Sin categoría

20 Tips de Cómo sobrevivir al mal humor de mi pareja

Antes de entrar al tema es Muy Importante decirte que si crees que tu vida o la de tus hijos corre peligro, infórmate, busca y pide ayuda. Hay teléfonos que, dependiendo de tu país y ciudad, puedes llamar para salvarte. ¡No te esperes! Los consejos que daré son para familias que están del peor humor, pero no hay mayor riesgo.

Bueno…

Dicen que “para pelear se necesitan dos”.. yo no estoy de acuerdo. Para pelear se necesita solo uno que echa pleito y solito se contesta y se puede seguir así toda una vida. El problema es que es muy incómodo vivir con alguien así.

Imaginate que;

Estás en tu cocina con toda la mañana libre, quieres hacer un postre, juntaste todo el material, desempolvaste tu libro, lo niños empiezan a ayudar. Todo va bien. De repente, entra tu pareja y dice, “¡Mira nomás el cochinero! ¿Y quién va limpiar todo esto?” y… algo pasa con la energía. Ya no es agradable. Te empiezas a preocupar, a poner del peor humor, tienes los peores pensamientos, tus hijos te hacen preguntas y les contestas feo, y a partir de ahí todo se vuelve una bola de nieve rodando cuesta abajo. Todo el día se echó a perder. A las tres de la mañana en vela, piensas, “¿porqué pasó eso? Yo estaba bien… hasta que entró mi esposo a la cocina…”

Esposo o esposa… esto no es cuestión de sexo.

¿Porqué, de un momento alegre, con una persona con mal humor, todo se viene abajo?

Esto sucede por la Empatía. La empatía es la capacidad de sentir lo que otras personas sienten. Es una maravilla cuando tu bebesito de semanas de nacido, te “dice” que necesita un cambio de pañalito. Tu lo sabes / intuyes por empatía. Se sabe que la empatía existe a nivel científico por los escaneos cerebrales y, cuando sucede un momento empático, se registra mayor actividad en el hemisferio derecho del cerebro y en las neuronas espejo.

Funciona de maravilla cuando las cosas son lindas. Es horrible cuando la emoción en el ambiente es desagradable. Lo malo, al igual que lo bueno, se contagia pues las emociones son vibraciones y se sienten… y más si eres Híper Sensible.

Antes de llegar a soluciones, es imporante entender cómo funciona la psicología del pleito.

Tu pareja no necesariamente es mala persona. Solo que de niño que nunca aprendió –porque no le enseñaron- a desahogar el enojo. El enojo es una emoción de sobrevivencia, es decir, “mato antes de que me maten”, y en ese ánimo esta tu pareja. Como no sabe cómo sacar esa emoción entonces, causa conflicto, buscando con quien pelearse.

Entonces lanzan anzuelos, “Mira nomás, la casa esta ¡echa un asco!”, “Agh, ¿otra vez pollo?”, “La sopa te quedó horrible.” …son anzuelos.

Si tu caes en la trampa y muerdes el anzuelo, van a tener un pleitazo épico por un detalle sin importancia como una sopa de brocoli.

Y el “pescador” no se da cuenta de sus acciones. No se hace responsable de sus emociones, porque no las ve. Esta en modo sobrevivencia y, detenerse a ver, no es parte de las capacidades de el cerebro reptiliano. Además, la autorregulación en un adulto es difícil pues soleemos creer que por ser adultos tenemos la razón y no es así.

El problema se agrava cuando empezamos a amanecer con miedo. Y luego la otra persona amanece de buen humor –porque gracias al pleitazo de la sopa de brocoli, ya se desahogó- pero nosotros ya tenemos la espada desenvainada. Entonces, si no inicia el pleito el “pescador/a”, la iniciamos nosotros.

¿Qué podemos hacer?

ALTO. Con freno de manos, dientes, uñas y pies.

RESPIRA.

TOMA UNA DECISIÓN.

Está en nuestra inteligencia, cerebro superior, tener una visión mayor de las cosas. Es decir, tomar la decisión de morder el anzuelo o no. Entrar al rin o no. Es una decisión Consciente. Requiere de un esfuerzo. Se necesita de mucha templanza. Posiblemente termines llorando en la noche del agotamiento. O con gastritis, colitis, migraña… si. Y más si eres HS. Pero vale la pena. Cada vez. Cada vez.

Ahora, también observa: ¿eres tú el “pescador”? Tú eres el que inicia los pleitos. Si sí, gracias por tu honestidad. Quiero que, antes de soltar la caña, observa los ojitos de tus hijos. Observa el miedo que te tienen. Observa el tremendo daño que estás haciendo a las personas que tanto quieres. ¿Quieres seguir por ese camino? ¿O prefieres detenerte y buscar una salida sana de tu enojo? Encontrar una manera en la que no lastimas a los que quieres. Es perfectamente válido preocuparse y enojarse, no que no se vale es que los inocentes paguen.

Una vez que hayas decidio no morder el anzuelo, aquí te van tips prácticos:

  1. Cuidate. Cuídate como prioridad máxima. Tú en tu centro. Viviendo en Consciencia. Alerta relajada.
  2. Establece límites sanos y sepárate de su energía. Puedes amar profundamente a tu pareja, pero eso no lo hace una extensión de ti. Él/ella es su propia persona. No es tu responsabilidad sanarla. Así como tú no tienes ingerencia en su cuerpo, él/ella no tiene en el tuyo. Así como no puedes hacer que sea feliz, él/ella no puede hacerte miserable tampoco. Tú puedes decidir ser feliz y pasarte de largo sus heridas que trata de proyectar en ti.
  3. Observa la situación a distancia, como un testigo. Decide qué es Lo Más Importante.
  4. Cuida bien qué y cómo le respondes
    • Responde desde tu cerebro superior, haciéndole preguntas.
    • O puedes validar. O repetir lo que dijo. Darle acuse de recibo.

“Todos estamos de malas. Por favor cenen rápido para ya irnos a dormir.”

Al momento en que validas, el enojo se vuelve el enemigo –no un familiar.

O no respondas. No es la Ley del Hielo sino la Ley de la Armonía.

Recuerda que todo será usado en tu contra; lo que le digas o no le digas. La única diferencia es que los argumentos (tus defensas) son gasolina para el fuego. En cambio el silencio es agua para el fuego.

Espérate protestas,

“No puedo decir nada porque me dejas hablando solo y ¡te largas!”

“Si ya sé, me vas a ignorar como siempre…”

“¡Me purga que no digas nada!” Pues si… porque le vacías su pistola.

Todos. Todos son anzuelos. Tu sabes si caes en la trampa o no.

  • Mi papá era así. El problema es que mi mamá nunca habló con nosotros nunca nos explicó qué pasaba, nos dejó con la duda de lo que sucedía, con el pánico adentro, la inseguridad, el estrés, el cortisol en nuestro sistema nervioso. No hagas eso. Habla con tus hijos. Ayúdalos a procesar estos momentos. Permita que ellos expresen sus sentimientos. Explicales objetivamente lo que sucede, “No tiene nada que ver contigo, no es que seas un mal niño, si no, él/ella esta de malas y no sabe cómo sacarlo.”
  1. Puedes ofrecer ayuda genuina a tu pareja; “¿hay algo que pueda hacer para ayudarte?”
  2. Juntas familiares ; hablen de sus emociones, afirmen lo difícil que ha sido y hagan acuerdos.
  3. Deja que todos ayuden con las tareas en casa, aunque lo hagan mal.
  4. Deja que se aburran; sigue limitando el uso de pantallas.
  5. Trata los conflictos después, cuando la histeria colectiva haya bajado. Pensando, reflexionando, con calma y respeto.
  6. Afronta los problemas de pareja… cuando ambos estén receptivos. Disimular ya no será fácil. Resuelvan No desde la bronca, conflicto o enojo, sino desde la reflexión, “¿Qué está pasando?” “Qué podemos hacer?”
  7. Hagan equipo y prometan “vamos a cuidarnos entre todos”. 
  8. Realicen actividades separados. Para reunirse después de haberse extrañado.
  9. ¡Apaguen las noticias! Esas solo nos meten en amygdala… y dudo que sean verídicas.
  10. Concéntrense en crear bonitas memorias. ¿Cómo quieres que tus hijos recuerden su vida familiar?
  11. Encuentren maneras sanas y adecuadas para sacar el enojo, haciendo ejercicio, golpeando un punching bag… lo que sea que no implique lastimar a nadie. Ni a un familiar ni a un animalito.
  12. Llama lo positivo en ellos; ocúpalos arreglando algo de la casa, cocinando, construyan juguetes de madera…lo que sea que es guste.
  13. Crea un ambiente tranquilo para que salgan de amygdala…pero si ellos deciden quedarse ahí, pues es su libre albedrío.
  14. Música Zen
  15. Si tienen jardín, salgan descalzos. Tumbense en el pasto a ver las nubes… eso te cambia toda la química corporal, produces endorfinas, reduce cualquier inflamación. Estar en la naturaleza te sana, científicamente comprobado.

Para los HSP recuerden, nos damos cuenta de todos los detalles, sentimos las emociones del ambiente, vivimos las emociones más fuertemente y, por lo tanto nos sobresaturamos más rápidamente. Para desaturarnos, necesitamos más tiempo para pensar, analizar y procesar o nos enfermamos. Entonces escriban un diario, busquen su tiempo a solas, de paz y silencio. Mucha conexión interna para ir midiendo “todavía aguanto”…”ya estoy a punto de tronar”. Enseña a tus hijos a vivir en consciencia a través del ejemplo. 

Si te sientes viviendo en medio de una tormenta… y no puedes cambiar nada a nivel externo, entonces, todo el trabajo tiene que ser interno. 

Lo interesante va a ser, una vez que pase la tormenta, ¿Cómo vamos a ser? ¿Cómo nos habremos fortalecido desde adentro?

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.