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Cuarentena para los Híper Sensibles (pt2)

Leer la parte 1

Hoy, me fue difícil despertar y darme cuenta que las cosas siguen igual…

No me importa no salir de mi casa. Tampoco me afecta cuidar a mi hijo. Al contrario, me encanta.

Lo que sí me afecta, es mi tiempo.

Realmente necesito mi tiempo sola. Realmente. Como el aire. Necesito ordenar mis ideas.  Necesito hacer mi yoga en paz y quietud.

Me afecta, más de lo que me gustaría admitir, el cambio total de estructura, orden, horarios (y mira que soy un desastre en los horarios) me afecta que mi casa este echa un verdadero tiradero.

Me afecta tener que dejar de hacer mis cosas para ser su maestra, cosa que no tengo la menor remota idea de cómo hacer…

Las necesidades del mundo se contraponen con las mías.

Pero justo ayer aprendí que, para poder aligerar nuestra carga, debemos aprender a ver lo negativo como regalos.

Suena fácil.

No lo es tanto. Y menos cuando andamos enojados. Sobreviviendo. En Amygdala.

Hay que despertar al cerebro superior y preguntarnos, ¿para qué me esta sirviendo esto?

Para los HS, como estamos programados para la sobrevivencia, de alguna manera nos sentimos responsables de hacer algo. Palabra clave: HACER.

Y esto de encerrarnos en casa, no es sinónimo de hacer.

Y eso me tiene muy confundida.

He leído y visto, en realidad muy pocos videos y artículos. Siento que envenenan mi alma. Que no me sirve para nada. Que no puedo ayudar en nada. Y también porque siento, con un 99.9% de seguridad, que nunca vamos a saber La Verdad de esta situación. Toda la información se opone, se contradice… todo esta súper mega extraño. Nada, absolutamente nada, me hace sentido. Nada. Y entre más lo pienso, menos entiendo.

Yo me encierro con mi niño y mi esposo; prácticamente porque todo esta cerrado y no tengo a dónde ir. Practico mi yoga para mantenerme en la luz –y en la cordura mental.

Y ya.

No sé qué más hacer. No puedo hacer más. No puedo hacer nada por la economía mundial, ni por los enfermos, ni por…

Como buena HS no encuentro mi lugar en esta situación. Y le he dado más de dos mil vueltas.

¿Qué es o que va  a pasar? Quien sabe… pero, la verdad es que, nunca sabemos. Nunca sabemos si mañana nos cae un camión encima. Nunca sabemos si mañana perdemos la chamba. En realidad –pandemia o no- lo único que tenemos es el momento presente.

¿Qué es lo que sí puedo hacer?

Hoy leí un artículo que, siento que sí me sirvió. Aquí les traduzco un poco sobre lo que dice. El artículo plantea tomar la decisión consciente entre:

¿Me entrego al sistema operacional actual de “víctima”?  O, ¿reclamo mi derecho a ser “Creador Consciente?”

El primero esta basado en miedo. El segundo, en amor.

El “Víctima” se siente atado de manos, por un lado y, por el otro, se amarra ante cualquier cosa que le de un sentido de control y seguridad.

El “Creador Consciente” se siente poderoso porque entrega el falso sentido del control y confía en la inteligencia de la vida.

En el diario se nos olvida que nada, en realidad, esta garantizado. Cambios radicales se pueden dar en cualquier momento. Decisiones de alma, las podemos hacer en cualquier momento. Y eso no se nos debe olvidar. En el ajetreo del día a día, las estamos tomando, hacemos daño y no nos damos cuenta. Ahora que tenemos el tiempo, podemos detenernos 5 segundos para pensar y decidir.

Podemos decidir vivir enojados contra nuestros hijos cualquier día… sólo que ahora nos están mirando de muy-muy cerca. Todo el día. Y lo peor es que: están asustados. Entonces nos miran desde su amygdala. Desde sus sentimientos no resueltos. Desde su trinchera. Y están formando su Sistema de Creencias en base a como reaccionamos nosotros.

Podemos ponernos a limpiar la casa enojadas. Podemos pedir su ayuda. O podemos rendirnos ante el tilichero y dejarlos jugar en santa paz. Eso no importa. Lo que sí importa es la energía; la decisión de amor o enojo que tomamos con los que están cerca. Observando. Aprendiendo.

Podemos decidir quedarnos en amygdala. O podemos decidir subir hacia el cerebro superior.

Y no esta fácil, porque la energía es de miedo e incertidumbre. El aire que se respira –la energía que los HS sentimos por empatía- no esta linda. Y es muy fácil caer en la trampa.

Yo no he sentido miedo; pero sí enojo. Es el mismo departamento.  Y vaya que me ha costado salir de ahí. Sobre todo porque no me había dado cuenta. Y porque no entendía nada. Sigo sin entender. Pero ya me di cuenta.

No está fácil esta cuarentena. Pero cualquier cosa linda también es posible. Solo es cuestión de decidir.

Mi propuesta es:

Dejemos de buscar la respuesta (afuera). Seamos la respuesta (adentro).

Proyectemos amor desde adentro hacia fuera; porque nuestros hijos nos miran. Aprenden y Aprehenden. Y, también, porque nosotros merecemos ser felices, sea cual sea la experiencia externa.

Thich Nhat Hanh, dice:

“Respira. Pon toda tu atención al inhalar. Regresa a tu cuerpo. Habita tu cuerpo. Eso te toma 2 segundos. Y después dile a la persona que tienes enfrente:

“Aquí estoy para ti. Te ofrezco mi presencia.” Es lo mejor que podemos hacer.”

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