mi hijo se concentrara en su escuela y me la pasaba quejándome. No sabía qué le pasaba, pero rompió muchos acuerdos y la casa era un descontrol total. Leí este texto: “Los niños no necesitan que andemos atrás de ellos quejándonos, sino que que necesitan padres que los apoyen y los inspiren.” Mi mente hizo ¡kaboom! Acto seguido: entré al cuarto de estudio donde estaba él haciendo su tarea y le dije, “¡Mírate! ¡Si puedes!” Él se rió nervioso. “¿Qué?”, le pregunté. “Yo no sabía que sí podía.” Ay… ¡poc! Todo esta distracción, esta locura, esta ruptura de acuerdos, este… no era por su dislexia, no era porque la escuela estuviera fallando… todas mis teorías estaban mal: él simplemente no sabía que sí podía. Tal vez no lo sabía, porque yo no se lo había dicho. ¿Qué tal olvidar lo obvio? Es importante aclarar un punto: a la hora de halagarlos, el decir, “eres muy listo”, no funciona. Porque no todos son listos todo el tiempo y ellos lo saben. ¿Cómo te sientes tú cuando te dicen, “eres súper valiente”?  Tú te conoces, sabes de todas las veces que has sentido miedo y esa afirmación, por bien intencionada que sea, no te la crees. ¿Si o no? Los niños son iguales. En cambio cuando te dicen, “Vas a poder, porque llevas 10 años pudiendo.” Toooodo cambia, ¿verdad? Entonces, lo que funciona, no es un adjetivo calificativo sino el verbo. “Tu puedes porque lo estás haciendo.” Siempre funciona más decirles por donde ‘sí’, en lugar que por donde ‘no’. Dejemos de quejarnos de nuestros hijos frente a ellos y mejor, ¡apoyemos e inspirémoslos! 

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5 tips para mejorar tu vida ¡a partir de HOY!

“Si yo soy la relación más larga de mi vida, ¿no será buen momento para empezar a nutrir la intimidad y el amor con la persona con quien me acuesto todas las noches?” – Rupi Kaur Estamos acostumbrados a mirar para afuera.  A atender todas las necesidades, excepto las nuestras. Y no esta bien. A veces me he dado cuenta que llevo horas aguantando la sed porque llevo horas leyéndole a mi hijo un libro. ¿Porqué es tan imposible hacer una pausa, tomar agua, ponernos las pantuflas o, ir al baño…? A veces atender nuestras necesidades básicas parecen actos verdaderamente heroicos. Pero yendo más profundo… ¿Cómo nos tratamos a nosotros mismos? Los Híper Sensibles detectamos sutilezas, ¿cierto? SI ya tomaste mi curso, ya lo sabes. Si no, mándame un mensaje para avisarte del próximo. Estas sutilezas pueden vivirse como una lata, pues las etiquetas de la ropa pican, las costuras de los calcetines molestan, no aguantamos mucho tiempo en lugares con mucha gente o mucho ruido… y todo eso. Pero, viendo el lado positivo del asunto, detectar sutilezas también implica detectar las pequeñísimas sutilezas en nuestro interior. Algunos ejemplos: el jengibre puede ser una maravilla de alimento, pero a mi cuerpo no le cae bien. Los cambios sutiles que suceden en la pancita después de un té de manzanilla. Cómo se acomoda el alma después de una sesión de yoga o meditación…  Y es a partir de escucharlas, que la relación con nosotros mismos empieza su camino de sanación. La única manera de mejorar nuestra vida es a través del auto-conocimiento; de observar y de tomar nota de esas sutilezas para hacer los cambios correspondientes. Aquí te comparto cinco tips para empezar en ese bello viaje interno. 1) ¿Cuáles son mis sensaciones corporales? ¿Hace cuanto que no echas un viaje interno para saber qué te dice tu cuerpo?  Y no hablo de cuando sientes hambre o frío. Hablo de, por ejemplo, a la hora de acostarte, ya en camita con las luces apagadas… siente las sensaciones corporales… qué parte de tu cuerpo vibra, cómo vibra, qué sienten tu pies, tus piernas, tu panza, tu torso, brazos y manos, tu cuello, tu cara… Observa si hay zumbidos en los oídos, colores o luces en los ojos (aunque estén cerrados). No trates de colocar una historia atrás de las sensaciones. No trates de cambiarlas creyendo que están “mal”. Solo observa. Y siente. 2) ¿Cuáles son mis pensamientos y emociones? Muchos terapeutas hablan de escribir un diario antes de dormir. Esto a los Híper Sensibles nos sirve un montón porque sacamos las palabras de la cabeza y eso nos permite dormir mejor. Por un lado, por el otro, nos ayuda también a acomodar ideas y a ponerle nombres a las emociones. Si ya tomaste mis cursos, sabes la importancia de ello. Y tu diario no tiene que ser coherente, ni tiene que venir toda la historia. De hecho, entre más feo y raro, ¡mejor! Es solo para ti. Puedes escribir, además de tus pensamientos y emociones, tus preocupaciones. “Me preocupa cómo voy a lograr mis metas en el trabajo”, por ejemplo. Es cuando los escribimos que, dejamos de tomarlos como una realidad. Es decir, los miedos y las angustias son reales en el sentido de que son nuestra realidad, peeeeero, no son La Realidad. Y cuando los escribimos podemos darles esa dimensión, se vuelven más pequeños y manejables. Otro ejemplo, “Me preocupa que si no tomo dos litros de agua al día, mi cuerpo no va a estar bien, y a veces no me da tiempo.” Y ahí nos damos cuenta de que algo así de pequeño nos estuvo dando lata todo el día. O pensamos en maneras para solucionarlo. O deja de ser una realidad determinante, “tal vez mi cuerpo solo necesita 1.5 litros…” Otro ejemplo, “Me angustia que mi jefe no se de cuenta de todos mis esfuerzos.” Y ahi nos damos cuenta que no tenemos injerencia en ese aspecto y nos concentramos en poner nuestra energía en las cosas sí podemos controlar. O pedimos ayuda. El chiste es que escribir, nos da otra perspectiva de las cosas, dejamos de confundir lo que pasa en nuestra mente con La Realidad. Recuerda que los HS pensamos mucho, pero “mucho” no es lo mismo que “efectivamente”. Al escribir lo que nos despierta en las madrugadas, cambiarles la dimensión y generar soluciones estamos transformando nuestra vida de adentro hacia afuera. 3) ¿Cómo hablamos sobre nosotros mismos? Generalmente no somos amables. Recuerda que “como te hablaba tu mamá, se vuelve tu voz interna.” Si ella usaba adjetivos calificativos, seguramente te dices “exagerada”, “burra”, “lenta”, “olvidadiza”, y un largo etcétera, seguido. ¿Y te has dado cuenta de cómo te sientes después de hacerlo? ¿Cuál parte de ti se muere otro cachito? En los últimos años, la ciencia habla de cómo la auto-compasión ha sanado físicamente a las personas. Y tiene sentido, si nosotros nos insultamos mañana, tarde y noche, el cuerpo se enferma. Si nosotros somos amables con nosotros, el cuerpo se sana. 4) ¿Cómo es el diálogo interno sobre lo externo? ¿Qué sientes cuando estas comiendo comida chatarra durante días? Tienes indigestión estomacal, ¿cierto? ¿Qué pasa cuando piensas cosas horribles durante días? Tienes indigestión cerebral.  Mi mentor siempre nos pregunta, “¿Qué comiste?” y no habla precisamente de comida, sino de la calidad en nuestros pensamientos. Los pensamientos son el alimento del alma. Obsérvalos. El gran truco esta en no engancharte con ellos. Sino ser una especie de testigo en donde solo los ves, analizas su propósito  y los dejas ir. “Mmmh, qué situación tan fea… ¿Para qué me sirvió? ¿Cómo me hace sentir, enpooderado o debilitado?…¿Puedo cambiar algo? ¿Puedo cambiar mi perspectiva? ¿O mejor lo dejo ir?” 5) ¿Qué haces tú para llevarte mejor contigo mismo? ¿Cómo te acompañas cuando estas solo? ¿Cantas? ¿Bailas? ¿Te peleas con la tía Juana, que hace tres meses no ves? ¿Ensayas mil veces todo lo que le quieres decir a tu jefe pero no te atreves? ¿O te das una palmada en el hombro y te dices, “¡Bien, diste tu mejor esfuerzo!” Al momento en que entendemos que nuestros pensamientos no son la realidad, que nuestro cuerpo esta lleno de sabiduría y que podemos ser amables con nosotros mismos, eso cambia la calidad de nuestra existencia. Nos conocemos. Nos aceptamos. Nos llevamos mejor con nosotros. Nos volvemos nuestros propios amigos.  Somos seres multi-dimensionales y si somos valientes y nos echamos el clavado, nuestra vida –tanto interna como externa– se vuelve sumamente interesante. Empezamos a sincronizar el corazón, la mente y la sabiduría interna. Cambiando desde adentro lo que puede pasar es que, tu vida cambia para mejor.

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¿Cómo puedes saber si un Hiper Sensible esta emocionalmente herido?

¿Cómo puedes saber si un HS esta emocionalmente herido? Imagina la escena, esta la familia, todos hablando al mismo tiempo, sirviendo la comida, pasando platos y bebidas. De repente alguien dice un comentario de “broma” y la Persona Híper Sensible (niño o adulto) cambia su rostro. Y no vuelve a interactuar. Y en cuanto puede, se va.  Cuando un HS se ‘siente’ no es como una persona normal que suelen gritar algo insultante de regreso, o dar un golpe físico o psicológico a manera de “broma” también. Los HS, en cambio, suelen sacar a las personas, si no pueden sacarlas físicamente, lo harán emocionalmente, por ejemplo, el famoso cerrón de puerta en las narices. Si no la azotan físicamente, lo harán de otra forma, pueden evitar la comunicación tanto como puedan. Incluso verte. Encontrarán cualquier excusa para evitarte. A diferencia de las personas normales, los HS actúan diferente cuando están lastimados o sentidos. Pueden incluso tomar una personalidad completamente diferente. Si estas cerca de ellos y apenas hablan o responden al mínimo, es porque algo no les gustó. Se ven ensimismados. Incluso si hablan, no habrá el mismo entusiasmo que antes. Sus palabras parecerán superficiales. No volverán a ser profundos como antes en ningún tema, seguramente sólo será banal y cortante.  Los HS suelen tener dificultad para confrontar sus emociones y prefieren aislarse. Toman este tiempo para saber qué sienten, sanarse, perdonar y seguir adelante.  Si el agresor es tan importante para un HS, posiblemente van a hacer un esfuerzo extra y tratar de arreglar las cosas. Posiblemente te dirán algo para que te des cuenta de lo que les lastimó (en caso de que tú no lo sepas).Tal vez terminen llorando enfrente de ti. Aunque no suelen hacer eso seguido. En mi caso, con mi mamá. Las veces que traté de confesar mis sentimientos y necesidades, me fue tan mal, recibí tantas críticas que decidí no volverlo a hacer. Me convertí en la hija que ella quería que yo fuera, nuestra relación era perfecta –falsa– y yo no era yo. El problema fue que luego… ya no sabía qué sentía ni qué necesitaba, casi casi no sabía ni quién era yo. Reencontrarme ha sido un camino de muuuuchos años. No hagas lo que hizo mi madre. Si has notado que tu hijo HS ya esta aislado y no quiere acercarse a ti, no tomes su silencio como “pues quien sabe qué trae” o “ya se le pasará” o “al menos así no da lata”. Porque él esta sufriendo en silencio. Mejor, haz una cita conmigo para tratar de reconectar y sanar la relación. Tu hijo te necesita más de lo que le gustaría admitirlo. Una relación sana y profunda es lo que los hijos más necesitan para triunfar en el mundo.

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Cómo hacer intenciones o decretos que sí funcionen

Ley de Atracción Ley de Atracción ¿Qué tiene que ver esto con la parentalidad? Podría parecer banal pero, cuando termines de leer el post, verás que es una super herramienta que le puedes enseñar a tus hijos.  ¿Qué tiene que ver esto con los HS? Los Híper Sensibles pensamos mucho… pero eso no significa que sepamos pensar productivamente. Tenemos que “Aprender a Pensar” y, dentro de lo mismo, entra el tema de “Aprender a Pedir”. En Año Nuevo usualmente se hacen las intenciones, pero, al igual que con pensar mal, podemos establecer a las Intenciones, mal. Rumiando problemas, o pidiendo desde la carencia o la herida. El problema esta en que cada autor, plantea el hacer intenciones de una manera distinta. Y yo ya estoy ¡hecha bolas! ¿Se hacen a manera de preguntas? “¿Cómo puedo comprar la casa de mis sueños?” ¿Se hacen iniciando con “Gracias…”? “Gracias por que ya tengo la casa de mis sueños.” ¿Se hacen con sintiendo la emoción? “Me imagino y siento lo que es despertar en esa casa.” ¿Se establecen como orden? “Tengo la casa de mis sueños.” Me puse a investigar y esto es lo que encontré: Una cosa son las Metas y otra son las Intenciones. Cuando yo era niña mis tíos me enseñaron a pedir, por ejemplo, “sacar mejores calificaciones”. Pero eso, en realidad, son Metas. Una Meta es: – plan a futuro – basado en la imaginación o la ilusión  – esperando un resultado – externo – te vuelves una persona “efectiva” en el mundo – vienen desde deseos e inseguridades – son emocionantes, en el sentido de que hay un sube y baja. Lo logré y no lo logré. – y si sí lo logras, cada vez quieres más En el típico propósito de año nuevo esta el bajar de peso. Ves a los gimnasios, en enero ultra llenos. En Febrero a la mitad. Ya para marzo están los mismos de siempre. Pero ¿qué pasa cuando no podemos lograrlo? O, ¿nos damos cuenta que siempre no nos hace feliz? Nos enojamos con nosotros mismos y con la vida. Nos frustramos. Nos confundimos. Nos damos por vencidos. O te inventas otra meta o te colapsas. Las intenciones son distintas. Una Intención es, según las enseñanzas Budistas: – interno – basado en como estás “siendo” en el momento presente – conocimiento profundo de lo que más te importa – compromiso de alinear tus acciones mundanas con tus valores internos – reflexión sabia – vida ética, en el sentido de ser tus valores – meditación – las vives todos los días, todos los momentos – son grandes y significativos, tanto en tu vida y familia, como en el mundo – provee integridad, sentido y unidad en tu vida – alinea tu vida con tus valores más profundos – provee auto-respeto y paz mental Irónicamente, a través de las intenciones estableces –y logras– metas, pero estas son sanas, y existen en un contexto más grande de significado que ofrecen paz. Y sin apego al resultado. Y si no logras tu intención un día, es posible que te agarre la tormenta emocional, el coraje, la frustración, pero la gran diferencia es que puedes recordar tus intenciones, y regresar a tu centro. En el ejemplo anterior de ir al gym: Meta: “Bajar 15 kilos” Intención: “Voy a saborear cada bocado intensamente, a mantenerme vigilante para cuando mi sensación de saciedad este cubierta y actuaré inmediatamente dejando de comer.” Esto sí es realizable. Sí hay una brújula interna activa. Si hay respeto. Si hay paz mental. Y si algún día te pasas, no es el fin del mundo. Otro ejemplo,  Meta: “No pelear con mis hijos” Intención: “Cuido la integridad de mis hijos con mis palabras y acciones”.  Es con esta intención que conectas con tu sentido de amabilidad y dignidad innata. Ah hacer intenciones, el compromiso no es vivir como monje, sino vivir cada momento con la intención que hayas elegido. La correcta intención es básicamente regresar a ti mismo, a tu casa interna. Es una práctica de alinearte con lo más profundo de tu ser mientras liberas la realidad que tu mente desearía tener. Ante cada intención, pregúntate: ¿Estoy siendo honesta con mi interior? Bueno… pero ¿y cómo se hacen? Una intención es una frase, dicha en positivo, pura, firme, clara y decisiva. Hay tres reglas básicas: 1) Aquello en lo que te concentras, crece. Entonces, si pides lograr en este año lo que no pudiste lograr el año pasado, tendrás más de eso. En cambio, si te sientas a pensar o escribir todo lo que aprendiste, el crecimiento, los logros y las experiencias maravillosas que tuviste el año pasado, tendrás más de eso. Entonces, piensa y digiere. Y deléitate en tus logros. Budda dice: “intenciones oscuras, dan resultados oscuros” “intenciones de luz, dan resultados de luz.” ¡Y aquí es donde esta la trampa! Si tu intención es bajar de peso para darle envidia a tus amigas… pues… dará un resultado oscuro. Aquí es donde esta el mero meollo de todo el asunto. Las intenciones deben venir de un lugar de luz para que traigan más luz. Y todos somos luz y sombra. La diferencia esta en saber desde dónde lo estás pidiendo. Observa qué hace brillar a tu alma y pide más de eso. 2) Que tu brújula interna sea el jefe de tus intenciones. Si basas tus intenciones en el miedo, las opiniones de los demás, los objetos que “debes” tener, o tratar de demostrar tu valía, va a surgir un pleito emocional interno terrible. Intenciones bien hechas deben darte energía, aunque impliquen esfuerzo y acción de tu parte. Si, al contrario, te hacen sentir agotada o confundida, regresa a escribir en tu diario. 3) Concéntrate en el “qué” no el “cómo” Recuerda, en lo que te concentras, crece. Si te concentras en tus deseos. Eso crece. Si te concentras en todos los problemas con los que probablemente te topes. Eso crece. La persona que serás cuando llegues a tu destino, es una persona diferente a quien eres ahora. Igual y en ese entones, ya tendrás las herramientas para resolver esos obstáculos. Cuando decir las intenciones: Al despertar. Antes de dormir. Durante la meditación. Ejemplos: – Voy a aumentar mi conciencia de abundancia y todas las distintas formas en las que se presenta, como resultado vendrá en un aumento de sueldo y bendiciones. – Me daré el regalo de la Pausa Sagrada cada vez que la quiera o la necesite, para recalibrar, recargar e investigar mis sentimientos con amabilidad y compasión. – Cada día y cada semana re evaluaré mi calendario y quitaré cosas que me hagan sentir pesada, atrapada o sin respiración, cuando tenga el poder para hacerlo. – Tengo la intención de ver a mis a amigos que quiero y que me quieren una vez al mes. – Me voy a mover 10% más despacio cada vez que pueda durante el año. – Quiero estar donde estoy ahora. – Haré una hora de ejercicio diario, para sentirme viva y sana. Cuando no me sea posible, seré feliz sabiendo que tengo la oportunidad de volver a intentarlo el día siguiente. – Seguiré la regla de cubrir mis necesidades (ej: tomar agua cuando me de sed, ponerme unos calcetines cuando tenga frío), y lo haré inmediatamente sin esperar ni debatir. – Equiparé mi oficina para que sea calientita, cómoda, hermosa y amar trabajar ahí. – Permitiré que el amor y el éxito fluyan dentro de mi. – Aprenderé lo necesario sobre mis finanzas para tener claridad y serenidad. Si decirlas a manera de afirmaciones, te crea conflicto interno, hazlas a manera de preguntas. – ¿En dónde puedo aprender lo necesario sobre mis finanzas para tener claridad y serenidad?  – ¿Cómo puedo permitir que amor y el gozo fluyan dentro de mi? – ¿Qué puedo hacer para que el tener a mis hijos todo el día en casa sea lindo? Así que toma tu diario y empieza a escribir. ¡Confío en que esto nos serivirá! De entrada ya vamos a vivir mejor, pues estaremos pensando y sintiendo mejor.

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Reflexiones sobre el año 2020

¡¡Pufff!! ¡Qué año! Reflexiones sobre el 2020…Estoy segura que al final del año 2019, mientras poníamos la mesa para celebrar el inicio de este año, ninguno de nosotros se imagino –ni remotamente– que sería el año que fue. Muchos creímos que el 2020 sería el año que por fin tendríamos lo que deseábamos, en cambio, fue el año que nos enseñó a valorar lo que ya tenemos y lo que verdaderamente necesitamos. Se nos olvida que la vida, cuando tiene que ser dura y enseñarnos una lección, dista mucho de ser sutil. Y este año fue La Muestra de ello.He de mencionar que los pasados días no he visto a mi esposo por que esta reclutado, asegurándose de no estar contagiado. Hacemos video llamadas y nos platicamos los últimos chismes… pero nunca es lo mismo. “Te extraño” adquirió un sentimiento totalmente nuevo y diferente. Los HS que siempre le sacamos la vuelta al contacto físico social, nos hemos dado cuenta que también lo necesitamos. Los que viven solos han descubierto que la baja-saturación es casi tan horrible como la sobre-saturación.“Sólo quiero estar en mi casa… en paz…” La familia unida. Muchas mamás solían tener a sus hijos en mil clases extraescolares y principalmente fungían su trabajo de madres como chofer. Al inicio del encierro no sabían ni quiénes eran sus hijos. Empezaron a jugar con ellos como nunca antes. Hacer equipo. Los niños aprendieron a hacerse un sandwich, a doblar y guardar su ropa, empezaron a tener voz y voto en las Reuniones Familiares… nos empezamos poner de acuerdo. Auto – cuidado. Las mega–extra–sobre–saturadas mamás que tenemos a los críos en casa 24 / 7 aprendimos –de manera no negociable– a abrir un paréntesis en el tiempo para la sanidad mental. Conócete a ti mismo. Limpiamos nuestros closets casi de la misma forma que nuestras consciencias.Sacamos, mostramos y conocimos aspectos de nosotros mismos que no teníamos la menor idea que existían Fantasía. Los pequeños, después del periodo obligado del aburrimiento, volvieron a ser niños llenando nuestras casas de inventos, experimentos científicos y casitas hechas de sábanas; jugaron a los piratas, marcianos y exploradores. Encontrar el orden en el caos. Aprendimos a abrazar aquello que creíamos opuestos. Unidos en la distancia. Las empresas, los negocios siempre han sufrido por sobrevivir, pero ¿qué haces con un mundo encerrado y aterrado? El significado de “Home office” también dio un giro de 180° grados. Improvisación Disculpe los errores, es mi primer pandemia. Creatividad. Después de la crisis de ansiedad y existencial, nos encontramos sobreviviendo gracias al arte, aprendimos a hacer composta y sembrar lechugas, a valorar a la música y los libros como nunca antes, tomamos el curso virtual que llevábamos tres años queriendo, cocinamos delicias mientras bailábamos en la cocina. Hemos retomado viejos hobbies y encontrado nuevos. Apoyo, Familia y amigos y “FB Live” Aprendimos con quién sí podemos confiar y con quien no –los HS ya lo sabíamos, pero digamos que gracias a la pandemia reconfirmamos la teoría. Estamos sanos y vivos. La reunión con los amigos se volvió al mismo tiempo un acto de rebeldía y de profunda gratitud con la vida. El mundo es un pañuelo Por primera vez TODA la humanidad se unió en un mismo movimiento. La frase: “El mundo es un pañuelo” se volvió literal. Un espacio para todos. Recordamos que los animales también son ciudadanos de este mundo. Respiro al planeta. El cielo volvió a ser realmente azul. Servicio a domicilio. Estamos harrrrtos, si. Pero también sabemos que la humanidad ha sobrevivido otras situaciones peores. Empezamos a contar todas las bendiciones que nos rodean. Muchos reaprendimos a decir, “Gracias a Dios” y “Si Dios quiere”. (…suspiro…) Hemos descubierto que, aún cuando el mundo se detiene en alto total, la vida continúa. (…suspiro…) ¿Para qué me sirvió este año? Podemos ver lo que vivimos con lentes de tragedia y victimización. O, podemos hacer el esfuerzo adicional para pensar y analizar… ¿Qué aprendí de todo esto? ¿Qué cosas estaba yo haciendo mal y ahora puedo empezar a hacer mejor? Todos podemos hacer una lista de todo lo terrible que fue este año. Hazla. En un segundo apartado, una lista de todo lo bueno que trajo este año. Hazla.En un tercer apartado, una lista de todo lo que cambio de significado para ti y tu familia. Hazla. ¿Porqué es tan importante? Para que descubras el ‘para qué’. Es en los cambios de significados que los paradigmas se rompen. En mi opinión, de eso se trató este año: Cambios de significado. Desapego. Improvisación. Creatividad. Solución de problemas. Salir adelante. Encontrar –dentro del caos total– el ojo del huracán, entrar en silencio y escuchar… escuchar cómo, aunque parece todo lo contrario, el universo nos guía hacia un lugar mejor. Un despertar. Aprender. Crecer. Cambiar lo individual basado en el ego, para transformar a lo global, basado en la unión de todos. Esperanza. Juntos. Tratemos de ver esto con la gran y amplia visión de La Vida, –ella es siempre sabia y amorosa. Cuando nos demos cuenta de todo lo nuevo y bueno que trajo el año viejo – a manera de bendiciones disfrazadas y enseñanzas – podremos volver a confiar. ¡Es más! En la pregunta que hice ayer “si pudieras describir a esta año con solo una palabra, ¿cuál sería?” estas fueron la mayoría de sus respuestas: Aprendizaje Conexión Oportunidad Agradecimiento Crecimiento Reto Valoración Tolerancia Fé Esperanza Aceptación Transformación Reinventarse Adaptación Resiliencia Reflexión Bendición ¡¡…puras cosas lindas!! Así que: Suelta la tensión en tus hombros. La vida sabe lo que hace. Concéntrate en ello.

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«¿Porqué siempre debo hacer lo que tú dices?»

“¿Porqué siempre tengo que hacer lo que tú dices? ¡No es justooooo!” Cómo dejar que nuestros hijos cometan errores en un espacio seguro. Siempre lo menciono en mis cursos y justo la semana pasada ocurrió un buen ejemplo, así que te lo platico: Mi hijo tiene dislexia, le cuesta mucho trabajo la escuela, es cierto. Pero también es un niño normal y muchas veces ha preferido jugar que hacer su tarea. Esa mañana, yo estaba en un curso y no pude vigilar sus acciones, cosa que también está bien. Hay que darles su espacio para dejar que ellos cumplan con sus responsabilidades. Y esto, a veces conlleva, dejarlos cometer errores. Con la escuela a distancia esta sucediendo mucho que la maestra del otro lado de la pantalla esta hablando sola y que los niños llevan horas de no escuchar nada. Es un verdadero reto avanzar académicamente en un lugar lleno de juguetes.   Es un verdadero reto hacer que los niños no se distraigan, no enreden la pluma en su cabello, no se vayan, no se metan a otras páginas, no video jueguen… y hagan lo que tienen que hacer.  La escuela de mi hijo, viendo esta tendencia en los chicos mandó un atento llamado diciendo que, “ Estimados padres de familia, los próximos sábados serán “sábados de regularización” para todos los estudiantes con rezago académico superior a 5 trabajos de retraso, deberán estar presentes en el día sábado de 8:00 a 15:00 dentro del esquema económico ($150 pesos). El dinero será únicamente para apoyar al maestro de la materia. Cualquier duda…”  Y después mandó otro comunicado diciendo que  “…si aún no se aplican, vendrán en las vacaciones de invierno.” Yo avisé: “Hijo, si no cumples con tus obligaciones escolares, tendrás que ir al cole los sábados.” Él lo sabía: “Me dijo el profe de programación que si no cumplo y termino el capítulo D, tendré que ir al cole el sábado.” Y aún así, no lo hizo.  “Oye, me llegó un atento aviso, tendrás que ir al cole el sábado.” “¡¿Por qué?!” “Pues porque decidiste jugar en lugar de hacer tu tarea. Y además, tendrás que pagar los $150 pesos del sueldo del profesor, de tu cochinito.” “¡¿Queeeeeeeeé?!” Ya te imaginarás el nivel de protesta que se vino tras de esa noticia.  ¿Qué hice yo? Me senté a escucharlo. “¿Porqué siempre tengo que hacer lo que tú dices? ¿Porqué el capítulo D? ¡Esta súper difícil! ¿Porqué siempre tengo que hacer y hacer y hacer cosas? ¿Porqué tengo que sacar dinero de mi cochinito?” Mi argumento se limitó a una pregunta: “Hijo, tú ¿qué decidiste hacer?” “Jugar, pero ¿y qué…? ¿Qué tiene que ver? ¿Porqué…? ¿Porqué…?” Lució su amygdala a todo su esplendor. Yo solo lo veía ir y venir. “Pero, ¿por qué mamá?” “Pues tu dime, ¿qué decidiste hacer?” “Ughhh… Jugar.” respondió aún enojado pero ya con más aceptación. “Bueno, pues ahí esta. Fue tu decisión. Ya sabías la consecuencia.” En medio de su coraje, se fué, abrió su cochinito, sacó el dinero y me lo dió. Siguió repelando en contra de las injusticias de la vida. Yo sólo escuché y tomé notas mentales. Yo pude haber hecho trampa y hacer la tarea yo, o pude sentarme a fuerzas con él y obligarlo, o pude argumentar que el Covid y/o frío y “pobrecito mi chiquito” y no llevarlo al cole. Pero, no. Sé la importancia de dejarlos tropezar. Sé la necesidad de no sobre-protegerlos. Sé cuán importante es hacernos a un lado y dejar que las consecuencias de la vida sean aplicadas. Yo como mamá soy su apego seguro, no su maestra. Además de que no me toca, no tengo la capacidad, su dislexia no combina la mía, para eso están los expertos. Y yo de programación no entiendo nada. El sábado que lo llevé a la escuela, he de confesar el que sí sentí feo.  “Te voy a extrañar, siempre vamos a caminar y andar en bici y ahora no vas a venir. Echale ganas a la escuela, ¿va?” “Si, mamá. Te extrañaré también.” En nuestro trabajo parental, ejemplos como estos van a pasar un montón, pero eso no significa que estamos fallando en nuestro trabajo. No nos toca sobre protegerlos de las consecuencias de sus propias acciones, al contrario. Estamos dejando que ellos –en un espacio seguro– aprendan la Ley de Newton (Ley de las Consecuencias). Así es como se vuelven responsables de sus acciones –o no acciones. Estos “tropezones” son muy aleccionadores. La semana siguiente lo vi mucho más comprometido con su trabajo escolar.

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«¿Porqué siempre eres tú la que decide todo?»

“¿Porqué siempre eres tú la que decide todo?” ¿Qué hacer durante un berrinche que no viene al caso? La primer noticia que recibí después de la jornada escolar fue, “Mi maestra de inglés se va. Y lloró cuando se despidió, y yo no supe qué hacer.” Platicamos otro poco más y después nos fuimos a comprar un pastel para la tarde. Yo llevaba con antojo de un pay con dátil y nuez desde hacía años, pero no había tenido el pretexto para comprarlo, así que ¡era mi oportunidad! Me metí a la pastelería lo elegí, mi hijo escogió el sabor de un macarrón -que le encantan. Y nos fuimos. Llegando al coche me hizo un berrinche enorme sobre el pastel. ¡ENOOOOORME! Objetos salieron volando, lágrimas y gritos, “¿Porqué siempre eres tú la que decide todo?  ¡El pay esta horrible! ¿Porqué siempre tienen que ser de frutas? ¡Odio las frutas!”  Y yo, entré en Modo Sobrevivencia también. Pero yo, cuando entro en amygdala, me congelo. Estaba con los ojos de plato viendo a mi hijo como si tuviera 2 años retorciéndose en el asiento del coche. Ah, caray… ¿Qué pasó aquí? Una vez que se calmó y se puso el cinturón, pude manejar a casa. Llegué enojada, con el diálogo interno de “este niño qué le pasa, mal agradecido, mira que mejor no le hubiera comprado su macarrón…” ya sabes, todo lo que hubiera opinado mi mamá. Llegando a casa, cada quien se fue a su rincón, tomé un tiempo para respirar y una vez que me calmé, y pude accesar a mi cerebro superior, empecé a formular preguntas… ¿porqué se puso así? Obviamente no se trata del pastel… ¿de dónde viene la raíz del problema? Él seguía en que: “¿Cómo se te ocurre un pay de higo?”  Después de un rato, me senté con él, “¿Sabes qué creo qué fue lo que te molestó?”, pregunté. “¿Qué?” “Que no pudiste decidir. Tal vez tu hubieras elegido otro pastel y yo no te di chance.” “¡Si! Eso fue horrible.” Y luego, profundizando en la conversación salió la verdad. Resulta que le afectó muchísimo que su maestra se fuera, me decía entre lágrimas, “Es que, no la corrieron. Ella se va por decisión propia, ya no nos quiere. Y yo no puedo controlar que se vaya. No puedo controlar que no nos quiera.” ¡Uufff! Y si a eso le agregas que no pueda controlar la elección del pastel tampoco.  Y si a la ecuación le agregas que una persona se va de su vida. Y además, que él es Hiper Sensible, y un cambio en su vida le afecta un montón y que él, lo interpreta como desamor… pues… kaboom emocional. ¿Te acuerdas que te he explicado que la Cubeta del Control no es negociable? Nuestros cerebros están conectados con una necesidad imperativa de sentir que tenemos cierto grado de control sobre de nuestras vidas, necesitamos tener opciones para elegir o nos lleva la amygdala de paseo. Es un paseo feo, en realidad. Hay muchos eventos que suceden en la vida que no podemos controlar. Como cuando alguien se va. La pandemia es otro buen ejemplo. En general, lo que sucede afuera de nosotros esta fuera de nuestro control. La Cubeta del Control se llena con cosas que sí podemos elegir y con nuestras reacciones internas ante lo que sucede afuera. “Mira hijo, ella se fue por decisión propia, no tiene nada que ver contigo. Ella tomó una decisión de su vida y no significa que no te quiera. Entiendo que te sientas sacado de onda, es normal. En cuanto al pastel, la próxima vez, ¿te gustaría poder sugerir ideas a ver cuál nos llevamos?” “Si.” “¿Ya te sientes mejor?” “Si.” Todos podemos resolver los problemas así, de una manera compasiva y comprensiva pero para eso, es necesario conocer cómo funciona el cerebro para hallarle sentido a los crucigramas laberínticos de los llantos infantiles.  Es básico llevar una relación cercana con nuestros niños para poder platicar con ellos y entender por dónde van sus emociones. Es imprescindible acompañarlos y guiarlos hasta que lleguen al cerebro superior. Es elemental tirarse en el pasto a leer un libro lindo después… o comer pay de higo también funciona de maravilla, pues estas sanando la relación con una actividad linda. Hablarles a los niños de esta manera integra su cerebro, genera inteligencia emocional y crea cimientos internos inquebrantables. Si ya has tomado mis cursos y ya lo has aplicado sabes que super vale la pena, ¿verdad? (…el pay, por cierto, le encantó.)

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«¡Soy un tontoooo! ¡No puedooooo!»

Hace dos días una mamá me preguntaba sobre qué hacer cuando su hijo entra en frustración ante una dificultad. Hace un día, lo viví con mi hijo. ¿Si leíste el artículo donde platico que mi hijo tiene dislexia? Bueno… pues en esas andamos.  (Suspiro…) Cada vez que tiene que escribir una tarea es motivo de llanto. Y “¡Soy un tonto! ¡No puedo! ¡Odio la escuela, la pluma, el lápiz, el aire y el cielo!” Justo le acababa de decir qué hacer a esa bella mamá. Justo estaba yo confrontando lo mismo. No es fácil. No es fácil ver a tu hijo así y no poderlo rescatar, ayudar… ni siquiera consolar. ¿Qué fue lo que hice? Bueno, primero lo dejé llorar. Es necesario que saque la emoción y salga de cerebro reptiliano. Me senté en el suelo y lo acompañé en su frustración. Si abría la boca era para repetir lo que él me dijo, “La pluma es horrible por que no puedes borrar los errores, si, es cierto.” Después, cuando ya estaba más tranquilo, nos fuimos al jardín. Nos tumbamos sobre el pasto y antes de empezar a leer le dije, “¿Si te has dado cuenta cuánto has avanzado? En estos tres meses has dado ¡pasos agigantados! Ya lees, ya escribes, ya te preocupas si va con ‘v’ chica o ‘b’ de barco… ¿si lo ves?” Esperé a que respondiera mi pregunta, aunque fuera con un gemido. “La próxima vez que te quieras decir, ‘soy un tonto’ mejor di, ‘soy un estudiante’… ¿cómo crees que te vas a sentir de ti mismo?” Otro gemido, pero con más aceptación. “Tus neuronas están queriendo conectar, están todas perdidas, con mapa de papel, ‘¡Ey, dónde están las demás! ¡No encuentro a nadie! ¡Esperenseeeee! ¡Este mapa no dice nada!’ Y ya se rió y continuó con mi historia de las neuronas norteadas. Explicarles a los niños cómo funciona su cerebro es una herramienta maravillosa para la auto-aceptación y la paciencia con ellos mismos. Entienden que se trata de un proceso y no de algo fijo que ‘ya debería saber’ o ‘soy un tonto porque todos lo saben y yo no’. Cambiarles el guión de auto-critica injusta a ‘soy un estudiante y estoy aprendiendo’ les da herramientas para ser respetuosos con ellos mismos.  Entonces, en lugar de decir, “No puedo hacer esto.” “He fallado.” “Debería renunciar.” Mejor decir, “Todavía estoy aprendiendo.” “Puedo mejorar.” “Puedo pedir ayuda.” Todo este proceso es: integrar todo su cerebro, sus emociones y su auto-compasión. Y con ello, la resilencia surge y se construye. ¿Puede haber algo más bello?

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Si tú contrataras a una niñera, ¿permitirías que les hiciera daño neuronal a tus hij@s?

Si tú contrataras a una niñera, ¿permitirías que les hiciera daño neuronal?  Entonces, sácala de tu casa. Cuando yo era niña, la niñera favorita de los papás era la tele. Pero solo había un canal que transmitía las mismas caricaturas y eran hasta las 8 de la noche. Esas caricaturas ya las habíamos visto todas, ya nos las sabíamos de memoria. Y aún así preferíamos verlas que salir a jugar. Pero llegaba mi mamá, apagaba la tele –grande y fija– y nos sacaba a la calle a jugar con los vecinos. A fuerzas. Cuando mis primos eran niños, la niñera favorita eran los primeros video juegos, pero eran muy simples, no tenían tantos niveles y cada que que iniciabas un juego empezabas desde el primer nivel. Ya se sabían de memoria cómo matar al fantasma. Y aún así preferían jugar que salir a la alberca. Pero llegaba mi tía, apagaba la tele –grande y fija– y nos sacaba al jardín. A fuerzas. En esta generación, la niñera favorita es un aparato pequeño transportable, con acceso a millones de videos, caricaturas, canales, videojuegos. Todo es nuevo, mil niveles y variaciones, todo inmemorizable. Pero muchas mamás ya no hacen esfuerzo por apagar nada. Ahí los dejan al cabo que están tranquilos y no ensucian. Cada vez que hablo en contra del uso de la niñera favorita actual, las pantallas, las mamás son las primeras en defender su uso. Son los minutos u horas que tienen de santa paz… lo puedo entender. Peeeeero es mi deber decirles: están matando las neuronas de sus hijos. Múltiples estudios científicos lo comprueban. El efecto es simple: bueno, es complejo pero lo podemos resumir. Cada vez que nuestro cerebro recibe un premio, se libera la dopamina. Los videojuegos están llenos de premios, cada vez que matas a un zombie recibes un premio. Pero salen muchos zombies al mismo tiempo y hay un montón de niveles, tanta dopamina, es tan fuerte, que el cerebro hace corto circuito y las neuronas se mueren. Por un lado… y por el otro, se genera adicción a la dopamina. Cada vez que tu hijo juega videojuegos es como si le dieras un shot de heroína. Ahora, ¿qué haces cuando las verduras se están quemando en el sartén? Las dejas ahí hasta que se carbonicen o las quitas? Bueno… pues ¿vas a dejar a tus hijos enchufados hasta qué se carbonicen o les vas a quitar las pantallas? …¿qué importa más una casa limpia o un cerebro funcional? La información proporcionada abajo la conseguí de varios artículos publicados en psychologytoday .com  “Juntando a todos los estudios, estos demuestran que la adicción al internet esta asociado con cambios estructurales y funcionales en las regiones del cerebro que involucran el procesamiento emocional, atención ejecutiva, toma de decisiones y control cognitivo” –dicen los autores de investigación resumiendo los descubrimientos en las imágenes neuronales, el internet y la adicción a los juegos de pantalla (Lin & Zhou et al, 2012) En realidad, no todos los niños se hacen adictos per se… pero a todos les esta haciendo un daño a nivel cerebral que nunca permitiríamos si supiéramos la realidad de esta “niñera”. Como terapeuta, observo que muchos de los niños que atiendo, sufren de sobresaturación sensorial, falta de sueño restaurativo y un hiper saturado sistema nervioso –esto es lo que Victoria L. Dunckley llama: síndrome de pantalla electrónica. Estos niños son impulsivos, mal genuidos y no pueden poner atención. Si te fijas, lo que yo veo en mi práctica es muy parecida a la descripción que he citado anteriormente describiendo el daño revelado en los escaneos cerebrales. Aunque hay muchos padres que saben que deberían limitar el tiempo de pantallas, muchas veces me cuestionan si hay suficiente evidencia como para justificar quitarles los aparatos, racionalizando que es parte de ‘la cultura de nuestros hijos’ o se preocupan que otros –como la pareja– no le den importancia a esos esfuerzos. Lee, digiere la información de abajo, aunque se sienta incómoda, y ármate con la verdad sobre el potencial daño que provocan las pantallas, particularmente en los cerebros pequeños que aún están en desarrollo. Los descubrimientos en los escaneos cerebrales en cuanto a la adicción de pantallas han demostrado científicamente que: La materia gris se atrofia. Muchos estudios han demostrado atrofía, es decir encogimiento o pérdida de volumen en el tejido de materia gris -donde sucede el procesamiento, gracias a la adicción al internet y al video juego. Las áreas afectadas incluyen el lóbulo frontal, que gobierna las funciones ejecutivas como planear, priorizar, organizar y control de impulsos, así como terminar y resolver cosas. También se ha detectado pérdida de volumen en el striatum que esta involucrado con los caminos de la recompensa y la supresión de impulsos socialmente no aceptados. Otro descubrimiento de despertó mayor preocupación fue el daño en la ínsula, la cual tiene la capacidad de desarrollar empatía y compasión para otras personas y nuestra habilidad para integrar señales físicas y emociones. Haciendo a un lado la unión obvia con comportamiento violento, estas áreas dictan la profundidad y la cualidad de relaciones personales. La materia blanca se pierde. Las investigaciones también han demostrado la pérdida en la integridad en la materia blanca del cerebro. Materia blanca “manchada” se comporta como pérdida en la comunicación adentro del cerebro, incluyendo las conexiones, desde y hacia, varios lóbulos del mismo hemisferio, uniones entre hemisferios derecho e izquierdo y los caminos entre el cerebro superior (cognitivo) y el inferior (emocional y de sobreviviencia). La materia blanca también conecta las redes del cerebro con el cuerpo y vice versa. Conexiones interrumpidas puede alentar, o comportarse como“falso contacto” o causarles un comportamiento errático. Se reduce el grosor cortical. Hong y sus colegas encontraron que la parte más externa del cerebro, ha perdido su grosor natural en los adolescentes adictos al internet. Y Yuan encontró pérdida en el grosor cortical en el lóbulo frontal en los adictos al juego en linea (adolescentes tardíos mujeres y hombres) correlacionadas con dificultades para lograr tareas cognitivas. Funcionalidad cognitiva deteriorada Estudios de imágenes han descubierto un menor procesamiento de información y menor inhibición de impulsos. Sensibilidad aumentada para los premios e insensibilidad hacia la pérdida. Y anormal actividad cerebral espontánea asociada con bajo rendimiento en los trabajos. Por un lado se presenta mayor deseo dopamina y al mismo tiempo, la función de la dopamina se encuentra atrofiada. Las investigaciones en los video juegos han demostrado que la dopamina (implicada en el procesamiento de premios y adicciones) se libera durante el juego. Y ese deseo o urgencia de jugar, produce cambios cerebrales que son similares a los antojos de drogas. Otros descubrimientos en la adicción al internet incluyen números reducidos en los receptores y transportadores de dopamina. En resumen, los estudios científicos dicen que cuando los niños pasan demasiado tiempo en pantallas se atrofian la estructura cerebral y su función. Mucho del daño sucede justamente en el lóbulo frontal, el cual sufre cambios masivos desde la 12 años hasta los 25.  Todo este daño no es como para minimizarlo, los que ya han tomando mis cursos saben que el desarrollo del lóbulo frontal –o cerebro superior– determina el éxito en cada área de la vida diaria, desde el sentirse bien todos los días hasta el éxito académico y laboral, incluyendo las relaciones de amistades y pareja, la toma decisiones, el auto-control, el vivir la vida (en lugar de sobrevivirla).  Sé que leer esto no es fácil, pues te he quitado a tu mejor “niñera” pero es por la salud neuronal de tus hijos. Utiliza estos descubrimientos para fortalecer tu propia posición parental en cuanto a la administración de las pantallas y convence a otros padres que hagan lo mismo. Explícale a tus hijos todo esto para que ellos sepan las razones y sácalos al jardín a jugar como lo hacían nuestras mamás. Para más ayuda en la administración de las pantallas y en cómo revertir estos cambios, compra el libro de Victoria L. Dunckley “Reset your Child’s Brain” Algunos otros artículos sobre pantallas: Referencias: https://www.psychologytoday.com/us/blog/mental-wealth/201402/gray-matters-too-much-screen-time-damages-the-brain Dong, Guangheng, Elise E Devito, Xiaoxia Du, and Zhuoya Cui. “Impaired Inhibitory Control in ‘Internet Addiction Disorder’: A Functional Magnetic Resonance Imaging Study.” Psychiatry Research 203, no. 2–3 (September 2012): 153–158. doi:10.1016/j.pscychresns.2012.02.001. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278584613001486 Dong, Guangheng, Yanbo Hu, and Xiao Lin. “Reward/Punishment Sensitivities Among Internet Addicts: Implications for Their Addictive Behaviors.” Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry 46 (October 2013): 139–145. doi:10.1016/j.pnpbp.2013.07.007. Han, Doug Hyun, Nicolas Bolo, Melissa A. Daniels, Lynn Arenella, In Kyoon Lyoo, and Perry F. Renshaw. “Brain Activity and Desire for Internet Video Game Play.” Comprehensive Psychiatry 52, no. 1 (January 2011): 88–95. doi:10.1016/j.comppsych.2010.04.004. Hong, Soon-Beom, Jae-Won Kim, Eun-Jung Choi, Ho-Hyun Kim, Jeong-Eun Suh, Chang-Dai Kim, Paul Klauser, et al. “Reduced Orbitofrontal Cortical Thickness in Male Adolescents with Internet Addiction.” Behavioral and Brain Functions 9, no. 1 (2013): 11. doi:10.1186/1744-9081-9-11. Hong, Soon-Beom, Andrew Zalesky, Luca Cocchi, Alex Fornito, Eun-Jung Choi, Ho-Hyun Kim, Jeong-Eun Suh, Chang-Dai Kim, Jae-Won Kim, and Soon-Hyung Yi. “Decreased Functional Brain Connectivity in Adolescents with Internet Addiction.” Edited by Xi-Nian Zuo. PLoS ONE 8, no. 2 (February 25, 2013): e57831. doi:10.1371/journal.pone.0057831. Hou, Haifeng, Shaowe Jia, Shu Hu, Rong Fan, Wen Sun, Taotao Sun, and Hong Zhang. “Reduced Striatal Dopamine Transporters in People with Internet Addiction Disorder.” Journal of Biomedicine & Biotechnology 2012 (2012): 854524. doi:10.1155/2012/854524. http://www.behavioralandbrainfunctions.com/content/9/1/11 Kim, Sang Hee, Sang-Hyun Baik, Chang Soo Park, Su Jin Kim, Sung Won Choi, and Sang Eun Kim. “Reduced Striatal Dopamine D2 Receptors in People with Internet Addiction.” Neuroreport 22, no. 8 (June 11, 2011): 407–411. doi:10.1097/WNR.0b013e328346e16e. Ko, Chih-Hung, Gin-Chung Liu, Sigmund Hsiao, Ju-Yu Yen, Ming-Jen Yang, Wei-Chen Lin, Cheng-Fang Yen, and Cheng-Sheng Chen. “Brain Activities Associated with Gaming Urge of Online Gaming Addiction.” Journal of Psychiatric Research 43, no. 7 (April 2009): 739–747. doi:10.1016/j.jpsychires.2008.09.012. Kühn, S, A Romanowski, C Schilling, R Lorenz, C Mörsen, N Seiferth, T Banaschewski, et al. “The Neural Basis of Video Gaming.” Translational Psychiatry 1 (2011): e53. doi:10.1038/tp.2011.53. Lin, Fuchun, Yan Zhou, Yasong Du, Lindi Qin, Zhimin Zhao, Jianrong Xu, and Hao Lei. “Abnormal White Matter Integrity in Adolescents with Internet Addiction Disorder: A Tract-Based Spatial Statistics Study.” PloS One 7, no. 1 (2012): e30253. doi:10.1371/journal.pone.0030253. Rideout, Victoria J., Ulla G. Foehr, and Donald F. Roberts. “Generation M2: Media in the Lives of 8- to 18- Year Olds.” Kaiser Family Foundation Study (2010). Weng, Chuan-Bo, Ruo-Bing Qian, Xian-Ming Fu, Bin Lin, Xiao-Peng Han, Chao-Shi Niu, and Ye-Han Wang. “Gray Matter and White Matter Abnormalities in Online Game Addiction.” European Journal of Radiology 82, no. 8 (August 2013): 1308–1312. doi:10.1016/j.ejrad.2013.01.031. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23328472 http://www.ejradiology.com/article/S0720-048X%2813%2900073-9/abstract Yuan, Kai, Ping Cheng, Tao Dong, Yanzhi Bi, Lihong Xing, Dahua Yu, Limei Zhao, et al. “Cortical Thickness Abnormalities in Late Adolescence with Online Gaming Addiction.” Edited by Bogdan Draganski. PLoS ONE 8, no. 1 (January 9, 2013): e53055. doi:10.1371/journal.pone.0053055. Yuan, Kai, Chenwang Jin, Ping Cheng, Xuejuan Yang, Tao Dong, Yanzhi Bi, Lihong Xing, et al. “Amplitude of Low Frequency Fluctuation Abnormalities in Adolescents with Online Gaming Addiction.” Edited by Krish Sathian. PLoS ONE 8, no. 11 (November 4, 2013): e78708. doi:10.1371/journal.pone.0078708. 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Cómo establecer límites sanos – Parte 3

Muchos papás / mamás confunden la permisividad con la amabilidad. Muchos papás quieren ser duros y les da miedo ser amables porque creen que sus hijos van a gobernar la casa. Otros papás prefieren ser permisivos y les da miedo ser firmes porque tienen pavor a desencadenar en los niños otro berrinche. El objetivo es establecer limites claros y sanos juntando ambas cualidades: ser personas amables con los hijos y, con limites firmes.  Aquí les muestro algunos ejemplos,  Padres permisivos: “No tienes que limpiar tu cuarto si no tienes ganas” Padres amables: “Puedo hacer tu cuarto hoy. Te ves super cansado después del soccer. Pero mañana, te toca a ti, ¿de acuerdo?” Padres permisivos: “Te mereces comprar cualquier juguete que quieras.” Padres amables: “Puedes comprar el juguete que quieras pero que sea menor a $300 pesos.” Padres permisivos: “Esta bien si no quieres hacer tu tarea.” Padres amables: “Si estas super cansado, esta bien. Descansa un rato y puedes hacer tu tarea antes de cenar.” Padres permisivos: “Come todos los dulces (galletas, pan) que quieras.” Padres amables: “Puedes comer dulces, pero elige solo uno.” Padres permisivos: “Puedes ver toda la TV que quieras.” Padres amables: “Tienes el derecho a ver la TV pero solo 30 minutos.” Los límites son necesarios. Los niños los necesitan. El cómo establecemos los limites es clave para lograr la armonía en casa. La amabilidad, la empatía, la escucha, la negociación son magníficas herramientas para lograrlo. Y si después de establecerlo, los niños se quejan y protestan, esta bien. Es válido. A nosotros nos toca escuchar su punto de vista y llegar a un acuerdo. Estas herramientas de negociación les fortalecerán su Sistema de Creencias y les servirán para toda su vida.

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12 consejos para vencer los miedos y Qué hacer después de que tu hij@ cometa un error

Los Hijos Híper Sensibles se asustan con más facilidad. Es un hecho. Porque detectan sutilezas –ruidos, sombras, energía, palabras, luces, etc.– y, además, porque tienen una imaginación muy creativa e increiblemente vívida. Supe de un niño que no quería ir al baño solo porque decía que salían monstruos del WC… Darle confianza a niños así, es todo un reto. Es claro que no podremos acompañarlos al baño durante toda su vida. Pero tampoco podemos dejarlos petrificados con sus miedos, solos.  En la Crianza Respetuosa el acercamiento es completamente distinto a lo que hubieran hecho nuestros padres con nosotros.  ¿Qué podemos hacer? PRIMERO: Concéntrate en aumentar tu propia seguridad. No es realizable en una noche, pero es un punto esencial. Repara tu auto-estima. Habla bien de ti misma –contigo misma y– enfrente de tu pareja e hijos.  SEGUNDO: Observa tus propios comentarios, Si les dices:  “Te vas a caer y romper la cabeza” pues ya no va a querer subirse a la resbaladilla.  “Te vas a enfriar y yo no te cuido si te enfermas”,  “Pero ¿por qué eres tan tonta? ¿porqué no haces las cosas bien como tu prima?” …Pues… ¿de dónde van a sacar la seguridad en sí mismos? (por teléfono con una amiga) “…que a la tía de la sobrina se le metieron a la casa y le robaron todas sus cosas…” aunque creas que tu Hijo Híper Sensible no te esta oyendo, créeme, sí te oye y ya estuvo que perdió el sueño durante un mes. DIARIAMENTE EN LA CRIANZA Que el/ella sepa que tu amor es incondicional Yo sé que la amas. El reto aquí es que ella lo sepan. Nuestras acciones, o demostraciones de amor, a veces no son tan obvias para ella.  Nunca, nunca, nunca te burles de él/ella. Nunca, por nada. Practica auto-diálogo positivo De:  “No puedo” “Soy un tonto” “Soy malísima para…(x)…” Transfórmalo a: “No puedes, todavía. Es cuestión de ensayar.” “No lo entiendes, todavía. Poco a poco.” “Es cuestión de aprender.” “Eres valiente para aprender cosas nuevas” “Tu cerebro crece al aprender cosas difíciles.” “Pide ayuda cuando la necesites. Esta bien.” “Concéntrate en tus propios avances. No te compares con nadie.” Háblale por su nombre. Es poderoso y simple. Les das a entender que él es importante. Dale “proyectos especiales” Adecuados para su edad.  Tirar en la basura. Lavar sus platos. Tender la cama.  Asegúrate de tomar el tiempo para enseñarle y darle suficientes oportunidades hasta que lo perfeccione. Juega con ella y permite que ella dirija. Unirte a su juego le envía el mensaje que ella es importante y merecedora de tu tiempo. Permite que elija el juego y lo dirija, aunque rompa todas las reglas. Pídele su punto de vista y consejo Te vas a sorprender. ¡Son geniales! Además, les estás construyendo su confianza en sí mismo y también, demostrando que todos, aún los adultos, a veces necesitan ayuda. Y es perfectamente válido. Enséñale a planear (y eventualmente) lograr objetivos realistas. Halágalo, pero de manera correcta. Nunca los compares. Con nadie. Ayúdale a descubrir sus propios intereses y pasiones Aliéntale a intentar cosas nuevas y desarrollar nuevas habilidades. En casa. Sin que nadie los vea. Con libros. Si es introvertid@. En clases. Rodead@ de amig@s. Si es extrovertid@. QUÉ HACER DESPUES DE UN “ERROR’ Ayúdale a superar el miedo al fracaso Los errores son perfectamente aceptables, una parte inevitable de la vida, y las personas que han logrado maravillas, cometieron mil errores antes. Dale ejemplos de personajes famosos. Esto es para perder el miedo. Acepta sus sentimientos y hablen de ellos. Todos son válidos. Asegúrate que ellos sepan que estás enojada con sus elecciones, no con ellos. Ofrece critica constructiva y consecuencias razonables y relacionadas con el “error”. Rodéalos con personas positivas. Incluyendo amigos. Muchos abrazos y apapachos. El contacto físico amoroso connota amor, aceptación, pertenencia, felicidad y seguridad. Tómense el tiempo para calmar y reconfortarle. Escúcha. Escúcha. Escúchale. Después, de manera muy corta, puedes decir algo así: “Cometiste un error esta semana, ¿qué aprendiste?”  “Entonces… fue un buen error. ¿Qué harás la próxima vez para que no vuelva a suceder?” Si él tiene miedo a la obscuridad o a dormir solo –aunque ya no sea un bebé, tras un buen acompañamiento de tu parte, lo que va a aprender es que esta bien vivir con ese miedo, porque nuestros ojos no son de búho y no pueden ver bien en la obscuridad, pero que adentro de casa esta complicado que se meta un león hambriento.  Pero, ten paciencia porque este auto-diálogo toma tiempo en desarrollarse.  – Díselo todas las veces que lo necesite.  – Acompáñalo –al baño o a la cocina– todas las veces que lo necesite pero no le resuelvas la vida; “Esta bien, te acompaño pero tu te sirves tu vaso con agua. Yo te espero en la puerta.”.  – Observa bien que él no te cambie el discurso, es decir, que, te empiece a mentir, “No, no es que tenga miedo, es que quiero estar contigo.”  – Le puedes decir algo así “Esta bien si tienes miedo, a mí tampoco me gusta la obscuridad.” IDEAS CREATIVAS: Espejo del baño En varias hojas de papel Dibuja y/o escribe  Frases como: “Tú puedes”, “Eres amada”, “Toma un paso a la vez”, “Cree en ti”, “Hoy será un buen día” Pégalas en el espejo de tus hijos. ¡Despedázalo! Que tus hijos escriban o dibujen lo que les preocupa, sus pensamientos obsesivos o lo que les da miedo… el monstruo en el closet, el bully de la escuela, la maestra, la película, el bicho del WC…   Deja que observen su dibujo un par de días. Y después, cuando se sienta listo, ¡despedázalo! Rómpanlo, córtenlo, ahóguenlo, quémenlo (bajo tu supervisión, claro) Es una manera muy física de hacerles ver que ellos son más fuertes que el miedo. La raíz del diálogo auto-destructivo es el miedo. Escarben hasta encontrar esa raíz y trabajen en ello. Después platiquen cómo se sintió y cómo los sentimientos de miedo y frustración, son pasajeros. Otro día pueden pensar en estrategias o un plan para salir adelante. Recaditos (halagos de sus esfuerzos) El ponerle “Eres inteligente”, “O eres valiente” no funciona porque son expectativas nuestras, irreales e inalcanzables. Todos sentimos miedo. Todos cometemos errores. Funciona mejor resaltar sus esfuerzos y/o demostrar nuestro apoyo incondicional. En su lonchera ponle mensajitos pequeños, “Tú haces una diferencia hermosa”, “Haz tu mejor esfuerzo y diviértete”, “Tú puedes con esto”, “Te acompaño siempre”, “Yo creo en tí”, “Los retos te hacen más fuerte”, “Elige tener un buen día”, “Los errores son aprendizajes”, “Sigue tus sueños”, “No importa la montaña, la puedes trepar”, “Sigue esforzándote hasta que estés orgullosa”, “Puedes solucionar tus problemas”  “Mis logros” En un papel o pizarrón pon todos sus logros, aquellos que le han costado trabajo o miedos que ha vencido. “caminar, ir al baño… miedo a las arañas, volver al cole, leer, matemáticas…” Deja espacio para que siga apuntando más logros. Ponlo en un lugar donde lo vea diario. Esto le dice, “si ya pude con esto, ¡puedo con lo que sigue!” Lo que amo de ti En un papel, cartulina o pizarrón,  Cada integrante de la familia, que apunte algo sobre tu hijo. Puedes hacerlo con todos los integrantes de tu familia. Lo que amamos de Mateo es: “Su risa”, “Ama a los perros”, “Juega basketball super bien”, “Su creatividad”, “Siempre esta dispuesto a ayudar en casa”, “Sus ojos”, “Es buena onda” Los miedos no se rompen, ni se desvanecen. La manera de trascenderlos es abrazándolos y, bajo esa aceptación profunda, tomas aire y te avientas.  Y la única manera de aventarte completo (y no desintegrado, porque hay gente que se avienta pero rota por dentro) … es sintiéndose seguros. Necesitan tener una verdadera confianza de que están a salvo. Y que cuentan contigo en las buenas, en las malas, en las vueltas y en las volteadas.  Los HS estamos programados para buscar el peligro. Para estar alertas todo el tiempo (para eso fue creado el rasgo, en realidad). Entonces, por lo mismo, este sentimiento de seguridad nos toma más tiempo en desarrollar.  Paciencia.  Si papá y mamá están tranquilos con quien es el niño, él estará tranquilo consigo mismo. Si, además de la aceptación, sienten tu apoyo, entonces esa seguridad les dará la fuerza para aventarse al siguiente reto. Esto es resilencia. Esto es triunfar en la vida.  Leer artículo relacionado sobre «la ciencia atras de las pantallas» AQUI y AQUI

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