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8 Tips de Cómo evitar los berrinches

Piensa en lo que le sucede a un auto si no le llenas el tanque de gasolina, cambias el aceite, o lo llevas al taller cada x kilómetros. El coche: hace berrinche. Los niños, también. Con un Mantenimiento Preventivo, atiendes las necesidades de tus hijos antes de que sus necesidades causen un atropello.

Desafortunadamente, no nos dan un cuadernito con un plan preventivo de mantenimiento cuando nos convertimos en madres/padres. Pero a prueba y error, nos hemos dado cuenta que si no les llenamos su tanque con validación y reconocimiento, jugamos con ellos, dándoles tiempo uno-a-uno, permitiendo que tomen algunas decisiones, etc., puedes asegurar una avería.

Cuando el coche esta orillado con el motor descompuesto, nuestras opciones están limitadas. Es similar con los niños, son pocas las cosas que podemos hacer una vez que ya están en amygdala batallando por no meterse en su sillita del coche o tu preadolescente te miente sobre tomar alcohol con sus amigos.

El truco esta en el prevenir la avería desde un principio.

Así que si estás teniendo un problema constante con tu hijo, vale la pena preguntarte qué tipos de Mantenimiento Preventivo te pueden ayudar para evitar caer a un lado de la carretera tan seguido. Y si tienes más de un hijo, definitivamente no puedes estar accesible a los berrinches cada vez que tus hijos explotan, eso significa que tu estrategia parental primaria debe ser la prevención.

¿Y cómo vas a prevenir? Aquí tienes 8 tips:

  1. El Arte y el tiempo en la naturaleza son super sanadores. Salte al jardín, al parque, baila, canta, pinta con tus hijos. Si los metes a tu rutina diaria, reducirás los berrinches de manera automática y sin esfuerzo.

2. Que la empatía y la conexión sea la manera de relacionarte con ellos… siempre.

El 90% de tus interacciones con tu hijo deben de ser alrededor de la conexión, para que ella pueda aceptar el 10 % que implica la corrección.

Generalmente lo hacemos al revés. Corregimos todo el tiempo y cuando queremos jugar con ellos, ellos nos rechazan. Y el Apego, que debe de ser Seguro, deja de serlo.

La mejor manera de crear conexión es a través de la empatía, lo cual fortalece el apego con tu hija y eso ayuda a que tu la entiendas mejor a ella y esto la ayuda a sentirse comprendida. Esto significa que ella se sentirá segura –a salvo- contigo, cuando las emociones fuertes sucedan. En lugar de tragárselas y guardarlas en su Maleta Emocional… y que exploten en el peor momento. Con una buena guía tuya, aprenderá a procesar las emociones al mismo tiempo que suceden, y esto, la ayudará a desarrollar las herramientas emocionales para manejarlas y, con tiempo, aprenderá a regular sus acciones, aún cuando a ella no le gusten los límites que le has impuesto.

3. Busca la carcajada.

Los niños coleccionan ansiedad a lo largo de todo el día y necesitan una forma de sacarlo. ¿Qué les genera ansiedad? Son pequeñas personas, algunos son Híper Sensibles, viviendo en un mundo caótico, inseguro y grande. Su cerebro apenas se está desarrollando y muchas veces se sienten sobresaturados de emociones intensas. No tienen el control de muchas cosas que les suceden en su vida, por lo tanto, se sienten jaloneados para todos lados. También suelen sentirse asustados de cosas normales y mundanas (“¿Y si la maestra me regaña?”) o más terribles, (¿”Y si mamá se muere?”)

Afortunadamente, la naturaleza diseñó a los humanos con una magnífica manera de sacar el estrés: la risa. La risa es la mejor medicina y, la mejor manera de hacer reír a un niño es con juego físicos que no provocan miedo. Por eso se ríen cuando juegas a las escondidillas (o peekaboo).

El juego de contacto físico también produce oxitocina, la hormona del apego, la cual construye confianza. Esto es muy importante para todos los niños, pero especialmente para un HS o alguno que haya vivido traumas previamente. Y estos traumas incluyen un cambio de tipo parental, por ejemplo, si antes les gritabas y ya no.

Hay algunos expertos que dicen que las cosquillas no es la mejor forma de hacer a los niños reír, porque involucra a una respuesta fisiológica que no logra el objetivo de soltar el estrés. Además que llega un momento en que el sistema nervioso se satura y llega a ser muy molesto. Intenta “Dizque Cosquillas” en donde haces la mímica de la cosquilla, los haces reír, pero sin tocarlos.  Jugar rudo no es para todos los niños. Hay muchos HS que se sienten amenazados, así que checa bien si a tu hijo/a le gustan o no. El objetivo es encontrar la manera de sacar sus carcajadas, para eliminar el estrés y mejorar su apego. Cada niño es distinto, una vez que hayas encontrado otras maneras de hacerlos reír, dentro de tu ritual del diario, aplícalo.

4. Tiempo especial, “solo tú y yo”

En la vida habitual, usualmente, nos desconectamos de nuestros familiares. Invertir tiempo especial con cada niño diariamente es tu herramienta más importante para reconectar y poder construir confianza, desarrollar auto-estima e inteligencia emocional. Apaga tu celular, (¡¡si, es en serio!!) y deja que tu hijo tome las riendas, mientras tú sólo te deleitas –no en enseñarlo a jugar- sino en tu hijo. Muchos papás me han dicho que una vez que aplicaron el Tiempo Especial, los problemas con sus hijos disminuyeron dramáticamente, ya sean discusiones entre hermanos, berrinches, pleitos de poder o cuando ellos te retan.

5. No des órdenes, dá opciones.

No es lo mismo decir, “Recoge tu cuarto”, que, “¿Qué prefieres levantar primero, ¿tu pijama o tu toalla?” Darles el poder a decidir en pequeñas cosas, también les da confianza en que ellos mismo pueden tomar sus propias decisiones, elimina muchas luchas de poder y finalmente los hace autónomos -característica que agradecerás cuando sean adultos.

6. Rutinas

No se trata de que seas esclava del reloj, pero rutinas regulares minimizan tu trabajo como policía, luchas de poder y aumentan el sentimiento de seguridad en tu hijo. Las rutinas también hacen que las necesidades básicas como el sueño y comida sean satisfechas antes de que explote la bomba.

Cuando incorporas la conexión en la rutina, además de que tu hijo se siente amado, también hace que las rutinas avancen más suavemente, porque tu hijo es más cooperativo. Así que asegúrate de abrazar a tus hijos en las mañanas, un abrazo familiar y un high five antes de salir de casa y decir gracias a la hora de volver a verlos.

A veces sirve poner un cartel con las fotos de las rutinas para que ellos sepan cuál es el siguiente paso, esto reduce luchas de poder y resistencia. Todos los niños quieren hacerse cargo de sí mismos.

Recuerda que los HS se cansan y se sobresaturan más rápidamente. Si lo ves de mal humor, seguramente va a tener un berrinche monumental y sólo será por sobresaturación.

7. En casos de niños HS observa bien, ¿tú cómo estás?

Si tu estás tensa o angustiada… ellos te van a sentir. Si tú estás en amygdala, ellos, por empatía, van a entrar en amygdala automáticamente. Si quieres trabajar con su cerebro superior, es importante que tú estés ahí primero …y todo el tiempo.

8. Abrazar emociones.

Las emociones son un mensaje. Una vez que recibimos el mensaje, se comienzan a evaporar. Si, en lugar de recibir y escuchar al mensaje lo tratamos de empujar lejos, terminamos por sacarlo de la parte consciente de nuestra mente, pero no de la inconsciente; los sentimientos se quedan en el cuerpo, esperando a que les hagamos caso. Esto es la Maleta Emocional, porque terminamos cargando todas esas emociones hasta que tenemos una oportunidad para sentirlas y sacarlas. Y si no lo hacemos, el cuerpo se empieza a enfermar.

Para evitar todo lo anterior, ¿por dónde podemos empezar? Muchas veces nuestra empatía es suficiente para ayudar a nuestros hijos a darse cuenta de lo que sienten y seguir adelante. Otras veces, nuestros hijos se vuelven chillones, demandantes e imposibles de satisfacer. Intentan pelearse con nosotros. No lo pueden expresar en palabras, pero ellos saben que no se sienten bien. Es una señal de que necesitan llorar.

Abraza esas lágrimas, es la manera natural de sanación. Cuando tu hijo este de malas, agresivo o simplemente infeliz, en lugar de regañarlo o esperar a que se le pase, ve a ese comportamiento como señales tempranas, focos rojos. Es tiempo para un Mantenimiento Preventivo.

Si no lo haces tendrás un berrinche en 5,4,3,2,…

Y son berrinches que típicamente terminan explotando en la fila del súper o en casa de la suegra, cuando todo mundo te está mirando ( y juzgando). Es mejor que lo tenga antes, en casa, en un lugar seguro donde se siente amado y apapachado, cuando tienes el tiempo para escucharlo, empatizar sin la presión de nada ni nadie.

Si ya tronó la liga y explotó aquello, ¿qué puedes hacer?

Lo primero, observa cualquier irritación que tengas hacia tu hijo y cámbiala hacia un estado de empatía, para que puedas ser compasiva. Esto es esencial, porque si no lo haces, tu hijo no se sentirá seguro para trascender su enojo y llegar a la raíz del asunto que la llevó a su “mal” comportamiento.

Tu meta es ayudar a que tu hijo te exprese lo que le sucede. Muchas veces no puede, claro, pero los puedes ayudar. ¿Cómo? Establece un límite amable ante lo que esta haciendo.

Valida. Narra lo que ves.

“Amor, estás gritando y eso lastima mis oídos. ¿Me lo podrías repetir más suave?”

Si te responde, tú afirma con la cabeza. “Ahá, sí… te escucho.”

Escucha todo lo que te quiera decir. Al final, puedes decirle algo así:

“Ay cariño, veo que estás irritado. Lamento que esto sea tan difícil.”

Tu presencia cálida va a crear la seguridad que necesita para dejar que esos sentimientos incómodos, lágrimas y miedos saquen su enojo. Si puedes mantenerte compasiva – yo sé que es todo un reto, pero el esfuerzo vale la pena porque, se va a sentir seguro para trascender el enojo y mostrarte lo que profundamente le afecta. Muchas veces lo expresan verbalmente, pero muchas otras solo necesitan llorar. Después, se sentirá mejor… y se comportará mejor, también.

Recuerda que el enojo no es terapéutico. Sino lo terapéutico es poder mostrar los sentimientos más vulnerables atrás del enojo. Por eso es vital no responder su invitación al pleito, sino al contrario, crea seguridad.

Tu hijo necesita un acompañante para ser valiente ante aquello que le duele, lo asusta, lo hace sentir solo o impotente. Después de un buen llanto, volverá a ser su mejor versión. Se sentirá cercano a ti. Y como pudiste abrazar su “mal” momento en un lugar seguro, te has ahorrado un berrinchón en un momento rodeada de gente criticona.

Si tu hijo es Altamente Sensible, algo importante a recordar es que los berrinches se presentan tras la sobresaturación de sus Sistema Nervioso Central. Entonces, el tratamiento preventivo es el evitar la saturación. Esto puede implicar ir menos tiempo a la fiesta, por ejemplo. O guardar silencio mientras ellos lloran.

Estos son los tips de Mantenimiento Preventivo. Te darás cuenta que cuando inviertes este tiempo en ellos, te estás ahorrando un montón de tiempo. Y eso es porque los hijos criados con empatía, juegos, tiempo especial, rutinas, etc., son niños que saben regular sus emociones y por lo tanto su comportamiento. Eventualmente. Recuerda que sus neuronas están todavía madurando.

Los berrinches no tienen edad, los seguimos haciendo toda la vida. Y el Mantenimiento Preventivo, también, hay que aplicarlos durante toda nuestra parentalidad. De esta manera tú y tu familia pueden pasar más tiempo riendo, conectando y menos tiempo en la banqueta de los accidentados.

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