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¿Cuándo dormirá mi hijo en su habitación?

¿Cuándo dormirá mi hijo en su habitación?

La famosísima técnica de dejarlos llorar hasta que aprendan, según Estivill es muy efectiva. Pero Carlos Gonzáles en su libro Bésame Mucho desacredita, punto a punto, sus “beneficios”.

Posiblemente en la desesperación y el agotamiento de las desveladas, las ideas absurdas de Estivill nos parezcan más cómodas, pero tu hijo pagará un precio muy alto. Efectivamente, aprenden a dormir solos. De ahí a que sea bueno para ellos, es otra cosa. 

¿Porqué no es bueno para ellos? 

Básicamente porque llegan a la conclusión de que, “¿Para qué sigo llorando? No soy lo suficientemente importante como para que alguien venga por mi.” Apagan sus necesidades emocionales y de conexión y, cuando son adultos, tienen problemas con su pareja e hijos pues siguen sin saber cómo conectar ni cómo pedir lo que necesitan. ¡Es más! Ni siquiera se sienten con el derecho de hacerlo pues cuando lo hicieron, nadie les hizo caso.

En mi práctica de Coach Parental, te puedo decir que el colecho es uno de los secretos más grandes de las familias, lo siguen practicando a pesar de las recomendaciones del pediatra, psicólogos, maestros y familiares… lo siguen practicando porque intuyen que es lo natural para el cerebro humano.

Si me doy cuenta que estoy tocando un tema bastante controversial.

Pero… veamos qué nos dice la historia. 

Desde el inicio de los tiempos las familias dormían juntas, en la misma cueva. Dejar a los bebés en la cueva de a lado era garantía de que los niños no iban a amanecer tras las huellas del algún depredador hambriento. Seguro. 100% garantizado.

Cientos de años después, cuando el humano ya hacía sus casitas, hacían solo un iglú, hacían solo una choza, una teepee … nunca se les ocurrió mandar a los chiquillos a su propio iglú y arriesgarlos a la congelación. Que era segura. 100% garantizada.

La idea de enviar a los niños a su habitación es un invento moderno… y como muchos inventos modernos, va en contra de la naturaleza. El cerebro humano esta programado para sobrevivir. Cuando dejamos a un bebé solo, inmediatamente llora. ¿Porqué? Pues por que su cerebro sabe que sin ti, no sobrevive.  No es que te esté “tomando la medida” ni nada de esas cosas que nos dicen las abuelas. Esto es 100% cerebro reptiliano. 100% sobrevivencia. Los niños nos necesitan y su cerebro lo sabe.

Si bueno, todo es muy lindo, pero… ¿cuándo se irá a su cuarto?

Pues cuando se sienta seguro. Cuando aprenda que en su casa no hay leones. Que se puede dormir tranquilo porque aunque papá y mamá estén en otra habitación, siguen al pendiente de él.

Y cuando se sienta lista para irse a su cuarto.

Cada niño es diferente. De la misma forma que cada flor florece cuando esta lista. De nada sirve dejarla llorando, gritarle y castigarla para que lo haga antes. Es más, seguramente tras nuestros gritos, se hará toda fea.

Los niños Altamente Sensibles, si lo recuerdas, tienen un cableado especial que velará aún más por su sobrevivencia. Por lo tanto sus miedos son aún mayores, sienten más la inseguridad y necesitan más tiempo en el cuarto de sus papás.

TIPS PARA INICIAR LA TRANSICIÓN A SU RECÁMARA

1) Decora el cuarto a SU gusto.

Que ella decida de qué color quiere las paredes, cuáles muebles, cuál decoración. Si quiere un unicornio pintado en la pared hazlo. Es SU espacio.

2) Váyanse en las tardes a jugar ahí.

Que se sienta a salvo en ese espacio.

3) Pongan un sofá para leer ahí

Y úsenlo para leer (no como extensión del clóset)

3) Hagan pijamadas 

Toda la familia puede dormir en el cuarto del unicornio, los fines de semana por ejemplo.

También puede ser con los primos si esta dispuesto a dormir sola con ellos –porque a veces quieren invitar a los primos, pero dejarlos allá solos e irse a dormir con mamá 😉

4) Cuando ya se sienta casi listo, puede intentar dormir con el perro o gato… o todos sus peluches si no tienes mascotas.

5) A veces también funciona que los hermanitos duerman juntos.

El mayor y el toddler ya se sienten seguros y acompañados.

No te desesperes, el momento llegará.

Que ya se siente seguro. O que ya no aguanta los ronquidos de papá. O que ya quiere su espacio. O simplemente por que ya esta listo.

También es importante recalcar que cada familia, cada persona, cada hijo es diferente. Es posible que uno se tarde algunos días y el otro, años. Lo que funciona para uno tal vez no te funcione para otro.

Lo que buscamos es que se sienta emocionalmente a salvo para poder dormir tranquilo toda la noche. Porque si esta asustado, no podrá dormir bien y andará del peor humor durante el día. A la larga, pues se dañará el apego, que si ya tomaste el curso de Disciplina Sin Lágrimas sabes porqué es Lo Más Importante de nuestro trabajo parental. 

En cambio cuando nos esperamos a que se sienta seguro y sólido desde adentro, entonces cuando lo haga ya será desde unos cimientos inquebrantables. La ciencia ha demostrado una y otra vez que los niños necesitan su tiempo para sentirse seguros y que si nosotros estamos ahí para darles tiempo y seguridad, se harán independientes –en su momento– sin dudas ni miedos.

L. R. Knost dice, «Los niños no aprenden a ser independientes, se hacen independientes. Y lo hacen naturalmente en su propio tiempo, al igual que cuando gatean y hablan en su propio tiempo. La manera más simple y más efectiva es, irónicamente, atendiendo a las necesidades de apego de los niños. La confianza, el sentirse seguros, es lo que libera a los niños a crecer, explorar y crecer y no la independencia forzada ni los apegos rotos.»

¿Vale la pena el esfuerzo extra?

En mi opinión, ¡claro que sí!

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