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¿Cómo se adquiere la Alta Sensibilidad? ¿Se quita?

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Photo by Lucas Pezeta on Pexels.com

La Alta Sensibilidad, el ser Altamente Sensible es un rasgo, como ser diestro o zurdo. No se quita.

Simplemente, es.

Es un tipo de cerebro diferente que no cambia, ni «madura», ni a base de regaños ni malos tratos, ni golpes, ni terapias… simplemente no se puede ni se debe ni intentar quitar o modificar pues es un rasgo, un tipo de cerebro diferente.

Antes, todavía hasta los años 60’s, a los niños zurdos erronea y horrorosamente solían amarrarles la mano izquierda y los obligaban a escribir con la derecha. Aprendían a fuerzas, sufriendo manazos, reglazos y humillaciones, al escribir, resultando usualmente, no solo una letra horrible, sino un trauma. En esa época usar la mano derecha es lo que se consideraba como “correcto”. Pero el niño que se convertía en adulto, seguía siendo zurdo. Su cerebro seguía siendo el de un zurdo y con complicaciones emocionales, a veces importantes. 

Lo mismo sucede con los Altamente Sensibles. Naces HSP (por sus siglas en inglés)  y te mueres HSP.  De igual manera que los zurdos, los HSP han aprendido a cumplir con las reglas sociales: comportarse y sobrevivir con “una letra horrible”, pero al fin de cuentas su cerebro seguirá siendo el de un HS. El problema de fingir ser una persona no-sensible, como el otro 80% de la población, es que el sistema nervioso central de HSP no aguanta y los cuerpos tanto físico, psicológico como el emocional, se enferman. Si. Todos. Como una bola de estambre enredada. Empiezas con achaques latosos como colitis, gastritis, migrañas… y si no te haces caso, te sigues con cosas más serias como condiciones crónicas o enfermedades auto-inmune. Además de toda una caravana de traumas psicológicos como por ejemplo la creencia de que «hay algo malo en mi», «tengo que encontrar alguien o algo que me cure». Y a nivel emocional entras en depresión, ansiedad y, por más terapias a las que asistes, nada te cura. ¿Te suena familiar?

Tampoco se puede adquirir, por cierto. No es como una gripa que se contagia. Tampoco sucede tras un evento traumático o médico. Es un rasgo genético y por lo tanto hereditario. Si tú eres HSP, tu mamá o tu papá lo son también. Y tus hijos también lo pueden heredar.

¿Qué es lo que sí podemos hacer?

  1. Lo primero es que aprendas cómo funciona ese cerebro. Ya que domines el tema,
  2. el siguiente paso es la aceptación. Saber que no hay vuelta de hoja. Eres como eres y ya.
  3. Después empieza a cambiar tu vida alrededor de lo que sí necesitas, (…y la opinión de los demás es total y absolutamente irrelevante)
  4. Utiliza tu mente analítica y profunda –no para rumiar los problemas– sino para encontrar las buenas posibilidades, las respuestas a los problemas, los planes a futuro.
  5. Utiliza tus emociones intensas para mantenerte al tanto de tus sensaciones corporales. 
  6. Cuida a tu cuerpo como si fuera el de un bebé.

 Haz lo que necesites tú para ti. El objetivo es que prosperes y seas honestamente feliz.

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